Los periodistas comenzaron a ser entrevistar a Isabella, todo iba bien hasta que una rubia, ojos azules se puso de pie.
—Mi pregunta es para Fiorella Perella.
Arrugue las cejas porque ella no tenía nada que preguntarme, me pareció extraño pero no le tome importancia.
Isabella me entrego el micrófono.
Sonreí de forma hipócrita.
—Bien Fiorella, eres la menor de los Perella, una familia muy reconocida y controversial, a pesar de que a tu padre nunca se le ha conseguido nada en contra; no es un secreto que anda en negocios ilegales; además se dice que estás comprometida con Fabricio Stebanelli, pero todos aquí te vimos muy acaramelada con él—Señala a Alexander
Mi cuerpo automáticamente se tensa, tragué grueso está tipa si que me quería tocar los ovarios.
Esa perra me las iba a pagar.
Carraspeó—Primero creo que tus preguntas no van al caso, estamos en la inauguración del Spa de mi amiga, no en una entrevista personal, segundo ser amable no quiere decir nada, Alexander es el hermano de Isabella mi mejor amiga y por esa razón Alexander y yo tenemos una bonita amistad, tercero veo poco profesional de tu parte desviar del tema central que es el Spa.
La rubia me fulminó con la mirada mientras que los demás aplaudían.
Punto para mí z0rr@.
Isabella me guiño el ojo y alzo su pulgar en señal de victoria.
Marcos me sonrió, le devolví la sonrisa.
Me senté en la mesa y agarré una copa de vino me la tomé de un tragó para pasar el mal rato, cruce los brazos sobre mi pecho mientras observaba como Alexander le coqueteaba a la estúpida rubia, algo ardía en mi interior, estaba sintiendo celos pero ¿por qué?, sí se supone que entre nosotros no hay sentimientos.
Nuestras miradas chocaron por unos segundos y si las miradas matarán ya lo hubiese asesinado.
—¿Fiorella?, ¿Fiorella Perella?—Pregunta un chico ojos verdes que nunca había visto.
Lo miré de pie a cabeza y era apuesto, alto, cabello dorado peinado hacia atrás,ojos verdes como esmeraldas; vestía un esmoquin de color azul claro.
Me tendió la mano—Soy Fernando Venancio, trabajo en la empresa de tu padre como administrador.
—No...no sabía, como no voy casi por la empresa.
Sus labios forman una sonrisa de oreja a oreja.
Siento una mirada sobre nosotros, Alexander nos está mirando, lleva a sus labios la copa de vino, está molesto lo sé por la forma en cómo sujeta la copa.
Lo que es igual nunca es trampa, así que es hora de poner en juego mis encantos femeninos.
Coloque mi mano en el hombro del chico—toma asiento—Mi tono de voz fue seductor
El obedeció estaba nervioso porque las manos le temblaban un poco.
—Cuentame Fer, como es que nunca te había visto, yo he ido unas cuantas veces pero nunca nos topamos—Acaricie su hombro y baje por su brazo.
El chico se tenso y eso me causo risa, me encantaba cuando un hombre se ponía así de nervioso por mí.
Fernando trataba de disimular, la pequeña tensión entre sus piernas.
Miré de reojo hacía donde estaba Alexander, y el muy idiota venía caminando hacía la mesa, parecía un toro echando humo por la nariz.
Se sentó al lado de Fernando.
—¿Interrumpo algo?—Lo preguntó con sarcasmo.
Él chico era tan inocente que no se dió de cuenta del sarcasmo de Alexander
—No...no...yo...
Termine la frase el pobre chico apenas podía hablar—Estamos hablando.
Alexander colocó sus codos en la mesa y entrelaza sus manos sobre el mentón me mira con el ceño un poco fruncido.
—Serias tan amable de traernos una copa de vino—Le dice al chico que está más rojo que un semáforo.
Fernando Asiente inocentemente, se pone de pie alejándose de nosotros.
—Te estaba contando chistes porque te veía muy risitas con él.
Cruze mis piernas y tome la postura más elegante y seductora de todas.
—Puede ser que sí, puede ser que no—Lo miraba directamente a los ojos, pero su mirada era muy penetrante, sentía que podía leer mis pensamientos.
—¡No juegues conmigo Fiorella!—Sus hombros se tensaron, apretó su mandíbula.
Reí de lado y alcé una ceja—No me digas que estás celoso.
Echo su cabeza hacia atrás y río entre dientes—¿Celoso?, ¡por favor!—Toco la punta de mi nariz—.No puedo sentir celos por alguien que no siento nada.
Lo admito sus palabras me cayeron como si me hubiera caído de un edificio de treinta pisos; pero no le podía demostrar que su comentario me había afectado.
Él me observaba esperando mi reacción—Dices que no sientes nada, estás equivocado querido bambino, sabes ¿por qué?, porque cuando te 3xcit@s estás sintiendo algo, cuando me la m3t3s, estás sintiendo algo, cuando te c0rr3s estás sintiendo algo—Me encogí de hombros—.Así que busca unas palabras mejores mi amor—Le devolví el toque en la nariz.
Iba a responder cuando llegó Fernando con las dos copas de vino.
Me puse de pie —Gracias mi amor—La tome y le lancé un beso.
Alexander apretó el puño sobre la mesa.
—Con permiso chicos, voy hablar con mi amiga—Me coloque al lado de Fernando toque su hombro y le susurré al oído—Espero verte de nuevo.
Me fui moviendo mis caderas de forma seductora, Alexander pensaba que yo iba a ser como esas chicas que el estaba acostumbrado a estar, por favor, sí lo admito sus palabras cayeron mal, pero no podía mostrar debilidad ante él.
Sí él quería jugar, entonces jugaría, pero con mis reglas no con las de él, se ve que no sabe que a Fiorella Perella nadie, absolutamente nadie la domina.
Llegué a donde estaba Isabella con algunos distribuidores.
—Felicidades amiga, todo está saliendo perfecto—La abracé.
—Sí, estoy muy feliz Fiore, mi sueño, el sueño de mi madre se está haciendo realidad, este es el primer Spa de muchos otros.
La abracé más fuerte—Sabes qué cuentas conmigo para lo que sea, te adoro Isabella.
De repente un sonido de explosión hizo eco dentro del Spa. Ambas nos miramos aterradas para luego escuchar otra detonación.
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