Capítulo catorce

Marcos se acercó agitado con dos pistolas me entrego una.

—Son los rusos, no sé cómo carajos sabían que estábamos aquí.

Empezaron a sonar disparos, la gente gritaba mientras otros corrían.

—¡Mierda!—Mire a  Ling y a Julia ambas tenían sus armas y listas para el ataque.

Nos cubrimos detrás de una de las paredes.

—До каких пор атланские крысы будут прятаться?

(Hasta cuando se van a esconder ratas Italianas).

Alexander llegó a nuestro lado con la respiración agitada, miró a Marcos y este saco otra arma que tenía en su cintura, se la tiende a Alexander

—Por lo menos sabes usarla.

Él la agarro sin titubeó la monto y quito el seguro.

—Tranquilo, la sé usar perfectamente.

Lo observé un poco sorprendida y Marcos le dedico una sonrisa.

Los disparos hacían eco en mis oídos.

Sentí cuando una bala me rozó el brazo.

—¡Maldita sea!—Marcos volvió sus ojos en mi dirección y abrió los ojos como platos cuando notó el pequeño hilo de sangre, se acercó a mí.

—¡Mierda!, te hirieron.

Hice presión en la herida —Alexander sácala de aqui, llévala a un lugar seguro.

La adrenalina del momento se notaba en el tono de su voz agitado y preocupado.

Negué con la cabeza —Estoy Bien, no te voy a dejar solo—Me asomé y apreté el gatillo unas cuantas veces.

Marcos tomó mi rostro entre sus manos—Fiorella por favor escúchame y hazme caso por una vez en tu vida, yo voy a estar bien.

Su voz sonó un poco más calmada, pero los nervios y la preocupación era evidente en sus ojos.

Tragué grueso y le di un abrazo.

—No vayas a morir en manos de esos hijos de put@.

Él asintió y miró a Alexander—Cuida de ella, llévala a un lugar seguro, ya vienen refuerzos.

Alexander asiente y salgo corriendo detrás de él junto con Isabella y mis dos guardaespaldas agachó la cabeza para evitar que un disparo me dé.

Empecé a ver borroso, la vista se me estaba nublado, y todo me daba vueltas, miré la herida del brazo y estaba sangrando aún más, no era un dolor fuerte solo un pequeño ardor.

Me detuve y sentí que mi cuerpo caía lentamente, cerré los ojos para reparar el golpe.

—De nuevo tropezando principessa—Alexander puso su espalda para que mi peso reposará en ella.

Corría sin ningún problema a pesar de tenerme cargada, logramos llegar a la salida por la parte de atrás.

—¡Fiorella está perdiendo mucha sangre!—Dice Ling mientras se acerca a cubrirme la herida con un paño blanco.

—¡Isabella maneja tú!—Alexander le lanzó las llaves todos estábamos muy agitados.

Alexander me subió en la parte de atrás de la camioneta colocó mi cabeza en su regazo, el auto empezó avanzar.

No sé si fue la perdida de sangre pero en ese momento empecé a decir estupideces.

—Estaba celosa.

Alexander alzo ambas cejas —¿¡Qué!?

Sonreí de boca cerrada—Estaba celosa por esa estúpida rubia.

Se muerde los labios para no reír.

—No sabes lo que dices.

Cerré los ojos—Dame un beso—Exigí

La perdida de sangre me estaba afectando las neuronas, aún recuerdo ese momento y sigo pensando ¿qué carajos me pasó?, pero tiempo después entendí todo.

—¿Cómo te voy a besar?

Suspiré frustrada—Con la boca.

—Te recuerdo que no estamos solos.

—¡Chicas todas saben que Alexander y yo foll@m0s!

Isabella freno de golpe, escuché la risa de Ling y de Julia a lo lejos.

—Sí—Asintieron todas al unisono.

—Viste ahora dame el put0 beso—Le volví a exigir.

Sentí como sus labios se pegaban a los míos, eran tan suaves, tenía un pequeño sabor a vino, moví mi lengua con la intención de que él me siguiera el beso al principio opuso resistencia, pero cuando pase mi lengua por su labio inferior hasta hay llegó su autocontrol.

Abrió su boca y nuestras lenguas se rozaron, sentía un cosquilleo en mi estómago, de esos que solo te dan con un chico que te gusta, en ese momento era difícil explicar y entender que era lo que sentía realmente por Alexander.

Un carraspeó nos interrumpió—¡Yaaaa!, ¡Carajo!, se van a comer, respeten a los pobres—Isabella ríe

Coloque mi mano en su mejilla, acaricie la pequeña línea de vello que tenía en su mentón para luego subir a sus labios y presionarlos con mi pulgar.

—Gracias—Fue lo último que dije antes de perder el conocimiento.

•••

Abrí los ojos poco a poco, la cabeza me dolía y sentía una pequeña punzada en mi brazo.

—¡Auhh!—Me queje cuando intenté sentarme.

Los recuerdos invadía mi cerebro, disparos, yo rogándole a Alexander que me besara, Marcos, los rusos, todo fue encajando. Miré a mi alrededor y reconocí la habitación de Isabella, como no reconocerla si la mayoría del tiempo me la pasaba en su casa, las paredes tenía unos cuantos afiches de algunas bandas de rock, mientras que en el techo había otro afiche con una frase motivacional.

“Eres lo que quieres ser”.

La puerta del dormitorio se abrió y entró el mismísimo Dios de la belleza, no me puedo quejar mis ojos se deleitan cada vez que veían a semejante escultura.

Alexander llevaba un shorts deportivo, una franelilla roja, el cabello húmedo, así que di por entendido que se había duchado.

Me mordí el labio inferior, como no desear semejante hombre.

—Será que alguna vez dejaras de babear cuando me ves—Se recostó del marco de madera.

Rodee los ojos—Estas delirando, créeme he visto mejores.

Soltó una carcajada y se cruzó de brazos—Eso no me decías anoche, cuando  me estabas rogando que te besara.

Me hice la tonta—Creo que estabas soñando.

Negó con un movimiento de cabeza y empezó a caminar hacia la cama.

Una pequeña yo gritaba internamente.

«¡Noooo!, Quédate hay.

Mientras que mi yo pervertida, solo quería s3nt1rlo de nuevo.

«Sí, ven con mami Fiorella»

Es difícil decidir cuándo te estás debatiendo internamente entre querer algo o no, con Alexander el fuego cada vez se hacía más intenso y cada vez me daba más miedo de quemarme.

Salí de mis pensamientos cuando la cama se hundió un poco, él se sentó a mi lado, y empezó a revisar la herida, me quito la venda blanca ensangrentada.

—Si que perdiste mucha sangre, es extraño, porque solo fue un pequeño roce.

Me queje de dolor —¡Ahhush!

—Tranquila solo tienes que relajarte y confiar en mí, tengo que limpiarla para que no se infecte.

Lo miré de reojo—¿Es que ahora eres doctor?

Hace un poco de presión en la herida.

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