Capítulo Ocho

Paso una semana desde lo sucedido, el ambiente en casa estaba más que tenso mi madre no me hablaba, decía que desobedeci sus órdenes al buscar de nuevo a Ling y a Julia. Los preparativos del dichoso compromiso me tenían sin cuidado, mi padre estaba como loco buscando al infiltrado de la discoteca, y yo; yo sólo pensaba en Alexander en esos labios tan deliciosos, en su mirada en  eso hoyuelos que me estaban causando un gran problema.

Lo que más me inquietaba en ese momento era que de seguro lo iba a ver en la noche por la inauguración del spa de Isabella, eso me tenía más ansiosa que nada.

Estaba leyendo algunos comentarios de mi novela, cuando tocaron la puerta.

—¿Quién?—Grité, cerré la aplicación.

Marcos entra vestido con una camisa negra remangada y  unos pantalones ajustados, note rápidamente que se había afeitado el cabello, lo llevaba más rebajado y peinado perfectamente hacia atrás.

—Estas Guapo—Se lo dije en un tono burlón.

Río—No haces falta que me lo digas ya lo sé—Le lancé la almohada el la atrapó y me la regreso—.El hermano de Isabella trabaja muy bien.

Quede pensativa unos cortos segundos.

—¿Quién?—Pregunte para ver si no había escuchado mal.

Camino hacia mí y se sentó en la orilla de la cama—El hermano de Isabella, es barbero está en el estudio afeitando a papá también.

Mi boca se abrió en una gran O, y de inmediato los recuerdos se adueñaron de mi mente, el ascensor, sus manos, sus labios.

—Fiore, Fiorella—Marcos movia sus manos enfrente de mi cara.

Pestañee varias veces, me puse de pie rápido y  baje sin ponerme los zapatos.

—¡Hey!, ¡Fiore!

Baje las escaleras corriendo, y me tropecé con el último escalón, frenaron mi caída y ya sabía quién había sido mi salvador.

Brazos musculosos, esos tatuajes y ese olor que se impregna en mis cosas nasales, era él, Alexander

Nuestras miradas chocaron y fue algo extraño sentí un millón de cosquilleo y no solo en mi abdomen, una corriente eléctrica recorrió mi cuerpo y se desató en mi zona íntima.

—Que maña la tuya de estar tropezando—Sonríe y los hoyuelos a los lados se le marcaron.

La lengua la tenía enredada y no me salían las palabras, el corazón me latía a mil por segundo.

—¡Fiorella!—La voz de mi madre me hizo chocar contra la realidad.

Alexander termino de levantarme y se colocó a un lado, mi madre le clavó la mirada y no precisamente una mirada de amabilidad.

—¿Qué son esas fachas?, anda a vestirte que ya la familia Stebanelli está por llegar.

Rodee los ojos—¿Qué vienen a ser?, yo tengo planes.

Mi madre me fulminó con la mirada—Cancela porque vamos a cenar con ellos Fabricio es tu prometido y tienes que conocer a tus futuros suegros.

Solté un suspiro y subí las escaleras con rabia, entre a mi habitación y cerré de un portazo, detestaba la forma en la que mi madre me trataba, ella pensaba que yo aún era una niña.

Busque en el closet que ponerme y saqué un vestido negro de tiras delgadas, como siempre empecé mi ritual para bañarme, entre al jacuzzi y cerré los ojos y lo primero que vino a mi mente fue Alexander

No quería aceptar que no me lo podía sacar de la cabeza y con las ganas que le traía mucho menos.

Tome la bata de baño y envolví mi cuerpo con ella, me miré al espejo y salí a vestirme.

La puerta de la habitación se abrió y me llevé una gran sorpresa nadie entra a mi habitación sin tocar primero, pero al ver la figura que entró el tiempo se detuvo por un momento.

Me observaba de pie a cabeza mi cuerpo se tenso cuando ví que cerró la puerta con seguro, se recostó a la puerta.

—Creo que deberías reforzar tu seguridad—Sonríe pícaro.

—¿Qué haces aquí?—Pregunte con voz firme.

Se encogió de hombros—Estaba buscando el baño, y...—Empezó a caminar hacia mí—.Creo que me perdí—Se detiene a centímetros de mi cuerpo, con su dedo índice comenzó a acariciar la curvatura de mis pechos.

La piel se me erizó él sabe el efecto que está causando en mi cuerpo, él sabe muy bien lo que deseó, se inclina a la altura de mi oído susurró—Que comienze  el juego Principessa.—mordió el lóbulo de mi oído haciendo que soltará un g3m1do suave.

Paso su lengua por mi cuello, para después empezar a repartir besos húm3dos hasta llegar a mis labios.

—Sabes algo principessa,tus labios son muy sexys—lo dice mientras roza sus labios con los míos.

J@d3ó cuando pasa su lengua por mi labio inferior, desliza la bata de baño dejándola caer al piso, dejándome desnuda ante sus ojos.

Una mirada lasciva se adueñaba de él, me deseaba tanto como yo a él, me puse de puntillas rodee su cuello con mis brazos y empecé a besarlo con ganas todas esas ganas que tenía acumulada desde hace semanas las estaba dejando salir en ese momento.

Alexander baja sus manos hasta mis n@lg@s las aprieta con ganas y pega más su cuerpo al mío, siento su 3r3cción, busco el botón de su pantalón y lo desabrochó.

Se lo bajo junto con el bóxer y hay estaba su amigo 3r3cto esperando por mi.

Me mordí el labio inferior.

Abro mi boca para darle paso a su lengua, se rozaban una y otra vez en un beso voraz lleno de ganas, Alexander lame mis labios y mi lengua con fruición.

Se apartó y tomó mi mano, me guío hasta la punta de la cama.

—Acuéstate y abre las piernas—Me exigió.

Obedecía me acosté en la orilla de la cama con mis piernas abiertas dejando mi feminidad en su vista.

Se arrodilló enfrente, se lamió los labios, para empezar a saborear mi intimidad.

Cerré los ojos con fuerza cuando estaba a punto de llegar al org@$mo él se detuvo.

—Aún no Principessa—se lame el labio.

Alexander estaba causando estragos en mí, su olor la forma en cómo me besaba, su arrogancia todo me empezaba a gustar de él y eso era lo que me daba miedo él y yo solo íbamos a f0ll@r, a ser un p0/vo rico y listo o al menos eso era lo que pensaba en ese momento.

descargar

¿Te gustó esta historia? Descarga la APP para mantener tu historial de lectura
descargar

Beneficios

Nuevos usuarios que descargaron la APP, pueden leer hasta 10 capítulos gratis

Recibir
NovelToon
Step Into A Different WORLD!
Download MangaToon APP on App Store and Google Play