...•Infiltrados•...
Ese día quedé de verme con el precoz, sí decidí llamarlo así, abrí mi armario en busca de algo sexy, y provocativo, mientras buscaba no podía dejar de pensar en Jeremiah, era algo extrañó porque yo no era del tipo de chica que se obsesiona con ningún hombre.
Termine poniéndome un bustier blanco el cual dejaba a la vista el piercing que llevaba en el abdomen,sin mencionar que realzaba mis tetas, lo combine con un shorts de cuerina que se ajustaba a mis glúteos, el cabello me lo dejé suelto, me observe al espejo mientras pintaba mis labios de morado.
—Fiorella—Entra mi madre y al mirarme puso cara de pocos amigos.
—¿Qué sucede?—Me seguí maquillando.
—Es que nunca te puedes vestir de forma decente—Camino hasta llegar a la orilla de la cama y centrarse, se cruzó de piernas y seguía observando de pie a cabeza—.Quería hablar contigo sobre la boda se va adelantar será en tres meses.
Rodeé los ojos en señal de fastidió y suspiré.
—¡Esto es muy serio Fiorella!—Me reprimió.
—¡Lo sé!, pero dime quién carajos va a estar emocionada por una boda que primero es por obligación y segundo con un precoz que no dura ni cinco minutos en la cama.
Agarré mi teléfono, y vi que Fabricio ya había llegado.
Miré el rostro de mi madre y estaba en shock.
—Nos vemos ya llegó Fabricio.
Baje las escaleras molesta, en la entrada Fabricio me esperaba recostado de su Ferrari deportivo rojo.
Llevaba una camisa blanca y encima una chaqueta negra de cuero, con unos pantalones ajustados, el cabello peinado perfectamente hacia atrás, y no podía faltar un Rolex de oro en su muñeca.
—Preziosa
Sonreí sin ganas.
—Aún sigue molesta por lo de la otra noche—Se acercó y me sujetó de la mandíbula para darme un beso el cual rechacé—.No hagas las cosas más difíciles Fiorella, créeme yo tampoco estoy enamorado de ti, pero que se va hacer así es está p4t@ vida.
Lo mire con despreció y subí al auto, crucé mis piernas y Fabricio colocó su mano en mi muslo, comenzó a trazar suaves líneas
Cerré los ojos al sentir ese contacto pero a mi mente vino la cara de Alexander, los abrí rápido y le aparte la mano a Fabricio.
—Lo siento aún no.
Frunció el ceño pero no dijo nada.
•En la Discoteca•
Subimos a la zona VIP, la cual se encontraba custodiada por varios guardaespaldas con armas largas.
En una de las mesas estaban sentados, Juaquin, y Reni los hermanos mayores de Fabricio, tenían un aspecto muy elegante, ambos vestidos con esmoquin negro, tenían una botella de Whisky en la mesa.
Me senté enfrente de Reni—Hola Fiore, ¿cómo vas con Fabricio?—Su voz era gruesa.
—Normal—Respondí de mala gana.
El ambiente estaba animado música a todo volumen, mujeres con poca ropa paseándose de un lado a otro con bebidas en las manos, la luz era tenue.
—¿Quieres algo de beber?—Pregunto Juaquin.
Asentí hizo un gesto con la cabeza a una chica, ella se acercó y lleno mi copa.
La bebí de un solo trago, en lo primero quemó pero ese ardor era delicioso.
—Voy al baño—Le susurré a Fabricio al oído.
Con su mano le hizo un gesto a uno de los guardaespaldas le dijo algo al oído.
—Ni lo pienses Fabricio yo sola puedo cuidarme solo voy al baño.
Se pone de pie y niega con la cabeza—Reik te va acompañar, tenemos que velar por tu seguridad.
Rodeé los ojos, y me dirigí al baño de chicas.
Freno al grandulon, es un hombre Moreno de una contextura muy imponente.
—Espera aquí voy a orinar.
Él solo asiente.
Entre al baño saque mi móvil y le marqué a Isabella pero salía ocupado.
Suspiré fastidiada, observé mi reflejo al espejo, el maquillaje lo tenía perfecto.
De repente la puerta se abre de golpe, dos hombres armados entran y me apuntan hablan ruso, pero como se infiltraron en esta discoteca.
— Младший из Переллей, сейчас мы поставим твоего папу на колени (La menor de los Perella, ahora sí vamos poner a tu papi de rodillas)
Entendía muy bien lo que decían, porque papá siempre había insistido en que yo aprendiera varios idiomas y entre esos aprendí hablar ruso.
—¿Qué quieren?—Indague aunque ya sabía que venían por mi.
Intercambian miradas — тобой (A ti).
Di un paso atrás y mi cuerpo chocó contra la pared, empecé a escuchar detonaciones la puerta se abrió bruscamente y Juaquin entró con una pistola Glock nueve milímetros.
Sin mediar palabras le disparó al primer hombre justo en la cabeza, esté cayó al piso el segundo hombre me sujeto por el cabello, colocándome delante de él.
—Si te mueves la mato—Coloco la pistola en mi cien.
Juaquin subió ambas manos y lentamente se fue agachando para tirar el arma al suelo. Espere el momento preciso mientras el estaba distraído aproveche y con la mano derecha le di un golpe en la nariz haciendo que su cuerpo perdiera el equilibrio, me soltó y salí corriendo hacia Juaquin cuando escuché otra detonación.
El olor a pólvora era evidente, miré por encima de mi hombro y el otro hombre también estaba muerto.
—Fiore, los puntos rusos se infiltraron, sal por la parte de atrás—Me tendió un arma—.¿Me imagino que la sabes usar?
Asentí con un movimiento de cabeza.
—Bien yo te voy a cubrir, en lo que estés a salvó llama a tus guardaespaldas.
Afirme.
Primero salió el y yo salí después, hay una capa de humo cubriendo el ambiente, disparos y gritos tanto de italianos como de rusos, corrí hacia donde Juaquin me había dicho.
Llegue a la parte de atrás, cuando iba abrir la puerta alguien me sujeto del cabello fuertemente.
Miré por encima de mi hombro y era un tipo delgado de cabello rapado.
—¿Para dónde crees que vas perra?—Hablaba mi mismo idioma.
Me tiro más fuerte tanto que sentí que se me desprendía el cuero cabelludo.
—¡Suéltame!—Grité desesperada.
Estampa mi cuerpo contra una pared, y comienza a golpearme, una y otra vez, empecé a sentir como mi rostro se llenaba de sangre. Maldita sea éste maldito, no va a matarme.
La pistola había caído a un lado con la poca fuerza que tenía la tomé entre mis manos, y sin pararme a pensar jalé el gatillo, dándole justo en medio de las cejas, el cuerpo del tipo cayó automáticamente encima de mí.
Mi respiración era muy agitada, lancé su cuerpo a un lado y con la cara golpeada y adolorida me puse de pie.
Me quedé observando el cuerpo del hombre, era la primera vez que me llenaba las manos de sangre, las lágrimas se mezclaban con la sangre que recorría mi mejilla.
Caminé a la salida y comencé a caminar a paso lento busqué mi teléfono pero no lo tenía, el dolor en el rostro cada vez era más fuerte,las calles estaban solas, la luz de los postes era tenue, el viento era fuerte y helado, sentía que ya no me quedaban fuerzas y mi cuerpo sin más se desplomó, cerré los ojos para esperar chocar contra el asfalto pero eso nunca paso, su colonia volvió a penetrar mis fosas nasales, me tenía envuelta entre sus brazos.
—Fiorella.
Fue lo último que escuche antes de perder el conocimiento.
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