Empecé acariciar mi cuerpo imaginando que era él quien me tocaba, comencé con movimientos suaves con cada movimiento imaginaba a Alexander sus ojos, sus labios contra los míos, esas imágenes servían de mucho porque me 3xcitab@ cada vez que pensaba en nosotros estando en el ascensor.
Aumente el ritmo, hasta que mi cuerpo empezó a tener espasmos, fue relajante pero seguía con las mismas ansías de estar con Alexander
Cerré la regadera y pegue mi frente a la cerámica, respire hondo intentando sacar la frustración, envolví mi cuerpo con el paño.
Salí del baño y Fabricio estaba sentado en la cama.
Lo que me faltaba, lo ignore y empecé a buscar la ropa que me iba a poner.
—¿Quién era ese payaso?—Sus ojos verdes estaban llenos de ira.
Rodee los ojos—¿Qué payaso?—Sabia de que me hablaba pero quería molestarlo.
Se puso de pie y en una zancada estaba enfrente de mí; sujeto mi brazo con fuerza—No juegues conmigo a mi no me vas a venir a ver la cara de imbécil.
Me zafe, alce las manos al aire—¡Me estás haciendo una escena de celos!—Negué con la cabeza—.Te recuerdo Fabricio que este matrimonio está arreglado a tí te tiene que tener sin cuidado lo que haga con mi vida.
—¡Eso lo tengo muy claro, pero te recuerdo que eres mi prometida y no voy a dejar que andes de p+t@!—Mi mano dió justo en su mejilla.
—Cuidado con lo que dices a mí me respetas.
Frunció el ceño—El respeto se gana Fiorella y creeme todo el mundo sabe que te acuestas con cualquiera.
Su comentario me irritó un poco—Te voy a dejar algo muy claro Fabricio—hice énfasis en su nombre—.Yo no me acuesto con cualquiera, yo me acuesto con quién yo quiera, hay una gran diferencia y sí lo admito ¡me encanta el s3x0! ¿a quien no?, pero me gusta un buen s3x0no un p0lv0 rápido de cinco minutos.
Di por terminada la conversación y empecé a vestirme escuchaba como se alejaba luego sonó un portazo y todo quedó en silenció...
Después de estar vestida tome mi teléfono y empecé actualizar la novela que estaba escribiendo, hace unos días atrás sentía algo de bloqueo pero por algún motivo mi imaginación empezó a florecer de nuevo.
Me ví interrumpida cuando, la puerta se abrió un poco.
—Fiore—Esa voz, no espere a que la puerta se terminará de abrir y salí corriendo, me lancé en sus brazos.
—Aumentaste unos cuantos kilos—me dijo Marcos mi hermano mayor y para ser sincera mi favorito, desde pequeña él había sido el más pegado conmigo.
Golpee su hombro, pero su expresión de alegría cambio cuando miro mi rostro.
—¡M@lditos rusos!—acaricia mi cabello.
Lo menos que quería era volver hablar de lo sucedido así que le cambié la conversación.
—¿Cómo te fue en Inglaterra?, cuéntame cómo es Inglaterra.
Se encoge de hombros—La verdad no tuve mucho tiempo de recorrerla, solo trabajo.
Marcos era el mayor tenía un gran parecido a mi padre el cabello negro, las cejas pobladas, robusto y alto.
—¡Que aburrido!
Se rió.
—¿Y tu hermana?, cómo te va con Fabricio.
Rodee los ojos—Normal, es difícil cuando te vas a casar con alguien que no quieres.
Me observa en silenció por unos segundos —Te entiendo, Fiorella vine porque mamá despidió a Ling y a Julia, pero no le digas nada que yo te dije.
La sangre me subió a la cabeza, y salí disparada de mi habitación, solo escuchaba los pasos de Marcos detrás de mí.
Entre a la habitación de mis padres sin tocar, mi madre estaba sentada quitándose el maquillaje.
—¡Cómo carajos se te ocurre despedir a mis guardaespaldas!
Mamá se puso de pie llevaba un vestido de flores rojas—Primero no puedes entrar a mí habitación así Fiorella, segundo me respetas y bajas la voz y tercero las despedí porque no están cumpliendo con su trabajo.
Bramó —Yo fui la que les dió la noche libre, se supone que estaba a salvó con los Stebanelli.
—Su trabajo era protegerte y mira como resultaste.
Empiezo a caminar de un lado a otro.
—¡Estoy en total desacuerdo tu no puedes estar tomando decisiones sin consultarme son MIS guardaespaldas no las tuyas!
Mi madre me abofetea.
—¡Te dije que bajarás la voz y a mí me respetas Fiorella!
Dure cinco segundos para reaccionar.
—El respeto se gana mamá.
Me gire y salí echa una fiera de hay, entre a mi habitación me puse lo primero que ví y salí.
Cuando iba llegando a la puerta principal habían dos guardaespaldas.
Ambos quedaron mirándome.
—Lo siento señorita pero no puede salir, su padre nos dijo...—Lo interrumpí.
—Me sabe a mierda que dijo mi padre, cuidado.
Ninguno de los dos se movían me crucé de brazos y fruncí el ceño.
—No escucharon a mi hermana—La voz de Marcos hizo eco en la sala.
Ambos chicos se hicieron a un lado.
Salí de la casa y Marcos me siguió
—Fiorella,¿ para dónde vas?—me pregunto mientras me seguía.
—¡Voy a buscar a mis guardaespaldas, Ling y Julia no tienen la culpa y mamá no tiene porqué tomar esas decisiones sin consultarme!—La rabia me estaba consumiendo, sentía que la cabeza me iba a explotar.
—Yo voy contigo.
Asentí.
—Josep, Daniel y Isaac irán con nosotros en el mismo auto y Federico tú vas detrás .
Todos los chicos asintieron. Marcos al ser el mayor iba a ser el sucesor de mi padre aunque él fingía que todo estaba bien yo sabía que mi hermano no quería esa vida para él.
Marcos quería estudiar medicina, él quería salvar vidas no acabar con ellas, pero papá no quiso aceptar, al ser su primogénito, era el heredero de todas las empresas y los demás negocios, la mirada de mi hermano era de tristeza, aunque la disimulaba muy bien a mí no podía mentirme.
Subí a la camioneta con los demás el auto se puso en marcha mientras yo observaba por la ventana, muchas veces no estaba de acuerdo con la decisiones de mis padres pero está fue la gota de rebasó el vaso.
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