Capítulo quince

—Puedo ser tu doctor, tu chef, tu pintor, tu jardinero—Se encoje de hombros—.Tengo muchas facetas que aún no conoces.

Reí entre dientes—Me sorprendes Bambino.

—¿Cuantos años crees tú que tengo?—Termina de vendar la herida.

Golpee mi mentón con el dedo índice—Te calculo unos diecinueve.

Soltó una carcajada y echó su cabeza hacia atrás.

—Equivocada, muy pero muy equivocada.

—¡Ummm!,entonces tienes veinte.

Niega con la cabeza.

—No me mientas Alexander.

Se pasa la mano por el cabello—Mi querida Principessa, estás muy equivocada—Se lame los labios—

Ese simple gesto hace que mi entrepierna se m0j3 maldición porque tiene que ser tan s3xy.

»Si te digo mi edad que gano yo a cambió.

Se acerca un poco más y nuestros rostros están a solo centímetros de distancia, su aliento golpea mi rostro y se mezcla con mi respiración.

—No sé, tal vez ,solo tal vez, pueda ser que te la ch5p3—Me humedezco los labios de forma sensual.

La comisura de su labio se eleva un poco en una sonrisa pícara.

—Fiorella, Fiorella, estás jugando con fuego.

Coloque mi dedo índice en sus labios

—Corrección; estamos jugando con fuego, ahora la cuestión es cuál de los dos saldrá quemado.

Se acerca un poco más roza mis labios, mi cuerpo recibe una descarga eléctrica que recorre toda mi espina dorsal.

—Tengo veintiséis—Toca mis labios con los suyos, suelto un g3m1do que el atrapa entre su boca.

—¿Tienes un pacto con el diablo o que?, porqué parece que tuvieras menos edad.

Sonríe —¿Un trato con el Diablo?, tal vez yo soy el mismísimo diablo.

—Sí—Nuestra respiración era cada vez más agitada sus ojos brillaban ambos sabíamos que eso iba a terminar en desastre pero aún así decidimos  jugar—.Entonces me vas a llevar a conocer el infierno.

Asiente y susurra—Te voy a llevar a un infierno en donde todos tus demonios pueden vivir.

Me muerde el labio inferior y lo jala haciendo que yo jad33

Si estar con Alexander significaba visitar el mismísimo infierno estaba dispuesta a visitarlo por él.

Apreta sus labios contra los míos me besa con vehemencia, con el brazo que tengo libre rodeó su nuca, la forma en la que me besa me descontrola, hace enloquecer todos mis sentidos.

Él mete su mano por mi cabello y hace presión para pegarme más a él, todo estaba en silenció el único sonido que hacía eco en la habitación era el de nuestros labios.

La puerta se abrió de golpe y Alexander se alejó lo más rápido que pudo se paró de espalda al clóset obvio para disimular la gran 3r3cción que tenía en su shorts.

Fabricio entra con el ceño fruncido y su arma en la mano.

—¡Fiorella!

—¡No la reina Isabel!—Respondi con ironía.

Observo la habitación y detuvo su mirada en Alexander se dirigió hacia él, le tocó el hombro y sin decir nada le propinó un golpe en la cara, Alexander se desequilibró, claro lo agarró por sorpresa.

—¡No te quiero cerca de mi prometida maldito idiota!

Alexander se incorpora y le devuelve el golpe.

Fabricio se agarra la nariz y una pequeña línea de sangre cae de ella.

—¡Te voy a matar aquí mismo!—Fabricio le quita el seguro al arma; me levanto lo más rápido posible colocando mi cuerpo en medio de ambos.

—¡Ya basta Fabricio!—Intervine

Él tenía el arma apuntando en mi dirección.

—¡Quitate Fiorella!—Exclamo con molestía.

Negué con la cabeza.

—¡No quieres que lo mate pare seguir revolcándose y viéndome la cara de imbecil, eres una p5t@!

No me dio tiempo de reaccionar solo vi como Alexander se le lanzaba encima, ambos cayeron al piso, Alexander se colocó a horcajadas de él y empezó a golpearlo con fuerza.

—¡Deja de decir estupideces!, ¡a caso tú nos has visto!—Lo estaba golpeando con demasiada fuerza el rostro de Fabricio estaba ensangrentado al igual que los nudillos de Alexander.

Trate de detenerlo—¡Ya!, ¡Alexander basta!

Pero estaba preso de la ira no me escuchaba así que tuve que tomar medidas extremas me colgué en su espalda como un mono.

—¡YAAAAAA!—Senti que la herida se abría de nuevo  empecé a quejarme de dolor—¡Ahhh!, ¡,Auhsss!—Coloque la mano sobre el vendaje y este estaba lleno de sangre.

Alexander logró reaccionar se colocó a mi lado para revisarme la herida cuando  la detonación de un arma nos dejó paralizados.

La bala rozó a Alexander, por la puerta entró Marcos con su arma en la mano.

Observa la escena mira primero a Fabricio y luego a Alexander para dejar sus ojos puesto en mi brazo ensangrentado.

—¡Qué Mierda!, Estás loco Fabricio.

Fabricio se pone de pie—Tu hermana me está engañando con ese tipo—A penas se le entendía lo que decía tenía el rostro hinchado por la golpiza.

Marcos sabía claramente lo que pasaba entre Alexander y yo, pero sangre es sangre y el nunca me traiciona.

—¿Por qué dices eso?—Pregunto con calma.

—Entre y... y...

Alexander lo interrumpió.

—Entro y yo le estaba curando la herida a Fiorella, él mal interpretó las cosas.

Marcos pasa su mirada por cada uno de nosotros se queda en silenció hasta que abre la boca para pronunciar solo una palabra.

—Vamonos.

Se giró y empezó a caminar hacia la puerta, yo sabía que se refería a mí, así que no me quedo otra opción que seguirlo, detrás de mí salió Fabricio hecho una fiera.

Al salir se escucho un golpe seco como si algo se hubiera quebrado, en ese momento sentí un sentimiento de vacío, me quería quedar, quería estar hay con Alexander, pasar todo el día acostada a su lado pero... Sabía muy bien que todo esto era peligroso para él.

Decir lo que sentía por Alexander en esos momentos era algo difícil, que me gustaba como foll@b@;sí, me encantaba como se movía, como era de autoritario a la hora del co1to, pero había algo más, y ese algo empezaba asustarme.

Por nada del mundo podía mezclar sentimientos, no podía siquiera gustarme Alexander. Pensé que tal vez alejándome de él todo sería mejor, ya después de unos días me olvidaría de él y todo sería como antes.

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