Durante la cena, noto que Sebastián permanece callado; pienso que es su naturaleza, pero imaginaba que tras lo que hice con él hoy estaría molestado y trataría de atacarme.
Sin embargo, parece reflexivo, y en varias ocasiones lo sorprendo mirando fijamente a su padre.
El señor Otto también parece distante.
Después de cenar nos sentamos en el salón y nos sirvieron una copa de vino.
El señor Otto me relata algunos episodios divertidos que vivió durante su visita a una de sus haciendas cercanas; sonrío con agrado, sabe cómo narrar ese tipo de escenas. En este sentido, se parece mucho a mi padre.
Los hermanos ahora charlan discretamente y los veo mirándome sin temor; creo que hablan de mí, si yo fuera un pequeño insecto ahora... me gustaría poder escuchar sus susurros, o al menos los suyos.
—¿Qué crees que piensa sobre esta esposa que le ha conseguido, Sebastián?
—No tengo idea. ¿Desafiarnos, quizás...? Pero a mí más que a ti...
—No... creo que hay algo más...
—¿Qué? ¿Además de una joven interesada que se casa con un granjero rico para vivir cómodamente?
—No me parece ese tipo. Papá tiene un plan.
—¿Sabes qué? No me interesa. No me importa si va a morir de placer con ella o si ella va a morir de aburrimiento con él.
Sebastián se levanta y se dirige a su habitación, no sin antes lanzarme una mirada discreta.
—¿No vas a salir hoy, hijo?
—No, padre. Hoy pasaré la noche con mis almohadas.
—Sebastián, ¡un poco más de respeto, estamos frente a una dama!
El padre lo reprende y él se vuelve hacia mí, haciendo una reverencia con un aire burlón.
—Pardonne moi madame. Je n'avais pas réalisé que vous étiez là (Perdone señorita, no me había dado cuenta de su presencia).
—Je n'ai même pas entendu ce que tu as dit (Ni siquiera escuché lo que dijiste).
Al ver su expresión de asombro, queda claro que no esperaba que hablara francés y tan bien.
Sonrío sin mostrar los dientes.
—¿Hablas francés?
—Y alemán, español y un poco de latín. Toco el piano, practico esgrima, monto a caballo y nadie me vence en el pall-mall.
—Vaya, una madrastra muy capacitada la que el señor nos ha conseguido, padre. Espero que sea tan buena en la cama como con los idiomas. El señor ha tenido suerte esta vez, padre.
—Sebastián... —El señor Otto le grita al hijo que sale sonriendo ante su reacción.
¡Qué descaro!
—Le pido disculpas, señorita. No sé qué hacer con esa impetuosidad de Sebastián. No respeta a nadie, ni siquiera a una señorita como usted. Me siento avergonzado, espero de verdad que no le haya importado.
—¿Por qué no intenta ignorarlo? Siempre ha funcionado con las chismosas de la ciudad de donde vengo.
El señor Otto se detiene un momento en el tiempo.
—Creo que tiene razón. Necesito aprender a ignorar. Porque sé que todo esto es para provocarme.
Terminamos nuestro vino y lo veo bostezar.
—Vamos a dormir, tengo sueño.
—Sí, vamos.
Subimos hacia los dormitorios y Sebastián está parado en el balcón del pasillo, contemplando la luna grande y brillante. Escuchamos algunas palabras suyas que no se distinguen claramente.
¿Una oración o un desahogo?
Su dolor parece tangible. ¿Qué es lo que esconde en el pecho este arrogante?
Animo al señor Otto con la mirada para que se acerque al hijo.
El señor Otto se detiene y observa en silencio. Siento su suspiro. Conoce el dolor de Sebastián y, hasta cierto punto, comprende al joven, pero han sido tantos años de distancia que creo que ya no puede acercarse.
Sebastián se da cuenta de nuestra presencia y nos mira discretamente por encima del hombro para después ignorarnos.
Sin embargo, esa mirada cargada de emociones me intriga.
Entro a mis aposentos, pero la imagen de su mirada dolorida al girarse hacia nosotros… eso es algo que no seré capaz de olvidar.
Y es con él en mis pensamientos que apoyo la cabeza en la almohada. Me volteo de un lado a otro tratando de encontrar el sueño. Mi cuerpo está cansado, pero mi ser está inquieto.
—¿Qué carga lleva consigo?
Después de un tiempo, escucho un golpeteo en la puerta de mi izquierda, porque a la derecha está el señor Otto. Sé que es él. Sebastián, mi enigmático e insoportable hijastro, con el que soñé esa noche.
Un sueño extraño, caliente, lujurioso. Sin palabras. Con nuestros cuerpos rozándose y frotándose de manera sensual, erótica y muy íntima. La mano grande de dedos largos entre mis piernas, haciendo un movimiento que me llevó a un espasmo de placer tan intenso que desperté.
Me despierto sudorosa, húmeda entre las piernas, y con la sensación de haber sido tocada allí. ¿Fui yo misma?
Nunca antes había sentido algo así.
Pero, ¿qué significa? El joven es un pervertido depravado y poco respetuoso. ¿Y yo sueño con él de esta manera? Debo estar loca.
Deben haber sido las palabras ardientes que intercambiamos por la mañana.
Me censuro mentalmente mil veces antes de volver a dormir.
Pero en mi pecho, algunas preguntas resuenan como en una cueva de osos salvajes hibernando.
Peligrosos y a punto de despertar.
¿Quién es realmente Sebastián Montanese?
Y, ¿por qué me quedo sin palabras cuando esas pupilas azules me enfrentan?
Sea como sea, me mantendré a distancia. Porque lo último que quiero en la vida es una mayor cercanía con ese cuerpo voluptuoso y sexy con medidas perfectas de lujuria que él posee.
¡Qué tontería! Aquí estoy de nuevo, detallando las partes íntimas de él.
Cierro mis ojos fuertemente acurrucándome en las gruesas sábanas.
Necesito dormir, o no sé qué será de mí si vuelvo a soñar con él esta noche.
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Comments
❤️Yesenia🩵 Carolina 💙Bonilla
😂😂😂 ya está babiando 🤤🤤 por el
2024-04-26
4
Graciela Peralta
que pasará ahora con ella
2024-04-17
2
Angela Maria Londoño Rojo
Creo que este par se van a enamorar hasta los huesos, lo que no se es como va a reaccionar Otto🤔🙈, esperemos haber que nos tiene la escritora más adelante...me emociona 🤭
2024-04-01
0