Capítulo XVI

Sería raro que ella me leyera la mente, pero no estaba yo experimentando eso al momento de llegar a este sitio.

— Lo puedo hacer, pero contigo no tengo necesidad, siento tus miedos.

— Es que para mí es difícil aceptar lo que está pasando.

— Y va a ser más duro si te llegan a capturar, por eso te pido que te alejes lo más que puedas y te pongas a salvo.

— No puedo simplemente huir de todo.

— Por el bien de todos nosotros tienes que hacerlo, pero nos estamos desviando del tema que quieres saber. — puede que hasta sea tonto, mejor no pregunto nada. — No puedes ignorar los cambios que has tenido y que vas a tener más adelante, por favor.

— Está bien. — tomo un respiro antes de soltar la pregunta. — ¿hace tiempo lloré y mis lágrimas se convirtieron en pequeños diamantes?. — ella le sonríe con calidez.

— Te rompieron el corazón, por eso fue que paso. Se supone que cuando a una sirena le rompen el corazón, la manera de sacar todos esos sentimientos es de esa forma.

— Porque ahora no.

— Son sentimientos diferentes, solo cuando lloras con el corazón te salen diamantes, él esto de las emociones solo son lágrimas normales.

— Gracias por aclararme las cosas.

— Ahora que te he contestado, puedes por favor irte, ellos están cerca.

Me empuja con mucha fuerza, fuera de su palacio. Trato de resistirme, pero su fuerza de voluntad es impresionante.

Sigo su consejo y comienzo a alejarme, me giro para verla por última vez y lo que veo me causa náuseas, muchos buzos están acorralando a los tritones y sirenas, muchos de ellos ya están amarrados.

— Maldito sentido de justicia que se me ha desarrollado.

Vuelvo al palacio de mi madre, no sé qué voy a hacer, ya que no tengo ningún maldito plan, al menos podría distraerlos y darles un poco de tiempo para que ellos se alejen lo más que puedan.

— Hola. — No le van a entender, que hago, que hago. Tomo una piedra y la lanzó al buzo que se encuentra más cerca y está le da, cuando ve de donde proviene suelta a una de las sirenas y comienza a perseguirme al igual que los otros.

La frecuencia de su radio me está haciendo doler la cabeza, pero puedo distinguir su conversación.

— Ella es la que tenemos que llevar, olvidasen de los demás.

— Pero si los dejamos escaparán y no podremos llevar nada si ella se escapa.

— No tiene a donde ir, tenemos a alguien que la puede seguir. — mientras sigo nadando, puedo ver por el rabillo del ojo a un tritón que nada junto a ellos, un maldito traidor.

Al llegar a la superficie la luz de la luna me da una mejor visión de aquel personaje y sé que lo he visto en algún lado, pero dónde no me acuerdo mi vida está en peligro.

Así que vuelvo a nadar a una velocidad vertiginosa, A pesar de que me siento muy cómoda en el agua, la energía se me está agotando.

— Tengo que esconderme.

Lo digo para mí misma y para darme un poquito de ánimo, y ahora a donde debería de ir, ni en las profundidades, ni con mi familia en la tierra.

Al no aguantar más me detengo y veo unas cuevas más adelante y me escondo en ese lugar, ya no siento el peligro, así que puedo respirar un poco más.

— Piensa que vas a hacer, no puedes quedarte mucho tiempo acá.

Es difícil dejar una vida atrás, pero no me puedo dar por vencida. Esa noche me quedo en aquella cueva, a la mañana siguiente reanudó mi viaje y llegó a una hermosa costa, con mucho cuidado salgo y hago aparecer de nuevo mis piernas.

Antes de poder dar un paso una voz conocida me llama desde la orilla, no es una voz, son los pensamientos de Lulú.

— Celeste.

— Que pasa Lulú.

— Tu mamá me envió y me pido el favor que te entregará esto. — vuelvo al agua y de su boca cojo una pequeña bolsa. — Te ayudará en estos tiempos.

— Ella está bien.

— Gracias a ti logramos escapar.

— Nos vemos Lulú.

— Si necesitas algo, estaré siempre cerca.

Al salir me doy cuenta de que no estoy en la costa australiana, por como se ve este lugar puedo decir que me encuentro en Tasmania, una pequeña isla al sur de Australia.

— Mi hogar siempre había sido Brisbane, y Sydney, ahora estoy completamente sola en u sitio desconocido.

Y por mucho tiempo me quedé sentada en la playa, observando el hermoso y extenso mar, pensando en lo que me depara el futuro.

Decidida me levanto y busco un sitio donde quedarme, mientras avanzo veo que en la orilla hay bastantes, barcos y yates, eso le dio una idea de lo que quería hacer.

No soy de las personas que quiera vivir en el centro o en una ciudad lejos del mar.

Los días siguientes después de mi llegada fueron duros, con apenas dieciséis años empecé a vivir sola y a salir adelante.

La gente me miraba muy mal, no siempre venían a una joven con un cabello de color azul como el cielo de verano y que aparte de todo tuviera un ojo rojo y uno azul.

Debido a eso y para no llamar mucho más la atención, me puse una peluca y compré unos lentes de contacto. Las perlas que me envió Cristal han sido de mucha ayuda, cuando fui a venderlas me miraron muy extrañados, pero no dijeron nada.

Ahora estoy viviendo en un hermoso yate, no es muy lujoso, pero duermo muy bien, Lulú pasa todas las noches a saludarme y no solo para eso también me da noticias del mundo submarino. Nada bueno, por supuesto los ataques siguen y ellos no están seguros en ningún lado.

Mientras los meses avanzaban yo seguí con mis estudios, pero por obvias razones me tocó de forma virtual y a distancia. No tenía las firmas de mis padres para los papeles, además pedían que ellos tenían que presentarse.

Y pues ninguno estaba presente para acompañarme a algún lado.

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Comments

Nancy Andrada

Nancy Andrada

hermosa historia hermosa 😍💝😍

2022-12-26

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