La semana siguiente trato de evitar a Jason y a Raúl, tal es mi desesperación que madrugo más de lo normal para no irme en el autobús, sé que tengo que verme con ellos en clases, pero también sé que sus novias no se separan de ellos y eso es un punto a mi favor.
Los días que tengo entrenamiento, salgo más tarde, mi cuerpo está cambiando más rápido de lo que esperaba, ninguno de mis compañeros se ha dado cuenta de eso o espero que así sea. Teo se ha encargado de acompañarme hasta mi casa, mi relación con él es buena.
No he vuelto a llorar diamantes por decirlo de cierta manera, y es algo que tampoco le he comentado a mis padres, necesito saber qué es lo que soy o que es lo que me pasa.
— Mañana empiezas a ir con tu padre a pescar. — para mí eso no es un castigo, más bien es una gran bendición, así mantengo mi mente ocupada.
Asiento y subo a mi habitación para apostar lo del día siguiente, sé que tendré que madrugar mucho más.
— Estás feliz. — sé que mi padre lo dice por la sonrisa que tengo en mi cara, sentir la briza marina me anima a seguir adelante, a no ceder ante los obstáculos.
— Hace mucho no salíamos.
— Si hija.
Lo miro y ya no veo esa misma chispa que tenía cuando yo tenía ocho años.
— Papá que pasa, desde que llegamos a este lugar has cambiado mucho, me ves y solo hay una profunda tristeza, es como si yo te recordara algo muy triste o como si yo hubiera hecho algo terrible para causarte esa tristeza.
— Mi amor te amo, y tú no eres la causante de nada, lo único que quiero es protegerte, pero ya no sé cómo hacerlo.
— A qué te refieres.
Me sonríe y se da la vuelta para tomar el mando dejándome con más dudas que respuestas.
Las vacaciones son de solo un mes y ya han pasado tres semanas, he dejado de lado el tema de Jason y de Raúl, ninguno me ha buscado y yo tampoco, en cuanto a Teo trata de pasar todos los días y me invita a cenar, era lo único que hacía y que mi mamá aprobaba.
Me tenía encerrada como una maldita prisionera porque después de mi primera semana no me volvió a dejar ir con él, ya sabrán como me puse y mi mamá no me dejó acercarme al mar ni al río, estaba en una prisión, me volvía loca en la casa.
— Hija alístate, vamos a zarpar. — eso es raro, él nunca sale en horas de la tarde, será que se va a disculpar y me tiene preparada una sorpresa. No pregunte nada y me aliste.
— Que tienes planeado papá.
— Algo especial.
La noche estaba despejada y se podía ver perfectamente las estrellas.
— Una noche hermosa.
— Sí.
Fueron las únicas palabras que salieron durante solo el viaje, al estar mar adentro cualquier persona se podría perder, pero yo sabía a dónde iba y como regresar.
— Hija, hay algo de lo que tenemos que hablar. — estaba bastante serio.
— Te escucho.
Pero antes de que pudiera responderme un yate muy hermoso se nos acercó y para mi maldita sorpresa, las personas que estaban hay no le caían muy bien.
— Celeste, no pensé que te gustará navegar. — dice Jason.
— No sabe muchas cosas de mí por lo visto.
— Señor, buena noche. — Raúl, salida a mi padre.
— Jóvenes, que los trae por acá. — Las manos de mi papá temblaban y no precisamente por el frío, porque la verdad no estaba haciendo.
— Un paseo nocturno. — le responde Jason a mi papá.
— Porque te detuviste amor mío. — Como me podía olvidar de ella y si Natacha estaba también estará Aylin. — Pero que tenemos acá, a la… — Raúl levanta la mano para callarla.
— Modales señoritas.
Mi papá los miraba sin saber de lo que hablaban, y yo por supuesto sabía lo que había hecho con ellos, pero Natacha y Aylin lo sabían también.
— Hija ve con ellos y diviértete.
— No, tú y yo estábamos muy bien antes de que ellos aparecieran.
— Hazlo. — Su voz era fría y distante, pero eso no lo reflejaban sus ojos me suplica que salga de ese lugar.
— Está bien. — sé que algo anda mal, no por lo que estas últimas semanas han pasado. Y sin pensarlo más me subo al yate de Jason.
— Cuídate y por ningún motivo vuelvas a casa.
— Que está pasando, papá, papá.
Grito, pero él no parece escuchar, y pone de nuevo en marcha el barco. Mientras él se aleja, Jason y Raúl se acerca a mí.
— Princesa que pasa nos alejaste de la nada.
— No pasa nada, por favor me pueden llevar al muelle.
— Necesitamos hablar. — Jason lo dice al otro lado.
— Lo único que quiero es salir de este sitio y volver a casa.
Al parecer Natacha escucha y pone en marcha el yate, unos metros más adelante ella hace un giro bastante brusco y como yo estaba tan distraída no me alcanzó a agarrar de nada y caigo al mar.
Salgo a tomar aire, pero veo que el yate viene de regreso, trato de esquivarlo, pero es muy tarde, este me golpea en la cabeza, lo último que escucho es el motor alejándose a toda velocidad.
Mi cuerpo se va hundiendo e imágenes empiezan a aparecer, parecen recuerdos de alguien, pero no creo que sean míos, ya que estos ocurren en el fondo del mar.
Veo un gran trono y mucha gente alrededor de mí, pero como puede ser un recuerdo si estoy en un cuerpo de bebé. La imagen se va desvaneciendo y yo recobro el sentido, en el fondo del mar no me asusto.
— Ha despertado. — comienzó a moverme buscando de donde proviene la voz.
— Se parece mucho a ella. — es otra voz.
— Quién está hablando. — me tapo la boca, esto sí que supera los límites de mi cordura, ahora hablo en el fondo del mar.
— No sabes quién eres.
— No lo sé.
Cuando mis ojos se acostumbran a la oscuridad, ya no está así, veo todo con más claridad y lo que veo ante mi son peces y bueno un hermoso delfín.
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Comments
Marylu Garza
Creo que empieza a surgir la verdad de su origen....
2023-06-09
2
Marylu Garza
Que desgraciada, intenta asesinarla😱😱😱
2023-06-09
0
Yizeth Guesaco
magnífica historia gracias
2023-02-22
2