— Alguna vez has estado en una competencia.
— No, porque lo dice.
— La forma en que nadaste el día de hoy fue impresionante, ni siquiera yo podría llegar a ese nivel.
— Puede sonar extraño, pero me siento muy bien en el agua, diría que más de lo normal.
Apenas llegamos a su oficina, él me deja encima del escritorio y va corriendo a lo que supongo es su baño en minutos llega con un botiquín.
— Puede que te duela un poco, pero es lo único que tengo.
Primero limpia y luego pasa una toallita con desinfectante que me hace saltar un poco.
— Gracias. — Sus manos bajan y las apoya en la mesa, pero no se aleja de mí.
— Eres un misterio Celeste.
— Soy cómo las demás adolescente que hay en este colegio.
— No eres como las demás, tienes algo de misterio y un hermoso rostro. — Sus dedos empiezan a recorrer mi rostro y por puro instinto cierro los ojos, se siente tan bien este contacto. — Quiero en este mismo instante besarte. — no me había dado cuenta de que se había acercado tanto, su voz es un dulce susurro en mi oído.
— Adelante. — Aun sin abrir mis ojos, espero que los labios de Teo lleguen a los míos.
Y no me hace esperar mucho, sus labios son suaves a falta de mi experiencia, él es el que lleva el ritmo, un ritmo suave y sutil que hace que mis piernas tiemblen, menos mal estoy sentada o si no ya estaría en el piso.
— Tengo que parar, desde que te conocí no soy capaz de concentrarme en nada, solo quiero tenerte, pero hay que esperar. — Su frente descansa sobre la mía.
— No sé qué decir. — y era verdad me había quedado sin palabras ante la confesión del profesor.
— No digas nada. — con un poco de esfuerzo se separa de mí - Quería decirte lo que siento, puedes irte a descansar. — Su tono había cambiado, era completamente frío. Y yo estaba igual, fría por dentro y por fuera, como puede ser que hace unos segundos confesara unos sentimientos algo tan íntimos y ahora…
Me bajo de su escritorio y salgo sin decir una sola palabra, mientras camino hacia los vestidores paso los dedos por mis labios. Alejo esos pensamientos de mi mente, esto no puede ser, una relación con un profesor no está bien visto, y no solo eso puede que él sea un mujeriego.
Perdida en mis pensamientos llegó al paradero y no me doy cuenta de que había dos personas ahí.
— Casi no sales.
— Maldita sea, casi me matas del susto.
— Deja de maldecir. — Pego otro brinco al escuchar a Raúl.
— Ustedes que hacen acá, es tarde.
— Estábamos esperándote, hace algunos días que no nos vemos en el colegio.
— Ustedes son los que andan ocupados, yo siempre estoy libre.
— Que te paso en la cabeza. — Dios Jason que cambio.
— Nadando me golpeé, no es nada, el profesor me curo.
— Por eso te demoraste, estabas con él.
— Si Raúl estaba con él, la frente me estaba sangrando y no solo eso, no podía salir en vestido de baño hacía la enfermería. — Lo digo gritando.
— Lo siento. — y ahora a estos que les está pasando. — Es que…
— Es que nada, ustedes no tienen derecho de decirme con quién estar o en donde.
— No vamos a pelear por eso, más bien vamos a casa que ya se está haciendo tarde y tú debes de descansar.
A partir de ese día Jason y Raúl me esperaban los días que yo estaba en natación, mis padres no sabían de mi nuevo curso, les había dicho que me quedaba en la biblioteca para estudiar.
Sin contar con que mis nuevos amigos y yo nos sentábamos a almorzar algunos días y llegábamos al colegio juntos. En cuanto a Teo, no sabía qué pensar de él, había días que era un amor y otro era como un témpano de hielo.
— Pero que tenemos acá, la puta que se anda acostando con el profesor de natación y ahora con nuestros novios. — La cereza del pastel de cada día.
— Basta Natacha.
— Eres un maldito demonio que no debería de existir, la muerte es lo único en lo que deberías de reflexionar.
Personas como ella eran las que me recordaban constantemente mi maldito color de pelo y de ojos, quisiera quitarme los ojos y el pelo, o poder cambiar de cabeza.
— Deja de creer maldito demonio, tú no perteneces a este mundo.
Un solo empujón y yo ya estaba en el suelo, mi pobre culito recibió todo el golpe, y en vez de ayudarme alguien a levantarme, lo único que hacían era burlarse de mí. Mi orgullo dolía más que el maldito golpe y esto tenía que acabar.
— Que pasa acá. — Raúl llega seguido de Jason y al verme en el suelo no se acercan tampoco para ayudarme. Que podía esperar, resignada a mi maldita situación, me levanto y limpio mi ropa.
— No pasa nada, solo me tropecé, eso es todo.
Trato de recoger mi mochila, pero Aylin la patea lejos de mi alcance.
— Aylin déjala ir ya.
— Que tiene está maldita que al parecer ustedes dos están detrás de ella.
Lo único que quiero es alejarme de ellos, no quiero seguir escuchando las estupideces que dicen, qué viejas para ser celosas e inseguras. Pero yo estaría siendo hipócrita al decir eso, yo me sentía también celosa de la relación que ellos tenían y mis inseguridades eran muchas.
Pongo los ojos en blanco por mis propios pensamientos y como sé que no me van a dejar salir de esta tan fácil, decido irme sin mi mochila para un lugar que encontré y que me brinda un poco de calma y alegría.
— Hola pequeñas, están muy secas. — un pequeño jardín en la azotea. Y para seguir con mi ritual, comienzo a cantar y es como si ellas me escucharán, regresan a la vida.
— Porque huiste.
— Para qué me querían hay, no se dieron cuenta de como me veían y se burlaban de mí.
— Siento que ellas te …
— Cállate Raúl, basta con excusarlas, no las culpo mírenme, no me parezco a las demás, no siquiera sé si soy de este mundo.
— Deja de hablar así, si eres diferente pro eso te hace una mujer única. — aunque las palabras de Jason eran muy lindas, no eran ciertas o no para mí.
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Updated 49 Episodes
Comments
Rosa elema del Toro carva
insisto ella es familia de sirenas
2024-07-12
1
Nancy Andrada
porque siempre las personas quieren que sean como son ellas son injusta 🤦😡😡
2022-12-12
3
Denny Lopez
este profesor es raro, será que sabe la verdad de su origen 🤔
2022-11-30
0