— Te pareces mucho a la hija de Cristal. — puedo saber que el que me está hablando es el delfín.
— Me acabo de golpear la cabeza y, entre en estado de coma, por eso es que puedo hablar con ustedes. — las palabras salen de mi boca sin ningún problema.
— Al parecer no estás loca, si vimos que te golpearon la cabeza, pero no al punto de perder el conocimiento, no por completo.
— Porque puedo hablar con ustedes.
— Solo hay una posibilidad y es que seas una sirena. Mírate donde tenías las piernas.
Mi cabeza lentamente va bajando y veo que no tengo piernas sino una increíble cola de color azul oscuro que se va degradando hasta llegar a un tono más claro.
— Pero no llevo mucho tiempo en el agua, que paso entonces.
— Eso se debe a que tú sí eres la hija de la reina Cristal, solo las sirenas y tritones de la realeza pueden hacer la transformación sin esperar a que se seque su cola.
— Como es que soy la hija de alguien que no conozco.
— Tienes tiempo de escuchar la historia.
— No tengo a donde ir, bueno, no por ahora.
— Hace unos doce años en este mismo océano un grupo de pescadores atacó el reino profundo llevándose a varios tritones en se ataque tú estabas incluida.
— Eso no puede ser cierto, mis papás no harían nada que me dañara.
— El barco en el que venías, antes de que te subieras al otro, ese fue el que vino hace doce años.
Comienzo a hiperventilar, siento que mis pulmones me duelen y necesito salir de este lugar.
— Espera, no te vayas.
Comiendo a nadar hacia la orilla de la playa y detrás de mí puedo escuchar al delfín siguiéndome.
— Déjame sola.
— Si saben quién eres estás en peligro, solo tú puedes poner en orden nuestro reino, la reina está muy mal.
— No puedo, ni siquiera puedo con mi propia existencia cómo podría con más. — Ralentizo mi carrera porque sé que estoy cerca de la orilla, solo espero que la playa esté desocupada.
— Estaremos cerca, cuando quieras hablar acá nos encontrarás y por favor ten cuidado.
Nado hasta la orilla y salgo a rastras mi cola en tierra firme, pesa más de lo que esperaba, me dejó caer de espaldas y agradezco a los dioses que no hay nadie en el sitio.
Mi respiración comienza a calmarse y yo también, mi mente la tengo en blanco, lo único que quiero es que mis piernas vuelvan para poder ir a casa.
Necesito saber la verdad y que ellos nieguen lo que me acaban de decir. Y como si mis palabras fueran escuchadas, las escamas empiezan a desaparecer y mis piernas aparecen poco a poco.
— Gracias.
Me pongo de pie y empiezo a caminar por la orilla, disfrutando de la brisa marina, al llegar al muelle veo que el bote de mi padre y el yate de Jason están ahí.
No es momento de alterarse, muy en el fondo pensaba que Jason volvería al mar a buscarme, pero qué equivocada estaba. Vuelvo a aclarar mi mente de aquellos acontecimientos que ocurrieron hace un mes, el día más feliz de mi vida y el más triste a la vez.
— Mamá. — grito a la entrada de la casa. — Donde estás.
En cambio, la que sale a responderme es mi pequeña hermana, mi ira y mi desesperación se aplican un poco.
— Estás acá qué alegría.
— Porque no iba a estarlo, solo salí con papá a dar una vuelta.
— Papá dijo que te habías caído al mar y no te encontró eso…
— Estoy bien. — qué demonios está pasando en esta casa.
— Dónde están mis padres.
— Vino, el jefe de papá y se fueron todos, está pasando algo malo. — espero que no, pero la situación no me da buena espina.
— No es nada, ve a descansar, yo esperare a nuestros padres. — le doy un beso a mi hermana, a sabiendas de que no soy su hermana de sangre.
Mientras mis padres aparecen, comienzo a recibir llamadas de Teo y de los otros dos, el primero me sorprende y los otros me enfurecen.
Pero a ninguno le contesto, no estoy de ánimos para aguantar a nadie. La espera se hace tan larga que me quedo dormida en el sofá de la sala. Los hechos del día llegan a mí y no solo eso sigo recordando fragmentos de mi historia cuando bebé.
Porque lo recuerdo, si era solo una bebé, a menos que tenga el poder de que mi subconsciente me muestre mi vida en las profundidades.
— Vas a ser una gran gobernante.
— Tendremos que esperar para saber qué poderes tiene. Pueden ser míos o tuyos.
Las dos personas que hablan, por lo visto son mis padres, puedo sentir el amor de los dos.
— Te dejo mi amor, hay muchos problemas al sur del reino.
— Ten cuidado por favor.
Nos quedamos solas y mi madre comienza a hablarme con mucho cariño.
— Si supiera la verdad tu padre, mi pequeña, tu poder ya se está haciendo visible y es mucho más grande de lo que se espera. Tuve que hacer algo muy grave para poder lograr tenerte.
Me despierto asustada al escuchar un fuerte ruido proveniente de la puerta principal. Tanto así que saltó detrás del sofá para esconderme.
— Que vamos a hacer, se dieron cuenta de lo que hicimos. — esa es la voz de mi mamá.
— Ella estará a salvo, los muchachos sabían lo que tenían que hacer.
— Encerrarla, Celeste no se merece estar encerrada.
Pero qué demonios están diciendo, cuáles muchachos encerrados en donde, salgo de mi escondite y los encaró.
— Que está pasando. — Ambos pegan un grito.
— Que estás haciendo acá. — mi papá se acerca y me toma del brazo muy fuerte al punto que me hace pegar un grito por el dolor. — No deberías estar en esta casa, nos estás poniendo en peligro a todos.
— En peligro, de que estás hablando.
— Tienes que irte Celeste. — Las palabras de mí “mamá”, salen como cuchillos de su boca y atraviesan mi corazón. — Te están buscando y no vamos a pagar por tu culpa.
— A ver, a ver necesito saber qué es lo que está pasando y preferiría que empezarán por mi origen. — los dos se miran.
— Que quieres decir, eres nuestra hija.
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Updated 49 Episodes
Comments
Marylu Garza
Sopas... No me lo esperaba!!!
2023-06-09
1
Melina Miers
La trata mal y después le dice "eres nuestra hija". Deberían haberle dicho la verdad hace rato
2022-12-16
2
Nancy Andrada
hay Dios mío santa cachucha 🤦
2022-12-14
0