— No soy su hija, por eso tanto cuidado, por eso la indiferencia en muchas situaciones. — no quiero llorar y sé que no aguantaré mucho.
— Quién te lo dijo. — Habla mi papá.
— Años experimentando la indiferencia de ustedes dos, antes de que naciera mi hermana me dedicaban más tiempo, pero después todo se fue a la basura, para ustedes solo existía ella, si tú le cuidabas. — señaló a mi mamá. — o eso creía y ahora sé el motivo, ustedes me secuestraron, me separaron de mi hogar.
Mi padre palidece y mi mamá cae de rodillas sollozando, nada de lo que hagan me hace reaccionar a los sentimientos encontrados que tengo.
— ¿Cómo te enteraste?.
— Papá, de la misma manera que me enteré de que soy una sirena y para ser más exactos de la realeza.
— Puedo explicarlo, hija.
— Explicar que, que te dedicas a la caza de sirena y tritones, el motivo no lo sé, pero porque quedarte conmigo. — mi padre toma asiento masajeando sé las sienes.
— Esa noche nos habían informado que las sirenas preparaban un ataque a los humanos, o eso era lo que nos inculcaron desde pequeños, que las sirenas y los tritones eran malos.
— No te salgas por las ramas.
— Habíamos encontrado a varios tritones y sirenas en las trampas que puse, pero no contaba con que había un bebé. Así que te tome y te escondí y entregué a los demás.
— Qué acto tan generoso de tu parte, salvar a una para expiar todos los demás actos tan bajos. — respiro para poder calmarme. — ¿Qué hacen con los demás?.
— Yo solo los entrego, después no sé qué pasa con ellos.
— Por eso fue que volvimos, para qué continuarás con tus crímenes.
— Estábamos en una situación terrible, trate de alejarme de todo y darte una mejor vida, luego nació Anna y las cosas se complicaron, hubo un tiempo en el que ya no me contrataban para pescar y supe cuál era la razón. — cada palabra que decía me llenaba de más rabia. — El padre de Teo es mi jefe. — no, no.
— ¿Por qué querías que me fuera o desapareciera?.
— Saben quién eres y si no te entrego nos matarán. — tengo miedo de hacer la siguiente pregunta, pero que más puedo hacer.
— ¿Qué tiene que ver Jason y Raúl?.
— Hace días vinieron a buscarte para hablar contigo y se me ocurrió una idea, así que les pague para qué te llevarán y te encerraran en un lugar lejos donde nadie pudiera encontrarte.
— Encerrarme para protegerme, esto parece una maldita comedia.
— Celeste por favor tienes que irte, de lo contrario te llevarán y no creo que nada bueno salga de eso.
Y a donde debía de ir, Jason y Raúl recibieron plata por secuestrar por decirlo de alguna manera y Teo era el hijo del hombre que cazaba los de mi especie.
— Dile a mi hermana que la amo y que no voy a olvidarla nunca, no estoy de acuerdo con lo que hicieron, pero les agradezco el mantenerme con vida.
Salgo de la casa y voy directo al mar, con cada paso que doy sé que me acerco a una nueva verdad, pero estoy haciendo lo correcto.
— Detente.
— No lo haré.
— Por favor necesitamos hablar, no vayas a cometer una locura.
— Y que piensas que voy a hacer Jason.
— No sé cómo lograste llegar hasta la orilla después del golpe, y veo que quieres volver.
— Y a ti que te importa lo que pase conmigo, después de que me caí y me golpearan con tu yate no volviste. — aguante las lágrimas en la casa y ahora comienzo a llorar, solo pido que no se vaya a acercar y ver lo que pasa.
La noche ahora es mi amiga, gracias a que las nubes ocultan la luna y en esta oscuridad no se puede ver lo que sale de mis ojos.
— Que podía hacer, Natacha tenía el mando. — Mis uñas perforan las palmas de mis manos, la calma del mar se ve levemente alterada.
— No me digas mentiras Jason, todos los hombres son iguales, te hacen que confíes en ellos y luego te apuñalan por la espalda.
Puedo oír sus pasos, no importa que estemos en la arena, mi mente me dice que corra hacia el mar, pero mi cuerpo no me responde, quiero sentir su calor, una última vez no estoy segura si volveré a verlo.
— Por favor ven conmigo, hablemos. — sus brazos me rodean. — Te necesito. — el sonido de su voz es tan tranquilizador para calmarme en este momento.
— No puedo Jason, no ahora.
— Te lo pido. — y yo te pido que me dejes sola, Grita mi mente.
— Y yo te pido que me dejes ir, es algo de suma importancia. — sus labios tocan mi cuello y me estremezco.
— Deseo volver a tenerte, tu cuerpo, tu olor.
Me quedo completamente quieta, saboreando aquel momento.
— Y tu novia. — puede que esté en un estado de euforia, pero no me olvido de ese aspecto tan importante.
— Ella no significa nada para mí. — no detengo lo que está haciendo, y sé que lo que voy a decir puede molestarle.
— Eso no fue lo que vi el día después de tu cumpleaños.
— Algo me decía que tú habías sido la que hizo aquel ruido.
— Mmmm. — solté un gemido, sus manos ya no estaban en mi cintura, sino que una estaba en mi entrepierna y la otra en mis pechos.
— Te diviertes si mi. — escucho la voz de Raúl.
— Solo estoy impidiendo que ella se vaya, o se mate.
— Me uno a tu buena causa.
Ahora hay dos pares de manos sobre mi cuerpo cedo ante mi pasión y ante mi deseo de tenerlos de nuevo a los dos.
— Segura de que quieres que hagamos esto en un lugar público. — público privado que más da.
— No me importa. — ganó el deseo.
Mi vestido cae a la arena, el cielo se despeja y la luna es testigo de lo que va a pasar. Si sus manos exploran mi cuerpo, las mías no se quedan quieras.
No soy una experta, pero si puedo provocarlos, y así lo hago, les sigo el jugo, mi boca y mis manos ayudan mucho.
Puedo sentir sus miembros erectos en mis manos, mis masajes han sido por encima del pantalón, el placer y el deseo se extiende y yo no puedo soportar más.
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Comments
Nancy Andrada
hay niña xq no te fuiste, volvisteis a caer en las mentiras de esos dos 🙏🏼🙏🏼😡
2022-12-26
5
Denny Lopez
oohhh celeste volviste a caer con ese par que aún no se que se traen entre manos , ellos deben saber más de lo que parece ,
2022-12-16
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