Capítulo IX

Lista para salir corriendo de aquel lugar, poco a poco voy retrocediendo, hoy no estoy para mal tratos de estas estúpidas. Mi respiración es más rápida que de costumbre, mis manos están empuñadas y no solo eso, puedo sentir mis uñas clavándose en mi piel, el dolor me mantiene alerta, mis ojos no se separan de esas brujas. Puedo escuchar hasta el más mínimo sonido, asusta pero no ahora.

— Cállate Natacha. — grita Jason, yo sigo retrocediendo hasta que alguien me toma de la mano, instintivamente levanto una de mis manos para golpear a aquella persona, pero él me coge la mano antes de que haga contacto con su bello rostro.

— Cálmate princesa, soy yo, debes de relajarte mira como te volviste las manos. — Volviendo a mis sentidos, abro mis manos y me doy cuenta de que están sangrando.

— Lo siento mucho, no quería arruinar su noche, es mejor que me vaya.

— Aquí no te vas a ir tú, si ellas no quieres estar acá se puede ir.

Jason me agarra del brazo un poco fuerte, cuando estoy a punto de decirle algo yo ya me encuentro dentro de su casa, es bastante hermosa y muy, muy grande. Debo de parecer una estúpida porque me quedo con la boca abierta con todo lo que estoy viendo, y como no nunca me habían invitado a una casa tan elegante y hermosa y menos a una fiesta.

— Cierra la boca que se van a entrar los moscos. — dice Raúl.

— Esto no es nada del otro mundo. — continúa Jason.

— Puede que para ustedes dos esto sea normal, pero para mí esto es algo nuevo.

— Tu casa no se ve mal.

— No comparemos las casas, que sabes que está es mejor que la mía, hasta mi habitación cabría solo en tu sala, incluyendo el baño.

— Entonces como haces para pagar tu colegiatura, no es barata la pensión. — golpe bajo.

— Sé que no estoy al mismo nivel económico de ustedes, pero mi padre hace todo lo posible por darnos educación a mi hermana y a mí y pues eso es lo que importa. — puedo notar que ambos se ponen un poco incómodos, por lo que les acabó de decir que cambian su actitud.

— Bueno, vamos a disfrutar de mi fiesta.

Poco a poco me voy integrando con ellos dos, la mayoría de sus amigos me saludan, pero solo por cortesía hacia ellos, no porque sientan empatía conmigo.

La noche avanza y yo me suelto más y más, las bebidas están muy ricas, sé que contiene un poco de licor y al nunca haber probado algo así me están haciendo efecto rápidamente.

— Te diviertes princesa. — Raúl me habla al oído pegándose más a mi espalda, lo cual me produce un delicioso escalofrío.

— Parece que te gusta bailar. — ahora es Jason el que me habla, pero él está frente de mí, cada vez la música se va poniendo más sensual.

— Si te dijera que es la primera vez que bailo me creerías.

— Para nada, lo estás haciendo muy bien.

El ritmo de la música me trasporta a un lugar en el cual solo quiero estar con Raúl y Jason, y como si mis pensamientos fueran escuchados, Raúl coloca sus manos en mis caderas y Jason me toma de la cara acercándome de a poco a sus labios.

No me resisto y le devuelvo el beso, su cuerpo se acerca más al mío, mientras Jason está besándome en los labios, Raúl se encuentra besando mi cuello, qué sensación tan deliciosa. Cada uno de ellos va explorando mi cuerpo, mis pechos, mi cintura hasta mi entrepierna.

— Maldita sea Celeste, no considero poder aguantar.

— Y yo tampoco.

— Donde podemos continuar. — que demonios acabo de decir, quiero retractarme, pero mi mente piensa una cosa y de mi boca sale otra. — Ahora.

Jason toma la delantera y me lleva de la mano, Raúl no se queda atrás y toma la otra, subimos y entramos a una habitación un poco desordenada y eso me hace suponer que es la habitación de Jason.

— Princesa desde hace mucho que queríamos hacer esto.

— No te imaginas las noches en las que este estúpido y yo imaginábamos tenerte solo para nosotros.

Cada parte que ellos tocan o besan me vuelve como una gelatina, es tanto el calor que siento que comenzó a desabrochar las camisas de cada uno de ellos, al llegar a sus pantalones me cogen de las muñecas y me llevan hasta la cama.

— Qué belleza. — dice Jason.

— Vamos a ver qué hay debajo de hermoso vestido. — habla Raúl.

Mi vestido sale y quedó solo en ropa interior, los ojos de estos hombres son penetrantes, ellos ahora son los cazadores y yo la presa, mis ojos se cierran y comienzo a disfrutar de nuevo sus toques, besos y caricias.

Ya no hay marcha atrás, está noche me entrego a Jason y Raúl, puedo ver qué ellos tienen experiencia y yo no. No sé qué hacer y no será necesario, me guían en cada movimiento.

— Estás mojada. — siento los dedos de Raúl en mi zona íntima, por reflejo la aprieto. — Relájate princesa, esto es muy bueno.

Sus palabras me relajan y mis piernas se abren de nuevo y siento la presión de sus dedos dentro de mí, ahogo un gemido en la boca de Jason. Minutos después llegó al clímax, dejo caer mi cabeza en las almohadas de Jason, pero al parecer no hemos acabado. Jason se ubica en la mitad de mis piernas y puedo ver a su enorme miembro.

— Estás lista. — asiento, pero él verifica pasando sus dedos por mi zona íntima. — Sí.

Mientras va entrando no puedo evitar gritar, es doloroso, y su tamaño no ayuda.

— Mierda Celeste no me digas que eres.

— Sí.

— Qué privilegio.

Poco a poco y con cuidado va entrando, cuando siento que ya está dentro, se queda quieto, luego me sonríe, comienza a moverse lentamente y yo disfruto de esa sensación tan maravillosa, mientras Jason está dentro de mi Raúl está al lado mío con su miembro en las manos y masajeándolo.

Unos minutos más tarde y con unos movimientos más rápidos, Jason llega y se desploma encima de mí.

— Dios mío, es como estar en el cielo hermano, ahora es tu turno. — Abro los ojos al saber de lo que estaban hablando, mi cuerpo me duele, pero no puedo negar que verlo, haciendo eso me pone muy mal o muy bien.

— Estás lista princesa. — Jason le da espacio a Raúl y este se introduce dentro de mí sin más. — Tienes razón, está bien apretada y no creo poder ser gentil.

Las palabras tienen poder, sus movimientos son más rápidos y fuertes que los de Jason, es fantástico como con Jason llegamos al mismo tiempo, el problema es que con ambos, mis uñas les hicieron daño como no lo sé, siempre las he tenido cortas.

Cansados por todo el ejercicio nos quedamos dormidos, yo en la mitad de ellos y ellos abrazándome.

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Comments

Sumeli Pinto

Sumeli Pinto

No sé pero me parece que están bajo el hechizo de la sirena y aún no lo saben ninguno de los tres por no decir de los cuatro porque ella aún no sabe lo que en verdad es !!

2024-01-22

2

Tomasa Aguirre

Tomasa Aguirre

que cosa se acuesta con los 2 al ismo tiempo /Hey//Hey/

2023-12-30

0

Nancy Andrada

Nancy Andrada

OMG 😱 ésto está muy bueno es una sensación maravillosa 😍🥵🔥🔥🔥🔥🔥

2022-12-12

2

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