Los humos, que toman coloradamente el frontis del gran predio, construido en el año 1905, encima del antiguo palacio del mismo nombre y mejorado por Jorge V, esposo de María de Teck, abuelos de la Reina Isabel, cubren por algunos minutos y al disiparse, van apareciendo los balcones, entonces, Kesman mira nuevamente hacia allí, y Chisi, lo mira también, sin sonreírle y gira hacia atrás y se escapa entre las otras figuras aristocráticas que la rodeaban y que lamentablemente, el muchacho no prestó atención, no son familiares, por cierto, pareces ministros, sires, o lores, pero no hay nadie que parezca familiar de ella, como creyeron sus dos secretarios.
La magnificencia de los caballos reales, la aristocracia y realeza en pleno patio y por todos lados, es un espectáculo único e imperdible, pero Kesman se lo está perdiendo completamente... inclusive, varios fotógrafos paparazzi mezclados entre los invitados, se dan el lujo y la posibilidad gratuita de estar allí, sacando fotografías una tras de otra a decenas de celebridades de Europa y otros países, entre Ministros de Estado, Príncipes árabes, nobles Hindús, y princesas niponas y damas de la corte del Emperador Chino y en fin, amistades de los príncipes ingleses y algunos actores y actrices famosos, así como la realeza española en pleno, y lo toman por sorpresa, en un despliegue de flashes que le incomodan y hacen que en ese instante se marquen actitudes muy guapas del príncipe aquel, que no se sabe de dónde es.
— Kesman – le hablan y eleva los brazos para cubrir un poco su rostro indicando que no acepta más le tomen imágenes.
Entonces, se abre campo entre sus acompañantes, desesperadamente, y entra al vestíbulo y camina apartando a los invitados, casi al punto de golpearlos y va hacia allí y allá, camina más rápido, corre, baja unas gradas, las sube de nuevo, pues abajo no hay gente especial como ella, vamos a decir, y entonces camina muy rápido y corre, corre, no puede perderla, va por unos pasillos aledaños al vestíbulo y nada… ella ha desaparecido, virtualmente hablando.
Como un fantasma real, que no solamente él vio… ella debe existir pues no fue el único en verla… No estáis loco, Kesman, qué hacéis, estáis perdiendo tu tiempo, ella no está aquí… por lo menos, ya no… próxima de ti, no… en algún lugar estará… le dice una voz. Y soy yo, que os digo, pues ni yo mismo lo sé ahora.
Kesman –transpirando y asustado, retorna al punto que ocupó entre los más privilegiados invitados, a participar junto a la realeza, y por hacer esa corrida, se ha perdido de saludar a la majestad, que ya ha salido del balcón real, para ir hacia otra dependencia completamente aparte del movimiento interno, descansar un poco, y después continuar con el amplísimo programa de festividades reales.
En realidad, ahora al adolescente Kesman, no le interesa nada más, que lo visto, aquella rubia tan bonita, también adolescente como él, maravillosa, única como se lo supone Kesman, ya que por su mente han asomado imágenes indescifrables, no es una cuestión de amor a primera vista, es un recuerdo, sí, no puede ser otra cosa, no es un deyabú, no es, nada tan especial es solamente un recuerdo, de algún momento en su vida, pero ¡De cuándo! ¿De dónde?
¿Quién es ella?
Él cree y tiene seguridad que la conoce, de algún tiempo, ¿en el pasado, o en el futuro? ¿Pero podrá el futuro venirse al frente del pasado, o ¡el pasado al frente del futuro! Es, la enigmática sensación que ha sentido al verla, como si unas imágenes del futuro fueran su pasado… Qué locura.
Algo ha sucedido de pronto en sus magines.
Así, los secretarios, el principal, su estimado Sigmund, que es crucial, crítico y perfeccionista Míster Eversman, a lo que salen al balcón real y ahí, como un príncipe solitario, encuentran a Kesman, mirando hacia abajo, completamente decepcionado, a toda la multitud que se aleja ya, y busca entre las muchachas jóvenes: la cabellera rubia, larga, ondulada, sedosa, de aquella jovencita, preciosa, que le hizo temblar de emoción y ha dado un revés a sus instintos emotivos, humanos y animales, esa sensación de pérdida, de algo, que ya has perdido antes, pero no sabes lo que es, ni cómo sucedió una y otra cosa.
—Vamos, hijo, vamos Kesman, ya acabó todo, y nuestro helicóptero espera, se ha vaciado el Palacio, estáis ahí mirando hace más de media hora, te hemos dejado, mientras seguíamos buscando, inclusive con larga vista. Vamos, vamos, ya se fue… Quizá sea una visión vuestra, tan solamente eso.
—Estáis loco, Sigmund, no es una visión, qué queréis decir, con eso, no me asustéis, en verdad yo no me asusto, me da tristeza apenas, de que haya estado aquí, y que se disuelva en el aire… Como un fantasma de mi memoria. Ella, existe, vos la visteis, ¿acaso no?
—Sí la vi, la vimos… los cuatro, la vimos… Ya, ya aparecerá nuevamente.
El joven Kesman, respira hondo, hay en sus ojos azules, un gran mar, un inmenso cielo, un infinito sin estrellas cercanas, quizá un nada.
— ¿Hace cuánto no la veis? — Quiso preguntarle Sigmund, en realidad lo hizo hablando bajo y prefirió no repetirle la pregunta, mejor era así, pero ya, igual Kesman no le respondió, no le respondería, mejor así, para qué, eso debería acabar, estaba obsesionado por imágenes que vía en las revistas, en el cine, en la televisión en los medios inter náuticos, y en ese silencio total, fueron hacia el lugar en que les aguardaba el helicóptero, juntándose con su comitiva para levantar vuelo, entre otras tantas naves que habían llegado al comienzo de la mañana, al Palacio de Buckingham.
—¿Por qué, estoy viendo visiones, primo Arlon, vos estáis conmigo, nadie te ve, vos la visteis también?
— Sí, Kesman.
— ¿Ella es la del dibujo?
— Sí.
— ¿Vos sabíais que ella estaría aquí, que vendría aquí?
《La verdad no primo. Estaba ella en otro tiempo— Responde Arlon. Debo partir primo.
— Dónde iréis. Cuando volveréis.
— Debo partir hoy mismo. Pero os prometo primo: veré la forma de encontrarla.
— Está bien Arlon. Te encargo que me ayudéis.
— Sí primo.
Arlon desaparece de la visión y mente de su primo Kesman.
...***...
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 73 Episodes
Comments