Hoy es un mes del accidente de Dalila Darcourt. Le están haciendo rayos x para ver qué tanto se han sanado las fracturas. También en el laboratorio están realizando sus análisis, aparte de los otros exámenes tanto de corazón, tomografía al cerebro entre otros estudios. Eduardo quiere que su esposa esté en casa y da la noticia a sus padres.
- ¡Aló! Familia Lazo, buenas tardes.
- ¡Aló! Soy Eduardo ¿Estarán mis padres?
- Niño Eduardo, que gusto escuchar su voz, solo está la señora, ahorita se la paso.
Segundos después mamá atiende el teléfono.
- ¿Eduardo?
- Si, mamá.
- ¿Cómo estás hijo?
- Bien. Estoy bien. Solo llamaba para comunicar que Dalila será trasladada a mi casa. No me gusta el hospital y también por su protección. No se sabe de qué son capaces los Cubas.
- Pero aún no despierta y está muy delicada. Puede ser peligroso. Yo la cuido por las mañanas.
- Le están haciendo todos los análisis para ver si califica para hacer su traslado.
- Pero ¿Eres consciente de esto? La casa no tiene las cualidades para tener un enfermero como Dalila.
- Mamá, he acondicionado la sala, el médico que está atendiendo mi Dalila ha sido supervisado y lo ha aprobado.
- Esto es una locura.
- Quiero tenerla cerca, además, en el hospital como se gasta muy rápido sus cremas y medicamentos, me piden para la semana y resulta que a la noche siguiente hay o casi vacío.
- Sospechas que roben.
- Sí, parece que se sirven, te mandé las fotos al principio, pero nunca me contestaste. De eso me cansé. Habrá una enfermera para ella durante el día, si tú quieres vigilarla puedes venir. Pero mi Dalila tiene que dejar el hospital.
- Está bien. Si estos son los motivos que te incomodan, pues tú verás, pero que nada perjudique su progreso.
- No mamá. No la va a perjudicar en nada.
- Se lo diré a tu padre.
- Mamá, el doctor tiene los resultados, veré qué me dice. Te llamo en la noche.
De inmediato colgó la llamada y se acerca al médico responsable de Dalila, quien le indica dónde reunirse. Una vez en el consultorio...
- Los resultados de los análisis son bastantes alentadores, inclusive las radiografías, si me permite - prende la pantalla y coloca la primera placa - ya no se ven las fisuras. Solo debe continuar con sus masajes para evitar contracturas musculares, y cuando despierte del coma empezará su rehabilitación para volver a caminar.
- Eso quiere decir que me la puedo llevar.
- Pero una enfermera debe atenderla, y yo, semanalmente vendría a recoger los informes.
- Está bien.
- Hagamos los trámites del alta, su traslado sería está noche.
- Perfecto.
- Le recuerdo algo y es muy importante, ella perdió la memoria, tiene daños en el cerebro.
- Le tendré paciencia. Le agradezco que me lo haga recordar.
Una llamada de su abogado lo distrae.
- ¡Aló! Doctor Verastegui.
- Señor Lazo ¿Cómo está?
- Bien, mi esposa vuelve a casa esta noche.
- Me alegro de que pueda tenerla cerca. Sólo quería recordarle que mañana hay audiencia.
- Sí, no lo he olvidado. Gracias por hacérmelo recordar.
- Son las dos de la tarde.
- Listo.
- Nos vemos mañana.
- Hasta mañana.
Esperar hasta la hora que la trasladen se hacen eternas para Eduardo. Los nervios los están consumiendo, para él, es un sueño hecho realidad.
La hora llega y en casa ya están los suegros, contentos de saber que la nuera estará mejor que en un hospital: más limpio, menos bulla, sus medicinas serán aplicadas todas y no robadas como en el hospital y más seguro si los Cubas piensan hacer una mala jugada. Al costado de los Lazo, hay una mujer madura, es la enfermera que el señor Roberto contrató para el cuidado de su nuera. Ella es una enfermera con mucha experiencia en rehabilitación.
Las emociones se vuelven incontrolables cuando vieron a la ambulancia estacionarse en la entrada de la casa. El doctor Alvarado saluda a los señores y ellos le presentan a la enfermera quien se encargará de los cuidados de Dalila. Por lo tanto, la nueva enfermera debe ponerse al tanto del estado de la paciente.
Una vez en casa, Roberto habla con su hijo y le presenta a la enfermera y le da la carpeta con el contrato firmado.
- Hijo, te presento a Úrsula, ella es enfermera con experiencia y estará a cargo de Dalila.
- Un gusto, soy Eduardo, su paciente es mi esposa.
- Buenas noches, señor Eduardo. Un placer conocerlo.
Eduardo revisa el contrato
- Ella firmó el contrato conmigo y yo soy quien le pagará su salario.
- Entiendo… - sigue leyendo – ¿Sus horarios?
- Mis horarios son de ocho de la mañana a cuatro de la tarde. Los domingos y feriados no trabajo. Tengo niños a cargo.
- Está bien, es comprensible su labor de madre.
- Ella tendrá aguinaldo y vacaciones pagadas, todo dependiendo cuánto tiempo demore la recuperación de Dalila. Eso corre por mi cuenta. - aclara el señor Roberto.
- Pero papá, la enfermera está al servicio de mi esposa, debería ser yo quien pague.
- Antes de venir aquí, llamé al banco y mañana hago el contrato para que le trabajen la transacción a su cuenta cada mes.
- Con su permiso señores, ahora que conozco la casa, y la condición de la paciente, vengo el día de mañana.
- Nos vemos mañana, gracias por venir.
- A usted señor. - Ahora se dirige al señor Roberto - y a usted también le doy las gracias por esta oportunidad de trabajar.
Ahora los Lazo están solos y Eduardo hace traer la cena. Todos cenan y están alegres, comparten un bonito momento.
Los señores se despiden de su hijo es hora de que descanse, se despiden de Dalila y se van. Eduardo se queda al lado de Dalila, se sube a la cama clínica, se quita los zapatos y la abraza. Ahora entra al país de los sueños con una sonrisa en su rostro.
Dalila está en casa, durmió en casa bajo la protección de Eduardo. Hoy son las cinco de la mañana.
-Dalila, cariño, estás en casa ¿Has dormido bien?... supongo que sí, menos bulla, menos olor a medicina, menos mirones, más seguro, más cerca de mí… a partir de ahora vendrá una enfermera y mi mamá, ellas te van a cuidar mientras yo no estoy… pero por las noches… bajo el embrujo de la luz de Luna... estarás conmigo, … voy a dormir a tu lado… estarás acompañada las veinticuatro horas, …me gustas… tenerte aquí…en casa… me hace feliz. Debo prepararme para ir a trabajar… no te preocupes por nada…nada te va a faltar.
Llena de besos a su esposa y luego arregla la cama, la bata de ella y la manta para que la enfermera no sospeche de lo ocurrido en la noche.
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