Vida nueva, casa nueva.

Eduardo al salir del tribunal en la mañana, se fue al trabajo, atendió su agenda y todo terminó bien.

- Señor presidente, se lució en la reunión. - Lo elogia Gladys.

- Tenía que actuar, me siento muy cansado.

- ¿Pasó una mala noche?

- Aparte de eso, Cubas me hizo perder la mañana. No sé presentó a la citación.

- ¿Eso es grave?

- Faltar a una citación se presta para la manipulación de evidencias.

- ¿Podrían usar su defensa en su contra?

- ¡Por supuesto!

- ¿Y si presenta justificación?

- Igual, dilata el tiempo y todos nos perjudicamos.

- Está noche dormirá como un bebé, lo más importante es que las reuniones de hoy fueron un éxito. Vaya a descansar, yo me puedo quedar a ordenar las carpetas y atender a los clientes.

- Gracias.

Gladys termina el trabajo mientras Eduardo se dirige al hospital, aunque no es hora de visita, pero se presenta como persona para cuidar al paciente. Por lo tanto, él tiene la autorización del hospital para hacer el turno noche. Y como él son muchos.

Entra a la habitación y no es el único, en la sala hay varios que vienen a trasnochar para cuidar a su familiar. Eduardo se acerca a la cama 31.

- Dalila - Le habla con cariño – ¿Me puedes oír? He venido por ti, te voy a cuidar todas las noches. Si hay posibilidad de llevarte en una clínica lo hago, pero lo mejor sería llevarte a casa. No me gusta este hospital, se ve descuidado, las cosas aquí, se ve que son viejas y la cama en la que estás tiene óxido.

La enfermera entra, saluda y da indicaciones a los familiares de los pacientes de lo que deben de hacer por el momento. Eduardo ve las cosas recién compradas, pero parece muy usada, hay cosas que deberían durar una semana, pero apenas duraron tres días, hay cremas que para ser recién compradas el pote esta casi vacío. Toma fotos y las envía a sus padres para iniciar la investigación.

Eduardo se inclina ante Dalila y le habla al oído.

- Dalila, aquí, parece que roban las pertenencias de los pacientes, voy a investigar y tomaré cartas en el asunto… ¿Sabes que, esposa mía? Voy a acondicionar la casa y te saco de aquí. Me pregunto cómo será el trato durante mi ausencia.

Eduardo termina de hacer lo que la enfermera indicó, ella revisa como lo hicieron y se fue, los familiares se quedaron al lado de los pacientes, algunos se duermen y Eduardo se durmió al lado de Dalila sosteniendo su mano, no había silla si no una banca plástica. Era incómodo pero el sueño se apoderó de él.

Está es la nueva rutina de Eduardo, pero no lo va a tolerar por mucho tiempo. Antes de irse, se despide de Dalila con un cálido y casto beso. Al salir del hospital llama a su secretaria.

- ¡Aló, Gladys! Buenos días.

- Buenos días, señor presidente.

- Quiero que me cancelen todas las actividades de hoy. Me tomo un día libre.

- Entendido, señor presidente.

Eduardo se va a casa, al bajar del auto estaba llegando la señora de la limpieza.

- Señor Eduardo Lazo, buenos días.

- Buenos días ¿Es usted quien viene por la limpieza?

- Si señor. Mi hermano es su guardaespaldas. Me dedico a esto.

- Genial, quizás el trabajo sea mucho, que te ayude tu hermano ¿Ya tomó desayuno?

-Sí, señor.

Una vez dentro de la casa, observa el total desorden.

-Voy por cajas de cartón, que son para los restos de vidrio, losa, cristal y porcelana.

- He pasado unos días terribles, por eso te pedí que vinieras hoy y ese día.

- No se preocupe, es normal que sucedan tantas cosas imprevistas.

- Dile a tu hermano que te ayude, para avanzar más rápido. Debo ubicar un vidriero también.

- Descuide, mi hermano está en camino. Haremos todo lo posible por que todo esté recogido para esta tarde.

- Me parece bien. Yo voy a cambiarme y saldré a hacer las compras de todo lo que he roto.

- Está bien señor.

- Espero que mañana venga el vidriero con todo, y que hoy pueda tomar las medidas. Te dejo avanzar.

- Adelante patrón.

La señora se pasó todo el día botando basura, Hernán la ayudaba, había traído las cajas de cartón y cuidadosamente ponían todos los restos de vidrio, porcelana y loza. Desde las siete hasta la una de la tarde que fue su hora de almuerzo terminó todo lo que es recojo de piezas, luego desde las dos hasta la seis, limpieza.

Eduardo, en cambio, pasó un buen tiempo en una tienda de electrodomésticos, comprando todo lo que había roto, con su guardaespaldas suben las cajas al departamento. Una vez terminada la subida de las cajas tuvo que volver a salir para la compra de vajillas en general, floreros, jarrones rellenó su auto de cosas. Al final fue por el vidriero.

Al llegar a casa, eran las seis y media, pidió ayuda a Hernán para que suba las cajas. La señora de la limpieza abría las cajas y reponía las cosas. Todo esto quedó listo a las ocho de noche, mientras Eduardo y sus ayudantes guardaban las cosas, el señor vidriero tomaba las medidas de las ventanas y demás piezas que necesitaban ser repuestas.

Por ser tarde para cocinar, Eduardo hace traer comida.

- De seguro estás agotada. - Eduardo le pone la comida sobre la mesa que recién llega.

- Sí, señor. Y eso que mi hermano me ayudó.

- Gracias por venir ¿Cuánto me vas a cobrar?

- Por ser arduo trabajo, le voy a cobrar setecientos.

- Me parece razonable.

Y le firma un cheque de mil cuatrocientos. Una vez terminado de firmar pone el cheque en un sobre y se lo entrega.

- Yo nunca he visto entregar un cheque dentro de un sobre.

- Sí alguien le roba solo verá un simple papel.

- ¡Ah! Es por eso. Gracias por esta oportunidad.

Eduardo cumplió con promesa de pagar el doble si el trabajo se terminaba en un día. Ya era de noche y tenía que acompañar a Dalila. Se apresuró para ir al hospital, pudo entrar pese al horario y fue directo a la sala UCI.

- ¡Dalila! ¿Me puedes oír? En casa he cambiado todo el menaje de la cocina y de la sala, ahora que vamos a iniciar una nueva vida, cosas nuevas. También voy a hacer cambios en nuestro nido, el baño será como todo matrimonio debe tener. Hay también un cuarto de huésped, lo pienso ambientar para nuestro hijo que está en camino. Va a quedar bonito, nuestro hijo debe tener su propia habitación. No veo las horas, de sentir sus pataditas, verlo nacer y tenerlo en brazos.

Eduardo se olvidó que la raíz del desastre en su casa era a causa de la verdadera identidad de su esposa y de la inminente pérdida del bebé. Esos dos detalles fueron el detonante que lo llevaron a la locura, expulsó toda presión que tenía acumulada ¿Qué reacción tendrá cuando recuerde que el bebé nunca vendrá al mundo? Va besando la sien de Dalila, le acaricia su mano, sus besos van bajando por la oreja, luego por el cuello y finalizar en los labios. Después de saborear los labios de Dalila, le susurra.

-Me estás gustando y mucho. A penas te den el alta, nos casamos. Lo haremos por amor y por la legitimidad de nuestro hijo. Pero quién sabe cuántos hijos vamos a tener, me gustaría que cuando hagamos el segundo bebé, sea una niña igual a ti. Este bebé que sea igual a mí, el resto no importa. Te voy a amar con locura, para que me perdones todos mis errores.

Poco a poco se fue durmiendo a su lado.

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