Una sorpresa

Los señores Lazo, padres de Eduardo, organizan un almuerzo por el cumpleaños del hijo. La madre hace una llamada.

- ¡Aló!

- ¡Aló! ¿Con el señor Eduardo?

- ¿Mamá?

- Mi bebé. Hoy queremos acompañarte en el almuerzo.

- Gracias, mamá, pero tengo mucho que hacer.

- Pero hijo, es tu cumpleaños, queremos almorzar contigo. Es un almuerzo, tu padre y yo somos conscientes de que estás con mucho trabajo.

- En verdad mamá. - esta incómodo.

- ¿Qué te cuesta un almuerzo con tus padres? Desde que te has ido de la casa muchas cosas han cambiado. Nada es igual.

- Mamá tengo que aprender a vivir, y necesito estar sólo. Quiero mi espacio, pero en casa de ustedes no se puede a cada momento me llaman: Eduardo por aquí, Eduardo por allá. Me cansaron. - En la última frase levanta la voz.

- Hijo mío. Sólo un almuerzo, somos tus padres ¿Acaso tenemos otro hijo que nos haga compañía? Eres el único que pude traer al mundo. Eres mi hijo, el día que seas padre lo entenderás.

- ¡Cómo insistes mamá! Está bien, ya. Voy al almuerzo y que solo sea almuerzo. - acepta de mala gana.

- Tenemos un paquete para ti. Pero como tienes muy poco tiempo, queremos dejártelo a tu departamento.

- No hace falta, por la noche puedo recoger el paquete en casa de ustedes. Recojo y me voy.

- Está bien como tú digas. El almuerzo es el restaurante que da frente a tu oficina, para no quitarte mucho tiempo.

-Si es así, vamos bien. - se siente aliviado con ese detalle.

- Un beso grande hijo mío. Te amo.

Eduardo colgó el teléfono y habla consigo mismo.

- Vamos Eduardo sólo es un almuerzo, soporta a tus padres una vez más.

Por otro lado, los Lazo empaquetan los regalos de su hijo, algunos son enviados por tíos, primos, abuelos y amistades de la secundaria y de la universidad. Son muchos regalos que guardar en la caja, serán en promedio unos treinta paquetes. Una vez lista la caja, la dejan sobre la mesa de la sala de espera para que Eduardo sólo tenga que cargarla y llevársela.

En la hora de almuerzo…

- Lo siento por llegar tarde.

- ¿Tienes problemas en la compañía? Si necesitas un ayudante, te lo consigo. - papá está presto en ayudar a su hijo.

- No, no hace falta. Debo aprender.

- Pero es mejor un ayudante que te explique en vez de poner en riesgo la compañía. - papá insiste en ayudar a su hijo.

- Ya lo estoy logrando. Gracias por el apoyo.

- Hijo ¿Duermes bien? Te noto como si algo te robase el sueño.

- Mucho trabajo mamá.

- A mí no me engañas, esa cara no es de fatiga. ¿Has tenido noches intensas con una mujer?

- Tu madre tiene razón, ¿Tienes novia?... Tus ojos lo están delatando.

- No. Bueno, sí. Es que no… - Esta con la lengua que se le enreda.

- ¿Qué pasa muchacho? – papá se inquieta - ¿No nos vas a presentar tu novia?

- Es que pienso mucho en ella.

- ¿Has dejado de verla? ¿Desde cuándo están juntos? Te puedo ayudar a que regrese.

- ¿Han discutido? – Su madre se preocupa.

- No, es eso. Ustedes me han hablado tanto y hasta el cansancio de Dalila que creo estar enfermo.

- Nosotros nos encargamos de Dalila, ahora que tienes mucho trabajo, dedícate a tu trabajo. Los Cubas están haciendo movidas extrañas.

- ¿Están siguiendo a los Cubas? Papá, ellos te pueden incriminar con algo falso.

- Parece que hay un hombre interesado en Daniela. La está buscando, está entrevistando a los de su entorno. - comenta el padre.

- Pobre hombre. Tan perra como es. Cambiemos el tema, no quiero devolver el almuerzo.

- ¿Qué planes tienes para el fin de semana? Va a venir la familia.

- Tendré que sistemar mi agenda.

- Vas a trabajar este fin de semana.

- Tengo un viaje.

- ¿Algún cliente muy importante con quién cerrar el contrato?

- Eso es una sorpresa, vamos a vernos las caras.

- Bueno hijo. No olvides en la noche pasar por casa para recoger el paquete. - papá le hace recordar.

- Cariño, el paquete es grande. Son muchos regalos que son guardados en una caja, para facilitar el transporte. - mamá le explica.

- ¿En serio?

- Hay regalos de la familia y de amigos.

-Tendré que trasnochar para abrirlos todos.

El almuerzo fue ameno, se despide de sus padres y regresa a la oficina y sobre su escritorio encuentra muchos regalos de parte de sus empleados y de algunos clientes. Pide ayuda a su guardaespaldas para que bajen todos los paquetes al auto.

- Primera vez en mi vida que recibo tantos regalos. Solo recibía de la familia y ahora resulta que por todos lados me llueven regalos.

- Tendrá que tomarse el día de mañana para poder abrir todos sus regalos. - Comentó Hernán.

La secretaria entró con un pastel entre sus manos, y los empleados detrás de ella. Eso no se lo esperaba.

A la noche al llegar a casa, sus guardaespaldas depositan los regalos y son saludados por Bastarda. Uno la ignora, pero Hernán hace su mejor esfuerzo para que ella no quede mal, incluyendo Eduardo, se esfuerza con profundidad en hacer una torcedura de labios, aun cuando la ve correr al baño para vomitar.

- ¿Qué estás haciendo? ¿Por qué ensucias mi baño? - No grita, pero le aterra ver su baño sucio.

- Me siento mal.

- Así, pues no tengo medicamentos, tendrás que soportar tus males.

Bastarda se desmayó, Eduardo la sacude con el pie, no reacciona, se la ve muy mal. Sabe muy bien que no es un truco así que, ordena que la bajen y la suban al auto, necesita asistencia médica y la lleva a un hospital cercano, el guardaespaldas la cuida hasta que el medico la atienda, Eduardo tenía que volver a casa.

- Este es mi número, que me llamen para cuando hay que recogerla. No puedo quedarme. - Le ordena su hombre de confianza.

-Sí señor.

Ya en su departamento estaba llenando una copa cuando del hospital le llaman.

- Buenas noches, ¿Señor Eduardo Lazo?

- Sí, él habla.

- Soy el doctor Rojas, estoy atendiendo a la señorita que trajo hace una hora.

- ¿Y? - le asusta saber qué es lo que le diagnosticaron.

- ¿Es usted un familiar?

- Por desgracia es mi esposa.

- Su esposa necesita reposo, su embarazo es de alto riesgo.

Eduardo está en shock. Pero realiza su mejor actuación.

- ¿A qué hora puedo recogerla?

- Venga mañana, ella no está en condiciones para estar de pie e ir a casa.

- Mañana estoy allí. Gracias por la llamada.

Colgó la llamada.

- “¡Qué asco! Un hijo con una desconocida. Tengo que sacar cita con una clínica para que le practiquen un aborto. Yo no quiero hijos todavía, y ella corre riesgo. No hay otra solución, lo siento Bastarda, pero no puedes tener al niño”.

La noticia de ser papá lo ha asqueado, pensar que tendrá un hijo porque el método anticonceptivo falló, era inadmisible. Si fuera un hijo con la perra de Daniela ese mismo momento hubiera dado la orden, por que tenerlo sería de lo peor. Quiere deshacer la existencia de una inocente criatura, dadas las circunstancias está mal, pero dejarlo pasar serían dos personas a sufrir.

Va a manchar sus manos, cometerá un error del que muy pronto lo va a lamentar y quizás por el resto de su vida. Luego recapacita por un momento.

- “Pero si ésta no es Daniela…pero igual, no sé quién es la mujer que tengo por esposa y tampoco me importa. Cuando tenga a Dalila, con ella haré mis hijos… Ya que no es Daniela la mujer que tengo en casa, tendré que dejar que pase sus días tranquila por la cirugía, pero continuaré con ella hasta que los cubas queden en la ruina… Yo no pienso invertir en ese bastardo… un hijo en esas condiciones no. Salud por eso Eduardo, eres brillante - mientras levanta su copa – feliz cumpleaños para mí”.

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Comments

Patricia Zuluaga

Patricia Zuluaga

que tipo tan anormal, pero espero y se arrepienta cuando ya ella no lo perdone infeliz arrogante ups que rabia 🗯️

2024-03-16

2

Sonia Rosa Palavecino

Sonia Rosa Palavecino

que feo el nombre!!! Bastarda.

2024-03-14

1

Naty Soledad Quiroga

Naty Soledad Quiroga

espero que la bastarda sea dalila y no se quede con ese sangano de miércoles

2023-09-17

1

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