Mientras esto era lo que le sucedía a Bastarda, en Asia, Eduardo está indagando la zona, le gusta, es excéntrica, servicio de primer nivel. Ayer fue un día muy ocupado estudiando el lugar, sobre todo la discoteca donde frecuenta la perra, y esta noche su plan no debe fallar.
Le agrada mucho estar aquí, le gustaría pasar unos días al año con Dalila después del matrimonio.
- “Cuantas playas, muchas de ellas privadas ¿Y si compro una playa para pasar tiempo a solas con Dalila? – Eduardo piensa en voz alta desde su balcón, en un segundo piso - Podría comprar terreno y construir mi casa de playa, mi playa privada, hacerle el amor sobre la arena, acampar, hacer fogatas. No estaría mal… jamás pensé que Asia fuese un lugar tan bonito. El día que me case con Dalila, aquí será la fiesta, esa misma noche la repleto de mí, y luego el viaje de luna de miel”.
Esos pensamientos están pasando por la mente de Eduardo, está con el delirio de hacer todas estas cosas para cuando Dalila esté en sus brazos.
Está anocheciendo, la gente está acudiendo a la disco, pero están en semana modo carnaval, los jóvenes van con máscara, la vestimenta es decente, están bien vestidos los varones, todos a la camisa, las mujeres van con vestido corto, muy discreto los cortes y tacos. La discoteca es muy estricta en cuanto a vestimenta, los de seguridad revisan a cada cliente para evitar que alguien porte arma blanca, o cualquier objeto que pueda ser usado para hacer daño.
La discoteca parece sala de recepción, un lujo. Nada que ver con las discotecas de la capital, es otro nivel, es una discoteca con mucha clase. Eduardo está fascinado, todo le gusta, todo le atrae. Se acerca a la barra y le pide al bartender un perfect Manhattan, cóctel a base de whisky, está debida se puede personalizar así que, escogió whisky seco con vermut dulce, que es otro ingrediente del cóctel. Y se quedó asombrado por cómo se sirve.
- Amigo, ¿Te puedo hacer una consulta? - Eduardo está impaciente.
- Dígame, en le puedo ayudar – El joven barman se presta a ayudar.
- Por casualidad, usted no ha escuchado hablar de Daniela Cubas.
- Esta señorita es muy problemática, todos los clientes la llaman la perra, nadie la respeta. Siempre tiene problemas con las autoridades, por borracha insulta y hasta agrede a los oficiales.
- ¿Tanto así? - se hace el tonto para obtener más información
- Yo no sé, pero ¿por qué usted muestra interés en una mujer tan desvergonzada?
- Tengo que atraparla. No puedo dejarla suelta.
- ¿Es usted policía?
- Empresario. Y necesito poner fin a un delicado asunto. Por cierto, no me presenté. Soy Eduardo Lazo.
- Usted es el magnate de...
- Ese mismo - Eduardo le corta la conversación.
- Mire, usted la va a reconocer de inmediato, ella se desviste por así decirlo, y siempre busca roces con los hombres, parece ninfómana.
- Gracias por los datos. - Le da una fuerte propina.
- No, señor. No hace falta, si le la va a llevar. Favor que nos hace.
- Muy bien. - retira su billete
-Buenas noches, caballero. Soy el dueño del local, bienvenido a la discoteca Sol y Mar ¿Tuvo algún inconveniente con el servicio?
- Buenas noches. No para nada.
- Lo vi conversando y pensé que talvez fue un incidente.
- Solo pedí información por Daniela Cubas.
- ¡Daniela! - Hace un gesto de disgusto. - Solo da problemas y su padre siempre resuelve con dinero. Tenga cuidado.
- La razón por la que pedí información es porque necesito atraparla y llevarla a Lima. Tiene que comparecer ante la justicia junto con su padre.
- ¡Gilberto! - el dueño llama al barman.
- Sí, señor.
- Todo lo que pida aquí mi amigo, la casa paga.
- Está bien.
- Gracias.
- A usted joven.
Eduardo jamás pensó que venir por Daniela le traería tantas ventajas, como lo de las bebidas gratis. Los minutos pasan, los jóvenes van llenando la discoteca y bailan, Eduardo acompaña en el baile a una hermosa joven, que se quitó la máscara para darse a conocer. Solo bailan, ni se hablan. De repente todos se abren paso.
- ¡Ay! Llegó le perra. – la hermosa joven al mirar a Eduardo en la cara - ¡Oh! lo siento, no quería se grosera, pero es que ella arruina las fiestas.
- Descuida, justamente vine por ella, me la tengo que llevar.
- ¿Habla en serio?
La joven se alejó de Eduardo tan rápido como pudo. Daniela se le acerca a Eduardo con total descaro, se le junta tanto que la zona v de Daniela rozó a su amigo. Eduardo sintió tanto asco, tenía ganas de estrangularla en ese mismo momento. Daniela menea su cadera muy pegada a la de él y luego menea su cabello. Es su estrategia de seducción, luego hace caer las tiras de su corto vestido y no tenía brasier, solo parches que cubrían los pezones. Eduardo se la lleva. Al salir de la discoteca, hace una seña y por detrás le tapan la cabeza con una bolsa de tela negra. La llevan al hotel. La ignoró por completo hasta estar en la habitación.
- ¿Dónde estamos corazón?
- En mi hotel.
- Me quitas esta cosa de la cabeza. Estoy lista para nuestra noche de pasión, no te vas a arrepentir.
Eduardo no dejaba de sentir asco. Daniela termina de desnudarse.
- ¿Qué tal así corazón? ¿Lo hacemos aquí? ¿Estoy bien así?
Daniela hace poses y por cada pose le pide si así le gusta. Eduardo quiere vomitar de tanto asco.
-Te llevo a la cama. - Eduardo cubre su mano antes de dársela.
- Ok. Corazón, cómo más te guste.
Hizo una pose muy provocadora.
- ¿Así o más abierto? - Mientras acaricia su entrepierna.
- ¿Cómo te llamas?
- ¿Por qué me pide mi nombre? ¿Te gusta esta pose?
- No me cambies de tema.
- ¡Ay! Corazón me vas a dejar abierta si la pose no te gusta, la cambio.
Cambia por una más atrevida, está hirviendo de ganas y Eduardo que la deja sufrir.
- ¿Qué tal esta pose?
Eduardo sufre una terrible erección. Pero vino preparado. A Daniela le inserta un vibrador en forma de “banana” y lo activa.
- ¿Me has puesto un vibrador?
Eduardo pone el vibrador en nivel dos. Se excita la perra, pero se queja.
-Yo necesito sentir un hombre de verdad no un juguete.
La perra intenta sacar la banana, pero Eduardo se lo impide y lo pone en nivel tres, la perra gime y grita de placer.
- ¿Cuál es tu nombre belleza?
Entre gritos y gemidos dice su nombre.
-Me… llamo…Da…ni…e…la.
Eduardo sonríe, está demasiado excitada. Ella logró quitárselo y desplomó sobre la cama.
-Fue demasiado. - Quitándose la bolsa negra - ¿Quién eres tú? ¿Por qué usaste un vibrador?
Mira la entrepierna de Eduardo.
- No me digas que mientras yo tenía esto tú te excitaste. Mírate, estás listo. - Le abrió el pantalón y sacó la banana de carne.
- Nunca vi un ejemplar tan hermoso. Me encanta – mientras lo manosea.
Eduardo se queda quieto, pero sentir como ella succiona solo sosteniendo la punta, lo molesta. Los gestos de Eduardo expresan asco de alto nivel, Daniela va quitando el pantalón en abrir y cerrar de ojos. La desnudez de la intimidad de Eduardo quedó expuesta para la perra.
- ¿Daniela qué?
- ¿Para qué quiere mi nombre? – Sigue “comiendo” la banana de carne.
- ¿Acaso no tengo derecho a saber quién es la mujer que me manosea?
- Mi nombre es Daniela Cubas. ¿Satisfecho?
- Así tratas a un hombre que se aguanta para que hagas tu trabajo.
Daniela sube a la cama.
- Yo busco hombres que me hagan sentir mujer. Pero usted usó un estúpido vibrador. - ella se molesta.
- Pero que bien jadeaba y gritaba de placer.
- No lo niego. Pero, a mí gusta eso de allí - señalando la extensión de carne - dentro de mí.
Y vuelve a posar y era muy provocadora.
- ¿Lo vas a meter o no? Soy la mejor, de eso puedes estar seguro. Anda vamos, ¡pruébame!
Daniela se masturba frente a él, para invitarlo. Eduardo vuelve a insertar la banana vibradora tan rápido y activado al nivel tres e inmoviliza a la perra.
Ella grita y jadea sin parar y para hacerla sufrir un poco más, tiene otra banana vibradora pero delgada y se lo introduce en el otro lado y lo pone en nivel uno. Daniela está con dos aparatos activos. Está al máximo con el placer, luego sube intensidad a la banana delgada, y para hacerla sufrir aún más usa sus rodillas para mantener las piernas totalmente abiertas y con sus manos detiene las manos de ella. Daniela ya no soporta tanta vibración por tanto tiempo, Eduardo se los quita y ella se corrió. Quedó exhausta, ella se pone boca abajo, con una mano tapando su zona íntima, le duele tanto, que las piernas le tiemblan.
Eduardo sale de la habitación. Y su guardaespaldas lo mira sorprendido.
- Voy a lavarme las manos, y todo lo que la ha tocado, envuélvela con la sábana que te hice poner.
- ¿Tengo que tocarla?
- Te comprendo, pero te duplico el salario si lo haces.
El pobre hombre obedece. Eduardo lava sus manos y su extensión de carne con mucho jabón y refriega mucho con un guante de baño. Lo enjuaga y ese procedimiento lo repite tres veces.
Bien vestido sale del lugar y baja las escaleras con su maleta, en la recepción devuelve las llaves.
- Señor, usted entró con una mujer de dudosa procedencia, y su guardaespaldas la bajó envuelta…
- Señorita – le corta – entiendo las políticas de su empresa, pero está borracha y si no la bajo de esta manera hará escándalo. Eso desprestigia su hotel.
- Pero señor...
Ella ya no se escapará de mi casa. Hoy será la última vez que esto ocurra. Tenga las llaves y muchas gracias.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 33 Episodes
Comments
Eli Sanchez
más capítulos porfas
2022-10-29
2