April
El lunes llegó demasiado rápido para mi gusto y por supuesto mis amigos pueden sentir mi angustia a medida que el reloj se acerca a las siete.
Danny y Cristián estaban tan nerviosos que Aly les ordenó ir a comprar artículos de limpieza al supermercado.
–Amiga, tengo miedo –confiesa–. Lo sé, sé que nos has dicho en todos los idiomas que estarás bien, pero no me siento cómoda con esta situación –agrega con una voz que se quiebra por la preocupación, lo que logra aumentar mi incomodidad.
–Estaré bien –repito, no sé si a ella o a mi–. Lo estaré, tengo que estarlo.
Aly me mira, pero no dice nada más. Debe saber que estoy a puertas de un ataque de pánico.
Cuando el reloj da las cinco llegan David y Victoria.
De inmediato Victoria me entrega la ropa y sube conmigo a mi habitación, por suerte esta vez el vestido es más recatado, creo que David tuvo algo que ver con esto.
Para mi desgracia los aparatos me los instala Victoria. Tal vez es lo mejor, no necesito ese tipo de emoción en este momento.
Cuando se acerca la hora de mi ejecución, sí, lo sé, suena dramático, pero así me siento, salgo de mi casa y camino lo más lento que me es posible hacia el edificio marcado con una enorme calavera en mi imaginación. Queda a dos cuadras, pero me las arreglo para demorarme más de diez minutos.
Me decepciona y alivia a partes iguales el silencio en mi oído. Supongo que hoy no hay indicaciones, o quizá ellos también están nerviosos. Hay mucho en juego para ellos, sobre todo para David.
Finalmente llego al edificio y a regañadientes subo el ascensor ya que la oficina de Jorge está en el último piso. Llámenme holgazana, pero mis piernas ya están lo suficientemente tensas como para subir diecisiete pisos caminando.
Cuando estoy frente a la puerta, respiro tres veces antes de tocar.
–Adelante –dice la voz de Jorge, fuerte y clara. Trago el nudo que se formó en mi garganta al oírlo y entro–. Pensé que nunca llegaría este momento –agrega con una asquerosa sonrisa lujuriosa en sus labios.
–Yo tampoco –devuelvo porque es cierto, en mi fuero interno deseaba que este día no llegara nunca.
–Antes que todo esta será tu nueva oficina –dice y me entrega las llaves, y por supuesto aprovecha la oportunidad para acariciar la parte interna de mi muñeca–. Mi oficina está al lado, como puedes ver está conectada con esa puerta que ves a tu izquierda.
Muy conveniente, pienso de mala gana.
–Entiendo –susurro.
Me toma por la cintura y me susurra al oído: –Serás la administradora de todos mis negocios. Esta es mi oficina principal y siento que tienes lo que necesito para confiarte mis finanzas. Si eres buena conmigo podré ofrecerte mucho más que la administración –dice y luego acaricia con sus labios mi cuello.
Respiro profundamente para evitar vomitar aquí mismo.
–Enséñame tu oficina –le pido con la intención de que se aleje de mí.
–Claro, nena –responde y me dirige a su oficina sin soltarme.
En cuanto entro lo primero que llama mi atención es un gran diván situado al centro.
Retrocedo, eso parece una cama, me giro para decirle que tengo que irme, pero me toma con fuerza y comienza a besarme de forma brusca. Intento con todas mis fuerzas alejarme, pero Jorge no cede, es mucho más fuerte que yo.
–Jorge –advierto mientras me obliga a recostarme sobre el diván–, te dije que quería ir lento.
–No te prometí nada –devuelve y muerde mi cuello con fuerza.
–¡Suéltame! –le pido en un grito–. Me estás haciendo daño.
–Tú harás lo que yo quiera que hagas –dice amenazante.
Trato de alejarme, pero me toma con tanta fuerza que puedo sentir sus dedos presionando los huesos de mis brazos.
Soy vagamente consiente de la voz de Victoria en mi oído, pero estoy tan paralizada por el miedo que siento, que no puedo entender lo que me dice.
Jorge se recuesta sobre mi cuerpo, y mi respiración se paraliza.
Sus manos hurgan bajo mi vestido y muerdo mis labios para no gritar al sentir sus dedos tocando mis muslos.
Escucho un ruido estruendoso y lo siguiente que sé es que ya no tengo a Jorge sobre mí.
Me levanto torpemente con mis piernas temblando, y ahogo un jadeo cuando veo a David golpeando a Jorge brutalmente.
Mierda.
–Para, por favor. ¡Déjalo en paz! –le grito a David, pero no reacciona a mi petición.
Tiro de sus brazos, y cuando eso no tiene ningún resultado, me posiciono delante del cuerpo de Jorge, lo que detiene su ataque de inmediato.
–Te vienes conmigo –ordena David
–No –respondo sin atreverme a mirarlo.
Me inclino sobre Jorge, quien tiene el labio roto y su rostro rojo por los golpes, sobre todo su ojo, que apuesto mañana estará morado.
–Vete, lunático –le grito a David, quién claramente no entiende nada–. ¿Hasta cuándo me seguirás? Te juro que esta vez no me conformaré con una orden de alejamiento –siseo.
David me mira con la boca abierta, sin entender nada. Sin perder tiempo me levanto y lo empujo hasta la puerta, en cuanto está fuera la cierro con fuerza.
–Jorge, lo siento mucho –me disculpo mientras me acerco a su lado–. Él es una de las razones por la cual me cambié de ciudad –miento–. Pensé que no me iba a encontrar aquí, pero me equivoqué. El tipo está obsesionado conmigo.
Sus ojos me miran con desconfianza. Aguanto su escrutinio en completo silencio. A los minutos se levanta y se ordena la ropa.
Se acerca a mí sin dejar de mirarme.
–Espero que sea la última vez que pase algo de esta naturaleza. Si se te vuelve a acercar te juro que será la última vez –dice en un siseo.
Me obligo a tragar saliva.
–No te preocupes. Extenderé la orden de alejamiento.
–No estoy preocupado, es él quien tiene que preocuparse –dice furioso–. Comienzas mañana a las nueve en punto. Ahora vete, quiero estar solo –ordena y me obligo a salir tranquilamente de la oficina cuando en realidad quiero correr.
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Comments
Adriana Romero
Victoria lo va a Matar, el OPERATIVO, pero el tiene razón, tiene que proteger a April de un tipo tan sucio, de no entrar la viola, así esté vestida de monja 😶😵😳
Gracias David, me regresó el ❤ al cuerpo
2025-04-03
0
Mauren Coronado
Que Nervios Carrasco es una por quería!!
2025-01-11
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Raquel Cardenas
Que miedo!!!
2025-02-06
1