La primera cena

April

–Sé que tengo mala suerte, pero esto es absurdo –mascullo molesta mientras camino hacia mi auto.

David estuvo a punto de besarme. Estoy segura. ¿O quizá lo imaginé? No, no creo ser capaz de recrear escenarios imaginarios con tanto detalle. Si no fuera por Victoria quizá él y yo ahora estaríamos…

–Basta, April –me regaño.

Debo concentrarme en ayudarlo y no dejarme llevar por mis revolucionadas hormonas.

Pero maldita sea mi libido tiene vida propia junto a ese hombre.

Me siento en mi coche mientras suspiro al recordar lo cerca que estábamos, casi podía saborearlo.

–En fin, hoy no es mi día.

Enciendo el auto y parto hacia mi primer encuentro con Carrasco, bueno, segundo en realidad, pero el primero que cuenta.

Me dijeron que tenía que llevar mi propio coche, a pesar de que estoy a menos de cuatro cuadras del Gran Hotel, pero David me dijo que era para que no se ofreciera llevarme a casa.

Hombre listo.

En menos de tres minutos estoy estacionada frente a mi destino.

En el momento que me bajo del auto me siento nerviosa, más que nerviosa, aterrada.

Jorge ya no es el chico tímido que recuerdo. Por lo que he escuchado podría matarme si digo algo incorrecto.

Mis pies comienzan a retroceder instintivamente, pero me detengo al escuchar la voz de Victoria en mi oído.

–Nuestros contactos nos dicen que el individuo ya se encuentra en el restaurante. Entra y procura verte emocionada.

Arrugo mi ceño, cada vez que esa mujer habla es para ladrar órdenes. Mientras subo la escalera me pregunto por qué a mi amigo le agrada, quizá le va el rollo de que le ordenen en la cama.

Sacudo mi cabeza para borrar esa imagen mental de mi cabeza.

–Buenas tardes, señorita –saluda protocolarmente el portero.

–Buenas tardes, tengo una cena con Jorge Carrasco –digo insegura, pero éste me sonríe y me guía hacia una mesa en donde está Jorge esperando vestido con un traje negro de etiqueta, que aunque no quiera admitirlo, le queda muy bien.

En cuanto sus ojos se fijan en mí se pone de pie y me sonríe.

–April estás particularmente encantadora esta noche. Permíteme que te ayude con la chaqueta –pide con voz aterciopelada.

Por suerte decidimos instalar los aparatos en el vestido.

Le permito que me ayude con la chaqueta, pero me arrepiento en cuanto acerca su rostro a mi cuello.

Sus ojos se encienden con lujuria y yo trago el nudo que se me forma en la garganta.

–Hueles delicioso –susurra con voz ronca en mi oído.

Y antes de saber qué está pasando, acuna mi rostro y me besa como lo hizo hace unos días, sin pedir permiso. En ese momento no me importó, pero ahora quisiera poder quitármelo de encima, pero sé que no puedo.

–¡Cálmate!

Doy un respingo al escuchar el grito de Victoria en mi oído.

Mierda, se debe notar lo asustada e incómoda que estoy.

Trato de seguir el consejo de Victoria y calmarme, pero mi cuerpo no colabora en este momento. Jorge me acerca más a su cuerpo e intensifica el beso y sus manos comienzan a moverse desde mi cintura hacia mi cabello.

–¡Bernales, si sigues así te pediré que te vayas! –Escucho en mi oído.

Termino el beso inmediatamente cuando imagino a David mirándome en este momento.

Jorge me mira ofendido por mi retirada.

Le sonrío para suavizar el momento. –Tendremos tiempo para eso. Te ves increíblemente guapo –susurro con la voz más seductora que pudo improvisar.

Suspiro aliviada cuando me sonríe de vuelta.

–No tanto como tú –devuelve.

Acomoda mi silla para que tome asiento, por lo menos es un caballero, eso si olvidamos el asalto de hace un momento

Dos meseros nos traen los menús.

Tomo el mío y comienzo a leer minuciosamente para evitar tener que conversar con Jorge, pero luego de unos minutos comienza a impacientarse.

–Yo tomaré el asado de cerdo con salsa de naranja y papas a la mostaza –le pide al mesero–. April, cariño, ¿tomaste una decisión?

Quisiera gritarle que no me llame cariño, pero me contengo.

– Lasaña de betarraga, sin queso, por favor –le pido al mesero.

–Tráiganos el mejor vino que tenga –exige Jorge.

–Enseguida, señor –contesta el chico en un apuro.

– Y bien, cuéntame cómo es que estás en Chillán.

Directo al grano. Bien, decido decir la verdad.

–Después que terminé con Antonio decidí que quería un cambio radical y dejé mi trabajo. –Me aseguro de recalcar lo último–.  Me mudé a esta ciudad esperando que las cosas mejoraran, pero no ha sido así. Claro, a excepción de encontrarme contigo –rectifico.

–Oh, cariño, no tienes ni idea de cómo las cosas van a mejorar en tu vida. A mi lado por supuesto. –Le sonrío amablemente–. Dime, ¿has encontrado trabajo?

–¡Aprovecha esta oportunidad, April! –ordena Victoria.

–Lamentablemente no, pero ya llegará, aunque no es algo que me quite el sueño.

–¡¿Qué diablos hiciste, Pettersen?! –gruñe Victoria.

–No te preocupes por eso, cariño. Puedes trabajar en una de mis empresas. ¿ A qué te dedicabas en tu antiguo trabajo? –pregunta.

–Era la gerente general de una empresa financiera –respondo y hasta yo puedo escuchar el nulo entusiasmo en mi voz.

–Y al parecer no te agradaba –interrumpe–. Tengo una empresa nueva de la cual aún no tengo al personal de gerencia. Es una constructora pequeña, estamos empezando, pero si las cosas van bien entre nosotros puedes encargarte de todos mis negocios.

Sus ojos se clavan en los míos y me obligan a responder.

–Es muy amable de tu parte, Jorge, pero a esta reunión venimos a cenar, no a hablar de negocios. Dejemos eso para otro día –digo sabiendo que Victoria va a matarme cuando me vea–. Cuéntame, ¿cómo es que has cambiado tanto desde la última vez que nos vimos en Santiago? –pregunto y desde ahí Jorge no para de hablar. Habla de su familia y hasta de su gimnasio.

Maldita sea si dedica una hora en contarme el desarrollo en sus negocios y cómo ha ido avanzando día a día en el rubro empresarial.

La verdad es que estoy aburridísima escuchando su parloteo, y creo que los detectives también porque no han dicho una palabra.

Cuando terminamos el postre, Jorge paga la cuenta dejando una propina muy generosa, seguramente para impresionarme. Luego me ayuda a ponerme el abrigo y aprovecha mi distracción para besarme de nuevo con más intensidad que antes.

Escucho nuevamente una pelea en mi oído, pero no les pongo atención, no quiero parecer distraída.

–Podemos ir a mi casa, o si prefieres podemos usar una de estas habitaciones –susurra en mi oído antes de besarme bajo la oreja.

Todo mi cuerpo se eriza. Que desagradable.

–Esta noche no. Recuerda que tengo compañía en casa y quiero que nos tomemos esto con calma –agrego en un susurro en su oído–. Verás que la espera valdrá la pena.

–Eso no lo dudo –responde en un gruñido.

Me encamina a la salida tomándome de la cintura y camino rápido para llegar pronto a mi auto y que me suelte.

–Respecto a lo del trabajo –empieza–. El lunes comenzarás a trabajar para mí. Así nos veremos más seguido y podremos estar más tiempo solos.

Trago el nudo que se formó en mi garganta.

–No te preocupes por eso –insisto cobardemente, pese a saber que es justo eso lo que necesita David de mí.

–Trabajarás para mi, April. Si no lo haces puedo asegurarte de que te será muy difícil encontrar trabajo en esta ciudad.

Mierda, eso sonó como a una amenaza, ¿verdad?

Me obligo a sonreír.

–Está bien, no te rindes. –Beso su mejilla y no digo nada de su reciente amenaza–. Gracias por todo, Jorge.

–No me agradezcas, cariño, me vas a pagar cada uno de los favores. En la cama –susurra y quiero salir corriendo de la ciudad, incluso del país y esconderme donde nunca pueda encontrarme.

–Adiós, Jorge –digo con una sonrisa. Aunque a esta altura lo más probable es que mi sonrisa parezca una mueca.

Subo a mi auto y comienzo a conducir inmediatamente, pero aunque no quiera miro por el retrovisor y lo veo de pie, mirándome.

¿En qué lio me metí?

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Comments

Adriana Romero

Adriana Romero

Yo no quisiera estar en los zapatos 💃 de April, que te estén tocando y besando para cumplir una misión, es complicado y más sabiendo que David está sufriendo y rabiando 🤬😤

2025-04-03

0

Adriana Romero

Adriana Romero

April Te veo como el correcaminos 😅🤣😂 no te vas a poder escapar, y el pobre David se las va tener que comer todas 🤔🥴🤯, no le queda otra si lo quiere atrapar

2025-04-03

0

Zonia Guzman

Zonia Guzman

Que susto y no pierde tiempo para besarla

2025-03-29

1

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