La verdad

Después de tanto escándalo llegamos a la casa pasadas las tres de la tarde, tengo hambre y por supuesto no dejé nada cocinado. No me gustan los alimentos calentados.

Cuando nos estábamos acomodando en la sala mi estómago decide ser el primero en hablar, y pedir a gritos comida. Menos mal que estoy con Danny, porque no se molesta, sino que me mira preocupado.

–Creo que sería mejor que pidiéramos algo para comer. ¿Conoces un lugar para llamar? –Le señalo la guía que tengo sobre la mesa del teléfono–. ¿Qué se te antoja?

–Mmm pizza, por favor. – Danny odia cuando pido pizza. Me pone esa miradita que conozco tan bien cuando se está tragando las ganas de amonestarme. Pobre, yo que él ya me hubiese dado por vencido. Finalmente asiente y se dirige a llamar por teléfono–. Te quiero, Danny, gracias.

–No sé cuántas veces he escuchado eso hoy, y no me canso –dice y ríe.

Marca y pasan unos segundos hasta que alguien le contesta.

–Buenas tardes, quisiera encargar 2 pizzas individuales, más 1 pepsi y un agua mineral. –Menos mal que se acordó que no tomo bebidas–. La primera que sea una española con doble queso… y la segunda –dice como resignado a su destino–, una vegetariana con doble ración de champiñones, sin choclo, y en vez del choclo con más porotos verdes y sin queso, por favor. –El pobre escucha atentamente lo que le responden, seguramente están negándose a su segunda petición–.  Sí, escuchó bien, sin queso. Sí, entiendo que las pizzas deben llevar queso, pero podría hacerme ese favor, le pagaré extra si es necesario. –Se gira hacia mí–. Me pusieron a esperar para hablar con el cocinero, típico –dice y esboza una media sonrisa–. ¿En serio, señor?, muchas gracias. De ahora en adelante siempre compraremos la pizza con ustedes. Nuevamente muchas gracias.

Corta y camina hacia mí. Se sienta a mi lado y me abraza. Yo me estiro y le doy un beso en la mejilla.

–Gracias Danny, eres el mejor.

Se ríe y me mira intensamente. –April, tenemos que hablar seriamente, ¿en qué diablos te metiste ahora?

Desde que salimos de la PDI, no habíamos tocado el tema.

–Antes que eso, me tienes que explicar por qué demonios molestaste a Aly y a Cristián en su luna de miel –digo y me cruzo de brazos. Se me da muy bien darle un giro a la conversación cuando me conviene.

Lo miro enojada por varios segundos.

–Jovencita, ¿qué querías que hiciera? No tenía a quién llamar, no conozco a nadie acá, además antes que Aly se fuera, ella y yo llegamos a un trato de comunicarnos si algo te pasaba inmediatamente, aunque eso signifique aguantarnos unos de tus berrinches después. –Típico de ellos dos, ponerse de acuerdo a mis espaldas para protegerme, como si estuvieran hablando de una niña en vez de su amiga. Arrugo mi ceño–.  April, compórtate, no seas infantil. Vamos, habla conmigo. Di algo.

Como no hablo me empuja y comienza a hacerme cosquillas, y hasta ahí llega mi cara de póker ya que comienzo a reír estrepitosamente. No soporto las cosquillas, Cristián dice que ese es un rasgo de la gente que es muy celosa, lo cual obviamente no es mi caso, ya que me hubiese dado cuenta que me estaban engañando.

–Para, por favor. Detente. –Finalmente se detiene y respiro con muchas fuerzas tratando de recuperar mi aliento–. Ya, está bien creo que algún día los perdonaré.

–Eso nos lleva a ti de nuevo, ¿cómo te metiste en semejante problema otra vez?, y no me cambies el tema esta vez.

Demonios me descubrió. Bueno, supongo que es mejor contárselo.

Suelto un suspiro y procedo a contarle la historia desde el principio y con lujo de detalles, solo Danny puede reírse de mis desgracias sin que yo me enoje.

Cuando deja de reírse, me dice: –Creo que es mejor que te advierta, que Aly y Cristián vienen en camino. Llegan mañana.

Al principio no reacciono y observo como Danny se levanta del sillón y comienza a alejarse de mí, como si hubiera algún peligro cerca. Me pregunto qué le pasa, hasta que reacciono que el peligro soy yo. Cuando recuerdo el por qué, salto del sillón y salgo tras él con intención clara de matarlo y desaparecer su cuerpo.

Justo cuando lo estaba alcanzando suena el timbre, seguramente es la pizza. Decido que es más sabio pelear con el estómago lleno, ya que así tendría más posibilidades de ganar.

Danny es más rápido que yo y abre la puerta, recibe la pizza, le paga al joven la pizza y la propina. Luego cierra la puerta y se acerca con las cosas a la cocina, intentando no reírse.

Lo miro enojadísima, hasta que el olor de mi pizza llega a mí y solo puedo pensar en comer, Danny sabe mi debilidad; el hambre, y también sabe que estoy de mejor humor con algo en el estómago.

Una vez que tengo el estómago lleno y feliz, me dirijo nuevamente a la sala y me siento en unos de los sofás. En el almuerzo no le dirigí ni media palabra, quería que sufriera, aunque ya no estoy tan enojada como antes, no significa que lo voy a perdonar tan fácil.

Desde mi lugar observo como busca qué hacer en la cocina para evitar la conversación pendiente que tiene conmigo, ¡que infantil! Lava los tenedores, luego los vasos, los seca y los guarda con una lentitud que me saca de quicio.

Al final no puedo aguantarme y le grito: –¡Ven aquí, cobarde!

Veo como baja la cabeza, como resignado a su destino. Se acerca caminando, se sienta en el sillón que esta frente a mí, me mira como un niño esperando que lo castiguen.

Me conmueve esa mirada, así que ya no estoy tan brava.

–Antes que todo, debes saber que si Aly se llegaba a enterar de lo que pasó y que yo no le avisé, me mata, y te pediría a ti ayuda para ocultar mi cadáver, y tú lo harías sin pensártelo dos veces, como te gustan las aventuras raras y escalofriantes.  Además, soy muy joven, estoy en mi mejor momento profesional, y peor aún, no tengo una mujer e hijos que me extrañen, así que lo que hice fue por … llamémosle, instinto de supervivencia.

Me mira con esa sonrisa pícara en el rostro y tengo que admitir que todo lo que dijo es verdad.

–Danny, te entiendo, créeme, sobre todo la parte de desaparecer tu cuerpo, me conoces bien. Pero, ¿por qué demonios les dijiste que interrumpieran su luna de miel? Ah, ya sé, seguramente tú crees que Chillán es la ciudad perfecta para terminarla, ya que es tan romántica.

–No seas infantil, April, tú los conoces, tomaron el primer vuelo disponible que encontraron, yo no les dije que vinieran, solo les informé lo que estaba pasando. Además, entré en pánico, ese detective no te dejaba salir, te tenía prácticamente secuestrada, si no fuera por la detective González, todavía estaríamos ahí–. Siento un dejo de admiración en su voz cuando nombra a la detective.

Interesante, Danny está deslumbrado por esa mujer al igual que yo.

–Ya, está bien, te perdono, pero Aly me va a montar un show, tú y Cristián me van a tener que ayudar a quitármela de encima. Ahora –digo mirándolo fijamente a los ojos–. Dime, ¿qué te pasa con la detective Victoria?, ¿por qué tanta admiración con esa mujer?

Me mira y se ríe con esa risa pícara que tiene mi Danny, que hace tiempo no veía deslumbrado por una mujer, y justo tenía que ser por una mujer tan distinta a él, pobre.

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Comments

Adriana Romero

Adriana Romero

Punto para Danny, con la detective 🕵 Victoria, April definitivamente tus amigos si temen por ti, puedes incendiar Chillan y ni te enteras que fuiste tú, y el detective Bernardo te aseguro que de brazos cruzados no se queda, te va a tener con la cadena corta, hasta que de con la verdad 👍 😉

2025-04-03

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Adriana Romero

Adriana Romero

De verdad que Aly y Danny son tus ángeles guardianes de tus locuras, a veces NO SABES ni qué 🤷 te pasó?
Pero seguro que te AMAN April

2025-04-03

0

Zonia Guzman

Zonia Guzman

Ya lo flecho la detective

2025-03-29

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