Arlon, ha retornado a su apartamento en pleno centro financiero de la metrópoli madrileña.
Allí en la terraza, otra bella mujer lo espera.
Al saludarlo, intenta besarle. El beso le llega a la mejilla.
—No deberías estar aquí, Babilonia...no es un buen momento para mí.
— No me desprecies. Ya dije que no busco solamente sexo, quiero estar contigo en este trabajo que vas a cumplir. Te puedo ayudar.
— No, no lo preciso, este es un trabajo de veras muy profundo para tí. Lo puedes arruinar sin querer.
— Cómo puedes decir eso Arlon, soy parte de tu trabajo. Soy parte de ti. Eres mi ilusión, mi amor... bésame por favor, te preciso.
Arlon la besa. Ella levanta la pierna y su vestido color rojo púrpura deja abrir un corte pronunciado por el cual su pierna se ve perfecta y excitante. Arlon la toma con la mano izquierda y la apoya sobre la baranda, abre su pantalón y maniobra lo que hace un hombre en tales circunstancias, haciendo que ella se arquee y su cabellera sedosa se deshace del moño y cae hacia atrás, bellamente suelto, colgando en el abismo del borde de la baranda del vigésimo piso del Divino Place Apartment, un super hotel de apartamentos de la capital ibérica.
— Cuidado – le exhorta él.
— Si caigo, vuelo.
— No te atrevas.
— Si tu no me llevas alzada, iré yo como Peter Pan.
— Alucinas. No te animarías a intentar eso.
— Arlon, no te distraigas, te puedo sorprender.
– ¿Estais loca? Quién te ha dicho que podrías hacer eso.
— Stephen.
— ¿Qué?
— Sí.
— Que no se atreva él.
— Me dejas sola, salgo y a veces...
— A veces qué...
— Lo encuentro a él y me da algunas .... pautas, de cómo hacerlo.
— Cómo hacer qué...
— No te hagas...
— Dime.
— Arlon, dime tú, qué edad tienes...
— Acaso no lo sabes.
— Se supone que solamente lo que tu sabes.
— Estás jugando conmigo. No permitiré.
— Vamos... sí, estoy jugando, llévame y olvida lo que he dicho.
— No vuelvas a jugar de esta manera.
— Esta bien, entonces solamente bésame.
— Eres especial.
— Arlon, me encanta como eres...
— Mierd.
— Ay... me has mordido el labio superior.
Arlon la besa, pero su mirada está lejos de esa terraza.
Más tarde, mientras él cena, ella se le aproxima al oído y le dice:
— Quiero uno más
— Estás muy caliente.
– Si me das otro, enfriaré... ja, ja, ja. ¿No me crees?– prosigue mientras lo besa: –Te paso, lo que deseas tanto.
— Qué.
— Lo que deseas saber. Lo que estás buscando. Las pistas iniciales que precisas.
Arlon la mira, muy sorprendido.
— Qué...
— Sabes que soy muy hábil para buscar. Mi trabajo en museos me ayuda mucho. Tengo todo el texto que precisas.
Arlon queda mirando fijamente a Babilonia.
Arlon quiere aquello, eso otro, pero debe cumplir también, y aunando lo que quiere ella a lo que quiere él, la trae a la cama nuevamente y se enredan entre las sábanas elevándose unos metros en el espacio virtual elegido para el acto.
Más tarde dirige su automóvil CRATÓN de la Mercedes Benz, un carro del futuro ya en ese presente del año 2075.
Arlon no quiere saber más de paseos, está en el tercer día de los quince que han ordenado para salir del planeta real e ingresar, o mejor, introducirse al pasado.
Hay algunas decenas de equipamientos, que prometen publicitariamente, llevarlo al pasado, o avanzar al futuro.
En estos últimos años inclusive, se han presentado varias teorías ya convertidas en realidad, puestas a prueba y en fin, comercialmente realizables, pero la mayoría cae en saco roto, cuando los inversores, ante las propuestas materializadas en escala uno, demuestran ser completamente ilusorias y no han avanzado más allá de lo meramente virtual, pues cuando se trata de abrir la puerta del pasado, sales a la realidad presente.
El mundo siguió avanzando a partir del 2025, con miles de proyectos, los que contado seriamente, son muchísimos y además peligrosos y fatales hasta el total espanto.
En una conferencia mundial sobre la cuestión científica que se discute en la realidad virtual, no se refrendó o avaló la siguiente afirmación:
"No será realidad pura, cuando el equipamiento que intente llevaros atrás o adelante en el tiempo en que vives, no te produzca sangre viva"
"Y eso de por sí, ya es un delito".
La Conferencia Mundial de Tecnologías Científicas para el Desarrollo de la Realidad Virtual, decretó eso y otras advertencias.
Por su vez, la Asamblea Internacional de Derechos Humanos, remarcó en ese sentido:
"Cualquier proyecto que condicione a la humanidad a enfrentar a la muerte buscando vida en otro tiempo que no sea el propio, será tratado como inoficioso ó nocivo a la vida y existencia humana en el planeta Tierra".
He ahí que la controversial discusión que ocupa también a las religiones, se mantuvo en constante movimiento intentando no entorpecer las relaciones entre ciencia - religión y entre humano – máquina o en este caso ya fuera de la Revolución Industrial, de la internáutica elevada a picos altísimos de la era cibernética, que ahora topa techo, cuando ya se ha llegado realmente a inmersiones reales en el pasado y ascenso virtual reales directo al futuro.
En ello, la revolucionaria invención de Arlon D, mantiene y fue mantenida desde 2050 en silencio absoluto, cuando el proyecto Ave Fénix y el Barón de Platino, consiguió mucho más de lo esperado: la interrelación de los personajes reales con los virtuales.
Arlon, por ello, se aleja del mínimo detalle que sugiera que alguien ha encontrado un hilo referencial al proyecto secreto. Ya en nivel 2 y 3.
Ese proyecto es el que se está preparando y cuya inmersión será iniciada en pocos días más.
— Bien, Babilonia escúchame: Solamente os permitiré ciertas relaciones secretas conmigo, referente a la parte histórica que podéis aportarme.
— ¿Os agradó lo que conseguí para ti?
— Sí, está bien, pero es un tanto vago, el texto parece suelto o armado a propósito.
— Ya has encontrado textos más dificiles de interpretar, en el trabajo de la Nao Fénix y el Barón de Platino.
— ¡Vaya!
— Te parece que...
— Sí, me vuelve a parecer que te has involucrado más de la cuenta con Stephen Caveinter.
— Nooo, una simple amistad y esos son los logros...
— Mira, deberé ingresar en dos días más a total claustro para iniciar mi inmersión.
— No te molestaré, te prometo no hablar más con Stephen y solamente contigo.
— Está bien. Tomaré los cuidados pertinentes para controlar desde lejos, aún, tus movimientos.
— Arlon quiero deciros, que...
— Has hablado mucho. Vamos. Cállate. Debes volver a tu campo.
— All right.
— Estamos.
Ella se aleja varios metros y luego desaparece.
Arlon queda solo.
Enciende un aparato que se asemeja en el aire a un televisor que se mueve, mientras camina por el apartamento. Es cuando revisa nuevamente el texto dejado por Babilonia.
Luego de releer el texto breve, apaga las luces y duerme.
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