Capitulo 13

Al fin Alena conoció la casa de moda Caruso, era muy elegante, de mucho estilo, pero al ingresar, no había ni un solo trabajador, lo cual le hizo muy extraño, de pronto salió un señor, era la mano derecha del señor Massimo, Fausto.

Massimo: Fausto grande amico, como has estado.

Fausto: Señor Massimo, que alegría volverlo a ver, no sabe cuánto, pensé en no volverlo a ver más.

Massimo: Así era, así era, ma Dio ha messo quest'angelo sul mio cammino.

Fausto: Señorita mucho gusto, Fausto a sus servicios.

Alena: muchas gracias, soy Alena.

Massimo: ella será presentada como mi nipotina, entendido.

Fausto: Así será señor.

Massimo: Has llamado al personal.

Fausto: Las tiendas han estado trabajando casi a su normalidad, pero los diseñadores, hace una semana que no vienen.

Massimo: Pues que esperas para llamarlos, diles que el Dios de la moda ha vuelto.

Apresurado saco su teléfono y comenzó a llamar, mientras tanto el señor Massimo, agarro del brazo a Alena, para enseñarle las instalaciones de la casa de moda, todo parecía sacado de un cuento de hadas, Alena no podía creer que esa sería su nueva vida, diseñar ropa de alta costura, al final llegaron a la oficina, dónde el señor Massimo órdeno que ella trabajará junto con él.

Alena: Señor, ¿puedo hacerle una pregunta?

Massimo: Alena, hija, llámame nonno, per favore, si dime.

Alena: está bien, nonno, ¿por qué abandono la casa de moda?

Massimo: Es una historia muy larga y triste de contar, algún momento te la diré, por el momento debes saber que hace un mes mia figlia, falleció.

Alena: Lo siento mucho.

Massimo: Más lo siento yo, creeme, pero no es hora de lamentos, hay que trabajar.

Alena: Así será nonno.

Todo el día se pusieron a trabajar, llegaron algunas costureras, y lo primero que hicieron, fueron sacar los patrones de corte del diseño que Alena había realizado, ella estaba tan contenta, era como que todo lo malo que había vivido, había quedado atrás, ya no había tristezas, ahora comenzaba a vivir una historia llena de felicidad.

Se emocionaron tanto trabajando, que perdieron la noción del tiempo, hasta que Fausto les informo que era muy noche, que tenían que descansar, a regañadientes salieron de ahí, llegaron a casa cenaron, durante la cena no paraban de hablar de trabajo, la señora Genoveva estaba tan contenta de ver a su jefe tan animado, luego se retiraron a descansar.

Al día siguiente, salieron directo a la casa de moda, aún Alena tenía muchos nervios, pero a la vez, tenía tantas ganas de llegar ya, tenía tantas ideas en su cabeza, al llegar corrió a la oficina y empezó a trabajar sin perder tiempo. El señor Massimo y Fausto miraban la dedicación que aquella muchacha ponía en su trabajo.

Así pasaron varios días, tanto era su devoción por el trabajo que tocaba obligarla a salir de la oficina y dejara de trabajar, una mañana le ordenaron que debía ir a las tiendas a revisar que todo esté en orden, obedeció de mala gana, pero después estuvo agradecida, ya que eso le ayudo a tener más inspiración.

Una mañana llegó y como todos los días empezó a trabajar, de pronto alzó la mirada y uno de sus diseños, que estaba colgado en la pared de exhibición, no le convenció tanto, así que lo tomo y lo llevo al escritorio para mejorarlo, esto fue vistos por una diseñadora que trabajaba ahí, y apenas avía llegado ese día.

Diseñadora: Niña estúpida, ¿que estás haciendo con ese diseño?, lo vas a dañar.

Alena: Yo solo quiero arreglar.

Diseñadora:Qué vas a arreglar tú, una muchacha sin sentido, ni estudios.

Alena: Yo solo quise diseñar algo bonito.

Diseñadora:Qué vas a diseñar tú, una pobre zarrapastrosa muerta de hambre, mejor sal de aquí antes que llame a la policía y te meta a la cárcel.

Alena se sintió tan humillada que no dudo en soltar su dibujo y disponerse a salir, pero grande fue su sorpresa al encontrar al señor Massimo en el umbral de la puerta.

Massimo: ¿a dónde vas niña?

Diseñadora: Massimo, que bueno que llegaste, está mujercita daño uno de tus diseños.

Massimo: Me imagino que te refieres a la señorita que está aquí.

Diseñadora: exactamente, pero tranquilo llegué a tiempo y no permite que está, poca cosa, dañe más tus diseños.

Massimo: Pues querida, debo de informarte, que está poca cosa, como tú la llamas, es mi nieta Alena.

Diseñadora: ¡Que!

Massimo: como lo acabas de escuchar signora, está bella ragazza, es mi nieta, así que como comprenderás, ante tu altanería de tratar a mi nipotina, estás despedida, Fausto que la liquiden y se vaya ya de mi casa de moda.

Fausto: si señor.

Diseñadora: Massimo, discúlpame no lo sabía, solo quería proteger tus diseños.

Massimo: No son mis diseños, son de mia nipote, así que ella puede hacer lo que desee, retirarte de mi vista.

Diseñadora: Massimo por favor.

Massimo: ¡Que te retires he dicho!.

Todos quedaron asustados al ver con la severidad que el señor Massimo trato aquella diseñadora, luego en privado también reprendió a Alena, le enseño que no debía dejarse humillar por nadie, que siempre tenía que tener la cabeza en alto, que ella era ahora una Curso, desde ese momento Alena prometió no dejarse humillar por nada ni por nadie.

Un buen día, un joven muy apuesto llegó a la casa de moda, Alena aún sentía repulsión por los hombres, pero trato de ser lo más amable posible.

Alena: Buenas tardes, en qué le podemos ayudar.

Bruno: Buenas tardes, busco al señor Caruso.

Alena: Está por llegar, tome asiento mientras lo espera

Bruno: Prefiero esperarlo en su oficina.

Alena: Creo que eso no va a ser posible señor.

Bruno: A ver niñita, no sabes con quién estás tratando, así que mejor, llévame a la oficina del señor Caruso, y tráeme un late descafeinado sin azúcar, entiendes.

Alena: a ver, creo que el que no entiende es usted, el señor Massimo no se encuentra, usted no puede pasar a la oficina de él, y yo no soy su empleada para estarle trayendo ningún café, así que ubíquese.

Bruno: Me estás alzando la voz, niña malcriada.

Alena: Si, no voy a permitir que una persona como usted, con aires de don Juan me quiera humillar.

Bruno: No sabes con quién estás hablando señorita.

Alena: Ni lo sé, ni me interesa lo más mínimo.

Bruno: Puedes arrepentirte de esto.

Alena: No le tengo miedo a tipos como usted, hombres como usted deberían dejar de existir.

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Comments

Anahi Dota

Anahi Dota

Fuerte niña, no hay que volver a tener miedo a ninguno hombre

2024-08-12

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