Cap.20
Yanara
Salí corriendo del dormitorio de mi papá con una emoción que me recorría desde los pies hasta la punta del pelo. Necesitaba contárselo a mis amigas.
— ¡No saben la noticia que les tengo! ~grité~
Ambas niñas se asustaron por mi intrusión y después me miraron intrigadas, la emoción no me abandonaba por lo que empecé a dar vueltas por el dormitorio
— ¡No lo van a creer! ~reí~
— Yapúes Yanara, cuéntanos, pareces vieja loca dando vueltas ~Olivia me afirmó de los hombros~
— Mi papá me confesó que le gusta Almendra ~grité feliz~
— ¡Yupi!, después de todo no será tanto trabajo hacer que se enamoren ~exclamó Olivia~
Detuve mi baile de la felicidad y pensé por unos segundos
— Solo tenemos un problema ~suspiré volviendo a la realidad~
— ¿Cuál es? ~preguntaron al unísono~
— Papá dice que a Almendra le gusta Alonso ~suspiré~
— ¿tu crees que ellos tengan algo? ~cuestiono Matilda~
— Espero que no, por que todo se complicaría, mi papá no estaría nunca con la pareja de un amigo
— Pero es fácil averiguarlo, solo tenemos que preguntarle a Almendra, solo ella puede responder a eso ~expuso Olivia~
— Mañana mismo voy a investigar ~respondí~
Después de nuestra conversación nos fuimos a acostar, había mucho que hacer el día siguiente, por lo que si o si tengo recuperar energías.
Almendra
Otra vez pasé mala noche, me costó conciliar el sueño, entre pensar en Javier y toda la información que me dieron los gemelos, se me hizo difícil, mi mente estaba inundada de pensamientos, pero el que más daba vueltas en mi cabeza era esa fotografía de aquel matrimonio.
— Mi niña, siempre estás tan pensativa ¿en que tanto piensas? Llevo más de 20 minutos hablándote y no me tomas en cuenta ~reclamó de forma cariño Maite~
— Perdón Maitecita, es que no dormí bien ¿Qué me decías?
— Hoy llega la otra muchacha para la cocina, tenemos que mostrarle todo lo relacionado a las minutas, horarios y las solicitudes de alimentos, aunque no valla a estar con nosotras
— Está bien, trataré de dejar todo listo para hacer expedito el proceso ~sonreí~
Ya estando lista salimos las dos del dormitorio y caminamos hasta la cocina, antes de llegar Maite me dijo que siguiera yo, se había olvidado de algo.
— Angelica, buenos días ~la saludé~
— ¡uy! La carita, parece que no dormiste nada preciosa
— Dormí mal ¿tan mal me veo? ~cuestioné~
— Imposible, eres demasiado linda, solo tienes los ojos hinchados ¿estuviste llorando?
— No, me duele muchísimo la cabeza
Mi nueva amiga me entregó rápidamente dos pastillas para el dolor y un vaso con jugo y empezamos a trabajar ~al parecer mi Lucecita no va a venir a saludarme hoy, pensé~
— Buenos días, bellísimas mujeres…
La voz de Alonso llenó la cocina, no terminó su frase, y noté a Angelica tensarse y quedarse fija en su lugar, sin hacer ni un movimiento
— Hola Alonso, ¿viniste por el desayuno?
Me acerqué cautelosa a el fornido hombre, estaba extraño, no dejaba de mirar detrás de mi
— Si no es molestia, me gustaría tomar desayuno aquí hoy ~respondió~
— ¿te pasa algo? ~susurré lo suficientemente cerca para que solo el escuchara~
Un gruñido me sobresaltó, Alonso me tomó de la cintura y prácticamente me escondió detrás de él, no entendía lo que estaba pasando. En un segundo Angélica estaba parada frente a nosotros, con una expresión de ira pura en su rostro que apenas podía controlar.
— ¿Ustedes están juntos? ~no era la voz de Angélica~
— ¡NO! Almendra solo es una amiga, nada más, Cálmate ¿bueno? ~pidió el hombre~
— ¿porqué la escondes? ~volvió a gruñir~
— Porque estás enojada, necesito que te calmes
A estas alturas el susto se me pasó y empecé a acordarme de las cosas con las que los gemelos me han instruido de sus vidas como lobos. Es gracioso, ya que justo el día anterior estuvimos hablando de este mismo tema y creo entender lo que está pasando aquí.
— Angelita te presento a Alonso, trabaja con el jefe, no somos nada más que amigos, solo muy buenos amigos ~sonreí~
— No soy Angelica
— Lo encontraste después de todo ~una risita se escapó de mis labios~
— ¿Cómo te llamas entonces? ~cuestiono mi amigo muy impaciente~
— Soy Mabel
Empecé a moverme lentamente por la cocina para llegar a la puerta y salí de forma sigilosa dejando a la pareja sola, ¿Quién lo diría? Él todo grandote e imponente, casi de rodillas ante esa pequeña muchachita con potente aura.
— ¿Por qué sonríes tanto? ~cuestionó una voz a mi espalda~
La gruesa voz del jefe me asustó un poco y logró sacarme de mis pensamientos románticos sobre las dos personas que se acaban de encontrar en la cocina. Javier hizo el intento de ingresar a la cocina, pero fui más rápida y no se lo permití.
— No puede entrar ~exclamé~
— ¿por qué? ~volvió a cuestionar~
— Em, adentro está Alonso
— ¿por eso sonríes tanto? ¿Qué estaban haciendo? ~sus manos se cerraron en puños~
— No mal interprete lo que estoy diciendo ~espeté~
Se acercó a mi cuerpo sin dejar un espacio entre los dos, igual que la noche anterior y se acercó a mi oído.
— O ¿si no qué? ~susurró~
— U…usted va… a interrumpir algo importante ~tartamudeé~
Javier aferró sus manos a mi cintura y empezó a masajear con ellas mis costados, subía y bajaba como si estuviera acariciando.
-Kali: creo que es buen momento de saltar sobre él y comérnoslo.
-Almendra: no es momento Kali, no empieces por favor.
— ¿interrumpo? ~alguien se aclaró la garganta~
Javier me soltó y se alejó de mi cuerpo, se giró a la voz que nos interrumpió con la mandíbula apretada.
— Agustín… ¿Qué haces aquí? ~inquirió~
— Vine al desayuno, estaba esperando a Clara ~se burló~
— Yo voy a ver si el problema en la cocina se resolvió
Javier
¡mierda! Agustín a veces puede ser un estúpido, ¿porqué tenia que interrumpirme? Estaba decidido a besar a Almendra y llega el, ¡uf! quiero matarlo.
— ¿Por qué me interrumpiste? ~exclamé enojado~
— ¡uy! Perdón, igual creo que es necesario esperar un poco para comértela amigo ~soltó esa típica risita burlesca de toda la vida~
Me di vuelta y caminé detrás de Almendra, que estaba de pie frente a la puerta, estaba dudando si entraba, al final dio tres golpecitos en ella. La puerta se abrió lentamente y pude ver a Angelica, la hija pequeña de Maite, chascona y con la ropa desalineada.
— Jajaja… ¿ya volviste a ser tu? ~le preguntó Almendra~
No comprendí lo que pasaba, era una pregunta extraña, hasta que detrás de la muchachita aparecía la imponente figura de Alonso en las mismas condiciones que Angélica, chascón y la ropa desalineada.
— Amé a Mabel, tiene carácter ~celebró Almendra~
Ambos se alejaron de la puerta con los cachetes colorados de vergüenza, los ojos de mi centinela y amigo brillaban como nunca en toda nuestra vida había visto.
— ¿No me digas que Alonso encontró a su Mate? ~susurró Agustín en mi oído~
— Al parecer si ~respondí en el mismo tono~
— Uy, amigo, tienes el camino libre ~palmeó mi hombro~
Era una buena noticia para comenzar el día, ellos dos no están juntos, nunca tuvieron nada, si así fuera quizás mi mujer estaría destrozada viendo a Alonso con otra mujer.
-Dante: ¿dijiste tu mujer?
-Javier: podría serlo ¿no crees?
— Por fin los encuentro ~exclamó Clara~
— Vinimos a tomar desayuno con los niños, ¿Qué pasó? ¿por qué tan enojada?
— La nueva llegó, te está esperando en la oficina, y es una mujer para nada agradable ~se cruzó de brazos~
— Es justo que espere, tengo hambre y quiero ver a Yanara antes de que empiecen las actividades… ven vamos a tomar desayuno
Clara asintió con la cabeza. Primero fue a la oficina, debíamos dejarle en claro a esa mujer que no por ser reconocida a nivel nacional, puede hacernos esperar y sin dar un motivo.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 70 Episodes
Comments
Melisuga
Tal cual Yanara lo previó.
2024-04-09
2
Melisuga
*vaya
2024-04-09
0
Melisuga
Esa otra es la chef modelo Barbie que de seguro llega a tratar de conquistar a Javier y va a ser la insoportable entrometida. No tengo pruebas pero tampoco dudas.
2024-04-09
0