Cap.10
Almendra
Clara salió de la cocina dejándome a solas con la Maite, nos sentamos en los mesones del comedor y empezamos a trabajar. teníamos pocos cambios que hacer, las minutas estaban muy bien organizadas, con los alimentos
necesarios para preadolescentes tomando en cuenta la cantidad de actividad física que realizaban diariamente.
Me encontraba tan concentrada en mi lectura, necesitaba estar al tanto de cómo era la organización dentro de la cocina, mientras tomaba algunos apuntes de cosas importantes como alergias a algunos alimentos, por lo
que no me di cuenta de que Maite ya no estaba a mi lado.
Javier
Los niños salieron corriendo desde los vehículos, incluyendo a mi hija, todos desaparecieron entre las cabañas y el bosque, solamente se escuchaban sus fuertes y estruendosos gritos
— ¡uf! Diosa, dame paciencia con esta manada de niños salvajes ~resoplé con gracia~
— Te recuerdo que tu hija es parte de esa manada de locos ~se burló Agustín~
— Lo sé, pero reconozco que es realmente salvaje, por eso necesito paciencia ~respondí entre risas~
— ¡Amor! Llegaste, te extrañaba
Gritó Clara mientras corría a los brazos de Agustín. Eran una pareja muy linda, era fácil percibir el amor que se tenían
— Pequeña Clara ¿Alguna novedad por aquí? ~pregunté a mi prima~
— Si, tus nuevos monitores ya llegaron, los dejé en su cabaña deben estar ordenando sus cosas.
— ¿solamente llegaron ellos?
— No, la nueva cocinera llegó con ellos, es adorable y simpática, es muy joven y Maite la amó al instante. ~su sonrisa era amplia~
— Ok, me alegro, tu sabes que Maite a veces es un poco quisquillosa con las personas
— Si, pero realmente Almendra le agradó mucho… otra cosa Javi, tu nueva chef avisó que no llegaba hoy día, dijo que llegaría en unos tres días.
— ¿dijo por qué? ~alcé una ceja ~
— No dio motivos, de hecho, fue super descortés, no me simpatizó mucho ~se cruzó de brazos~
— Ok, no importa, hay que hacer los descuentos necesarios, voy a ver a Maite ¿Dónde está ella?
— La dejé en la cocina con Almendra, Maite la estaba poniendo al corriente de todo
Me encaminé hacia donde indicó Clara, desde lejos pude ver a mi hija arriba de la copa de un árbol, la seguía Olivia y Matilda de manera muy hábil, la sonrisa de mi hija ilumina mi vista, me llena el corazón verla tan
feliz en su ambiente.
-Dante: nuestra Luz es hermosa
-Javier: Hábil y cariñosa
-Dante: Salvaje como tu cuando eras chico. Tiene mucho de ti.
-Javier: es la viva imagen de Jacinta
-Dante: no, nuestra hija es sensible y noble. Jacinta no lo era
-Javier: tienes razón, espero siga siendo así, voy a trabajar duro nuestro lazo para que no sea como ella.
-Dante: has hecho un buen trabajo como papá, nunca la soltaste, no la dejaste sola, tomaste las riendas y
no las soltaste
-Javier: y no pretendo hacerlo, seré su compañero incondicional.
-Dante: lo seremos
Yanara me vio desde la copa del árbol, me lanzó un beso y siguió su camino con sus amigas. Me di la media vuelta y retomé mi camino hasta llegar a la cocina. Maite ya me esperaba en la puerta, siempre sabía cuando yo
estaba cerca, sabía perfecto el sonido que hacían mis pasos.
— Mi niño, cada año te pones más guapo, espero que ya tengas a una mujer que disfrute de ti ~sonrió picara~
— Jajaja, Maite, tan adorable como siempre ~la abracé fuertemente~
— Entonces no hay nadie todavía, solo hueles a ti y a Yanara. ~suspiró~
— No ha llegado la indicada Maite, sabes que no solo tengo que pensar en mi ~le besé la frente~
— Si, pero no es sano ¿Cómo te aguantas? Dante es un dominante no puedo creer que esa bestia esté tan tranquila ~esta mujer me conoce tan bien, la veo un par de meses al año, pero no se le escapa ni una~
Me largué a reír, y tiene razón Dante está demasiado tranquilo con este celibato impuesto por mí, cuando se lo sugerí pensé que iba hacer un berrinche de aquellos, pero fue todo lo contrario.
— Clara me dijo que ya estabas trabajando
— No lo llamaría trabajo, estaba mostrándole a Almendra como me organizo con las cosas, me llama la atención lo concentrada que está en esas hojas, ha tomado apuntes de todo lo que le he dicho
— También me dijo que te agradó la muchacha ~sonreí~
— Es una ternura de persona, va a ser de mucha ayuda para mí, tiene mucha energía, espero que aguante trabajar con los niños.
— ¿Dónde está ella ahora? ~cuestioné~
— Quedó en la cocina, ven te la voy a presentar
Entramos a la cocina y vi la curvilínea figura de una joven mujer sentada dando la espalda a la puerta.
-Dante: mira ese culo, tiene una caja para parir varios cachorros
-Javier: ¿desde cuando miras los culos de las mujeres?
-Dante: desde que vi ese sentado ahí ¿acaso no te llama la atención?
-Javier: tu y yo no nos fijamos en esas cosas hace años lobo
-Dante: es hora de desempolvarnos
-Javier: estás loco
-Dante: no, me voy a poner cachondo, en la playa no quisiste seguir ese dulce aroma floral, ahora me voy a
declarar en rebeldía al celibato auto impuesto
— Mi niño, ¿estás bien? ~sonrió Maite, y esa mirada ya la conozco~
— Si mi viejita, es Dante, lleva días inquieto ~comenté~
No dijo nada más y siguió guiándome hasta la joven mujer, que será su ayudante durante estos tres meses,
y que creo que Dante me hará sentir que son una eternidad.
— Almendra, desde aquí veo como sale humo de tu cabeza tanto leer ~se burló Maite~
— Maitecita, es que no quiero cometer ni un error ~se giró en su puesto y sus ojos chocaron por segunda vez con los míos~
— Mi niña, él es Javier Black Montt, es el dueño del campamento, nuestro jefe ~explicó Maite~
— Así que te llamas Almendra ~sonreí, no pensé que la volvería a ver, pero el destino es extraño y aquí puso a la mujer que ha estado en mis pensamientos desde esa noche en el bar~
— Buenos días, no sabía que iba a ser mi jefe
— ¿Ustedes se conocen? ~cuestionó Maite con los ojos chinitos y una sonrisa pícara en su boca~
— ¡Si! Don Javier me salvó hace unos días de que me pasara una desgracia.
— ¡Ay! Mi niño Javier es tan bueno ~la viejecita me tomó de las mejillas y después miró a Almendra~
— ¡Papi! ~el estruendoso grito de mi hija me alertó~
— Preciosa ¿Qué pasó? ¿Por qué estás toda sucia pequeña? ~cuestioné preocupado~
— Me caí corriendo hasta acá, con los demás tenemos hamb… ¡Hola Almendra! Que linda eres ~chilló Yanara acercándose a ella sin terminar de decir que tenía hambre~
— ¡Hola! ¿me conoces? ~preguntó aturdida ~
— ¡Si! ¡No!, yo seleccioné tu currículo para que trabajaras con nosotros, mi papá tiene muy mal ojo para las cocineras, sin contar a Maite, entonces este año lo ayudé yo y te escogí a ti ~explicó
rápidamente mi lucecita, Almendra estaba desconcertada por la verborrea de mi hija~
— ¿En serio? Entonces muchas gracias por elegirme, espero no decepcionarte con mi comida ~sonrió de manera muy dulce mientras se ponía a la altura de Yanara~
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Comments
Milagros Rodriguez
hasta ahora está niña, que juega a ser Cupido, me tiene cautiva en la lectura. la trama es fresca y divertida
2024-06-22
3
Anonymous
Esta muy vien muy emosionante te filisito,
2023-10-08
2
Yudith Hernandez
por dios no entiendo acaso la gente no lee, el collar suprime su olor
2023-10-04
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