Cap.8
Almendra
*En llamada
-Bebé, sí, estoy bien, en unos 30 minutos voy a estar en la casa
-Gordis, dime ahora donde estás
-em, no tengo idea, pero quédate tranquilo, prometo contarles cuando llegue
- ¿segura estás bien?
-te dije que sí, confía en mí, perdón por no avisar
— Sé que no te sientes bien, pero te va a hacer bien comer algo liviano, ven, vamos.
Agarró mi mano y me llevó a través de los pasillos de la casa, llegando a una linda cocina con una inmensa ventana con vistas al lago, su mano entrelazada con la mía no pasó desapercibida, me
hizo sentir nerviosa y un leve cosquilleo se propagó por mi estomago hasta mi pecho, la sensación me asusto por lo que solté su mano de golpe y me disimulé lo nerviosa que me puso su firme tacto.
— Que lindo se ve todo desde aquí ~sonreí~
— Si, creo que es el mejor lugar de la casa, ahora ven, te preparé algo liviano para comer.
Te, pan, café, leche, mermelada y galletas había puesto en la mesa
— No era necesario, pero muchas gracias
Desayunamos en completo silencio mientras aquel bello hombre revisaba su teléfono, algo lo hacía sonreír, y le
brillaban los ojos, su sonrisa era hermosa y parecía que con ella iluminaba todo el lugar, lamentablemente alguien importante en su corazón ya era dueña de esas sonrisas y suspiros.
— Mi amigo está llegando ~avisó~
— ¡ah! Genial ~suspiré~
Me levanté del asiento y rápidamente empecé a limpiar la mesa y llevar las cosas sucias al lavaplatos.
— No era necesario que hicieras eso, lo iba a limpiar yo ~sonrió~
— No te preocupes, te has portado muy bien, es lo mínimo que puedo hacer ~devolví la sonrisa~
En un par de minutos dejé la cocina limpia y ordenada, no podía simplemente aceptar la ayuda y no dar nada a
cambio, podría haber preparado algo rico para comer, pero la hermosura andante se me adelantó. No hubo ni un tipo íntimo de acercamiento, por lo que no tenía otra forma de retribuir la ayuda, mejor no hacerse ilusiones, físicamente no estoy mal, pero claramente a el le gusta otro tipo de mujeres, quizás más altas
y delgadas, y yo no entro en ese canon de belleza, mejor retirarme con mi conciencia de manera digna.
— Mi amigo ya llegó ¿estás lista? ~su voz varonil me sacó de mis pensamientos~
— Si, estoy lista, me urge llegar a la casa los gemelos deben estar preocupados por mi ~sonreí~
-Kali: ¿Qué comen estos hombres? Son demasiado perfectos, por favor almendra mira esos culos, tengo
ganas de manosearlos.
-Almendra: Kali, no empieces, últimamente estás muy cachonda
-Kali: mi reina, esta cabecita no se puede satisfacer eternamente con un vibrador, ya estas lo suficientemente adulta para entregar la flor.
Mi bomboncito me hizo subir en la parte delantera, o sea yo de copiloto, lo observé manejar tontamente, mientras
me pedía las indicaciones para llegar a la casa.
— ¿Vives aquí? ~observó la casa~
— No, es la casa de los papás de mis amigos.
— ¿están de vacaciones entonces?
— Em, si, se pudiera decir que son vacaciones ~sonreí~
— Bueno, llegamos, sana y con una historia que contar.
— Todavía no se en que momento el mesero me drogó, muchas gracias
— Seguramente lo puso en alguno de tus tragos.
Me bajé del vehículo y en un segundo el estaba a mi lado, pero no tan cerca como me hubiera gustado, me giré
hacia el
— De verdad muchas gracias por salvarme
— No te preocupes, no podría haber dejado que un psicópata te hiciera daño en mis narices ~habló serio~
Mis mejillas se pusieron coloradas, quise decir algo se me adelantó
— También es necesario que hables con tus amigos, tienen hartas cosas que explicarte ~agregó~
— Si, hacen los que pueden conmigo, digamos que mi vida es extraña
— Espero que la próxima vez que nos encontremos sea en circunstancias mas agradables.
— Espero, no tener más altercados como el de anoche
Se despidió de mi con un apretón en mi hombro, el toque de su mano hace estragos en mis entrañas. Divisé a mi
amiga asomándose en la puerta de entrada, el magnífico espécimen se subió al vehículo y partió.
— ¡Gordis! Dime por favor que le entregaste tu virginal flor a ese pastelito ~chilló mientras me abrazaba~
— Dani, mi flor sigue intacta, gracias a el nada malo pasó con mi jardín anoche ~suspiré~
— ¿entonces si es gay? ~su entusiasmo se desinfló~
— ¡uf! no, no pasó nada porque anoche estaba drogada ~solté~
Sus ojos se desorbitaron por la sorpresa de lo que había dicho, para calmarla, le empecé a contar lo que había
pasado con el mesero, o por lo menos lo que me acordaba de la noche anterior, me abrazó con tanta fuerza que casi me ahoga
— Gordis, juro que si te pasa algo me muero, no podría vivir sin ti, por favor prométeme que te vas a cuidar y que nos vas a dejar cuidarte como lo hemos hecho desde que te conocimos ~pidió con sus ojos húmedos~ preciosa, menos mal que el bomboncito estaba ahí con sus amigos
— ¿él quien? ~cuestionó la pecosa~
— El que me salvó anoche de que el chupacabras me comiera
— Espera… ¿Cómo se llama? ¿se lo preguntaste? ~preguntó burlona~
— ¿nombre?... no le pregunté su nombre, tampoco le dije el mío ~golpeé mi frente~
— Jajaja, almendra a veces eres tan tonta ~se burló~
— ¿Por qué estás tratando así a Almendra? ~entró preguntando Guille~
— ¿Puedes creer que nuestra amiga fue salvada por el hombre del bar anoche?
Guille nos miraba confundido, por lo que empecé mi relato de lo que había pasado con el mesero cuando salí del
bar, también me recriminó por no haberles avisado donde estaba.
Mis gemelos me cuidaron el resto del día, no habíamos bajado a la playa, nos quedamos descansando, ya nos
quedaban pocos días para empezar con nuestros trabajos.
Dejé pasar unas horas, necesitaba hablar con ellos y que me sacaran de las dudas que habían surgido en mí.
— Necesito hacerles algunas preguntas
Nos encontrábamos recostados en el patio, sobre unas mantas y cojines para estar cómodos
— Claro mi gordis, dispara ~respondió Guille~
— ¿se acuerdan del día que nos conocimos?
— Como olvidarlo, llovía a cantaros y tu caminabas sin rumbo por la orilla del rio ~me miró fijamente~
— Cuéntenme que pasó ese día, lo único que me acuerdo es que tenia 15 años, pero no recuerdo las circunstancias ~agregué~
Dani se puso sobre sus rodillas frente a mí y empezó a hablar
— Ese día habíamos salido a pasear, tu sabes que nos gustan los días nublados, cuando llegamos al río te vimos desde lejos, cerca de nosotros había una mujer, muy hermosa ~sonrió~
— La mujer se nos acercó y empezó a hablarnos, todavía me acuerdo de lo que nos dijo ~agregó Guille~
— Si, primero nos preguntó hace cuanto tiempo no habíamos convertido la primera vez, le contamos que había pasado hace un año ~recordó Dani~
— Sonrió triste y nos contó que, si su hija estuviera viva, era posible que en esos días estuviera recibiendo su primera transformación ~especificó Dani~
— No era loba, no olía como una, y su mirada reflejaba mucha tristeza, La tristeza le pusimos de sobre nombre ~dijo Guille~
— Fue en ese momento cuando te caíste al suelo, llevábamos semanas viéndote caminar sola, todos los días sábado por el mismo lugar, así que corrimos hacia dónde estabas, cuando te giramos vimos que tus ojos ya no eran oscuros
— Si, eran de color amarillo metálicos, no duró mucho porque te desmayaste, con Guille te agarramos y te llevamos a nuestra casa. Cuando te despertaste nos dijiste que vivías en niebla y te llevamos de vuelta a la casa hogar.
Intenté recordar lo que pasó ese día, intenté hacer memoria, pero lo único que venía a mi mente fue el momento
en que abrí los ojos y ahí estaban ellos.
— ¿Hay muchas cosas de ustedes que no me han contado? se han dedicado a cuidarme desde que tengo 15 pero siempre todo es tan extraño
— Sabes lo más importante
— ¿Es posible que yo sea como ustedes?
— Si, es muy posible, haces algunas cosas de las que nosotros hacemos, como por ejemplo hablar con tu “conciencia” o cuando sales a caminar por las noches sin poder retener a Kali, seguramente es tu loba
— Le pregunté a Kali si era una loba ~suspiré~
— ¿y que te respondió? ~inquirió Dani~
— Que no sabía, nunca se ha visto, pero que sabía que era un animal porque tenía cola y patas
— Por eso a veces dudamos, desde que te conocemos nunca te hemos visto cambiar
— ¿Quieres averiguar que pasa? ~preguntó Guille~
— Obvio que sí, me encantaría ¿Cómo podemos hacerlo?
— No sé, pero podemos buscar ayuda… Gordis…~se rascó la cabeza~
— ¿Por qué te entró la curiosidad ahora, después de 10 años?
— Anoche en un momento de lucidez, después de vomitar hasta el alma, el bomboncito me preguntó por qué no podía oler a mi loba, no supe que responder, ni siquiera estoy segura de que le respondí
— ¿entonces es lobo?
— Si, me sugirió que hablara con ustedes, encontró muy extraño que no podía olerme ~me avergoncé~
— ¡no puedo creer que no te hayas comido ese pastelito ~chilló mi amiga~
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Updated 70 Episodes
Comments
Tamara Loreto Diaz Villegas
sera por la cadena que tiene ? que no deja salir a su loba
2024-04-10
2
Luisa Ruiz
Yo creo lo mismo y la señora triste la mamá
2023-10-18
3
Ariagne Regueiferos
Yo creo lo mismo que es la niña de Francisco quienes desaparecieron en la novela anterior
2023-06-05
2