Cap.7
Almendra
Sentí que me habían acostado en una superficie demasiado
cómoda y suave, cuando la persona que estaba aquí empezó a desabrochar mi
chaqueta estaba cagada de miedo.
*Almendra: ¿será el mesero?*
Kali: tonta, huele demasiado bien para ser el mesero
Almendra: tienes razón, el mesero olía raro cuando nos abordó en la calle… Kali, tengo miedo, el mareo no
se me quita
Kali: tranquila, yo me siento mejor, cualquier cosa, ataco.**
Cuando aquel hombre bajó a mis pies, y empezó a desatar los cordones de mis zapatillas, me senté de golpe,
mala idea, todo me dio vuelas y la sensación de nauseas era insoportable y no lo soporté por mucho tiempo, giré mi cabeza hacia un lado y empecé a devolverlo todo.
— Oye, tranquila, voy a preparar un té, no te preocupes por la alfombra
Definitivamente no era el mesero, este tenía una voz demasiado profunda como para ser la de un adolescente
calenturiento, por un momento me hundí en la vergüenza, no sé dónde estoy, un hombre me salvó de que algo malo me pasara y yo más encima había vomitado, va a pensar que soy una borracha, me recosté en el cabecero con los ojos cerrados, la sensación de dar vueltas no se iba.
— ¿te sientes mejor?
Apreté mis ojos, no quería abrirlos, sabía que todavía estaban en oro.
— Abre los ojos, ya los vi, no es necesario ocultarlos
Los abrí lentamente, y no podía creer lo que mis ojos veían. Aquellos ojos verdes que estuve buscando por el
resto de mi estadía en el bar, estaban frente a mí y me miraban con preocupación.
*Kali: Maldición Almendra, ¡Es el! ¿es normal que necesite saltar sobre él y hacerlo mío?*
Almendra: Cállate, no sé qué hacer, no lo empeores.**
— ¿dónde estoy? ¿Cómo llegué aquí? debería estar en la casa de mis hermanos
— Em, estás en la casa de mi familia, no sabía dónde más llevarte, estabas desmayada, y… el mesero te drogó, no supe que más hacer
— ¿Por qué no le avisaste a las personas que mebacompañaban?
— Eh… no se me ocurrió, disculpa ~bajo la cabeza~
— No, disculpa, no quise ser pesada, todavía me siento muy mal
Puso su mano sobre mi frente, lo que me dejó aún más en shock, su tacto era delicado, y al mismo tiempo sentí mi
cuerpo electrizarse.
Kali: mierda Almendra me volví a excitar
Almendra: Kali, no empieces ahora ¡qué vergüenza!
— ¿Tu loba te está hablando? ~cuestiono cómicamente~
— ¿mi qué? ~quedé atónita~
— Tu loba, te está hablando, es raro ¿Por qué no la huelo?
— ¿De qué loba hablas?
— Tus hermanos, los rubios que estaban contigo, son lobos, huelen a lobos, ¿por qué tu no?
— ¿Cómo puedes saber eso?
Me quedó mirando extrañado, una mirada demasiado extraña, y casi me sentí juzgada
— Lo sé porque también los soy ~alzó una ceja~
— Uhm, si, todavía me siento aturdida, ¿me prestas el baño?
— Claro, ven te ayudo.
Puso su mano en mi cintura, ¡Dios qué gran mano!, y me hizo rodearlo por el cuello, me llevó al baño, me ayudó a
desabrochar mi pantalón, y antes de sentarme él ya había desaparecido por la puerta.
*Almendra: siempre he dicho que eres mi conciencia, ahora quiero saber ¿eres una loba?*
Kali: es posible, nunca me he visto, pero sé que tengo cola ~respondió despreocupada~
Almendra: en serio somos un par de pendejas Kali, somos tan tontas, toda nuestra vida es extraña, desde que
nací estas en mi cabeza y recién ahora se me ocurre preguntarte sobre eso.
Kali: nunca se me pasó por la cabeza, creciste en un hogar, la única persona que te visitaba una vez al año
era doña Filo, y a veces decía cosas más extrañas que todos tus años de vida.
Almendra: tendremos que hablar seriamente con los gemelos
Kali: esos dos son aún más estúpidos que nosotras, aunque a veces pienso que solo se hacen.**
Al recordar a la linda viejita mi
corazón se apretó, debe ser por los mojitos y la droga, pero siento muchas
ganas de llorar, la excitación pasó a segundo plano en el momento que de la
boca de Kali salieron esas palabras. No aguanté más y rompí en llanto. Escuché
la puerta abrirse de golpe
— Oye, ¿Por qué estás llorando?
— ¿estoy llorando? Kali, estoy llorando voz estúpida, deja de decir tontera ~grité~
— Parece que el efecto de la droga no se ha pasado. Mira necesito, que te limpies ¿lo puedes hacer tu?
— Si, si, tranquilo para eso no necesito ayuda ~lo
vi darse media vuelta y esperar que estuviera lista~
— ¿lista? Necesitas descansar, te hice un café
— Si, estoy lista
Ya con mis pantalones arriba, se dio la media vuelta y se acercó a mí, puso uno de sus brazos detrás de mis
rodillas y el otro en mi espalda y me alzó como si yo pesara menos que una pluma
— Puedo caminar
— Si, pero es mejor que te lleve, no tienes buena cara ~sonrió~
Me dejó en la cómoda cama, me sacó las zapatillas y me arropó, me sentí como una niña mimada, mis mejillas
claramente se pusieron rojas, y él se dio cuento de aquello.
— Gracias, no era necesario
— Son las tres de la mañana, es mejor que descanses, cuando te sientas mejor te llevo a tu casa con tus hermanos.
— Amigos… son… amigos ~sonreí~
— Con ellos entonces, buenas noches
Me dejó acostada, tapada y sola en el dormitorio que a mí parecer era muy grande, su ausencia me hizo sentir
vacía, cerré mis ojos y los suyos estaban grabados a fuego en mi memoria, podría decir que soñé toda la noche con sus orbes de color verde.
Javier
*Dante: es una mujer extraña*
Javier: ¿es posible que no sepa lo que es?
Dante: ni yo estoy seguro, no huele a nada
Javier: ¿viste su medalla? El tallado se me hizo conocido**
*Dante: no me acuerdo de haberlo visto, mejor descansemos
Soñé el resto de la noche cosas al azar, desperté confundido, miré a mi alrededor y me puse en alerta inmediatamente al no escuchar la voz de mi lucecita cerca de mi hasta que caí en cuenta de
dónde estaba. Me levanté rápidamente, tan rápido que olvidé que solo estaba en bóxer. Abrí la puerta para salir del dormitorio y cuando llegué a la sala de estar me encontré con las mejillas coloradas de una hermosa y voluptuosa mujer que se encontraba sentada en uno de los sillones.
— ¿te sientes mejor? ¿aun te sientes mareada?
Abría y cerraba la boca, como si no lograra encontrar las palabras para responder, por el rabillo de mi ojo
izquierdo vi una silueta por lo que giré mi cabeza, era mi reflejo en un viejo espejo, y recién ahí me di cuenta de que estaba casi desnudo.
— Perdón, quédate ahí vuelvo enseguida.
Otra vez no dijo nada y se quedó viendo como desaparecía por el pasillo, me vestí rápidamente, cuando estuve
listo agarré mi celular y llamé a Agustín para que viniera a buscarme, salí conel teléfono pegado al oído.
En la llamada
**Mi amorcito, si estoy bien, no me pasó nada malo, cuando llegue ahí con Agustín te voy a contar lo que pasó**
¿bueno?*
***El tío Agustín nos contó que salvaste a una persona de que algo malo le pasara
**así es preciosa, te veo en la casa, te amo mucho y te extrañé un montón.*
**Yo igual papito, nos vemos aquí*
Fin de la llamada
Vi a la chica todavía sentada en la misma posición que estaba antes, sus grandes ojos ya no estaban sobre mí
como cuando hablaba por teléfono con Yanara, sin embargo miraba a su alrededor con ojos asombrados por la cantidad de cosas que aquí hay.
— Listo ¿tienes hambre? Puedo prepararte desayuno
— ¡Oh! No te preocupes ya te he dado demasiado trabajo, además aún tengo nauseas
— ¿en serio? Voy a buscar si hay algún medicamento que te pueda ayudar
— No, no es necesario, de verdad, no quiero molestar más.
— Ok, en unos minutos llega mi amigo y te dejaremos en tu casa
— Quería… darte las gracias por lo de anoche, no se que hubiera sido de mí si no me ayudabas.
— No hay de que, lo hubiera hecho por cualquiera que necesitara ayuda
Sonrió, una sonrisa que no llegó a sus ojos, lo que provocó que mi pecho doliera y después bajó la cabeza. Iba a
decir algo, no alcancé a decir nada ya que su teléfono empezó a sonar.
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Comments
Maryelin Leon
me encanta la . historia y que paso con la foto de los personajes porfa
2024-02-22
5
Madelein 😍
que loco
2023-05-19
0
Lupis
La amo 🤭😍
2023-04-19
1