Lucecita, ese es el nombre cariños que me puso mi papá, solo él me dice así, por lo general cuando solo estamos los dos, los demás me llaman por mi nombre que es Yanara, mi papá dijo que me puso ese nombre porque le
recordaba la luz del sol en un atardecer, es por el color de mi pelo, ahora es muy largo sigue siendo de color fuego, si, igual que la princesa de Disney Mérida, que es el sobrenombre que me pusieron mis amigos.
— ¿por qué llegas tan tarde? ~reclama Felipe~
— No es tan tarde, considerando que son las 9 de la mañana, pero para responder a tu pregunta, estaba ayudándole a mi papá en algo de suma importancia.
— ¿Qué puede ser más importante que nosotros? ~preguntó Nahuel ~
— Buscar una nueva cocinera para nuestra sección en el campamento, y debo decir… que la encontré, por su expediente les puedo contar que cocina de maravillas, y se ve que es una persona muy entretenida, y creo que puede adaptarse fácilmente a nosotros.
— Bueno, con eso resuelto, ahora que ya estamos todos aquí, vamos las chicas nos esperan en el bosque ~nos apuró Felipe~
Con mis primos y otros niños de la manada, somos muy unidos, creamos un lazo especial, todos vamos al campamento, en su mayoría el grupo está conformado por hombres, Felipe de 11 años, Nahuel de 13 años, Alejandro de 13 años, Máximo 12 y Gastón de 11. Después estaban Matilda 12 años, Olivia y Yo 10.
Somos un grupo de ñoños, nos gusta leer, ver películas, dibujar, pero lo más importante, son nuestros juegos de roles, ahora nos encontramos en una campaña vikinga, después más adelante quizás seamos piratas,
eso nunca se sabe, si, nada que ver con nuestra cultura, pero es nuestra forma de divertirnos. En el bosque, nuestros papás nos construyeron una casa arriba de un árbol, desde dónde puedo ver a mi papá trabajar y él a mi jugar.
Él es profesor, siguió los pasos de la tía Rocío y la Abu Aurora, siempre dice que agradece no haber sido el mayor, porque no le gustaría ser el Alfa, aunque debo decir que a veces tiene la misma aura que el tío Mateo
y el tío Julián. Es mejor que el tío Mateo se quede con el cargo hasta que Felipe tenga la edad para tomar el mando.
— Yanara, estuviste muy desconcentrada toda la mañana ¿Qué te tiene en las nubes? ~preguntó Matilda~
— Falta porco para que el campamento empiece, y necesito que todos ustedes me ayuden en algo muy importante para mí ~respondí~
— ¿Qué cosa puede ser tan importante? ~cuestionó Máximo~
— Hum, quiero que mi papá se enamore… de… ella ~extendí una foto que saqué del expediente de Almendra~
— ¡Oh! Es muy linda, tiene un aire a la Abu Aurora, se ve cariñosa ~comentó Felipe~
— Pero Mérida, tú sabes que el tío Javier a veces es como Shrek con las mujeres ~agregó~
— Si, y también sabemos que tú puedes ser tan molestosa como burro ~dijo Olivia~
Todos nos largamos a reír, sé que él es un ogro, con respecto a tener una relación formal, la familia completa dejó de hablar sobre ese tema después de una fuerte discusión entre él y el Abu Oliver, sé que ha
salido con alguna que otra mujer, pero nadie que me haya presentado, asumo que nada importante para él.
— Si, lo sé, pero tengo que intentarlo, y para eso los necesito a ustedes ~suspiré~
— Y ¿por qué ella? Si te das cuenta, no es como las mujeres que suelen intentar algo con el profe Javi ~cuestionó Olivia~
De cierta forma tiene razón, mi papá ha despachado a muchas mujeres, que han llegado aquí por trabajo o de paseo, mujeres realmente hermosas, y espero que Almendra le guste tanto como a mí.
— La quiero a ella, cuando vi esta foto, sentí algo extraño… aquí ~puse mi mano en mi pecho~
— ¿Cómo que algo extraño? Explícate mejor porque no estoy entendiendo ~agregó Alejandro~
— Algo así, como cuando ustedes me hablan sobre cómo se sienten con sus mamás, siempre les pongo atención y dicen que es como un calorcito en esta zona que los hace sentir… en paz y tranquilos ~expliqué
mientras me tiraba de espalda en el pasto~
— Mérida, entiendo, pero ¿Cómo puedes sentir eso con solo mirar una foto? ~volvió a cuestionar Gastón~
— Si, ustedes no lo entienden, porque nunca han sentido que les falta un pedacito de alma, nunca han experimentado la falta de su mamá ~suspiré mirando el cielo~
— Yanara, tienes razón, por eso nosotros juntos, estaremos para ayudarte y apoyarte en esta locura, no te dejaremos hacerlo sola ~sostuvo Nahuel~
Me dieron un fuerte abrazo y empezamos a dispersarnos cada uno hacia su casa, Nahuel y Felipe venían conmigo.
— Ya era hora de que aparecieran para almorzar ¡miren lo sucios que vienen! Vallan a lavarse ~nos reprendió la Abu~
Le hicimos caso y cuando estuvimos listos nos reunimos en el comedor con el resto de la familia, mi papi también estaba esperando.
— Niños, con Agustín y Clara estábamos hablando de irnos una semana antes a Ranco, para disfrutar antes de que todo empiece.
— ¿en serio? ¡Si!, nos encanta la idea ¿vamos todos?
— Si pequeña mía, también estoy conversando con los papás del resto del clan para que les den permiso para que nos acompañen
— ¿por qué tanta felicidad pequeña? ~preguntó mi tío Mateo cuando entro al comedor~
— ¡Tío nos iremos antes a Ranco para disfrutar del lago y lo más importante es que el resto del grupo también va con nosotros! ~chillé~
Era una excelente noticia, me encantaba ese lugar, es un viaje largo desde la isla, pero valía totalmente la pena hacerlo.
— ¿Papi, cuando nos iremos?
— Em… Estábamos pensando en salir mañana temprano, pero tranquila que la Abu Aurora se adelantó y tienen listo tu bolso, solo que arreglar tu mochila con tus cuadernos de dibujo y algunas otras
cosas que quieras llevar ~me calmó~
Como mi papá lo anunció ayer, hoy a las 8 de la mañana ya estábamos embarcados en el transbordador, desde lo alto del baroco, se podían ver las toninas saltar alrededor, siempre era un espectáculo, a veces cuando
tenías mucha suerte se lograban ver ballenas, esta no fue la oportunidad, pero no importaba, estaba muy feliz por este viaje. Pasamos a Puerto Montt a pasear, no teníamos apuros con llegar a nuestro destino, compramos varias cosas, chocolates, mermeladas, vi a mi papá comprar enguindados y otros licores,
jejeje, a él gustaban mucho, no era de beber mucho, pero a veces lo hacía. Seguimos nuestro camino, pero a media tarde ya teníamos hambre, por lo que pasamos a un local de comida que encontramos en la carretera, después de eso, ya no nos detuvimos hasta llegar al Arenal, para llegar ahí teníamos que dar
media vuelta al lago, los terrenos del Abu Oliver se encontraban detrás de un gran cerro, desde el que se podían tocar las nubes cuando estaba nublado.
La casa, estaba a pocos metros del campamento, era un lugar tan lindo, con un pequeño bosque por el que me encantaba salir a pasear y a correr con mis primos. La casa era pequeña, pero el exterior era inmenso.
Mil disculpas, no se que pasó que este capitulo no estaba, como lo hago desde el computador, la app funciona distinto que en el celular, faltaba esta parte de nuestra querida Lucecita, sin esta parte seria difícil saber lo que quiere Yanara
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Comments
ceciluna
que hermosos paisajes tiene su País, felicidades
2024-11-23
0
Michu
Aaaaay no me lo puedo creer 🥰 estoy full emocionada, esta es la primera novela que me encuentro que esta ambientada es el sur de Chile, aquí una lectora desde viña del mar 💕🥰💕🥰
2024-07-18
2
Milagros Rodriguez
esta tremenda lucecita le va a poner la vida a Javier y a almendra patas arriba
2024-06-22
1