Victoria y Guī Xián
—¿Un riñón? —preguntó, necesitando que le confirmara.
—Sí.
—¿Por qué?
—¿Por qué? Creo que no deberías preguntar eso a estas alturas. ¿Cuánto te debe mi papá? Miles de dólares. ¿No? ¿Qué es lo suficientemente caro para que se compare con la deuda? Mi riñón está en buen estado. Ninguno de mi familia padece de cálculos renales o algo así.
—¿Y de qué está enfermo tu papá?
Ante la sorpresiva pregunta, Victoria tragó saliva y su estado de ánimo decayó a gran escala.
—Cáncer.
—Lo siento.
—Sí. Me ayudarás mucho si me compras mi riñón al precio del mercado negro, seguro me sobrará dinero hasta para pagarte.
—Pero necesitas mucho más para quimioterapias y medicamentos.
—Lo sé, por eso trabajo hasta tarde. Y la librería, la atiende mi papá hasta que yo llegue.
—¿No tienes mamá? ¿O hermanas?
Victoria guardó silencio, lo miró con el ceño fruncido, comenzaba a estresarle tanta pregunta personal.
—No tengo por qué decirle. Mire, esta es la oferta que le doy. Mi riñón, a cambio de perdonar la deuda de mi padre y quiero el sobrante del dinero que cobre.
Guī Xián rascó su barbilla. No era mala idea. Un riñón se vendía muy bien. Pero no era lo que estaba deseando. Él negó.
—¿Qué pasa? —Victoria preguntó cuando él no quería responder.
—Necesito otra cosa.
—¿Qué cosa?
—No quiero tu riñón.
—Pero le dije que no tengo dinero…
Él comenzó a acercarse, lentamente.
—Puedes pagarme con otra cosa y no necesitas abandonar nada.
—¿De qué hablas?
Guī Xián la acorraló en la silla.
—Necesito desestresarme de vez en cuando…
Acarició el hermoso rostro de la chica y cayó rendido ante sus ojos.
“Hazlo”
—U-usted…
—¿Serías mi novia a cambio de perdonar la deuda de tu padre?
***
Matthew manejaba como loco, se pasó varios altos y no le importó que tránsito estuviera detrás de él. Logró esconderse entre otros autos y salió del camino hacia su departamento. Estaba asustado. ¿Y si ya no quería casarse con él? ¿Y si huía y no le dejaba ver a su cachorro? Entonces se quedaría solo como un perro. Sin bebé y sin el amor de su vida. Tanto trabajo le estaba dando recuperar su confianza…
Llegó abrió la puerta y el rostro fastidiado de Jessica Smith apareció.
—¿Tanto tardaste?
Dijo y le dio la espalda para regresar al sillón.
—Llevo horas esperándote.
—¿Te pedí que lo hicieras? —preguntó con sarcasmo.
—Si no lo hacía no te vería.
—Te dije que esperaras una semana más.
—No, no tengo tiempo, debo viajar a Hong Kong para ver a mi marido. Nos espera un viaje romántico.
—No me interesa saber de tus planes.
—Por favor, ¡vamos!
La mujer se acercó a Matthew y puso una mano en su pecho.
—No me dirás que no disfrutaste nuestros años de matrimonio.
Matthew la miraba. No respondió. Jessica jadeó.
—Claro, mientras yo salía con mis amantes, tú solo te dedicaste a buscar a esa tonta llorona y simple Johana Miller —afirmó con amargura.
—Cállate Jessica.
—¿Qué? Digo la verdad.
—Mejor no la digas y dime de una buena vez qué diablos quieres.
Jessica suspiró y buscó su bolsa. Un enorme folder salió de ella y se lo extendió a Matthew.
—Las cláusulas del matrimonio, creo que las olvidaste.
—¡Nos divorciamos hace un año! —espetó con fastidio.
—Sí, pero, aún hay una cláusula.
—No hay nada que discutir, tú firmaste el acuerdo y yo también.
Matthew abrió el documento y leyó.
—Ya fuimos a la terapia de pareja, la cual solo gastamos dinero. Copulamos como animales también. —Matthew bufó—. Como si eso ayudara.
—¿Y cómo ayudaría si solo pensabas en Johana Miller? —amonestó explotando al fin.
—Ahora sí ayuda porque estoy con ella.
—¿¿Qué??
—Sí, la mujer que estaba aquí, es Johana.
—¿Esa mujer? ¡Consideré que era la de limpieza!
Matthew gruñó, ahora entendía por qué tanto enojo por parte de Johana. Se sentía insignificante al lado de Jessica. Ahora iba a tener que arreglar otro problema. No ayudó en nada ver la mesa llena de comida que probablemente estaba echada a perder. Era la comida que Johana había comprado su cena y era la favorita de Matthew.
Se alejó de Jessica y marcó a un número.
—¿Si?
—Francis, ayúdame.
Ella comenzó a reír.
—¿De qué te ríes?
—Hay niño, eres tan predecible…
—¿De qué hablas?
—Ahora sé por qué Johana está aquí.
La irá lleno a Matthew.
—¿¿Johana está en el burdel??
—Sí —afirmó aún divertida.
Matthew colgó. ¡Eso no podía estar pasando! ¿Johana volvió a trabajar ahí por despecho? ¡Jamás! De pronto muchos recuerdos asaltaron su mente. Podría estar con alguien peor que su amigo, podría ser un maniático, un asesino en serie o quizá algún otro cambiaformas que fuera más guapo que él. Eso jamás, prefería morir.
—¿Qué te pasa? —Jessica se acercó.
—Mira, tengo que irme.
—¿Qué? Esperé mucho tiempo para que nos viéramos, no vas a dejarme aquí.
Matthew sacó una tarjeta de su cartera y se la entregó a Jessica.
—Sé que no tienes la menor idea de donde trabajo, pero búscame en mi oficina.
Fue a su habitación y volvió con una mochila que se ponía en su espalda.
—¿Aquí trabajas?
—Sí, desde hace unos años.
—¿Y el negocio con tu familia?
—Eso quedó atrás.
Jessica continuó leyendo, no se dio cuenta cuando Matthew desapareció del departamento. Debía tenerle mucha confianza como para dejarla ahí con las puertas abiertas o debía tener mucha prisa. Era lo segundo.
Jessica Smith solo conocía su teléfono. La mujer se estaba convirtiendo en un problema. No podía creer que olvidó una de las cláusulas para divorciarse. Pero no pudo evitar actuar como loco cuando se enteró de que su antiguo amor; el cual odiaba en esos momentos, estaba en la ruina y entró a un burdel. Pensaba que la venta de su ropa solo era porque quería deshacerse de la basura, pero no era así. Aún faltaban muchas cosas que explicarle a Johana y tenía el tiempo encima.
Debía sacar a su compañera del burdel nuevamente.
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Updated 133 Episodes
Comments
Rosa Garcia Rivadeneyra
porque no le explico a Johana quien era Jessica Smith y se terminaba el problema
2024-05-18
0
Marylu Garza
Tanta falta de comunicación les está haciendo daño...
2023-03-05
1