Matthew era rico de nacimiento, su madre y padre poseían grandes compañías y acciones. Cuando cumplió la mayoría de edad, se hizo cargo de algunas cosas y finalmente, diez años después, seguía trabajando, pero por separado, se independizó con su propia compañía, aunque fuera poca cosa para su familia. Aun así, no ganaba dinero por estar en una oficina, tenía cosas que ver, dinero que prestar, gente que visitar; entre otras actividades. Cuando llegaba el momento de cobrar a personas difíciles, Guī Xián y sus amigos iban a hacer destrozos (en forma de lobos), era ilegal, pero jamás los atrapaba la policía porque eran rápidos. Todo esto significaba que Matthew no tenía tiempo suficiente para estar con Johana. Aunque él quisiera o se muriera por estar en la cama disfrutando de su compañía. Él no podía permitir que Johana supiera que era algo que quería. Él no podía dejar que eso pasara. Si dejaba que sucediera, y Johana se daba cuenta de que los sentimientos por ella estaban creciendo más profundamente de lo que Matthew quería, entonces Johana lo tendría comiendo de su mano y tendría todo el poder en este arreglo al que habían llegado, y Matthew no podía permitir eso. La última vez que estuvieron juntos fue hace una semana, y algo no se sintió bien en ese momento. Matthew no podía explicarlo. Sin embargo, apartó esos pensamientos para llegar contento con ella y comenzar a pasarla bien. No obstante, se percató de que la casa estaba en completo silencio, únicamente los sirvientes iban y venían para prepararse para dormir.
—Disculpa, ¿y Johana en donde está?
—La señorita Miller, está en su habitación, no quiso salir en todo el día y nos pidió que no la molestemos.
¿Tan pronto se le subieron sus aires de superioridad? No cambiaba, ¿cierto? Siempre que estaba en su casa, le gustaba mandar a los sirvientes y aquí hizo lo mismo. Los ayudantes son pocos, únicamente dos personas se encargan de la comida y limpieza. Los despidió amablemente para que vayan a casa y se quedó a solas nuevamente.
—No quiere salir, ¿he? Pues tendrá que hacerlo. —Caminó hacia su habitación y tocó amablemente—. Johana, sal, vamos a cenar.
Silencio. Ella no respondió. Matt exhaló con frustración. Quería saber por qué siempre tenía que rogarle para hacer algo, nunca quería estar con él y se notaba a leguas. Fue comprada, sí, pero eso no significaba que la tratara mal, solamente quería una cosa de ella y era sexo, lo que le ofrecía era muy bueno, tenía casa y comida, ¿por qué no estaba contenta?
—¿Ahora te haces la digna? ¡Sal ahora!
Comenzó a tocar más fuerte, pero fue en vano, ella nunca abrió. No sabía que sentimiento se le cruzaba por la mente, pero sí sabía que estaba enfadado con ella. Durante diez años lo abandonó y ahora lo ignoraba. Ya no más. Entró por la fuerza, rompiendo la manija de la puerta y la halló acostada en la cama, como si estuviera muerta…
—¡Cielo santo!
Matthew corrió al lado de Johana, poniendo las manos en la cara y cuello de Johana. Estaba caliente y tenía pulso, pero se veía pálida y sin vida. Dios. ¿Se había desmayado? Matthew tiró de Johana para sentarla contra su pecho.
—Johana… Joh… ¿Estás bien? ¿Qué pasó?
Johana abrió sus ojos poco a poco, miró alrededor.
—¿Qué…? —Miró a Matthew y se talló los ojos—. ¿Qué haces aquí?
—Por si lo olvidaste, es mi casa, puedo estar donde quiera, pero eso no es lo que te pregunté.
Johana luchaba para hablar, pero el cansancio era mayor.
—¿Te caíste y te golpeaste la cabeza? ¿Qué pasa?
Podía oler que Johana había vomitado, pero no había ningún balde cerca, seguro fue al baño y regresó con todas sus fuerzas. Johana gimió. Eso continuó toda la noche. No pudo esperar más. Subió a Johana a su automóvil con mucho cuidado y la cubrió con una manta, metió un balde por sí Johana vomitaba. Matthew manejó a toda velocidad, incluso si tardó pocos minutos, tardaron una hora en darle una habitación a Johana. Hizo movimientos, dio sobornos y cobró favores. Al menos ella ya estaba en una cama calentita y con suero.
—No me siento bien… —dijo Johana cubriéndose con la sábana.
—Estarás bien, te lo prometo. ¿Qué pasó ahí? ¿Comiste algo en mal estado?
No consiguió respuesta, Johana se durmió casi de inmediato. Unos minutos después, unas enfermeras llegaron a hacerle pruebas a Johana, por lo que Matthew tuvo que salir. Como no era familiar, ni con sobornos podían dejarlo. Se sintió inútil. Estaba acostumbrado a hacer lo que quería y conseguir todo lo que quería. Incluso el lobo sabía que algo andaba mal. No sabían qué le pasaba a Johana. ¿Qué pudo haberle sucedido en casa? ¿Agarró alguna enfermedad en el burdel? Por lo que Francis le dijo, todas sus chicas estaban bien cuidadas, iban al médico cada semana y les hacían pruebas de sangre. Lo más feo que les ha pasado es que a una chica le pegaron sífilis, pero la atendieron a tiempo. También había algo más. Johana parecía cansarse más rápido en la cama. Nada parecido a la energética prostituta que compró.
Esperó varias horas antes de que una doctora apareciera. Matthew se puso de pie de inmediato.
—¿Qué le pasa? ¿Está bien?
La mujer suspiró.
—Ella despertó y pudimos hacerle algunas preguntas.
—¿Sobre qué? –Matthew cruzó sus brazos.
—Usted es un Alfa cambiaformas lobo, ¿cierto?
Matthew se echó hacia delante y entonces vio a donde quería llegar la doctora.
—¿Está embarazada?
Los embarazos de parejas de cambiaformas eran muy extraños porque solo sucedían entre compañeros. Matthew no podía embarazar a nadie a menos de que la chica fuera su compañera. Por esa razón, nunca usaba condón y tampoco les decía que tomara la pastilla. Ellos no contraen enfermedades ni contagian a sus parejas, era una enorme ventaja ser amante de un cambiaformas. Pero también era un grano en el culo si entre estos amantes existía el resentimiento.
—Sí. Efectivamente, ella está embarazada.
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Updated 133 Episodes
Comments
Rosa Garcia Rivadeneyra
y ahora que pasara
2024-05-13
0
Marylu Garza
Ahora sí, empieza su calvario, vamos a leer si en verdad el amor perdura 🤔
2023-03-04
1