La vida de un vagabundo no era fácil, en verdad, era demasiado peligrosa. Johana se cubrió de pies a cabeza con abrigos, pantalones gruesos y zapatos sucios. Usaba una mochila sucia y rota para guardar sus pertenencias. Tenía miedo que alguien le quitara su mochila y viera que tenía joyas, una laptop y algo de dinero. Pagaban bien ayudando a servir comida a los indigentes. Las fundaciones eran una gran ayuda para personas sin hogar. Daban refugio y comida a cambio de ayudar a la comunidad, ya sea barriendo, limpiando, cocinando o ayudando en lo que sea. Al principio era triste, pero luego de ver como salían sonriendo muchas familias, personas solitarias y ancianos… cambio de opinión. Con la barriga llena, el corazón estaba contento.
Una noche, una mujer muy guapa llegó a dejar un donativo, en esos momentos Johana se encontraba cuidando la caja, (ya que la coordinadora sabía que se trataba de Johana, no podía dejar a otra persona a cargo del dinero) y recibió el sobre relleno de billetes.
—¿Por qué estás aquí? —preguntó la sofisticada mujer.
—¿Cómo dice?
—Te pregunto eso porque eres bonita y joven, ¿por qué no estás trabajando en alguna agencia?
Johana miró a la mujer elegante, sabía que no tenía la menor idea por todo lo que ha pasado. Tampoco es que le fuera a contar su vida a una extraña.
—Es complicado—respondió a secas.
—Ya entiendo, no puedes decirme —afirmó—, no te pediré que confíes en mí.
—De acuerdo.
—Lo que si te pediré, es que me llames un día o me busques en este lugar. Búscame como Francis Lancaster.
La mujer extendió una tarjeta personal, con nombre, número y dirección. Johana leyó bien toda la tarjeta y miró en shock a la mujer. De pies a cabeza, la mujer era oro, tenía aretes, anillos, una peineta de diamantes y un collar precioso, su ropa era de marca, su celular era de la marca más famosa y se figuraba ser el más reciente. Su cabello estaba bien peinado, consecuencia de una hora en el salón de belleza y su maquillaje también. Rápidamente, entendió a lo que se dedicaba.
—Tu vida puede cambiar si así lo quieres —dijo e inmediatamente salió del establecimiento, Johana miró su Audi de lujo y recordó al instante como era tener dinero. Definitivamente iba a visitarla.
Solo a mirar… claro.
***
—¿Estás segura niña?
—No soy una niña… tengo casi 30.
—Ah, entonces ¿Lo harás?
—Si señora.
—De acuerdo, bien.
La mujer sacó una carpeta y llenó algunas cosas, le hizo preguntas personales y Johana respondió.
—¿Cuándo quieres empezar?
—Ahora mismo…
Francis se quitó las gafas y miró a Johana. No tenía un año en este trabajo, la experiencia hacía al trabajador más sabio.
—Estás desesperada. Muchas vienen así.
—Sí. ¿Tiene algo de malo?
—En absoluto, se desempeñan mejor y consiguen mucho dinero.
Johana apretó su bolso, por temor a que le quitaran sus cosas ahí. Estaba hecho, iba a prostituirse. Pero no lo haría como las de las calles que eran sus propias jefas, se presentó a una agencia que figuraba ser segura. Francis, la dueña, parecía ser buena persona, momentos antes salieron varias chicas de su oficina, ellas reían y bromeaban entre ellas. Johana se sintió en casa. Sacudió su cabeza ¿Cómo podía sentirse en casa, si su casa era un prostíbulo? Tosió e intento apartar esos pensamientos, y esperó a que Francis terminara el ingreso.
—Como no tienes dinero, esperaré a que tengas un poco y pagues la renta de la habitación.
—Muchas gracias.
—Pongo mi confianza en ti, espero que no huyas un día.
—No lo haré, no tengo a donde ir… usted me encontró en ese refugio para indigentes.
Johana esquivó la mirada triste. Francis se compadeció, no tuvo que analizar demasiado a la muchacha para tomar una decisión.
—De acuerdo, si te va mal no te cobraré la renta de dos meses.
—¿Qué??
Creyó escuchar mal.
—Normalmente, no hago estas cosas, pero te veo y me reflejo en ti.
—¿En mí?
—Te conozco, aunque pusiste un nombre falso, yo nunca olvido una cara.
—Y-yo… discúlpeme. —Johana se asustó—. No me eche…
—No lo haré. —Francis alzó las manos y las bajó—. Solo te decía, yo fui rica alguna vez, pero me fue mal.
—¿Y cómo termino siendo dueña de este lugar?
—Usé todos mis encantos.
Francis era hermosa a pesar de estar en sus 40 años. Su ropa era la más bonita que había visto y su oficina no lucía como el de un prostíbulo. Eso le dio más confianza. Luego de unos consejos e información, Johana se fue a una habitación, a esperar al primer cliente. Francis le dijo que los clientes se seleccionaban y viceversa. Era la primera vez que se escuchaba eso, siempre eran los clientes que escogían a las prostitutas, se fijaban en si eran bonitas o tenían buen cuerpo. La lista de clientes era sumamente extensa y Johana no se preocupó por nada, era muy poco probable o casi nula, de que se topara con alguien conocido.
El primer cliente era del tipo adonis, guapo, alto, atlético y muy bien vestido.
—¿No quieres salir?
El tipo preguntó. Johana le sirvió whisky y negó.
—Prefiero estar aquí.
—De acuerdo, eres de las que no hablan, me agrada.
—Gracias —dijo y sonrió.
Francis le dijo que tenía que complacerlos casi en todo, a menos que la agredieran. Pero mientras más cosas hicieran, más le pagarían.
Entonces, el cliente siendo complaciente y rico, Johana tragó saliva, era su primera vez haciendo esto. El hombre se acercaba a ella con lujuria.
—Eres muy hermosa.
Ella volvió a tragar. El hombre frunció el ceño ante la incertidumbre que demostró la chica.
—¿Qué sucede?
—Discúlpame, es la primera vez que… —dijo, pero no terminó de explicar la razón.
—¿Eres virgen? No me dijeron eso.
—Bueno, es que yo…
—Eso me agrada más.
—Espera, aún no te explico nada.
—Tu cuerpo me dirá lo que quiero saber.
Y el tipo devoró su boca. Había olvidado como era besar apasionadamente y que la tomaran con hambre. Desde que Matthew la besó apasionadamente y luego la insultó.
El tipo era un semental, la tocó tan majestuosamente que Johana sonrió todo el tiempo. Fue tan mágico que, por un momento, olvido que se trataba de un empleo.
—¿Cómo te llamas hermosa?
—Johana…
Ella cerró los ojos de golpe, temió que la reconociera.
—Yo soy Guī Xián.
Johana abrió sus ojos y le sonrió.
—Mucho gusto.
—Te prometo que vendré seguido.
—Te lo agradecería mucho.
Dos semanas y ya había reunido tanto dinero que no supo en cómo gastarlo. Podía dormir ahí y la comida no era cara. Pensó, “no estaba tan mal ser prostituta”. Los otros clientes eran magnates provenientes de familias importantes, algunos famosos y empresarios. Muchos le regalaban joyas, ropa y accesorios, por lo tanto, no era necesario comprarse algo. Casi todos eran guapos, uno que otro viejo, pero no importaba, lo hacían bien. Jamás había tenido tantos orgasmos en tan poco tiempo y eso ya era grandioso. Antes no sentía tan bien con sus amantes ocasionales.
Un día hasta corrió a abrazar a Francis y le agradeció por apoyarla, Francis trató de sonreírle, pero no pudo, ya que tenía un asunto que hablar con ella.
Recientemente, llegó a sus manos muchas solicitudes de hombres con capacidades excepcionales, los llamados “cambiaformas”, dichas personas no eran tan bien vistas por la sociedad, debido a que tenían cierta particularidad, una que ningún humano tenía: convertirse en un animal.
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Comments
Genesis Ch
ya me engancho 🥰🥰🥰🥰🥰
2023-02-23
1
JoJo
Que trabajo tan pesado
2022-08-08
1
Celery Mmev
ya le está gustando el trabajo 👿👿👿
2022-06-07
1