Johana no siguió preguntando. Suponía que ese era un tema muy delicado para Francis.
—¿Y tú? —Francis preguntó.
—¿Eh?
—¿De qué te arrepientes?
—Yo…
Johana jugó con sus dedos.
—Hubiera querido decirle a Matthew todo, pero no pude.
—¿Y ahora, cómo están?
—Bien —afirmó—, pero nada hará que recuperemos diez años perdidos.
—No, pero puedes disfrutar al máximo estar a su lado. —Francis alcanzó su mano—. Haz las cosas bien y serás feliz.
—Muchas gracias Francis… dime en qué puedo ayudarte.
—No necesito que me ayudes, por el momento no.
—Pero siento que debo ayudarte, para agradecerte todo lo que has hecho por mí.
Francis sonrió.
—Tú me has hecho ganar mucho dinero, con eso es suficiente.
Johana asintió. No decía mentiras, todos lo sabían.
Al salir, se topó con Guī Xián. Ella se detuvo sin dejar de mirarlo. Él salía de una habitación, la de Minji, con una sonrisa de oreja a oreja, la cual desapareció al ver a la mujer que rompió el corazón de su mejor amigo.
—¿Qué haces aquí? —preguntó duramente.
Johana se inclinó y se quitó del camino.
—¿No vas a responderme?
—Lo siento, ya me voy.
Ya había olvidado que Guī Xián era cliente frecuente de ese lugar.
Johana pasó a su lado, pero Guī Xián la detuvo. Se acercó a su oreja y susurró.
—Vuelve a romperle el corazón, y yo te romperé en pedazos.
La frente de Johana sudó.
—Suéltame.
—No, me vas a oír.
Johana comenzó a forcejear.
—No sé de qué me estás hablando… suéltame o gritaré.
—¿Tú? ¿Quién le hará caso a una puta?
—¡¿Qué está pasando aquí?! —Francis exclamó con voz retumbante.
Estaban en el pasillo y cualquier voz se escuchaba.
—Francis —Guī Xián la miró.
Francis se acercó.
—¿No ya tuviste tu diversión?
—¿Ahora me tutea? —Guī Xián bramó.
—Vuelve a agredir a mis chicas y te quitaré tu membresía —amenazó con ojos afilados.
—Usted no puede hacer eso, antes la destruyó.
Francis se acercó a Guī Xián y arrebató sus garras de los brazos de Johana.
—Yo jamás dejó entrar a ningún cliente sin información previa.
Johana la miraba asustada.
—Si yo decido destruir, sea quien sea, simplemente lo hago.
Se estaba formando un problema, Johana no quería que Francis tuviera percances.
—Francis, está bien, no hay problema. —Johana se interpuso entre ella y Guī Xián—. Ya me iba y el Sr. también. ¿No es así, Señor?
Guī Xián apretó su mandíbula y miró a Johana.
—Sí —dijo entre dientes.
—Bien. —Johana miró a Francis—. Nos vemos Francis, hasta luego.
Johana se despidió. No quiso quedarse otro minuto más. La tensión era palpable e insoportable.
—Ay….
Se detuvo al salir del burdel, su vientre le dolía. Quiso volver el estómago, pero se controló. Por si acaso, se acercó a un bote de basura y se quedó un buen rato ahí.
Justo en ese momento, Guī Xián salió del estacionamiento en su auto. Una punzada de odio envolvió su cuerpo. Ahí estaba esa prostituta, luciendo tan frágil y delicada. Todo el mal que le hizo a Matthew y él… sólo la perdonó. Matthew tampoco era un santo, pero ese no era su asunto, el asunto aquí es que ella estaba libremente aleteando alrededor de él para volver a lastimarlo. Gruñó y se estacionó frente a ella.
—¿Qué te pasa? —preguntó secamente.
—Nada.
—¿Cómo que nada?
Desde lejos, podía oler algo extraño en ella. Guī Xián, como cambiaformas, podía oler las feromonas de las mujeres, escuchar el latido de los corazones, escuchar desde lejos, pero requería concentración. Y Johana desprendía un olor raro para él.
—Hueles extraño.
Guī Xián bajó del auto y le tocó la espalda. Todo rastro de furia desapareció en segundos al sentir el olor extraño.
—¿Estás enferma?
Johana negó.
—Tengo que irme.
Johana le dio la espalda y comenzó a caminar.
—¡Oye!
Sus piernas se doblaron y cayó al suelo desmayada.
—¡Oh dios!
Trató de despertarla, pero no tuvo respuesta. Sus ojos se hundieron, miró horrorizado cómo había sangre entre sus piernas.
Cuando Johana abrió sus ojos, estaba en una cama de hospital. Ya se estaba volviendo costumbre.
—¿Ya estás despierta?
Una voz suave preguntó. Ella sonrió. Cuando se giró, vio a Guī Xián. Su sonrisa murió.
—¿Tú?
—Sí, yo. ¿No me agradeces?
—¿Por qué? ¿Qué me pasó?
Guī Xián sudó tinta, hiperventiló y se levantó del asiento. No tenía idea que ella estaba esperando un cachorro de Matthew, no sabía que era la compañera de Matthew. Ahora entendía muchas cosas. La actitud de Matthew, su odio hacia ella… era porque en realidad no la había olvidado.
Ahora, si perdía al cachorro por su causa…
—Pues…
—¡Johana!
Matthew entró corriendo a abrazarla y besarla.
—Estoy bien, creo. ¿Qué me pasó?
—Guī Xián me dijo que te desmayaste cuando fuiste a ver a Francis.
—Sí y… —Johana se rascó la cabeza. —Guī Xián y Francis discutieron por mi culpa.
—No, es por mi culpa. —Guī Xián se acercó.
—¿Qué pasó? —Matthew preguntó.
—Yo… la llamé puta.
—¿¿Qué??
Matthew apretó sus puños. Si no fuera su mejor amigo y la persona que lo apoyó cuando más necesitaba de alguien, iba a golpearlo, muy fuerte.
—Lo siento Matthew, es que no olvido el daño que te hizo. Perdóname Johana.
Johana asintió perpleja. Ahora resultaba que Guī Xián sabía todo. No sabía qué pensar.
Guī Xián suspiró y se acercó cuidadosamente a Johana.
—Tuviste un peligro de aborto. —Guī Xián agregó.
—¡Hijo de puta!
Ya no pudo aguantarse más. Matthew se lanzó a golpear a Guī Xián, cayendo al suelo con él encima.
—¡No! ¡Matthew! —Johana gritó.
—¿¿No entiendes Matthew?? —Guī Xián detuvo los puños de Matthew—. ¡Si ella tiene peligro de aborto es por presenciar mi discusión con Francis!
Matthew se detuvo en seco. Poco a poco se levantó, se secó su sudor y regresó con su amada.
—De ahora en adelante no saldrás.
—No puedes encerrarme Matthew.
—Lo haré con tal de mantenerte a salvo.
Johana esquivó la intensa mirada de Matthew.
—Discúlpate con Guī Xián.
—¿Por qué? Por su culpa tú y mi cachorro están aquí. —Matthew ladró.
Guī Xián se acercó.
—No tiene que disculparse, todo esto es mi culpa.
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Comments
Rosa Garcia Rivadeneyra
muy interesante me gusta
2024-05-14
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