Un cambiaformas tenía un animal interior, al mismo tiempo que su cuerpo y mente convivían en él, sin embargo, dadas las emociones que acarreaban, usualmente perjudicaban el comportamiento del ser humano. Por ello, decidían cambiar de vez en cuando, para soltar a ese comportamiento y después regresar a su forma humana. Por muchos años, una capitana de policía llamada Maira Rodríguez, trató de convencer al gobierno para ayudar a esas personas y brindarles apoyo física, emocional y sexual; absolutamente todos los rasgos de un animal, no obstante, los altos mandos pensaban que era mejor olvidarse de ellos y castigarlos severamente en caso de portarse mal.
Suponiendo que ayudasen, aún existía mucho porque luchar y por consecuente, ellos necesitan urgentemente una pareja, ya que siempre surgían problemas relacionados con el tema. Francis no podía apartar la mirada de ellos, decidió ayudarlos de poco en poco, el problema ahora, es que no todas las chicas estaban enteradas de eso.
—¿Qué pasa? —preguntó, Johana notó su semblante.
—Vamos a mi oficina.
La siguió a la oficina, aun estando preocupada trató de no reflexionar en cosas.
—Francis, que pasa, dime —preguntó sentándose.
—Veo que te ha ido bien.
—Te lo agradezco mucho.
—Pero ya es hora que te pasemos clientes de otro tipo.
—¿Otro tipo?
—Sí, muchas chicas en las calles, sirven a clientes… de ese tipo. —Francis se rascó la barbilla para encontrar al calificativo que necesitaba, sin que la asustada muchacha entrara en shock—. Cambiaformas.
—Era por eso —Johana parpadeó—. ¿Pasa algo con ellos?
—No, es solo que pensé que te molestarías. No siempre aparecen hombres como ellos, temía que no quisieras apoyarlos… ya sabes porqué.
—Para nada, te agradezco que me hayas iniciado de esta manera —dijo y sonrió—, jamás me había sentido así.
—¿Así cómo?
—Útil.
Francis la miró con rostro preocupado, el cual no pasó desapercibido por Johana.
—¿Qué? ¿Dije algo malo?
—¿Llamas ser útil a la prostitución?
—Bueno, puesto a que no puedo hacer nada más. Además ayudaré a algunos cambiaformas, eso está bien, ¿cierto?
Johana encogió los hombros, porque no iba a ser difícil complacer a un cambiaformas en su forma humana, no eran tan diferentes a las demás personas y en cuanto al otro tema, no mentía. Sabía hacer algunas cosas de administración, pero no era suficiente contra la competencia.
Otra semana pasó, esta vez atendiendo a los cambiaformas, no eran nada diferentes a los otros, solamente que daban un poco de miedo. Trató de pensar en Guī Xián, el cliente guapo que venía con regularidad, era perfecto. Si no trabajara ahí, bien que podía salir con él en citas sanas. Cuando el cliente en turno se fue, Johana se dio una ducha rápida. En una hora vendría el siguiente cliente. Tuvo tiempo de dar un paseo cerca de ahí, lo suficiente como para darse cuenta de que Guī Xián ese día no iría con ella. Vio como entraba junto con Minji a su habitación. ¿Cómo pudo…? Se sintió estúpida. ¡Obviamente, tipos como él recurrían a estos lugares y cambiaban de amante! Mejor ya no pensó en eso. Evitó a toda costa el lado de Minji antes de entrar a su suite, ya que no gustaba de escuchar ruidos ajenos.
Francis le dijo claramente que no se esperanzara con ningún cliente, muchos juraban sacarlas de ahí y mantenerlas como reinas, pero muy pocos cumplían. Francis era ampliamente experimentada y hacía honor a su título, parecía saber cada movimiento de todos los tipos de hombres que existen.
En una ocasión, Johana asistió a una de sus pláticas, y se sorprendió de todo lo que eran capaces de hacer los hombres. Cuando llegó el momento de hablar de experiencias, Johana contó sobre el amante desconocido que quiso abusar de ella, todas las chicas asintieron en solidaridad. Muchas estaban propensas a ese tipo de violencia y era bueno mantenerse unidas y hablar al respecto. Johana jamás creyó que en un burdel hicieran este tipo de cosas, seguro era el único lugar que lo hacía.
Estaba enojada, y no con Guī Xián, sino con ella misma. Le gustaba este trabajo, los hombres eran atentos, caballeros, aunque algunos feos y otros no, eso no importaba.
Se acomodó el mini vestido y se hizo para atrás el cabello. Ser una acompañante no necesariamente tenía que estar desaliñada. El vestido era de tirantes y a la altura de la pierna, muy arriba de la rodilla. Francis decía que “el que enseña vende” y ese tipo de vestidos hacía que el cliente las deseara más. A Johana le gustaba más lo gótico, por ejemplo las prendas largas con mangas o bien vestidos frescos a la altura del tobillo, pero no iba a atraer más que a los testigos de Jehová si vestía de esa manera.
El sonido de la puerta la hizo dejar el peine y fue a abrir. Ella no creía en las coincidencias, creía en que las personas podían manejar su destino a su antojo. Y el hombre en el marco de la puerta era una de esas cuestiones.
Matthew la miraba enfurecido, no lucía contento. Su espalda se erizó, su cuerpo comenzó a temblar, seguro era una broma, no podía ser él…
—¿¿Matthew?? ¿Tú? —preguntó señalándolo con el dedo.
—Veo que preferiste prostituirte a seguir conmigo.
—¿Qué haces aquí? —Johana miró a todos lados buscando una salida—. No deberías estar aquí.
—¿Ah no?
Matthew comenzó a caminar hacia delante, Johana retrocedía.
—Tú estás con hombres todas las noches, ¿y yo no puedo venir?
—Estos lugares no son para alguien como tú —respondió rápidamente. Como mecanismo de defensa. Él la hacía decir cosas contrario a sus pensamientos.
—¿Alguien como yo? —bramó—. ¿Qué soy yo?
Johana lo miraba aterrada. Olvidaba que él era un cambiaformas lobo y que cuando se enojaba, tendía a morder y destruir lo que sea.
—¡Responde!
—Matthew, por favor… no hagas esto.
Matthew la sujetó de los hombros y masculló.
—He pagado por ti esta noche, ahora me vas a complacer.
Matthew se sentó en la orilla de la cama y se llevó a la chica consigo.
—Por favor, bájame…
—No, estás muy bien ahí.
Johana vaciló unos segundos y ante la mirada fusiladora y lujuriosa de Matthew, ella le sonrió nerviosa.
—¿No quieres comenzar?
—Oh Wow, estás ansiosa. —Sonrió perverso, pero muy agradecido. Jamás pensó que ella estuviera tan ansiosa como él. Podía sentirlo y olerlo.
—No es eso, es que… tienes solo unas horas.
Él negó.
—Tengo toda la noche.
—¿Qué?
Incluso para alguien como Matthew, era bastante caro.
—¿Cómo…?
—Le hice una oferta a Francis, el cual no podrá rechazar.
“Traidora” Pero por más que reflexionara, Francis no podía saber que entre Matthew y Johana hubo algo. No podía culparla.
—¿Por qué estás aquí? ¿Por qué a mí? ¿Cómo me encontraste?—interrogó deseando que sus ansias se bajaran.
—Son demasiadas preguntas, únicamente responderé la primera: para estar contigo.
—Pero porque conmigo, hay otras por ahí.
—No estoy interesado.
Ella lo miró, quiso leer en sus ojos la verdad, pero estaba pasmada.
—Entonces, ¿qué quieres que haga?
Entonces Matthew acarició la mejilla de la compañera.
Francis sonreía en su oficina, hacía mucho tiempo que no conocía una historia de amor como esa. Seguro Johana la mataría después, pero luego se lo agradecería. Colocó el álbum de fotos que Matthew creó con recuerdos de Johana, en su escritorio.
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 133 Episodes
Comments
Rosa Garcia Rivadeneyra
wow
2024-05-13
0
JoJo
Waaaaaaa qué romántico, está lleno de celos, ahora la acaparará para él y no la dejará ir...
2022-08-08
3
Celery Mmev
como no va estar celoso y furioso si es su compañera, así que ahora va aprovechar su noche
2022-06-07
1