Johana se sorprendió al ver el departamento de Matthew, era sencillo y lujoso. Tenía dos pisos, era casi como una casa. Por el momento Matthew no estaba, así que podía dar una vuelta por el lugar.
—Llame a seguridad si necesita algo —dijo el chofer y se retiró.
¿Qué es lo que iba a hacer ella sola en un departamento hasta que Matthew llegará? Quizá dar un recorrido en el sitio.
Espió cada rincón del departamento y no notó nada inusual, únicamente el lujo que ambos conocían. La cocina daba miedo, parecía hospital, el color gris y blanco predominaba. Los cuartos estaban perfectamente limpios y ligeramente cargados de muebles, las camas estaban hechas por alguna señora de limpieza que tenía prisa. ¿Habría limpiado tan rápido porque sabría que llegaría ella? Tampoco lo sabría. Vio el dormitorio principal y quiso mirar, pero estaba cerrado, supuso que era la recámara de Matthew. Probó con la puerta al lado y esta sí cedió. Al entrar se sorprendió, porque el dormitorio era grande. El color morado, rosa pastel y blanco se combinan en armonía reflejando tranquilidad, pero predomina el morado, su color favorito. Dio un recorrido rápido con la mirada y se detuvo en lo que le llamó la atención: un cuarto aparte, estaba abierto adrede. Era un closet, había algunas camisas, pantalones colgados, unos cuantos pares de zapatos, los calcetines y ropa interior estaban todavía en sus bolsas de plástico de las tiendas, y la ropa y zapatos aún tenían sus etiquetas. Claramente, todo esto lo compró para ella, la pregunta es: ¿desde cuándo? Y los precios, ¿estaba Matthew tratando de restregarle en la cara que él tenía dinero y ella no? Pues estaba teniendo éxito. Su corazón se agitó al llegar a la parte de los vestidos.
No escuchó cuando Matthew llegó a la casa, ni cuando dejó algunas compras sobre el sofá de la sala. Entonces la encontró en su habitación mirando el closet. Sonrió de lado. Su plan daría frutos muy pronto.
—Sabía que estarías aquí —afirmó arrogante.
—¿Qué es todo esto Matthew?
Matthew la miraba sin expresión.
—¿Qué es qué?
—Esta ropa… estos vestidos.
Ella miraba cada caja, había abierto una por una hasta que llegó al último del que tuvo que deshacerse porque ya no tenía dinero. Lo sujetó delicadamente y respiró el aroma. Matthew sintió que se derretía, no podía dejar de pensar en cómo de feliz estaba Johana. Quiso ronronear y acurrucarse con ella en el sillón de la sala y junto con la chimenea de fondo, le haría el amor hasta el amanecer. Pero no, él no podía dejar que ella supiera el efecto que tenía en él.
“Estúpido Matthew ¿Por qué no solamente le dices?”
Matthew negó. El lobo en su interior se revolvía. Desde su primer encuentro, quiso aullar y que todos lo escucharan. Pero se dejaría en evidencia.
—¿Los adquiriste para mí?
Ella lo miró sorprendida. Él bufó.
—¿Por qué crees que lo haría?
Matthew se dio la vuelta hacia la salida de la habitación y se detuvo.
—A las 11 de la noche, espero que estés lista.
—¿Para qué?
—Para lo que mejor sabes hacer… tonta.
Sin más, se fue. Johana arrugó ligeramente el vestido. Estaba enojada. ¿Por qué haría esto? No es que tuviera que agradecerle por haberla sacado del burdel, ahí estaba muy bien, aunque de vez en cuando tenía que ir al ginecólogo y cuidarse contra las enfermedades de trasmisión sexual.
Volvió a guardar el vestido en la caja y cerró la habitación que era un enorme armario. Era increíble, tenía un cuarto solo para su ropa. Dios cuánto había extrañado esto.
***
“Eres un enfermo Matthew”
—¿Por qué?
“Sabes por todo lo que ha pasado y aún así quieres vengarte de ella”
Matthew no respondió.
“¡No me ignores!”
—No lo hago, solamente no tengo nada que decir.
No podía pensar en nada más que aprovecharse hasta que se hartara y volverla a dejar en las calles, así su venganza cobraría frutos.
***
El departamento de Matthew era completamente diferente a como recordaba su casa, también era una enorme mansión con muchas habitaciones. ¿Qué había pasado con él? ¿Por qué estaba en un lujoso departamento? Tenía tantas preguntas, pero no se animaba a hacerlas porque no reconocía a este Matthew. Claramente, diez años no pasaron en balde.
Ya casi eran las 11. ¿A dónde debía ir? Quizá debía quedarse en esa habitación a que Matthew volviera, sin embargo, ya estaba aburrida de nada más mirar la pared.
—Me voy a arreglar entonces…
Se puso un vestido lindo, así como los que usaba en su trabajo, escogió un vestido brillante, color negro, manga corta y escote pronunciado. Aunque se tardó un tiempo en arreglarse, dieron las 11 y Matthew no aparecía.
—Voy a salir de aquí.
Con temor a hacer algo incorrecto, salió como un ladrón de la habitación. El pasillo era algo corto y cerca de ahí estaba la sala. Al principio no se fijó en eso, sin embargo, las luces nocturnas le llamaron la atención.
—Que hermoso…
Se encontraban en el Penthouse, por lo tanto, la vista era panorámica, se podía ver toda la ciudad desde ahí, la Luna y las estrellas brillaban en el cielo ofreciéndole un espectáculo genial.
—¿Lista?
Matthew apareció en la sala de manera sigilosa. Johana carraspeó y se alisó el vestido, esperando no tener alguna arruga.
—Si… tardaste —regañó con voz dulce, para evitar que se enojara con ella, sin dejar de sonar un tanto molesta.
—Estaba en una junta de último minuto.
Matthew se aflojó la corbata y se quitó el saco sin quitarle los ojos de encima a su cuerpo.
—¿Por qué estás vestida así?
—¿Qué tiene? ¿Está mal?
Ella se miró nuevamente con ayuda de su reflejo en el cristal y se volvió nuevamente hacia Matt.
—No necesitas ponerte nada —recomendó como si no fuera nada. Johana tragó. ¿Quería que estuviera desnuda todo el día?
—No, Matthew, eso no pasará.
—¿Disculpa? —Matthew alzó una ceja.
—No me pasearé desnuda en este departamento, habré sido una prostituta, pero jamás estuve desnuda todo el día.
—Claro que no —dijo con burla—, solo trabajabas vestida.
—No pero…
—Si no obedeces, voy a devolverte a las calles.
Johana lo fusiló con la mirada.
—Francis no me dejará ir a las calles —afirmó—, yo obtuve muchas ganancias en tan solamente dos semanas.
—No si la amenazo.
No podía creerlo, palideció y creyó ver a Matthew tratar de cambiar a su forma animal. Se notaba perjudicado y a punto de convertirse.
—T-tú —tartamudeó—, no irás a transformarte en lobo.
Matthew se acercó más. Completamente intrigado. Él daba miedo.
—¿Qué? ¿Te da miedo?
Johana asintió. Matthew abrió la boca para preguntar el porqué de su miedo, pero Johana se adelantó, no dejaría que eso la perjudicara ahora.
—¿Así me quieres? Así estaré entonces —afirmó.
Matthew aún no obtenía su respuesta, pero por el momento no podía pensar en nada más. Ese cuerpo lo pone todo duro. En cuanto la vio sin ninguna prenda, estiró sus brazos y la cargó en el sillón. No debía estarle dando placer, no debía ponerse de rodillas ante ella, sino al revés. Pero no podía evitarlo.
—Había estado esperando por esto —admitió sin miedo. El lobo en su interior estaba feliz. Finalmente, no pudo contra su instinto. Apretó sus puños en la superficie del sillón, reteniendo con todas sus fuerzas. La miró, era hermosa rogando, sus ojos estaban entrecerrados y la miraba. Deseó que fuera por amor, pero eso no era posible. Recordó la razón por la que la había traído aquí y continuó. Lo haría tan bien, que ella le pediría más y si su dinero no fuera suficiente, tenía varias maneras de hacer que ella no se fuera.
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Comments
Rosa Garcia Rivadeneyra
el deseo de estar con ella es muy fuerte
2024-05-13
0
JoJo
Matt está cediendo, poco a poco y sin darse cuenta
2022-09-02
1
Gaddiel Alexis Alvarez Flores
excelente ❤️ me pone muy investigador porque lo abandonó?
que es ese amor tan grande 🤩🤩
es su Omega?
2022-05-28
2