Pierre
(El Duque de Valois)
No podía creer que estaba casi a la medianoche tocando la puerta de la habitación de Pauline. Creo que por estos días he estado fuera de mí, tal vez la noticia tan repentina de mi boda y todo lo que había ocurrido después me estaba enloqueciendo. Ni yo mismo sabía que quería hacer a estas horas con Pauline ¿Acaso quería insultarla? ¿Tal vez quería amenazarla para que me tuviese miedo? O simplemente ¿quería hacerla mía? Ella me había excitado como nunca y esto ocurrió desde que la vi en la librería o quizás sólo era que extrañaba a Louise
y por eso necesitaba a una mujer ahora. Cuando fui tras Pauline al jardín quería asustarla, ella era tan frágil que pensé que sería fácil para mí hacerlo, pero sólo era frágil en apariencia pues era ingeniosa y no parecía temerme.
Quería retenerla esa noche, que escuchara todo lo que tenía que decirle pero ella quería huir de mí y por eso la sujeté con fuerza, ella se resistía pero al tenerla cerca el aroma de sus cabellos me enloqueció y el de su cuello, olía a rosas y no pude evitar morderla con suavidad, quería devorarla, besarla y arrancarle el camisón. Ella se quedó quieta ¿tal vez le gustaba? Pero luego me dio una patada en la pantorrilla y huyó. Ella no me lastimó pero su patada me hizo salir del trance, estaba convertido en un verdadero animal. Con ella mis instintos me ganaban.
Lo que había ocurrido esta tarde en el caballo había sido mucho peor. No fui muy brillante al subirla a mi caballo y galopar con ella. Estábamos tan cerca y nos rozamos tanto que mi erección no tardó en aparecer. Y sus cabellos me rozaban la cara y el movimiento del caballo me hizo sentir que estábamos casi…casi uniéndonos. Poco
me faltó para rasgarle lo que quedaba de su vestido, quería detener el caballo y tenderla en la hierba, desnudarla y perderme entre sus senos. Estaba tan agitado, me faltaba el aire y sentía que a ella le gustaba sentirme. Ella encajaba muy bien en mi cuerpo, entre mis muslos, su trasero me rozaba y me rozaba como la peor de las
torturas. Su respiración era irregular, podía sentirlo ¿tal vez estaba excitada? La he capturado mirándome, pero luego me evade. Y sus respuestas son tan frías, tan cortantes y hasta irónicas. Me irrita, me enfurece…
¿Y qué hago aquí frente a su puerta? Tal vez quiero tomarla, hacer posesión de ella. Pues después de
todo ella sería de mi propiedad y tendríamos que hacerlo tarde o temprano. Mi padre me habló de que debíamos concebir un hijo. Así que tendría que hacerlo con ella, tal vez más de una vez. Podría empezar ahora. Tal vez quería penetrarla y susurrarle cuanto la odio, mientras ella gemía de placer. Esto estaba mal, era enfermizo.
Tal vez los días sin Louise…yo estaba acostumbrado a tener una alta frecuencia sexual. Cuando regrese seguramente todo volverá a la normalidad, mi sed se saciará con Louise y Pauline volverá a ser lo que es realmente: mi enemiga, la causante de mi infelicidad y de la de Louise. Esto lo decía en mi mente, pero mi cuerpo no parecía estarme escuchando. Cuando iba a tocar la puerta por cuarta vez, escuché una voz detrás de mí, era la de mi padre.
-¿Qué demonios haces, Pierre? Vuelve a tu habitación ahora mismo
Al escucharlo, automáticamente lo obedecí. Su voz me hizo salir del trance en el que me encontraba. Al entrar a mi habitación, mi padre entró tras de mí y enseguida comenzó a hablar.
-El Barón de Saint-Remy me dijo esta mañana que anoche te vieron en una situación comprometedora con
Pauline y ahora te encuentro frente a su puerta a medianoche ¿Qué es lo que te está pasando, Pierre?
-No me está pasando nada, solamente he querido decirle a Pauline unas cuantas verdades. Quiero que
sepa cuánto la desprecio y que no se haga ilusiones con nuestro matrimonio.
- Muy bien y para decirle eso ¿tienes que esperar a la medianoche y estar a medio vestir? Por
favor, Pierre sé muy bien lo que te pasa. Tu prometida te gusta y te has olvidado de los límites del decoro. Por lo menos espera un poco, mañana ella será tu esposa.
Las palabras de mi padre me enfurecieron, pero él me hizo un gesto indicándome que hablara en voz
baja y le dije:
-Se equivoca y mucho, padre. Esa mujer sólo me provoca desprecio. Tengo a Louise y puedo tener a la
mujer que quiera. Pauline no es nada para mí.
-Mmm noto que ella te provoca muchas cosas…y si ella es la nada para ti ¿no crees que te ofuscas
demasiado con ella? Me doy cuenta de que quieres mentirte a ti mismo. Sólo te diré algo: Cuando deseamos a una mujer de verdad, ese deseo es más intenso que cualquier otro que hayas experimentado y también lo es el placer. Poseer a la mujer que deseas plenamente aumenta el placer. Pauline es bastante guapa, tiene
una belleza única es normal que te guste, hijo.
-No tiene que darme consejos de alcoba, padre. Ya soy un hombre con experiencia. Y Pauline no es
para nada mi tipo, me gustan las rubias.
- ¿Las rubias? Jajaja. Cuídate de las morenas: son fuego puro. Mejor no sigamos hablando\, Pierre.
Mañana nos espera un largo día y a ti en particular te espera luego una larga noche de bodas…
Tras decir esto mi padre salió de mi habitación dejándome con la palabra en la boca. Quería
replicarle y gritarle que no me gustaba Pauline y que no la deseaba, pero mi cuerpo gritaba otra cosa. Las palabras de mi padre retumbaron en mi cabeza Cuando deseamos a alguien de verdad, ese
deseo es más intenso… Un deseo intenso me carcomía, el vaivén de nuestros cuerpos mientras galopábamos, su calor, su olor. Tantos estímulos me llevaron a tocarme varias veces esa noche hasta estallar. Me masturbé pero nada parecía calmarme, nada parecía saciar mi sed. Tras perderme en un mar convulso y voluptuoso de
sensaciones finalmente me quedé dormido.
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Comments
Lidia Baños
Que bueno que no le gusta,no quiero verle cuando verdaderamente pueda hacerla suya.
2025-01-13
0
MARIA ELENA PEREZ DE PALMAR
seguro lo dice por experiencia jajaja 😂😂🤣🤣😂
2025-01-23
0
esterlaveglia
menos mal que no te gusta.... porque sino ya le hubieras hecho mellizos 🥴🤣
2024-07-01
0