El Barón de Saint-Remy tenía varias semanas fuera de casa. Se encontraba en una localidad cercana ocupándose de varios asuntos. Se había tomado muy en serio la tarea de encontrarle un esposo a Pauline. Aunque preferiría estar en su mansión disfrutando de la compañía de su bella esposa, el deber lo llamaba. Su difunta esposa era hermosa, intensa, chispeante, la amó con locura. Pero a veces sentía que la energía de ella lo sobrepasaba, había algo en ella que lo dominaba y esto le daba miedo. Él era un noble, un hombre de poder, se casó con ella solo
por su belleza, pues era huérfana y no tenía fortuna. Aunque el motivo de su matrimonio fue banal, terminó amándola con el tiempo, pero ciertos rumores acerca de su origen empezaron a atormentarlo. Comenzaron las
discusiones entre ellos, ella no negaba lo que él le recriminaba, el amor entre ellos se fue deteriorando. Al poco tiempo, su esposa le dijo que estaba embarazada, fue una noticia agridulce para él. Pues al descubrir que su esposa era la hija ilegítima de un noble con una gitana, se sintió burlado y traicionado. Así que cuando Pauline nació, el Barón no pudo sentir alegría .Su esposa falleció poco después de dar a luz, sumida en una gran tristeza.
Al Barón todavía le atormentaban los recuerdos de su difunta esposa, siente culpa de haberse distanciado de ella, de haber puesto un muro de hielo entre los dos. Ese murió de hielo existe también entre él y Pauline. Jamás fue un padre amoroso, la mantenía siempre a distancia. No la maltrató, le dio una vida lujos pero ella era diferente, extraña desde niña y el color de su piel era un tanto oscuro, su aspecto era diferente al de cualquier señorita de su círculo social. Aunque era tímida, se comportaba de forma extravagante en algunas ocasiones y todo en ella
le hacía sentir temor, un temor parecido al que sintió hacia su difunta esposa: El temor a lo desconocido, el temor a lo distinto.
Pauline no tenía ni una sola amiga, era nula en sociedad y no tenía ninguna relación con su nueva esposa. Obligarla a asistir a los bailes y llenarla de joyas no había servido para atraer la atención de ningún pretendiente. Los rumores sobre ella también la perjudicaban, algunos decían que era una especie de lunática, por sus
excursiones nocturnas y hábitos extraños, otros decían que era una bruja que traería todo tipo de maldiciones a quien se le acercara. La misión de encontrarle un esposo a su hija se estaba convirtiendo en una imposible. Se había reunido con varios miembros de la nobleza y solo escuchó negativas. Muchos rechazaron su propuesta de forma educada y otros de manera francamente insultante. El Barón se sentía desanimado, así que se le
ocurrió visitar una casa de juegos, allí se entretuvo observando a los jugadores y tomando unas cuantas copas de coñac. Un caballero mayor que él de aspecto elegante apareció con un tablero y lo invitó a jugar, el juego del molino. El Barón de Saint-Remy no era un buen jugador, pero aceptó la oferta. Hablando con el distinguido caballero supo que era el padre del actual Duque de Valois, un joven de veintisiete años. Más allá de la primera impresión el Barón pudo notar que el caballero estaba visiblemente ebrio y era un adicto al juego. Debido a su
embriaguez comenzó a hablar más de lo necesario y le confesó que su familia estaba en bancarrota y que su hijo no sentaba cabeza, creía que su hijo el Duque de Valois terminaría peor que él, tal vez moriría o enfermaría de forma prematura muy pronto.
El Barón de Saint-Remy pensó que podría aprovechar las infortunadas circunstancias de este caballero.
Después de todo su hijo era un duque, un título nobiliario excelente y acarició la idea de que su hija Pauline podría convertirse en duquesa. Así que sin demora le dijo al caballero.
-Su señoría, permítame presentarme. Soy el Barón de Saint-Remy y dispongo de gran fortuna. Perdone mi falta de formalidad, pero estoy en busca de un esposo digno de mi hija de veinticinco años y podría ser lo bastante generoso con quién la despose.
- Su señoría\, ¿usted me está diciendo que quiere que me case con su hija? Jajaja. Creo que podría ser
su abuelo o al menos su padre.
-No me he expresado bien, su señoría. No le estoy pidiendo que sea case con mi hija, más bien mi
intención se centra en su hijo, en su excelencia el Duque de Valois.
- Jajaja Mi hijo… el Duque no creo que desee casarse\, él ya tiene una prometida o querida más bien. Es un
libertino, amante de las fiestas. Su hija tiene veinticinco años, ya es una solterona. Disculpe mi atrevimiento, será fea seguramente. Algún problema debe tener para no estar casada a estas alturas.
-Mi hija no tiene ningún problema en particular. Solo es un tanto singular, es diferente. Pero ese no es el punto mi excelente señor. Lo más importante es la riquísima dote que posee. Creo que podría aliviar su situación y la de su hijo. Usted mismo podría vivir con muchos lujos y comodidades como alguien de su posición y rango
merecen.
- Dice usted que posee mucho dinero…Pues dinero es lo que necesito para seguir disfrutando la vida.
Creo que mi hijo debería aceptar este matrimonio. Deberá obedecerme. Lo espero mañana en mis aposentos, solo espero que el trato sea tan jugoso como usted ofrece.
- No tenga la menor duda\, su señoría. Este será el mejor trato de su vida- dijo con evidente satisfacción
el Barón de Saint-Remy.
El Barón se sentía animando con esta nueva posibilidad. Su hija: una duquesa. No tendría que preocuparse más por ella. Tendría un esposo y un título nobiliario excelente. No sabía si las copas de coñac, lo estaban haciendo actuar con tanta precipitación, pero realmente quería casar pronto a Pauline, su esposo tendría que lidiar con sus extravagancias y él podría dedicarse a su guapa esposa y a su futuro heredero. Establecería una renta especial para Pauline, en el caso de que su esposo dilapidara sus bienes. No quería verla en la miseria. Después de todo era su hija y esto lo haría en nombre de su difunta esposa.
Al día siguiente el Barón recibió una carta: su hija Pauline estaba siendo consumida por la fiebre y se debatía entre la vida y la muerte.
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Comments
Anonymous
qué poca pobrecita Paulina se va a morir y este desgraciado ya amarrándola
2024-04-11
1
Anonymous
sí ahora para despilfarrar la fortuna de la pobre nuera
2024-04-11
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Anonymous
qué poca pero era lo común en esos tiempos
2024-04-11
0