Pierre
(Duque de Valois)
Me parecía estar viviendo una pesadilla. En pocos días debía partir a la residencia de mi prometida y casarme con ella. No sé cómo explicarle a Louise que me tengo que casar con otra mujer y sé muy bien que a Yves, mi mejor amigo al enterarse de esto se burlará de mí. Pero sé que mi padre tiene razón, el dinero es necesario. Debo seguir costeando los gastos de Louise, complacerla en todo. Quiero seguir vistiéndome bien, tener criados y también quiero tener dinero para comprar obras de arte y libros…Quiero un piano nuevo también. Yo deseo llenar toda la mansión de cuadros y esculturas, convertirla en un palacio más imponente. Llenar a Louise de joyas, vivir grandes festines a diario. Pero hoy estoy fumando este cigarrillo gracias a las monedas de oro del Barón de Saint-Remy.
Luego de pensar por varias horas fui a encontrarme con Louise, debía contarle todo sin demora. La encontré tumbada en el sillón con una bata translucida al verme se echó encima de mí y no me dio oportunidad de hablar pues comenzó a besarme con violencia, se subió a horcajadas sobre mí y comenzó a moverse. Todo fue rápido, agresivo, precipitado. No me sentí bien, tal vez era por todo el infierno que había en mi cabeza. Tras este encuentro ella fue a servirse una copa de vino, estaba muy pálida y agitada. Como pude me incorporé y le dije:
-Louise, tengo algo que decirte. Te lo diré rápido pues sé que no te gustará. Voy a casarme con la hija de un barón en menos de una semana.
Ella pareció no entender al principio pero luego me arrojó la copa de vino al rostro, lo esquivé con mi mano pero me hirieron los fragmentos del cristal. Ella comenzó a gritar descontrolada, me dijo innumerables insultos, yo traté de calmarla.
-Louise sabes que te amo a ti, y nada cambiará entre nosotros. Este será un matrimonio arreglado. Ella tiene una gran dote y lo que obtenga de ella te lo daré a ti. Jamás la amaré, eso puedo jurártelo.
- Pierre eres un imbécil\, un duque en la miseria que tiene que venderse. Me prometiste que yo sería la duquesa y ahora esa mujerzuela barata ocupará mi lugar.
-Ella será la duquesa pero nunca me tendrá a mí. Tú y yo seguiremos juntos tal y como estamos. Solo me ausentaré un par de semanas para casarme, luego ella vendrá a vivir conmigo pero yo seguiré contigo. Ella no me importa, la haré desgraciada si quieres, para mí ella es solo un montón de monedas de oro.
-Ja,ja,ja ya veo que eres un maldito canalla. Espero que me compenses con muchas monedas de oro y que me permitas divertirme con esa estúpida, tal vez me entretenga haciéndola sentir miserable por robarme el título de duquesa. Se arrepentirá de haberse cruzado en mi camino, pagará por arrebatarme lo que me pertenece.
En ese momento le hice mil promesas a Louise, seguiríamos juntos, eso era todo lo que importaba. Ella podría pedirme el sol en estos momentos y haría lo posible por bajarlo del cielo y entregárselo. No quería perder la vida que tenía con ella, con Yves. Era la única vida que tenía. Mi padre había destruido mis sueños y aspiraciones, siempre fue un padre distante conmigo y ahora me vendía como si yo fuera una mercancía corriente. Jamás lo perdonaría y tampoco se lo perdonaría a ella, a Pauline Ducreux que se atravesó en mi destino.
Después de un rato Louise pareció serenarse, se volvió a desnudar y se sentó sobre el sillón con las piernas muy abiertas, luego me dijo que me arrodillara entre ellas, la obedecí y empujó con brusquedad mi cabeza a su centro de mujer.
-Ya sabes lo que tienes que hacer, queridito Pierre.
Compláceme.
Hice lo que me pidió pero no lograba sentirme bien, comenzaba a preocuparme el hecho de que últimamente sentía cierta incomodidad a la hora de intimar con Louise. El placer llegaba forzosamente, pero luego no había nada sólo un extraño vacío. No tenía ánimos para entregarme a la pasión ahora, pero nunca podía decirle que no
a Louise, era insaciable y perdía el control si no la complacía en todo.
Al cabo de unas horas, Yves llegó a la casa y nos encontró cenando. Le conté lo de mi matrimonio y
pareció divertirle en demasía la noticia. Luego me dijo:
-¿Podría yo encargarme de la duquesa? Estará muy sola sin ti, ya que estarás ocupado con tu amada
Louise.
-Yves, por favor ni siquiera las has visto, podría ser un adefesio.
-Eso lo hará más divertido aún, déjala en mis manos. Puedo hacerla mía la noche de bodas. Sería
lo más divertido que he hecho en meses.
-Tienes a tu prometida, Yves ¿lo recuerdas?
-¡Vaya! Y desde cuándo eres tan moralista Pierre? Mi insulsa prometida no se enterará. Déjame jugar
con tu “esposa”.
Louise intervino y dijo:
-Sí, Pierre deja que Yves la corrompa y que luego la humille en público. Se lo merece por robarme mi
título de duquesa. De seguro que es una mojigata.
-Pues ya veremos.
Eso fue todo lo que pude decir, la sensación de incomodidad que tenía aumentó. No me importaba esa desconocida, pero no me agradaba la idea de que otro hombre embarazara a la que sería mi esposa, pues mi heredero sería hijo de otro hombre. Albergaba odio hacia a mi prometida, la herida que hoy tengo en la mano se la debo a ella. Por ella, Pauline se enfureció conmigo. Por ella Louise no sería mi duquesa. La idea de Yves no me agradaba en absoluto, yo podría hacer sufrir a Pauline Ducreux de muchas otras maneras.
Regresé a casa y mi padre me esperaba. Me dijo que tenía que preparar mi equipaje, pronto partiría a la residencia del Barón de Saint-Remy. Lo obedecí, pero estaba lleno de rabia. No sería el duque de los sueños de esa mujer, no sería el esposo ideal, no recibiría de mí ni el más mínimo afecto. La haré profundamente infeliz, la haré pagar y convertiré su vida en un infierno.
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Updated 159 Episodes
Comments
MARIA ELENA PEREZ DE PALMAR
si cuántos y que solo piensan con la cabeza de abajo 🤣🤣🤣
2025-01-23
0
Lidia Baños
No te apresures ,deja que la conozcas.
2025-01-13
0
MARIA ELENA PEREZ DE PALMAR
descarados y miserables
2025-01-23
0