Pauline
Comenzaba a sentirme un poco mejor. La fiebre había hecho estragos en mí, pero aprovecharía la ausencia
de mi padre para hacer algunas cosas que no podía hacer en su presencia. Él me había prohibido varias cosas que verdaderamente disfrutaba hacer. La Baronesa no había estado en casa por estos días y aunque estuviese no creo que me dirigiese la palabra. Como la mansión de mi padre era bastante grande, vivíamos en áreas separadas. A excepción de un saludo cortés si nos encontrábamos por un pasillo, no existía otro tipo de comunicación entre nosotras. Creo que ella me temía también, quizás pensaba que mi presencia era nociva para el bebé que estaba esperando, pues como muchos aseguraban que yo era una bruja, una loca o una maldición viviente, la gente solía sugestionarse. Para mí el hecho de que ella me rehuyera en estos momentos me resultaba favorable. Pues quería salir a montar a caballo.
Así que sigilosamente me dirigí la caballeriza en busca de Bernard, mi caballo. Me quité las botas y lo monté. Mi vestido no era apropiado para montar pero con suerte nadie me vería. Sentía la libertad en mis venas, correr y correr infinitamente eso era lo que necesitaba. Adrenalina. Sintiéndome en la gloria volví a pensar en el desconocido, él habitaba mis pensamientos, su imagen quedó grabada en mí con intensidad. Galopando, dejaba mi mente volar. ¿Cómo sería si él fuese mío? Fantaseaba con poseerlo en cuerpo y alma. Sé que he sido antes una ilusa, una soñadora enamoradiza. Pero nada se comparaba con lo que sentía ahora. Era una locura, pero no le haré daño a nadie por tener esta fantasía. Me atreví a pensar incluso que él se sintió atraído hacia mí, sus ojos no se apartaban de mí. Quería seguir en este deliro evocando sus ojos y su boca ¿Cómo sería besarlo? Había leído sobre besos apasionados en varios libros, pero nadie me había besado y ya tengo 25 años. También en algunos libros aprendí otras cosas…leí cosas que una señorita no debería haber leído. Inmersa en mi delirio casi no esquivo un tronco que estaba atravesado en el camino. Bernard relinchó. Estaba agitada, mi corazón parecía tener una vida nueva. Comenzaba a oscurecer y pensé que lo mejor era regresar a casa, había ido lejos y el viento frío estaba soplando con fuerza. Se avecinaba una tormenta…
Al llegar a casa Aurelie parecía nerviosa. Me dijo que mi padre había llegado y que necesitaba hablar conmigo con urgencia. Sentí miedo, algo me decía que mi padre me diría algo terrible, algo que cambiaría mi vida. No quería casarme, no quería ser infeliz, no quería entregarme a un hombre que no amase. Pero mi padre era inflexible, cuando tomaba una decisión nada del mundo podía hacerlo cambiar de idea. Aunque yo era un caso difícil y tal vez nadie querría casarse conmigo por todos los rumores que existían acerca mí, mi padre era muy determinado y tenía mucho dinero. Podría haber encontrado a mi futuro esposo. Me cambié de vestido y me peiné el cabello con los dedos, mis manos temblaban. No podía hacer esperar a mi padre, eso empeoraría las cosas. Me estaba esperando en su despacho.
Cuando entré me miró con seriedad. El corazón se me salía por la boca. Le hice una reverencia y le
dije:
-Buenas noches, su señoría
-Buenas noches, Pauline. Ya debes intuir el motivo por el cuál te mandé a llamar. Omitiré que me desobedeciste
y saliste a montar pues no tengo tiempo para reprimendas. El asunto que nos atañe tiene que ver con tu matrimonio.
-Su señoría…acaso ¿voy a casarme pronto?
El sonido de mi voz era débil y entrecortado. Pensé que de un momento a otro me desmayaría pero saqué
fuerzas de no sé dónde y me quedé parada allí, esperando que mi padre me sentenciara de por vida obligándome a casarme con un desconocido que seguramente no querría casarse conmigo.
Mi padre hizo una pausa breve que para mí representó una eternidad, y luego dijo:
-Sí, te casarás pronto. Me satisface haber encontrado un candidato idóneo para ti. Te casarás dentro de
una semana con el Duque de Valois.
-Pero padre…perdón su señoría. Es demasiado pronto, no creo que un duque quiera casarse conmigo. No
me conoce ni yo a él, no le amo ni él a mí.
- Lo único importante aquí es que él debe casarse contigo. Lo demás no te incumbe, confórmate con saber que ya hice todos los arreglos necesarios. No necesitan conocerse, tendrán tiempo para conocerse después. Y sobre el amor, no es necesario en este tipo de unión. El amor suele ser un mal consejero. Piensas en tonterías, Pauline. No te das cuenta de que es serás una duquesa y que mi nieto seguramente será el próximo Duque de Valois.
- Su señoría\, no puedo aceptar este matrimonio. No quiero ser infeliz ni hacer infeliz a ese caballero...mmm Duque de Valois que no conozco. Puedo vivir aquí sin molestarle el resto de mi vida\, padre…Por favor reconsidere este asunto.
-Insistes en darle valor a cosas que no son importantes, Pauline. La felicidad poco importa en este mundo, solo importa la posición que tienes en la sociedad y la tuya se elevará considerablemente con este matrimonio. Además los rumores sobre ti se acallarán con el tiempo y yo estaré satisfecho de haberte asegurado un buen futuro.
- Pero\, su señoría…
Mi padre no dejó que terminara la frase.
-Por favor, Pauline. Estoy fatigado del viaje y sabes que nada me hará cambiar de opinión. Mañana tomarás unas clases de etiqueta con una señora que contraté. Tienes pocos días para prepararte, recibirás a tu prometido y al cabo de una semana se casarán aquí. Será una ceremonia privada, luego partirás a la residencia del Duque de
Valois, que será la tuya también.
-Su señoría conozco bien las normas de etiqueta.
-Pero no sueles usarlas con corrección, Pauline. No quiero que me abochornes frente al Duque de Valois
y su padre. No quiero discutir más esto, así que por favor, retírate. Mañana comienza tu preparación.
Luego de esto me retiré a mis aposentos, me sentía confundida. Mi vida cambiaría completamente al cabo
de una semana. Me casaría sin amor con un desconocido, me uniría a un duque que mi padre compró, pues aunque no me ofreció detalles sé que mi padre era muy determinado y no dudaría en ofrecer una buena suma de dinero para lograr lo que quiere.
No pude dormir en toda la noche, el viento seguía soplando con fuerza. Se avecinaba una tormenta, se
avecinaba una gran tormenta a mi vida.
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Updated 159 Episodes
Comments
Sara Rojas Retamal
por qué no aprende a pelear para defenderse, no hay magia? no se no es tan atractiva su novela, más encima el tipejo es haragán y mujeriego, mal presagio para la soñadora protagonista.
la novela no me cautiva mucho ya que la protagonista es sosa y media tonta
2024-07-11
0
esterlaveglia
Paulina ponte contenta es el que ocupa tus sueños
2024-06-28
1
Anonymous
resignación no te queda de otra o escápate
2024-04-11
1