"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"

...XIX...

Ya es el momento, puedo sentirlo, como una visión los recuerdos de mi vida anterior a mi regreso me asaltan y al igual que una puesta en escena todo sucede tal y como lo recuerdo. Sé lo que sucederá a continuación y he decidido que ya no continuaré rehuyendo a mi verdadera naturaleza, si acaso hubo una vez en que en verdad actué de forma contraria a lo que mis verdaderos instintos me guiaban hoy iba a corregirlo. Esta noche ante los ojos de los nobles que al igual que buitres a la espera de un cadáver dispuesto a devorarlo yo, Selenia, me defendería no como una heroína que necesita ser resguardada por un escudo sino como una villana a quien tan solo le basta su espada y una voluntad inquebrantable para soportarlo todo y seguir con la frente en alto. Porque en un mundo en donde se enaltece la ingenuidad de una mujer y se desprecia el racionamiento de otras yo demostrare que puedo ser igual o incluso más peligrosa que cualquier hombre.

Siento la mano de Aria sujetando la mía y es su solo toque lo que me mantiene serena, unas de las pocas cosas que he de agradecer de este regreso es el de haberme dado la oportunidad de conocer a lady Giovanna y de hacer de ella mi más querida amiga, aunque no hubiese durado mucho.

Cierro los ojos solamente por un breve instante y al abrirlos mis ojos ya no son los mismos, mi mirada es la de la antigua Selenia quien solía mantenerse orgullosa aun cuando la situación fuese desfavorable.

Si Amanda deseaba ver a la villana pues le haré desear nunca haberla llamado.

—¿Majestad? —me acerco a ellos con paso firme dispuesta a enfrentar mi destino. Hago una reverencia al encontrarme en presencia de Gregor, pero, al contrario de otras oportunidades no bajo la mirada, muy por el contrario, la mantengo fija en mi aun prometido mientras una sonrisa despiadada se dibuja en mis labios, he de confesar que me permito disfrutar de este momento.

Una buena dama baja la mirada ante un caballero, la mantiene clavada en el suelo y guarda silencio respetuosamente, pero a quien tengo en mi presencia no es un caballero, es solo estiércol mal oliente, un pobre y patético títere de Amanda.

― ¿Te atreves a verme a los ojos? ―dice Gregor ofendido por mi comportamiento confrontacional ―. Una mujer de tu naturaleza ¿Se atreve a enfrentarme?

Oh querido Gregor, sé cuánto amas a las bonitas damas que tan solo obedecen con sonrisas en los labios y lucen como ángeles convalecientes. Sé cuánto desprecias a esta Selenia y por primera vez en mucho tiempo me hace feliz no ser de tu agrado.

― ¿Cómo puedo dirigirme a usted, su alteza el primer príncipe, si no puedo ser capaz de mirarle? ―puedo notar como todos retroceden de miedo y eso me agrada, sé lo que un rostro malévolo puede provocar y en el instante en que sonrió los murmullos que hasta ese momento se escuchaban como molestos zumbidos de insectos se acallan.

―Eres un ser despreciable y retorcido Selenia ―empieza Gregor―. Tenía conocimiento según los rumores de tu envidia hacia tu hermana, pero nunca creí que hubieses llegado al extremo de agredirla físicamente y atentar contra su integridad.

―Gregor, ¿Qué es esto? ―interviene el rey incorporándose de su trono y encarando a su hijo ―. ¡Regresa a tu lugar y termina con este espectáculo!

―No es ningún espectáculo padre, es un acto de justicia hacia una inocente que ha sido una constante víctima de la mujer aquí presente que fingió quererla como una hermana y en su lugar la ha hecho blanco de sus insultos y humillaciones.

Todos en el gran salón expresan satisfacción a las declaraciones del príncipe heredero, incluso muestran su aprobación abiertamente aun cuando el rey pide que se haga el silencio, pero los murmullos no se detienen.

―Príncipe Gregor ―digo con total calma y sé que es mi actitud mostrada ante sus acusaciones lo que le hace a mi aun prometido enervar la sangre ―. Mis actos no fueron de falsedad y considero que mis intenciones con Amanda eran genuinas desde un principio, tengo como testigos a los encargados del mantenimiento de la mansión BellaFleur.

― ¿Pretendes que crea las palabras de aquellos sirvientes quienes se mantienen leales a ti? Deja de negar lo innegable Selenia y acepta tus acciones de una vez, ¡Tus crímenes han sido expuestos de los labios de tu víctima, tu hermana Amanda y no tienes escapatoria!

—No sé a qué crímenes se refiere su alteza —digo con firmeza sin mostrar miedo al enfrentamiento con Gregor —. No recuerdo haber cometido atentados o faltas hacia ella, he mostrado mi disposición a tener una buena relación con la señorita que ahora sujeta su brazo sin importarle que usted sea un hombre comprometido.

De nuevo el gran salón es un hervidero de murmuraciones.

—Eres una mujer mentirosa Selenia, pero la verdad ya está dicha y vas a pagar por tu crueldad —la voz imponente de Gregor capta la atención de todos de inmediato. Una vez más escucho las burlas y los comentarios despectivos hacia mí.

“Envidiosa” “Bruja malvada” “al fin ha de pagar todo el abuso a aquel ángel”

—Su alteza … —los ojos de Amanda se humedecen mientras me observa con miedo, aquella mirada la recuerdo muy bien —. No sea cruel con mi hermana ella … Ella no lo hizo a propósito.

La última actuación lastimera de Amanda y Gregor la abraza protegiéndola de la malvada mujer.

—Lady BellaFleur, mi querida Amanda, no tema que yo la protegeré de ahora en adelante —puedo sentir como todo el salón me observa de forma acusadora, una vez más estoy quedando como la villana de esta historia ―. Selenia ―escupe mi nombre como si se tratase de veneno ―. Ordeno que se disculpe ante lady Amanda y tendré piedad de su alma.

Este triste sujeto es tan divertido.

―No lo haré ―respondo casi al instante levantando el rostro con orgullo.

―No está en posición de mostrarse con altanería y más le vale aceptar el favor que le estoy ofreciendo, una vez más, Selenia discúlpate con Amanda, ¡arrodíllate ante ella y ruega por su perdón!

― ¿Por qué habría de arrodillarme? ―es mi respuesta ―. Su querida Amanda no es absolutamente nada para mí y no tengo nada porque suplicar.

― ¿Acaso no te arrepientes por tus pecados? ―exclama Gregor con furia.

―No poseo pecados de los cuales sentir remordimientos majestad, y de lo único que me arrepiento, hoy en día, es el de no haber podido ver al lobo voraz disfrazado con la piel de cordero. Al oscuro demonio que lleva consigo su preciado ángel.

“Incluso cuando el príncipe es capaz de enfrentarla, esa mujer despreciable se atreve a humillar a lady Amanda de esa manera, ¡Que descarada!”

― ¡SELENIA BELLAFLEUR NO TE PERMITO QUE! ―Gregor está a punto de ir hacía mi posición con los ojos destellando de ira más Amanda logra sujetarlo del brazo en un intento por detener su avance.

― ¡Gregor, no! ¡Ella es mi querida hermana!

Aunque sus palabras muestren misericordia, su pequeña sonrisa la delata. Era una magnífica puesta en escena por parte de Amanda cuya actuación era tan creíble que por un segundo sentí que en verdad me veía como una hermana.

—Qué vergüenza —se escucha la voz del duque quien se abre paso entre la multitud para luego arrodillarse ante el príncipe heredero, ahora ya puedo ver de dónde heredo Amanda sus capacidades actorales —. Majestad, tenga piedad de nosotros. Perdonemos por esta hija tan desalmada, he hecho todo lo posible por criarla con amor y decencia, pero es malévola por nacimiento.

Gregor, ya calmado, toma la mano de Amanda y entrelaza sus dedos con ella en un puro y tierno acto de amor.

—Duque ―dice Gregor ―. No es su culpa que el corazón de Selenia se haya teñido de envidia. Delante de los nobles aquí presentes y de mi padre el rey Gerald Castiello yo el príncipe Gregor Castiello rompo mi compromiso oficialmente con Lady Selenia BellaFleur quien será exiliada del reino por sus actos infames y relegada de su estatus de noble.

Esta es la segunda vez, sin embargo, las emociones son las mismas. Dolor, tristeza, impotencia de saber que por más que intente corregir mis pasos mi destino nunca cambio. Termine exiliada, pero aún puedo sobrevivir lejos de este reino de lágrimas.

Y entre toda esa marea de emociones una sonrisa se dibuja en mis labios.

― ¿Qué estás haciendo Gregor? ―interviene el rey con rostro de sorpresa e incredulidad por las palabras de su hijo ―. ¿Has perdido el juicio?

―Mi juicio está perfectamente al igual que mi sentido de justicia padre, no deseo casarme con esa mujer malvada y ella no será la reina. Mi corazón le pertenece a Amanda y ella es la única con la que deseo pasar mi vida.

― ¿Pero qué pruebas tienes para acusar de esa forma a lady Selenia? ―increpa el rey.

―No necesito más pruebas que la palabra de Amanda, ella es incapaz de mentir y yo le creo de modo incondicional.

¿En serio puede existir alguien más estúpido?

―Su alteza ―dice Amanda llorando y mostrando una muy perfecta imagen de una dama con miedo y a la vez dolor. Todos se conmueven con sus lágrimas ―. Me apena admitir esto porque a pesar de todo yo amo a mi hermana, pero es cierto lo que su alteza el príncipe expuso, he sido víctima de atentados hacia mi persona y blanco de insultos y habladurías. La que yo consideré que era mi querida hermana resulto ser alguien que busca el mal hacia mí aun así le guardo cariño porque no puedo odiarla a pesar de todo.

Esas palabras conmueven a la audiencia quien muestran su apoyo y total respaldo a Amanda llamándola “Ángel de bondad” e incluso “santa”. Solo Aria muestra su desagrado a la situación, solo la voz de Aria salta en mi defensa aun cuando todos se encuentran en su contra.

Es mi deseo irme, todo ya ha sido dicho y no hay nada más que hacer. Mi cuerpo ya está a punto de girar y retirarse cuando una voz fuerte e imponente irrumpe en el gran salón captando la atención de todos y haciendo que las miradas se dirigieran hacia el lugar en donde el sonido se origina.

—Entonces, ¿Puedo llevármela al imperio?

Mis ojos no pueden creer lo que ven. Dos hombres ingresan capturando las miradas de todos, reconocí a uno de ellos como el Archiduque Ayham un hombre mayor pero que aún conservaba el lustre de un caballero y soldado, el segundo también es un rostro familiar, enmudezco al verlo tan imponente y con un aura ilustre. Aquel hombre es Lindel, pero no luce como el Lindel que yo he conocido durante todo este tiempo. Viste un traje lujoso, las botas relucen, los botones de su chaqueta destellan como si estuviesen hechos de oro puro. La capa de piel que usa cae con gracia a un costado de su hombro incluso porta una espada en su cintura. Su cabellera oscura y ondulada, sus ojos dorados todo lo hacen aún más hermoso de lo que ya es.

¿Qué hace Lindel aquí? ¿Por qué luce así? No puedo comprenderlo, se supone que es un caballero de rango inferior y que debía de estar en medio viaje de regreso al Imperio. Mi corazón late con fuerza al verle y saber que cumplió su promesa.

—Majestad —la voz de Amanda se alza en un grito para luego señalar a Lindel de forma acusadora —. ¡Ese es el plebeyo con quien mi hermana se ha visto majestad!

—¿Cómo se atreve esa mujer ordinaria en llamar plebeyo a su alteza imperial el emperador Callisto? —dijo el Archiduque observando a Amanda con desagrado.

El rostro de Amanda palidece al escuchar el nombre del mismo demonio que asesino a su esposo y a ella para tomar el reino y anexarlo al vasto imperio. Ella retrocede intenta escapar, pero es en vano.

Yo me muestro aún más impactada que la propia Amanda, no puedo creerlo incluso cuando lo estoy viendo con mis propios ojos ¿el emperador Callisto? Mi corazón tiembla y siento que estoy a punto de desvanecerme. Me es imposible de creer que todo este tiempo a quien yo creí un siervo del Archiduque, un caballero del imperio, un amigo gentil que me acompaño y escucho mis penas hubiese resultado ser el temido y sanguinario emperador Callisto. Sus ojos dorados no se apartan de mí, están serenos y me observan con una mirada enternecida.

Lindel, o debería decir Callisto avanza hacia donde me encuentro abriéndose paso entre la multitud quien no tarda en rodearnos, es alto así que tengo que levantar el rostro para verle a los ojos. Callisto toma mis manos y las besa delante de la multitud. Mi rostro enrojece de pronto, estoy apenada y temo que en cualquier momento me desmaye aquí mismo. Aún no puedo salir de la sorpresa.

Avergonzada aparto mis manos y me apresuro a hacer una reverencia a su alteza imperial, intento ocultar mi ruborizado rostro y mis ojos a punto de llorar.

—Salve su alteza luz imperial, Selenia Sidérea le saluda.

No tiene caso usar el apellido de un hombre que me utilizo por años y que pretendía arrojarme a los leones con la finalidad de llevar a su hija a la gloria. A partir de ahora usare el apellido de mi verdadero padre.

Callisto levanta mi barbilla con suavidad obligando a verle al rostro nuevamente y su rostro dibuja una sonrisa que solo empeora el carmín de mis mejillas.

―Entonces la verdad al fin ha sido revelada ―dice el emperador ―. Estoy ante la presencia de la heredera de la facción Sidérea de Regis.

― ¿Acaso usted tenía conocimiento de esto? ―digo.

―Tuve la sospecha cuando fuimos a investigar el origen del autor del libro de su madre, las señales estaban ahí y además usted posee todos los rasgos de los Sidérea, el mismo cabello platinado como si hubiese sido tocado por la luna y los ojos azules como el cielo, usted es como el firmamento.

―Emperador Callisto ―me inclino hacia el ―. Mi familia paterna fue exiliada también del imperio por actos ilícitos, en nombre de mis ancestros ruego su perdón.

—Lady Selenia ―dice el emperador observándome con ternura y agachándose a mi altura, sus manos acarician mi rostro ―. No hay perdón que dar puesto que no has cometido falta alguna, el castigo se le impuso a tu tío abuelo y este murió hace muchos años, eres libre ahora de esa culpa, levanta el rostro con orgullo y nunca vuelvas a bajar la cabeza, yo hare un nuevo juicio y dispondré que el territorio de los Sidérea sea devuelto a la única descendiente viva hija de Antares quien debió haber sido el verdadero líder de la facción.

Con ayuda del emperador vuelvo a levantarme.

―Estoy infinitamente agradecida con el emperador ―y el alma me retorna al cuerpo junto con una calma que no pensé volver a sentir, el peso del mundo se desvaneció de mis hombros.

―Selenia, puedo ser el emperador —dice este —, pero por favor trátame como si fuese Lindel, quiero seguir compartiendo contigo, quiero seguir viendo tu rostro brillar de alegría mientras me cuentas sobre tus sueños.

Mis ojos no tardan en humedecerse y mis manos tiemblan. Es verdad, ese es Lindel sus ojos no me engañan ni lo suave de voz. Mi amigo y también el dueño de mi corazón.

El único que pudo ver a la mujer tras la villana.

—¡Emperador Callisto! ―se oye una voz que rompe el apacible momento entre el emperador y mi persona ―. ¡Aquella mujer es una bruja de alma negra! —Gregor al igual que el resto de nobles y mi padre se encuentran igual de impactado al saber que el emperador se encuentra presente. Solo Amanda no deja aquella expresión de verdadero terror. ¿Es que acaso ella nunca puedo verle el rostro a Callisto? Y no solo eso, sino que resultó ser el mismo plebeyo que ella humillo.

—¿Quién eres tú? —la mirada de Callisto que para mí es cálida y gentil se torna fría y atemorizante al ser dirigida a Gregor y Amanda quienes aún continúan juntos.

—Alteza imperial —Gregor se arrodilla —. Soy el príncipe heredero de este reino.

—Por ahora … —aquella amenaza hace temblar a más de uno.

—Alteza imperial —continua Gregor intentando ignorar las palabras de Callisto —. Aquella mujer sin duda lo ha engañado, es una villana que acoso a su hermana durante todo un año, incluso recientemente la arrojo a una pileta delante de todos mojando su vestido. Esos son los actos de una mujer envidiosa y cruel, ¡Debe ser castigada!

La risa de Callisto hace temblar a más de uno, es tan atractivo como atemorizante ¿Acaso solo yo soy capaz de ver su lado apacible y gentil?

—El único engañado aquí eres tú príncipe y la única envidiosa y cruel es esa mujer que tienes al costado. ¿Dices que la dama Selenia la empujo a la pileta? Bien, señorita Amanda, ¿Es eso cierto? —esos ojos dorados destallan como dos fuegos. La dulce Amanda tiembla del puro terror como si viese al mismo demonio.

—Yo … Yo…―tartamudea.

—¡Dilo! —grita el emperador y su grito se asemejó al rugido de un león ―. ¿Acaso vas a engañar en mi presencia?

Al ver a Amanda y su nivel de pánico confieso que hasta yo siento pena por ella.

—¡Todo fue mentira! ―ella se quiebra y confiesa ―. ¡Yo me arrojé a la pileta para que todos creyeran que fue Selenia! —los ojos de Amanda no dejan de llorar, un llanto de miedo mientras que el temblor en su cuerpo aún estaba presente.

—¿Qué estás diciendo Amanda? —Gregor se muestra consternado por oír la verdad de los labios de su inmaculado ángel —. ¡Pero tú dijiste que…!

—¡Solo quería que todos pensaran que mi hermana es cruel! Solo quería hacer sentir orgulloso a mi padre y hacer que todos me amaran. Creí que la hermana Selenia me odiaría en cuanto me conociera, pero no fue así. Ella me dio la bienvenida, siempre sonriendo de forma gentil ¡Yo la odiaba! Por haber vivido con todo lo que mi padre debió de haberme dado a mí, por haber nacido con mucho y yo con tan poco. Quería hacerla quedar mal, busque ensuciar su reputación y al ver que ella no me intimidaba pese a que yo era más amada por padre invente todas esas cosas. Lo hice por mi padre, para hacerlo feliz, para darle el apoyo del príncipe Gregor.

La noticia impactó a todos, nadie se lo hubiese esperado ni lo hubiese creído, en estos momentos todos los que me insultaron deben de estar temiendo por sus vidas y arrepentidos por creer algo sin pruebas.

Avanzo hacia Amanda hasta tenerla muy cerca de mí y con todo mi dolor y la ira que recorre mi cuerpo y que había sido contenida por mucho tiempo le propino un golpe en la mejilla como muestra de mi rabia hacia ella por haberse atrevido a perjudicarme e impedir la búsqueda de mi infelicidad. No me conformo con solo un golpe, sino también le propino otro mucho más fuerte que el anterior, al menos lo suficientemente intenso como para hacerla sangrar. Y por si alguien creyó que había terminado pues cayeron en un terrible error porque fue apenas el inicio, ya que sujeto a Amanda de los cabellos ante la mirada de asombro de todos y luego de despeinarla la lanzo al suelo como ella lo hizo conmigo cuando le suplique por mi libertad.

No existe ni la sombra de la hermosa y frágil mujer que quiso mostrar Amanda, ahora es una bruja despreciable cuyos ojos todavía me miran con rencor.

―Ahora puedes decir, querida Amanda, que mis manos dañaron tus hermosas mejillas ―le sonrió como si la antigua Selenia hubiese resurgido ante sus ojos y puedo ser capaz de sentir su miedo ―. Ahora te he dado una verdadera razón por la cual victimizarte.

Y Callisto sonríe con orgullo.

—Selenia … —Gregor, quien se había separado de Amanda, intenta tomar mi mano con desesperación más al verlo aproximarse la aparto de manera inmediata, su solo contacto me causa aversión—. Mi amada Selenia perdona mi pecado te lo ruego por lo más sagrado, olvidemos lo ocurrido y reanudemos nuestro compromiso.

—No deseo estar comprometida con usted —mi voz es firme —. Si mal no recuerdo yo he sido exiliada y eso me convierte en una mujer sin patria.

Callisto se acerca a mí y sujeta mi mano, la misma que estaba a punto de ser tomada por Gregor y tan solo una sonrisa de él es suficiente para infundirme calma. Creo que mis días aquí ya han llegado a fin.

—Selenia es ahora una dama del imperio y además la heredera de la familia Sidérea de Regis —dice Callisto y un aura intimidante se forma a su alrededor, la misma que es percibida por todos los presentes incluso mi ex prometido quien retrocede —. ¿Vendría conmigo lady Selenia? ¿Rechaza usted este reino que le ha dado la espalda sin contemplación alguna?

―Nada me haría más feliz ―es mi respuesta.

Aun si Callisto hubiese sido un simple plebeyo mi respuesta no hubiese cambiado. Porque en el instante en que lo conocí supe que la paz al fin había tocado mi corazón y la alegría había llegado a mi vida.

―Selenia, por favor ―suplica Gregor quien ahora al parecer había dejado de lado a su querida Amanda.

―Lady Selenia ―ahora era el rey quien se unía a las suplicas, intento levantarse y camino con dificultad hacia donde se hallaba su hijo ―. ¡Hija mía!

―En verdad espero que los dioses le otorguen una larga vida, su alteza ―digo ―. Al menos el tiempo suficiente hasta el príncipe haya alcanzado la madurez y sabiduría necesaria que le permitirán gobernar su reino.

Ya no había nada más que hacer y mi tiempo en ese reino de miserias llegó a su fin, Callisto retira la capa de piel de sus hombros y la coloca sobre los míos, se siente tal cálido y su fragancia me es familiar, a mi mente saltan los recuerdos de las veces en las que estuve lo suficientemente cerca como para quedar impregnada de ese aroma. Ambos sujetados de las manos nos retiramos de este salón, lejos de los nobles, lejos de Gregor, lejos de Amanda y del duque BellaFleur un hombre que me uso todo este tiempo.

—¡Selenia! —grita Gregor apartando a su amado ángel Amanda y corriendo hacia mí, más el aura intimidante y poderosa que emana Callisto hace que permanezca en su lugar —. ¡Selenia no te vayas!

—¡Hija, amada hija! ¡Perdona a quien te quiso como un padre!

Sonrió y los ignoro, ya no tengo nada más que hacer ahí. Mi vida empieza a partir de ahora, lejos de todo lo dañino, lejos del dolor. Puedo ser capaz de ver el amanecer al fin de una nueva vida, la dulce promesa de un futuro esperanzador. Al final yo hice mi propio destino, mis acciones fueron los que me dieron la libertad. Porque incluso una villana como yo tiene el derecho a su redención, a su final feliz, a la justicia y al amor.

Porque, aunque sea una villana yo voy a recorrer la senda de mi felicidad.

...***...

Ambos logramos salir raudamente de ese escenario ante las exclamaciones de sorpresa y de lamento, afuera un carruaje ya se encontraba preparado para nosotros y Callisto me ayuda a subir sujetando mi mano con tanta firmeza y al mismo tiempo suavidad que me pareció encantador viéndolo querer tener cuidado. Anhele sentir su tacto cálido pero los guantes que portaba me lo impidieron.

―Dama Sidérea dele una última mirada a este reino, porque será el último cuadro que verá de todo esto.

Era una pena, porque era el reino de mi niñez, mi hogar por largo tiempo más ahora solo significaba recuerdos dolorosos y desdichas que deseo borrar de mi mente. Los caballos presurosos echaron a andar el carruaje y en su interior yacíamos mi querido caballero y yo, ¿A dónde iríamos ahora? No estaba segura, sobre mis hombros desnudos yacía su abrigo cálido era confortante y el aroma de Callisto estaba impregnado en toda la prenda, aún me parece imposible la idea de que se hubiese tratado del temido emperador tirano al que todos le temían.

―Mi madre ―digo ―. No puedo ser capaz de irme sin ella, el duque la mantiene en cautiverio y quien sabe lo que es capaz de hacerle ahora que su ira contra mí es más fuerte que nunca.

―Despreocúpese, he dispuesto a alguien para que rescate a su madre y la instale en un ambiente más idóneo para su recuperación. En cuanto ella se encuentre en buen estado entonces nos prepararemos para partir.

―Muchas gracias su alteza imperial ―agradezco su gentileza con un poco de vergüenza por haberlo involucrado en un asunto tan escandaloso como ese.

―Es lo menos que podía hacer por usted―me sonríe ―. No podía concebir una injusticia como esa sin hacer algo para evitarla, aunque lamento en lo profundo de mi corazón el no haber llegado mucho antes de que aquellas acusaciones fuesen levantadas en su contra.

―Una vez más, déjeme expresarle mi gratitud su alteza Callisto.

―Lindel ―dice de inmediato.

― ¿Disculpe? ―inquiero un tanto confundida.

―Por favor lady Selenia, diríjase a mí con el nombre por el cual me conoció porque gracias a eso usted pudo ser capaz de verme tal cual soy sin el estigma que traigo sobre mí por el hecho de ser el temido emperador Callisto.

Es entendible la causa por la cual utilizo un nombre falso, he de confesar que aún guardo muchas dudas acerca de la razón que lo motivó a venir al reino Castiello bajo la identidad de un caballero. Cuando las cosas logren calmarse y ambos estemos con los mejores ánimos para tocar el tema entonces no dudaré en cuestionarle.

―Me es difícil hacerlo ―le confieso ―. Usted es el emperador.

―Entonces reniego de mi título y de mi origen porque eso impide que usted corresponda a mis sentimientos.

―Está usted equivocado ―me apresuro a decir antes de que Callisto se formase ideas erróneas harca de mis sentimientos, sujeto sus manos con fuerza y debido al estrecho espacio dentro del carruaje nuestros cuerpos se encuentran cerca, demasiado ―. Mis sentimientos por usted … ―pero guardo silencio al notar el calor que nos rodea y la cercanía de nuestros rostros.

― ¿Si lady Selenia? ―me es imposible mantener la mente clara cuando me habla con tanta ternura, su voz me envuelve y hace que anhele seguir oyéndolo ―. No te detengas, continua, ¿Es posible que sea correspondido por usted?

―Si ―es mi respuesta y siento los labios de Callisto rozar los míos como una caricia tenue pero lo suficientemente fuerte como para hacer estremecer mi corazón ―. Es así Lindel.

―Entonces yo he sido bendecido ―lo escucho decir ―, he sido tocado por la luna.

Me abraza y por primera vez en mucho tiempo siento una paz que me embarga, en sus brazos me siento protegida como una niña que encuentra consuelo luego de una pesadilla. Ha sido una noche demasiado larga y aunque sé que aún debo reunirme con mi madre el cuerpo de Callisto hace que al cerrar los ojos me adormezca y poco a poco.

―Duerme, querida ―escuchó su voz como una caricia que me invita a dejarme caer en sus brazos ―. Cuando tus ojos se abran mañana entonces otro cielo será el que yacerá sobre nosotros.

“Mi adorada Selenia, a quien la he arrebatado de su reino como un ladrón en medio de la noche, soy pecador por codiciarte de esta manera, permíteme mantenerte cerca de mí por toda una vida”

.

.

.

^^^FIN DE LA PRIMERA PARTE^^^

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Comments

Veronica Orea

Veronica Orea

ya quiero un emperador como Lindel q no se inmute y me defienda hasta de lo más indefendible y que abra a mi y me deje conocerlo tal cual es así como yo ante él. Ahora la Lucha de nuestra prota será en otro reino por un nuevo amor. Que emocionante

2024-08-25

0

Leslie Valencia

Leslie Valencia

🥺🥺🥺amoo

2024-08-16

0

Yooo Quiero Q El Duque Sufra ....Q Le Haga La Vida Miserable

2024-08-08

0

Total
Capítulos
1 Prólogo
2 Érase una vez una villana
3 En las aguas del olvido
4 Una vez más, en el principio
5 "Una dulce bendición para ti"
6 "Mi querida Amanda"
7 Guerra de rosas
8 La villana no puede escapar de su destino
9 En donde yace el amor verdadero
10 Cuándo la luna y el sol se encuentren
11 El caballero del imperio
12 Cuando el viento sopla las flores danzan
13 La dama de plata y el caballero de la luna
14 Un hermoso ángel de calamidades
15 La villana solo anhela su libertad
16 El solsticio de un cisne negro
17 Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18 Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19 "Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20 "Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21 “¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22 "Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23 En donde cayó el ángel
24 "En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27 "Ante los dioses yo juré protegerla"
28 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30 El lamento de la luna
31 Las formas del miedo
32 La luz que habita el corazón de una estrella
33 Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34 El juicio de los dioses
35 Una perfecta villana para un tirano
36 La luna que abraza al sol
37 El clamor de los pecadores
38 El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39 El despertar de un sanguinario emperador
40 "Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41 Las mil y un noches del emperador
42 Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43 El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44 El vals de los amantes nocturnos
45 "Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46 Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47 El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48 Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51 "¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52 La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53 "Guíame por el sendero de las estrellas"
54 La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55 Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56 "Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"
Capítulos

Updated 56 Episodes

1
Prólogo
2
Érase una vez una villana
3
En las aguas del olvido
4
Una vez más, en el principio
5
"Una dulce bendición para ti"
6
"Mi querida Amanda"
7
Guerra de rosas
8
La villana no puede escapar de su destino
9
En donde yace el amor verdadero
10
Cuándo la luna y el sol se encuentren
11
El caballero del imperio
12
Cuando el viento sopla las flores danzan
13
La dama de plata y el caballero de la luna
14
Un hermoso ángel de calamidades
15
La villana solo anhela su libertad
16
El solsticio de un cisne negro
17
Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18
Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19
"Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20
"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21
“¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22
"Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23
En donde cayó el ángel
24
"En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27
"Ante los dioses yo juré protegerla"
28
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30
El lamento de la luna
31
Las formas del miedo
32
La luz que habita el corazón de una estrella
33
Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34
El juicio de los dioses
35
Una perfecta villana para un tirano
36
La luna que abraza al sol
37
El clamor de los pecadores
38
El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39
El despertar de un sanguinario emperador
40
"Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41
Las mil y un noches del emperador
42
Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43
El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44
El vals de los amantes nocturnos
45
"Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46
Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47
El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48
Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51
"¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52
La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53
"Guíame por el sendero de las estrellas"
54
La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55
Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56
"Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"

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