Cuando el viento sopla las flores danzan

...XI...

El día del encuentro con Lindel ha llegado, despierto ansiosa y al mismo tiempo con un poco de temor de que mis padres llegasen a descubrir que me encontraría con un caballero y que además pertenece al imperio. Por fortuna padre saldría como siempre y mi madre asistiría a una reunión social en la mansión de una vieja amiga de ella mientras que Amanda nuevamente fue invitada a pasar un día en los jardines de palacio junto a Gregor. Podré disfrutar de mi excursión con Lindel sin miedo a ser descubierta por mi familia.

Hago saber a mi madre y a Amanda con Hilda que me encuentro con algo de dolor de cabeza y que pasaré toda la mañana en cama, Annelise y Sophie se ocuparían de mi así que no deseaba que me molestaran con nada hasta mi recuperación. Amanda mostró su preocupación más luego volvió a mostrar su felicidad y corrió a su habitación para prepararse para su visita a palacio y en cuanto a mi madre solo encargo que Hilda me preparará algo ligero para el almuerzo y que en cuanto llegase le informaran de mi condición.

Una vez que mi familia termino de desayunar y de prepararse para sus respectivas actividades yo hice lo propio vistiéndome con la ropa que me proporciona Sophie. Al verme al espejo no puedo concebir lo cómodo que se siente estar sin un corsé y con una falda tan caída y ligera, doy vueltas a alrededor disfrutando de la sensación del viento ingresando dentro de mi vestido.

― ¡Es tan cómodo! ―digo sin dejar de moverme.

―Me alegra que sea de su agrado señorita Selenia ―dice Sophie sonriendo de oreja a oreja y arreglando mi cabello en dos trenzas gruesas y largas.

―Tenga cuidado señorita Selenia ―dice Annelise colocando una capa en mis hombros y cubriéndome la cabeza para evitar ser reconocida.

―Lo tendré ―respondo sujetando sus manos con fuerza y sonriéndole ―. Por favor avisa al cochero que prepare el carruaje y me lleve a la plaza principal de la ciudad.

―Como ordene usted señorita.

Sophie me ayuda a bajar asegurándose de que nadie se encontrase cerca, con cuidado nos escabullimos hacia la salida y una vez afuera me apresuro a abordar el carruaje no sin antes recibir las recomendaciones de Annelise y Sophie acerca de los peligros existentes en aquel lado de la ciudad desconocido para mí.

Me despido de ellas y luego de indicarle al cochero el lugar a donde debe llevarme partimos hacia el centro de la ciudad.

Mientras el carruaje avanzaba las mariposas en mi estómago revoloteaban con fuerza, reconozco que me siento nerviosa y que posiblemente se deba a que es mi primera vez en un paseo sin la constante acechanza de ojos curiosos y lenguas venenosas.

Al divisar las tiendas y el enorme flujo de personas hago que el cochero se estacione en una esquina y me ayuda a bajar.

―Por favor regrese a la mansión yo volveré por mi cuenta ―digo.

―Pero lady Selenia ―el viejo hombre no puede dejar de preocuparse.

―Estaré bien Klaus―intento hacer que se calme ―. No soy una dama débil.

Parece ser que mis palabras logran tranquilizarlo y entonces luego de repetirme las mismas recomendaciones de Annelise el viejo cochero agita las riendas y parte de nuevo hacia la mansión no sin antes prometiendo no cometer indiscreción con mis padres o Amanda.

Viéndome al fin sola y en medio de la bulliciosa calle camino en dirección hacia la plaza principal en donde de seguro estaría lleno de artistas y damas paseando del brazo con sus respectivas parejas.

Es agradable disfrutar de esta pequeña libertad, el viento es tan fresco, una fría corriente me recorrió la mejilla, el aire se siente tan puro, un ligero olor a dulces me llega desde la distancia. El sonido de los carruajes y las demás personas que pasan cerca de mí hacen una especie de sinfonía mágica.

Recuerdo la época en el que mi estatus de noble fue removido, una vez vine a vender verduras en la zona popular de la ciudad y aunque no tuve una buena experiencia y mi actitud no fue muy buena recuerdo que el sentirme “libre” sin el constante control de mi familia hizo que disfrutara un poco la remoción de mi estatus. Es así como me siento justo ahora.

Luego de una pequeña caminata hacia la plaza principal cerca de un grupo de músicos callejeros que entretiene a una pequeña audiencia un hombre alto se haya sentado al borde de la pileta y con los brazos cruzados. Al verlo sonrió y me apresuro a darle alcance, su vestimenta es ahora un poco más informal, las botas de cuero relucen y la espada yace oculta bajo su capa.

― ¿Lo hice esperar demasiado caballero Lindel? ―digo acerándome con una ligera sonrisa.

―De hecho, vine hace un momento ―afirma haciendo una reverencia al verme ―. Buenos días tenga usted Selenia.

―Buenos días a usted también Lindel ―correspondo el saludo ―. ¿Ha comido algo desde esa mañana? Supuse que sería bueno desayunar algo antes de nuestro recorrido.

― ¿Eso le gustaría Selenia? ―dice con un gracioso rostro de expectativa, no puedo evitar reírme un poco.

― ¿Me pregunta usted a mí? ―tengo que cubrirme un poco para evitar que me vean reír ―. Lindel tu eres mi invitado hoy te llevare a conocer el lugar así que si tú quieres iremos a desayunar, haremos todo lo que deseas.

Ese hombre es tan extraño que no concibo como un caballero a servicio del tan temido Callisto pudiese ser un sujeto tan indeciso. ¿Debo suponer acaso que esta es su primera salida? Es muy tierno si lo pienso de esa forma. Bueno entonces ambos somos unos inexpertos.

―Por favor vallamos a desayunar Selenia ―dijo al fin.

―Por supuesto ―digo en una sonrisa al mismo tiempo que me colgué de su brazo lo que le causa una encantadora sorpresa, sus dorados ojos se abren enormemente ―. Por si no lo nota caballero lindel una dama siempre pasea del brazo de su acompañante.

Sí que es alto, difícilmente le llego al hombro.

―Entonces es un honor ser su acompañante Selenia, seré envidiado por llevar del brazo a una dama tan hermosa como usted.

―Mi señor Lindel no soy una dama ahora ¿Acaso no se percató de mi disfraz?

―Un encantador atuendo de pueblo es el que lleva puesto pero una dama siempre es descubierta por sus suaves maneras y elegancia al andar.

Me ruborizo y apenas puedo disimularlo.

―Ha de haber dicho eso a muchas damas.

Mi comentario tiene como principal motivo hacer la conversación un poco más entretenida. Incluso yo puedo pretender ser divertida en algunas oportunidades.

Lindel sonríe de lado sin despegar su vista del frente.

―No he tenido la oportunidad de dirigirme a damas ―responde ―. Recuerde usted que me he pasado gran parte de mi vida sirviendo al ejercito del imperio.

Siento algo de compasión y empatía hacia él, al igual que yo Lindel paso su vida siendo el arma del imperio y yo pase la mía siendo el títere de mi padre, pero al menos yo pude vivir la libertad, aunque sea por un corto tiempo en cambio el Lindel el caballero vivió y vivirá toda su vida luchando.

Mis manos sujetan sus brazos con fuerza, ¿Por qué se me oprime el corazón tan solo pensar en ello?

―Es cierto ―dijo intentando cambiar un poco el ambiente melancólico ―. Ha de ser difícil servir al emperador Callisto, es un verdadero tirano en no permitir a sus soldados puedas salir de vez en cuando a disfrutar de las ciudades.

― ¿Tirano? ―repite aquellas palabras.

―Ya sabes, alguien temible y despiadado.

― ¿Cómo una villana? ―y la sonrisa regreso a sus labios.

―Muy gracioso ―digo haciendo un falso rostro de ofensa ―. Puedes compararlo como quiera, pero sabe bien lo que quiero decir.

― ¿Así es como ven todos a Callisto? ―pregunta él y me doy cuenta que hay algo de interés en sus palabras.

―Bueno su fama se ha extendido por todo el continente y los rumores siempre están presentes, dicen que es un hombre de temer, que lucho con su propio tío y lo venció recuperando el imperio, es un hábil guerrero y termina con la vida de todo aquel que intente enfrentarse a él.

― ¿Sabe que nada de lo que ha dicho es la definición de tirano? ―dice observándome de nuevo.

― ¿Ya dije que es muy temible?

―Un emperador puede ser temible e infundir respeto y no necesariamente sus acciones deben ser cuestionadas o despóticas. A veces se tiene que ser duro y aterrador para evitar que aquellos que se crean con el derecho de usar su influencia para abusar de los demás y obtener beneficios que solo favorecen a los nobles ricos se salgan con la suya.

Abro la boca para poder decir algo, pero me veo en la sorpresa de que no puedo decir palabra alguna que contradiga aquella declaración, tiene sentido que un emperador como Callisto demuestre autoridad e inspire temor para evitar actos corruptos en sus propias narices.

―Yo … ―empiezo al fin ―. Supongo que existe verdad en sus palabras Lindel.

Por fortuna llegamos al pequeño establecimiento que a esa hora de la mañana se encontraba apenas lleno ya que la mayoría de personas suelen despertar un poco más tarde.

Buscamos un lugar vacío cerca de una ventana y pedimos dos desayunos ligeros cada uno. La verdad, debido a los nervios de esta mañana no he podido ingerir nada así que pido un poco de jugo de fruta y un pequeño sándwich.

No tenemos que esperar mucho a que nuestro pedido fuera entregado, me agrada este servicio tan eficiente definitivamente he de regresar a este establecimiento cuando tenga la oportunidad.

El jugo tiene un rico sabor y el sándwich que al principio lucia muy delicioso también es exquisito. Siento una especie de danza en mi paladar.

―Al parecer el mito de que las damas tienen un apetito pequeño resultó ser falso ―dice Lindel concentrado más que en mí que en su propia comida.

―Le puedo asegurar que hay demasiadas cosas que podrían desmentirse con facilidad ―respondo.

― ¿Puedo preguntar cuáles serían esas creencias?

―Pues para empezar no somos solo adornos que pueden ser exhibidos como decoraciones en el hogar o en cualquier evento social, a veces a los hombres se les suele olvidar que somos personas pensantes y con el mismo razonamiento sagaz que un varón.

―No dudo que sea así, de hecho, estoy de acuerdo con usted Selenia. Mi madre era una mujer maravillosa que no temía enfrentarse a nadie y con un enorme talento para las matemáticas. Puedo decir que ni yo herede los talentos de mi madre.

Su alegría decayó un poco, debe ser muy difícil de hablar sobre la mujer que más admira Lindel.

―Se oye como una gran mujer.

―Lo era ―dice ―. Pero esta en un lugar mejor.

―Bueno ―levanto mi vaso de jugo como si se tratase de una copa de vino ―. Brindemos Lindel del imperio para que más mujeres como su madre nazcan.

Logro robarle una sonrisa y nuestros vasos suenan al impactarse uno contra otro.

―Por cierto ―dice él ―. Volviendo a retomar la conversación sobre lo que era según usted la definición de un tirano, ¿Me permite preguntar cual sería entonces la definición de una villana?

Me llama la atención aquella pregunta, intento ordenar mis ideas por un momento antes de darle una respuesta formal.

―Generalmente se le suele llamar villana a aquella mujer de actuar ruin y de comportamiento malvado y envidioso.

―Creo recordar que la noche de nuestro encuentro usted se refirió en algún momento como “villana” simplemente me dio curiosidad que una dama como usted haya usado ese término para referirse a sí misma, le preguntare entonces Selenia, ¿Es acaso usted una villana?

No tengo que dudad ni pensarlo mucho y tampoco tengo nada que ocultar, si de todas formas los rumores vuelan entonces ¿Qué sentido tiene ocultarlo todo?

―Usted mismo lo dijo ―respondo con una pequeña sonrisa tramposa ―. Use ese mismo término para referirme a mí misma por lo tanto me considero una.

―A puesto a que ha cometido muchos actos ruines Selenia ―pese a mi revelación él no muestra el rechazo que creí recibir en su lugar notó que se lo está tomando con cierta gracia ―. ¿Le importaría confesarme sus pecados?

― ¿En serio quiere saber? ―digo ―. Bien, se lo diré.

―Por favor.

―Sabotee los zapatos de mi hermana.

―Qué horror.

―Le regale perlas y le he deseado desdichas.

―Que corazón más negro.

―Suelo esparcir rumores sobre ella y le guardo envidia.

― ¿Eso es todo?

― ¿Acaso le parece poco?

―Lo que me ha narrado más bien parecen travesuras infantiles y crueles que verdaderos actos que deban ser condenados o expuestos ―dice Lindel ―. En todo caso no creo que usted sea una verdadera villana Selenia.

― ¿Y cómo esta tan seguro de ello?

―Porque la vi llorar ―su mirada se posa en mí y siento que me da una especie de caricia ―. No de furia ni de rencor, usted lady Selenia lloro de dolor.

No sé qué decir, una vez más ha logrado desarmarme por completo y ha visto mi lado más vulnerable.

―Lo que sucedió esa noche fue que …

―No hace falta que diga nada ―se apresura en decir ―. Es comprensible llorar cuando su prometido baila y coquetea con otra mujer toda la noche y la invita a palacio al día siguiente.

Abro los ojos enormemente por la sorpresa. Por supuesto que está enterado, es un caballero que protege al Archiduque está expuesto a los rumores dentro del palacio mismo.

― ¿Usted cree que hice todas esas cosas? ―pregunto.

―Pienso que el término “villana” o “villano” usado para calificar el comportamiento cuestionable de una persona es algo que se toma muy a la ligera y es empleado para catalogar a todo lo que consideramos malo o moralmente incorrecto cuando no se puede estar más equivocado. Todos somos villanos y victimas a la vez, no existe alguien que no haya actuado interesadamente en su vida o que su comportamiento no hubiese perjudicado a alguien externo y a su vez, a lo largo de nuestras vidas nosotros también hemos sido duramente perjudicarlos y abusados. Pienso que todos somos susceptibles a tener envidia, rencor y codiciamos lo que no poseemos, si todos somos propensos a la maldad ¿Por qué entonces juzgamos y censuramos a otros? Para empezar, creo que fomentar los rumores sean estos ciertos o no también son un acto deplorable que bien puede ser considerados por los de un “villano” y en cuanto a su pregunta Selenia mi respuesta es no.

― ¿Cómo puede estar tan seguro? Apenas y me conoce.

―Digamos que puedo comprender a alguien que ha sido tratado toda su vida como alguien que no es ―responde ―. Y también cada vez que veo sus ojos puedo notar tristeza en ellos por mucho que lo intente camuflar con una elegante sonrisa. Algo la preocupa y le hace temer, reconozco el miedo en cuanto lo veo, así como reconozco a una persona mala y usted podrá ser todo menos despiadada.

Acabo de perder el apetito y noto que él tampoco dio mayores bocados, ¿Qué es todo esto? Mi corazón y mi mente se encuentran confundidos ¿Cómo este caballero lejano pudo ver en mi más que nadie con quien compartí? Cuando estoy a su lado no siento miedo, ni pena ni mucho menos vergüenza, cuando estoy a su lado yo me siento comprendida.

―Veo que ya está satisfecho ―intento cambiar de nuevo el rumbo de la plática por uno más divertido y ameno ―. ¿Qué le pareció su primera comida en un restaurant del reino Castiello?

Al verlo sonreír de nuevo me hace feliz que el también haya optado por empezar un nuevo tema de conversación.

Pagamos la cuenta y le dimos una generosa propina al buen hombre que nos atendió, una vez en la calle reanudamos nuestra marcha y empezamos lo que sería nuestra larga excursión por la ciudad. Una vez más Lindel me ofreció su brazo al salir gesto el cual agradezco en parte porque el tiempo transcurrido hizo que un mayor número de gente transitara por las calles, no deseo perderme cuando se supone que soy la encargada de mostrarle todo.

Mientras paseábamos y recorrimos las tiendas y demás centros de interés hablamos de muchas cosas, le mostré mis lugares favoritos y nos mezclamos entre un grupo de danzantes para disfrutar de la alegría del festival que celebraba la alianza entre el imperio y el reino. Mucho antes de la llegada del archiduque un ambiente festivo se instaló en nuestra ciudad principal el mismo que duraría toda la estadía de su excelencia Ayham. Después de todo el Archiduque era él representando del emperador y su querido tío y debía de ser tratado como si el mismo Callisto estuviese presente.

Sentados en un parque comimos algunos dulces y pasamos un momento muy agradable. Yo no deje de preguntar más cosas sobre el imperio y Lindel con una sonrisa respondía todas mis dudas sin mostrar agotamiento, en verdad es todo un caballero como se esperaba de alguien al servicio del imperio.

― ¿Está usted disfrutando Lindel? ―pregunto caminando a su costado.

―Todo ha sido maravilloso, no pude haber tenido mejor compañía que usted.

Me siento feliz, se podría decir que desde que regrese he podido disfrutar mi retorno. Incluso me atrevo a decir que me he divertido con Lindel más que en toda mi primera línea de vida y parte de la segunda.

― ¿Hay algún otro lugar que desee conocer? ―pregunto.

―Tenemos tiempo para un lugar más así que lo dejare a su decisión Selenia.

―Me alegra oír eso ―digo ―. Porque hay un lugar que me gustaría ir y necesito la protección de un caballero.

Lindel me observa con extrañeza más luego relaja un poco el rostro. Tal vez se encuentra dudoso acerca de la seguridad del lugar a donde quiero ir.

―No piense usted mal, solo quiero ir a una tienda de libros en el lado popular de la ciudad.

―Si es importante para usted entonces con gusto seré su escolta.

Satisfecha Lindel y yo nos dirigimos a nuestro nuevo destino.

.

.

.

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Comments

Lluvia Ragne

Lluvia Ragne

Tienen bastante en común (⁠・⁠ω⁠・⁠)⁠つ⁠⊂⁠(⁠・⁠ω⁠・⁠)

2023-08-28

3

~√{©£¢%}✓¶🌟💖

~√{©£¢%}✓¶🌟💖

jajaja, un día entretenido para ambos...

2022-05-16

14

Esther Emilia Villero Gongora

Esther Emilia Villero Gongora

yo pienso que Lindel es el emperador que vino con un perfil bajo para conocer mejor ese reino

2022-05-11

46

Total
Capítulos
1 Prólogo
2 Érase una vez una villana
3 En las aguas del olvido
4 Una vez más, en el principio
5 "Una dulce bendición para ti"
6 "Mi querida Amanda"
7 Guerra de rosas
8 La villana no puede escapar de su destino
9 En donde yace el amor verdadero
10 Cuándo la luna y el sol se encuentren
11 El caballero del imperio
12 Cuando el viento sopla las flores danzan
13 La dama de plata y el caballero de la luna
14 Un hermoso ángel de calamidades
15 La villana solo anhela su libertad
16 El solsticio de un cisne negro
17 Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18 Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19 "Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20 "Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21 “¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22 "Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23 En donde cayó el ángel
24 "En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27 "Ante los dioses yo juré protegerla"
28 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30 El lamento de la luna
31 Las formas del miedo
32 La luz que habita el corazón de una estrella
33 Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34 El juicio de los dioses
35 Una perfecta villana para un tirano
36 La luna que abraza al sol
37 El clamor de los pecadores
38 El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39 El despertar de un sanguinario emperador
40 "Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41 Las mil y un noches del emperador
42 Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43 El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44 El vals de los amantes nocturnos
45 "Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46 Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47 El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48 Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51 "¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52 La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53 "Guíame por el sendero de las estrellas"
54 La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55 Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56 "Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"
Capítulos

Updated 56 Episodes

1
Prólogo
2
Érase una vez una villana
3
En las aguas del olvido
4
Una vez más, en el principio
5
"Una dulce bendición para ti"
6
"Mi querida Amanda"
7
Guerra de rosas
8
La villana no puede escapar de su destino
9
En donde yace el amor verdadero
10
Cuándo la luna y el sol se encuentren
11
El caballero del imperio
12
Cuando el viento sopla las flores danzan
13
La dama de plata y el caballero de la luna
14
Un hermoso ángel de calamidades
15
La villana solo anhela su libertad
16
El solsticio de un cisne negro
17
Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18
Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19
"Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20
"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21
“¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22
"Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23
En donde cayó el ángel
24
"En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27
"Ante los dioses yo juré protegerla"
28
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30
El lamento de la luna
31
Las formas del miedo
32
La luz que habita el corazón de una estrella
33
Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34
El juicio de los dioses
35
Una perfecta villana para un tirano
36
La luna que abraza al sol
37
El clamor de los pecadores
38
El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39
El despertar de un sanguinario emperador
40
"Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41
Las mil y un noches del emperador
42
Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43
El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44
El vals de los amantes nocturnos
45
"Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46
Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47
El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48
Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51
"¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52
La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53
"Guíame por el sendero de las estrellas"
54
La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55
Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56
"Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"

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