"Mi querida Amanda"

...V...

Es agradable aquel momento de quietud en la mañana cuando la luz del sol apenas e ingresaba por mi ventana permitiéndome algunos minutos más de sueño, mis anhelos por permanecer en cama hasta que mi compromiso se rompiera y pueda al fin obtener mi tan ansiada libertad resurgió de nuevo.

Lastimosamente, toda esa paz se vio rota por el ingreso de Annelise trayendo consigo agua para lavar mi rostro y toallas limpias.

―Buenos días señorita Selenia, el agua está lista para su aseo.

―Buenos días Annelise ―respondo incorporándome perezosamente de la cama.

El haber sobrevivido con éxito a mi primer día luego del regreso me da una sensación de esperanza y optimismo, tal vez y mi destino pueda ser cambiado.

―Lady Selenia, su excelencia el duque le recuerda que después del desayuno usted y la señorita Amanda saldrán a comprar todo lo que ella necesita.

Es cierto, padre me encomendó la tarea de preparar a Amanda para lo que sería su primera presentación en sociedad además de ser la encargada de organizar dicho evento. Para ser honesta, no me siento en la mejor de las condiciones como para salir y comprar vestidos para Amanda y mucho menos organizar una reunión en donde de seguro asistirían nobles cuyo único propósito será averiguar hasta el más mínimo detalle del origen de Amanda y el escándalo del duque León quien tuvo amoríos con una plebeya antes de casarse con una dama tan respetada como Madame Isadora. Es un riesgo que tengo que correr si deseo sobrevivir a mis banderas de muerte, pero tengo que irme con cuidado o el avance que tuve con Amanda puede revertirse desfavorablemente derrumbando mis planes y el futuro que estoy visionando para mí. Mi pacífica vida en un reino lejano y con el dinero de la indemnización por la anulación del compromiso de parte de Gregor están en juego y únicamente podré asegurarme el éxito si me comporto bien con el ángel del reino Castello, Amanda BellaFleur.

―Lo recuerdo, por favor Annelise tomare un baño haz que me lo preparen y alista mi vestido esmeralda.

―Como ordene usted lady Selenia.

Annelise se retira para luego regresar guiando a cuatro muchachas que sirven en la mansión, estas ingresan cargando una pesada tina de baño la cual es depositada en el suelo, minutos después otras cuatro doncellas ingresan trayendo consigo baldes de agua y la vierten en la enorme bañera. Annelise se encarga de colocar perfumes y aceites aromáticos.

―Hemos terminado Lady Selenia ―una de las muchachas hace una reverencia indicando que la orden ya fue cumplida ―. Que lo disfrute.

―Muchas gracias a todas ―digo con sinceridad, puede que para algunas de ellas aun sea Selenia la villana, pero espero que con el tiempo puedan notar cuan agradecida estoy con ellas ―, pueden retirarse.

Las muchachas se retiran y en la estancia solo quedamos Annelise y yo, mientras yo me desnudo e ingreso a la bañera llena de agua perfumada ella no pierde el tiempo y abre el armario buscando el vestido seleccionado para este día.

― ¿Ese no es el vestido que le regalo su majestad Gregor en el baile de su debut social señorita? ―dice ella observando un vestido color rosa de tela satinada y con cintas blancas alrededor de la cintura y algunas partes del pecho, adentro la suave enagua era tan ligera que permitía el libre andar sin la sensación de estar llevando a cuestas un vestido pesado, solo me la puse una vez y fue el día en el que Gregor y yo nos comprometimos.

―Sí, así es ―evito mirar ese infame vestido, es inevitable sentir añoranza y melancolía cuando los recuerdos aún se encuentran frescos en mi memoria, cuando mi corazón hasta hace poco guardaba sentimientos para quien fue mi primer amor, es doloroso intentar olvidar cuando cada pequeña cosa me recuerda que Gregor prefirió a otra mujer por sobre mí. Es inútil seguir aferrándose a un amor no correspondido, pero ¿Cómo consigo arrancarme cada pequeño recuerdo de mi despiadado amor? ¿Cómo consigo dominar el dolor de la decepción al haber sido precisamente el hombre a quien amaba el que me asesino? Yo solía adorar aquel vestido porque representaba la promesa de Gregor de hacerme su esposa, representaba los buenos momentos que pasamos juntos en nuestra niñez y como él sujetando mi mano me decía que no importa donde estuviésemos nuestros dedos siempre estarían entrelazados.

Todo fue mentira.

―Lady Selenia, ¿Se encuentra usted bien? ―habla Annelise sacándome de mis reflexiones, su calmada voz me es suficiente para sosegarme.

―Lo estoy―respondo incorporándome de la bañera y envolviendo mi cuerpo con una suave tela que reposaba en una silla cercana ―, ¿lo has encontrado?

―Lo halle lady Selenia, el vestido esmeralda ―. No era un vestido tan elegante como el regalo de Gregor, pero serviría para una salida de compras a la mejor boutique, algo que es bien sabido en el mundo de la alta aristocracia es que no importa a donde vaya una dama siempre habría ojos por ahí observándola al pendiente de cualquier mínimo detalle y pequeño error cometido, a donde Amanda y yo nos dirigimos era a una verdadera cueva de salvajes bestias donde no durarían en despedazarnos y devorarnos vivas si encuentran un motivo para hacerlo.

―Es perfecto Annelise muchas gracias ―con la ayuda de Annelise me preparo para mi primera salida en lo que para mí fueron largos meses. Mi cabello es cepillado con cuidado y arreglado con cintas que van a juego con mi vestido, mi querida doncella también se encarga de maquillarme de la manera en la que me gusta y es de la forma natural sin tanto rubor ni exceso de pintura para labios.

Me coloco el vestido y me calzo zapatos, en otras circunstancias optaría por unas cómodas botas para el largo día que ha de esperarme, pero el lugar a donde nos dirigimos me obliga a ser lo más elegante posible.

― ¿Sabes si alguien esta ayudado a Amanda? ―le pregunto a mi doncella de confianza.

―Tengo entendido que el duque dispuso a la mayor cantidad de doncellas para su hermana mi lady, me costó reunir a unas pocas para que le trajeran su baño.

―Entiendo, esperemos que se desocupen para que puedan limpiar mi habitación retirarla bañera, avísale a Hilda que disponga de todo a nuestra partida.

―Como ordene usted mi …

Un fuerte grito proveniente del pasillo hace que Annelise y yo saltemos del susto en nuestros lugares, ¿Quién era quien hacia tamaño escandalo? Que falta de educación.

― ¿Alguien se habrá lastimado? ―digo avanzando hacia la puerta para dirigirme hacia el lugar en el que se originó aquel grito.

―No creo que sea así señorita, no parecía ser ese un grito de dolor.

Salgo de mi recamara e intento averiguar qué es lo que está ocurriendo, mientras avanzo miles de suposiciones vienen a mí, tal vez mi madre está armando una pelea con mi padre tan temprano o tal vez Sophie se tropezó, si es así tengo que ir a auxiliarla de inmediato.

La puerta de mi antigua recamara se abre y Amanda sale en paños menores perseguida por todo un ejército de doncellas cuyos rostros mostraban una clara preocupación por el estado de mi hermana.

― ¿Qué está sucediendo aquí? ―ante mi presencia Amanda y las demás doncellas frenan de golpe, puedo notar el rostro de alivio de estas últimas al verme llegar, se ven agotadas a pesar de ser temprano por la mañana, pero ¿A qué se debía todo eso?

―Lady Selenia que bueno verla aquí ―dijo una casi con la desesperación en su voz ―, su hermana lady Amanda dice que…

―Hermana Selenia ―los brazos de Amanda me envuelven súbitamente abrazándome con fuerza y causando conmoción tanto en mí como en los presentes.

― ¿Estas bien Amanda? ―inquiero―, ¿te has lastimado?

―Lo que sucede mi lady ―interrumpe una de las doncellas todavía inquieta por lo que está sucediendo ―, es que a falta de un guardarropa adecuado para la señorita Amanda su excelencia el duque dispuso que la señorita vista uno de los vestidos de la difunta duquesa Dorothea, pero la señorita Amanda…

―Me niego a usar ese vestido ―dijo Amanda dándole la razón a las palabras de la doncella ―, no podría usar un vestido de una persona difunta es una falta de respeto a la memoria de esa persona, ya les dije hermana que prefiero usar mi propia vestimenta, pero se negaron a traer mi ropa y cuando les pregunte donde la habían dejado me-me ¡Me dijeron que lo habían quemado! ¡Hermana! ¿Cómo han podido hacer eso? ―los ojos de Amanda se llenan de lágrimas y estas bajan por sus rosadas mejillas dándole un aspecto tan vulnerable y al mismo tiempo tierno.

― ¿Es eso cierto? ―pregunto a las doncellas cuyos rostros reflejaban miedo ante un posible regaño o algo mucho peor, el despido.

―La ropa estaba gastada y tenían más remiendos que tela señorita, como escuchamos que usted señorita Selenia saldría con la señorita Amanda a comprar un nuevo guardarropa pensamos que no lo necesitaba.

― ¡Era la ropa que mi madre confecciono para mí! ―el llanto de Amanda se intensifico y a la vista de cualquiera la escena pudiese ser tomada como una intimidación hacia Amanda.

―Cálmate un poco por favor Amanda ―antes que nada, es importante apaciguarla para que la situación no se agrave aún más ―, ellas solo cumplían con sus obligaciones no vamos a acusarlas de algo que obviamente no lo hicieron a propósito.

―Pero hermana Selenia, han quemado mis prendas ¿Qué se supone que vestiré? No puedo estar impropia.

Esta situación es por decirlo menos sumamente agotadora, pero debemos de actuar con mesura para no involucrar a padre quien de seguro confundiría todo y pensaría que soy yo la que hizo llorar a Amanda.

―Todas pueden retirarse regresen a sus obligaciones, todo estará bien ahora.

Los rostros sombríos y aterrados de aquel grupo de doncellas se iluminaron de la alegría y tranquilidad. Nadie merece ser castigado por una situación que pudo haberse solucionado si simplemente Amanda se hubiese colocado el vestido de la abuela. No vamos a desquitarnos con las personas equivocadas.

―Gracias señorita Selenia ―la líder del grupo hace una reverencia seguida por el resto ―. Pasaremos a retirarnos con permiso.

Con rapidez el pasillo fue desalojado quedando tan solo Amanda, Annelise y yo, a partir de aquí es necesario actuar sabiamente.

―Hermana Selenia, pero ellas … ―empieza Amanda más antes de que prosiguiese madre y padre seguro alertados por el llanto y los gritos se apresuraron en subir a la segunda planta y dirigirse hacia el pasillo principal donde nos encontraron a ambas.

Lamente mi suerte por dentro.

― ¿Qué sucede aquí? ―dice mi madre observando a Amanda por vez primera y no pudo reprimir un gesto de molestia e indignación al verla en tales fachas ―. Pero que indecencia ―dice ella.

―Selenia ¿Me puedes explicar cuál es el problema? ¿Por qué mi hija se encuentra en camisón en medio del pasillo? ―al observar los ojos rojos llorosos de Amanda, la expresión de indiferencia que comúnmente mi padre tenía reservada para mí se modificó a una de cólera y furia, con rapidez avanza hacia donde Amanda y yo nos encontramos y me hala del brazo con fuerza y brusquedad que temo que me lo haya dislocado, más que el dolor es la sorpresa por la repentina agresión.

―Padre, por favor ―suplico intentando dominar mis sentimientos y no soltar a llorar.

― ¿Qué fue lo que le has hecho a mi hija? ―dice de pronto causando aun mayor sorpresa en mi ―. Fuiste tú, ¿verdad? ¡Tú hiciste todo esto! ¡Como lo supuse eres una mujer envidiosa y malvada!

― ¡León ya basta! ―exclama mi madre saltando en mi defensa ―. ¡Suelta a Selenia!

Pero el agarre de padre no sede y temo que mi brazo se quiebre en dos pedazos por la fuerza ejercida.

―Papá deja a mi hermana ella no me hizo nada ―interviene Amanda y solo así padre logra tranquilizarse un poco y aflojar su agarre.

― ¿Qué dices Amanda?

―Lo que paso fue …

―Lo que sucedió fue un malentendido ―intervengo antes de que Amanda le diga a padre sobre el asunto de las doncellas y la ropa quemada, si padre sabe de eso las despedirá a todas sin contemplación alguna, así de valiosa es su hija para él ―. Amanda tiene algunos inconvenientes en usar la ropa dela abuela por un día, pero estamos buscando una solución que se ajuste a las preferencias de Amanda.

― ¿Es eso cierto? ―pregunta mi padre quien no despega los ojos de su hija a la espera de una confirmación de que mis palabras son ciertas.

―Así es padre ―responde Amanda y siento que al fin luego respirar tranquilamente.

―Si los vestidos de mi madre no son de tu gusto y preferencia Selenia se encargará de proporcionarte uno de sus vestidos ―sus ojos verdes se vuelven a clavar en mí sin dejar en ningún momento la mirada amenazante ―, ¿Estás de acuerdo con eso Selenia?

Eso es una advertencia fácil de interpretar: “Si te atreves a meterte con mi hija te lamentaras”. No es necesario ese nivel de violencia para hacerme captar el mensaje.

―León ―mi madre interviene de nuevo esta vez mas fastidiada al oír aquel pedido de mi padre ―, ¿Qué broma es esta? ¿Pretendes que mi hija le de uno de sus costosos vestidos a la tuya? ¡Selenia no tiene por qué humillarse de esta manera!

―Madre basta por favor ―intento mitigar la situación agreste antes de que se nos escape de las manos ―, no tengo problema en vestir a mi hermana con gusto le daré uno de mis vestidos para que podamos lo antes posible ir a comprarle un correcto guardarropa.

El rostro de mi madre es de total indignación al oír de mis propios labios mi disposición a acatar aquella orden de mi padre.

―Has lo que quieras ―dice con amargura para luego retirarse cuanto antes.

¿Qué más puedo hacer sino es complacer los pedidos y deseos de Amanda? A estas alturas mis deseos de sobrevivir priman más que cualquier cosa. Mi querida madre, ¿Por qué no puedes verlo? Si fallo no solo yo seré exiliada sino también madre será recluida en un monasterio.

―Hermana Selenia, ¿Es cierto que me daras un vestido?

―Por supuesto que sí ―respondo observando a papá cuyos ojos profundos no dejan de intimidarme.

―Lleva a Amanda cuánto antes a que se vista con un vestido apropiado Selenia ―dice para luego también retirarse no sin antes dedicarme una de sus miradas de advertencia.

Una vez calmada la conmoción procedo a guiar a Amanda a mi pieza, ella me sigue a una distancia bastante cercana. Toda esta conmoción tan solo por un vestido es increíble, aunque hay que agradecer al cielo el que este inconveniente no haya pasado a mayores aun así pudo haber sido perjudicial para mi persona, estuve a tan poco de quedar como una villana nuevamente que ya podía sentir mi cabeza siendo cortada una vez más, no puedo permitir que eso ocurra.

Al abrir la puerta de mi habitación Amanda es la primera en ingresar maravillada observando todo a su alrededor y dando una vuelta sobre sus talones, la tela de su camisón se movía con gracia al igual que ella.

―Que hermosa es tu recamara hermana Selenia ―dice ella con la inocencia y alegría de una pequeña niña.

―Muchas gracias Amanda ―respondo abriendo mi armario y buscando algunos vestidos adecuados para ella, Amanda era un poco más baja que yo así que debo de buscar algunos con la falda no muy larga.

―Que hermoso ―exclama ella acercándose aún más hacia mi armario y observando con detalle el vestido rosa obsequio de Gregor, en cuanto ella lo noto mi corazón latía con fuerza.

Amanda saca el vestido del interior del armario con total libertad antes de que yo pudiese siquiera reaccionar ante esa acción y se lo prueba observando su reflejo en el espejo. Su rostro se ilumina al ver su imagen.

―Señorita Amanda ―interviene Annelise con un notorio rostro de alarma al ver el vestido obsequio de mi aun prometido en las manos de Amanda ―, no creo que usted deba…

―Annelise está bien ―digo con tranquilidad pese a que un sentimiento de apego todavía me ataba a aquella prenda que guardaba aun un fuerte significado, pero no tiene ningún caso continuar extendiendo el suplicio, ¿Qué sentido tiene poseer un obsequio que ahora se había convertido en mi recordatorio constante de que terminare destruida si continuó aferrada al pasado? Ese vestido proviene de Gregor el futuro esposo de Amanda y nadie más que ella podía lucirlo ni siquiera yo que soy la dueña original.

―Pero señorita ―continua mi doncella sin poder comprender mis palabras del todo.

― ¿Ocurre algo hermana Selenia? ―los enormes ojos de Amanda me miran con confusión y una nota de tristeza ―, ¿hice algo malo?

―Para nada Amanda ―respondo ―. Si ese es el vestido que te gusta puedes usarlo.

― ¿En verdad hermana Selenia? ―su alegría es genuina, me da un beso en la mejilla y se retira corriendo por los pasillos en camisón y descalza rumbo a su habitación.

La vi perderse en la distancia, Amanda lucía como una persona libre y sin preocupaciones me molesta admitirlo, pero aún conservo algo de envidia en mi corazón porque yo también anhelo disfrutar de aquella libertad, anhelo correr descalza y sin preocupaciones y ser capaz de seguir mi propio camino hacia un brillante futuro. Nuestros destinos no pueden ser más opuestos que los papeles que nos tocó interpretar. La heroína de esta historia está destinada a alcanzar el amor verdadero y a ser la reina de una nación floreciente, en cambio la villana solo anhela sobrevivir.

―Señorita Selenia ―la suave voz de Annelise logra sacarme de mis reflexiones ―. Señorita Selenia, ¿Por qué lo hizo?

Lanzo un cansado suspiro y eso que el día apenas e iniciaba.

―Porque quiero vivir Annelise.

Mi mórbida respuesta causa conmoción en mi doncella.

―Señorita Selenia ―dice ella ―, ¿se encuentra usted bien señorita?

Sonrió de lado y acomodo mi cabello, solo quería que todo esto terminase pronto, ¿Por qué el destino se empecina en arrastrarme hacia el camino de Amanda?

―Annelise avisa a Hilda que lleve mi desayuno al comedor tengo un poco de apetito ―digo saliendo de mi recamara a paso calmado. Desearía poder abrir mi corazón a mi fiel doncella, pero tengo miedo que me tomen por insana y lejos de la libertad que busco consiga pasar mis días en un sanatorio en su lugar.

Pese a su estado de total confusión mi doncella asiente obedeciendo mi petición.

―Como usted ordene señorita Selenia.

Y ambas dimos por finalizado el asunto.

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1 Prólogo
2 Érase una vez una villana
3 En las aguas del olvido
4 Una vez más, en el principio
5 "Una dulce bendición para ti"
6 "Mi querida Amanda"
7 Guerra de rosas
8 La villana no puede escapar de su destino
9 En donde yace el amor verdadero
10 Cuándo la luna y el sol se encuentren
11 El caballero del imperio
12 Cuando el viento sopla las flores danzan
13 La dama de plata y el caballero de la luna
14 Un hermoso ángel de calamidades
15 La villana solo anhela su libertad
16 El solsticio de un cisne negro
17 Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18 Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19 "Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20 "Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21 “¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22 "Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23 En donde cayó el ángel
24 "En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27 "Ante los dioses yo juré protegerla"
28 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30 El lamento de la luna
31 Las formas del miedo
32 La luz que habita el corazón de una estrella
33 Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34 El juicio de los dioses
35 Una perfecta villana para un tirano
36 La luna que abraza al sol
37 El clamor de los pecadores
38 El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39 El despertar de un sanguinario emperador
40 "Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41 Las mil y un noches del emperador
42 Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43 El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44 El vals de los amantes nocturnos
45 "Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46 Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47 El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48 Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51 "¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52 La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53 "Guíame por el sendero de las estrellas"
54 La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55 Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56 "Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"
Capítulos

Updated 56 Episodes

1
Prólogo
2
Érase una vez una villana
3
En las aguas del olvido
4
Una vez más, en el principio
5
"Una dulce bendición para ti"
6
"Mi querida Amanda"
7
Guerra de rosas
8
La villana no puede escapar de su destino
9
En donde yace el amor verdadero
10
Cuándo la luna y el sol se encuentren
11
El caballero del imperio
12
Cuando el viento sopla las flores danzan
13
La dama de plata y el caballero de la luna
14
Un hermoso ángel de calamidades
15
La villana solo anhela su libertad
16
El solsticio de un cisne negro
17
Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18
Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19
"Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20
"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21
“¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22
"Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23
En donde cayó el ángel
24
"En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27
"Ante los dioses yo juré protegerla"
28
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30
El lamento de la luna
31
Las formas del miedo
32
La luz que habita el corazón de una estrella
33
Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34
El juicio de los dioses
35
Una perfecta villana para un tirano
36
La luna que abraza al sol
37
El clamor de los pecadores
38
El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39
El despertar de un sanguinario emperador
40
"Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41
Las mil y un noches del emperador
42
Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43
El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44
El vals de los amantes nocturnos
45
"Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46
Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47
El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48
Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51
"¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52
La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53
"Guíame por el sendero de las estrellas"
54
La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55
Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56
"Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"

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