La villana solo anhela su libertad

...XIV...

Tras la partida de lady Aria la estancia queda con una sensación escalofriante y perturbadora, incluso a pesar de ser verano un viento helado ingresa recorriendo mi espalda y causándome inquietud.

Temo que el dolor de cabeza que empieza a aquejarme termine por provocarme algún desmayo así que me siento un momento con la mano en la frente intentando mitigar un poco el dolor. Si todo resulta cierto entonces, ¿En verdad tengo alguna oportunidad de proteger mi vida? Todo esto sería en vano y mi mayor temor podría hacerse realidad.

Mi cuerpo tiembla, necesito algo de agua mi garganta se seca.

― ¡Señorita Selenia! ―es Annelise quien corre a mi auxilio ―. ¡No puede ser esta usted tan pálida parece un cadáver!

―Annelise ―es lo que intento decir, pero solo balbuceos son los que salen por mi boca en lugar de palabras entendibles ―. Llévame a mi recamara por favor.

―Claro que si señorita mire nada mas como se encuentra parece que vio un fantasma.

Annelise sostiene mi cuerpo y me ayuda a subir el enorme tramo de escaleras, es un trabajo muy difícil y soy consiente por fortuna Hilda quien transitaba por ahí por casualidad llevando el cesto de ropa sucia deja caer lo que trae en brazos y con prisa ayuda a Annelise a llevarme a mi habitación.

― Pero ¿qué le pasa a la señorita? ―escucho a Hilda exclamar con voz fuerte ―. ¡Luce tan enferma!, debemos llamar al médico de inmediato.

Me quitan la ropa y me recuestan en la cama, el dolor de cabeza aumenta cada minuto y temo que el dolor se vuelva intolerable. Siento las manos de Annelise acariciando mi frente y poniendo algo muy frio, el dolor se calma un poco aún así mi cuerpo se siente terriblemente mal.

¿Qué sentido tuvo mi regreso si el peligro continuo latente por más que intente evitarlo? Nadie me cree y estoy segura que Gregor tampoco me creerá, debo de hacer algo antes de que mi prometido me juzgue y me acuse de dañar a Amanda, debo intentar luchar por mi supervivencia, no puedo darme por vencida.

Los ojos me pesan demasiado, a este punto quisiera que todo se trate de alguna pesadilla, que al abrir los ojos nada de lo que está pasando ahora sea cierto.

“Dios del tiempo que me moviste los engranajes y me hiciste regresar para corregir mis pecados, ¿Por qué ahora no consigo librarme de mi suerte? Si mi destino es morir ¿Por qué entonces me has dado esperanzas?”

“Dios del tiempo detén la enorme rueda que rige mi destino, apiádate y protégeme”

Que extraño, veo el rostro de Lindel y sus ojos dorados me tranquilizan.

...***...

Ya es de mañana cuando abro los ojos y la luz ingresa chocando contra ojos. Me incorporo de la cama e intento llamar a Annelise cuando ella ingresa inesperadamente trayendo consigo un desayuno ligero.

―Qué bueno que ha despertado señorita Selenia estábamos preocupados ―dice mi querida doncella mostrando alivio y depositando la bandeja de desayuno sobre mi regazo.

―Gracias por tus cuidados ―digo para luego percatarme de lo que Annelise dijo ―. Espera, ¿nosotros?

―Su madre está enterada de su malestar, encontró al médico salir de su recamara y siendo escoltado por mí, su madre no perdió tiempo y corrió a verla, se veía muy preocupada señorita Selenia incluso me dio la orden de avisarle si usted despierta.

―Entiendo ―digo bebiendo un poco de jugo, a pesar de mi repentino malestar de ayer por la mañana el día de hoy se siento mucho mejor ―. Puedes avisarle Annelise.

Mi doncella hace una reverencia y se retira de la estancia, al cabo de exactamente ocho minutos mi madre ingresa súbitamente a mi recamara abriendo la puerta de par en par. Su rostro denota preocupación, solo hubo una ocasión en que la vi de esa manera y fue en mi niñez cuando me afecto una muy fuerte fiebre que me dejo en cama por una semana.

―Selenia, no pensé que tu salud estaba tan grave, debí de haberte cuidado hace dos días cuando dijiste que estabas enferma ―sus manos acarician mi frente y por sus ojos puedo darme cuenta que paso toda la noche en vela.

―Me siento mejor madre, muchas gracias ―le sonrió intentando a su vez tranquilizarla un poco ―. Pero usted debe descansar no tiene buen rostro.

―Lo haré cuando tú te hayas recuperado del todo mi querida hija ―en un ademán de caricia sus manos recorren mi rostro ―. Hable con el médico cuando me lo encontré saliendo de tu habitación junto con tu doncella, me dijo que estarías bien y que solo tuviste un desgaste físico originado por un cuadro de estrés. ¿Dime hija esto es por Gregor y esa plebeya?

Suspiro de forma agotada ya que no quiero reanudar una discusión.

―Madre no deseo hablar de eso.

Un nuevo silencio se instala en nosotras que a diferencia de otras ocasiones no es incómodo ni mucho menos con una sensación de melancolía. Observo con detalle el rostro de mi madre y es una mujer hermosa, su rostro a pesar de los años se mantiene increíblemente bien y su cabello rojo me recuerda a las salvajes flamas de una hoguera, la veo a ella y no puedo evitar pensar en que no guardamos mucho parecido con ella salvo los mismos ojos. Sé que no dudara y que ha de llegar el momento en el que ella volverá a ser la misma de siempre e intentara hacer que recupere a Gregor.

―Hija ―ahora sus manos sujetan las mías con fuerza y sus ojos miran directamente a los míos, ¿Qué es eso? Por primera vez no noto la frialdad a la que estoy acostumbrada ni la decepción que siempre veía en esos ojos ―. Lo siento…

Esas brotaron de ella con dificultad y me doy cuenta que le cuesta mucho poder demostrar su arrepentimiento. Madre es una dama criada a la antigua, sus actitudes son el reflejo de una crianza estricta. Por eso sé que aquella disculpa por más pequeña que fuese es muy importante viniendo de ella.

―Madre… ―me permito albergar esperanza, sujeto sus manos con fuerza y pido a los cielos para que mi madre haya recapacitado al fin al darse cuenta que incluso si me vuelvo reina nada me asegura una vida feliz, un matrimonio por las razones equivocadas no trae la felicidad y mucho menos la dicha.

―Selenia ―es ahora, lo presiento. Madre por favor abre los ojos y ve la realidad, date cuenta que no es la vida que deseo y no es por lo que lucho. Pero las pocas esperanzas que me permití albergar se desvanecen cuando su mirada se apagó y sus manos soltaron las mimas ―. Cuando te sientas mejor tal vez debas hacerle una visita a Gregor e intentar recuperar tu posición como la prometida real, si continúas ignorándolo la hija plebeya de tu padre aprovechara para tomar tu lugar.

Mi rostro se desencaja y mi mirada se torna dura. ¿En serio me decía todo eso estando yo en cama debido precisamente por culpa del agotamiento y el estrés al que me he visto sometida desde meses atrás?

Si tan solo ella pudiese darme su apoyo, si tan siquiera se dignara a escucharme. No puedo concebir una madre cuya única preocupación es el compromiso sin futuro de su hija. Estoy tan agotada que ya no deseo continuar esperando algo de ella. Así pues, yo Selenia BellaFleur he tomado mi decisión.

Escapare yo sola al imperio.

―Por supuesto madre ―finjo obedecer porque de algo si estaba segura, iré a palacio, pero no precisamente para rogarle a Gregor por nuestro compromiso ―. De hecho, me siento un poco mejor ahora, iré más tarde a visitar a Gregor.

―Querida mía que bueno que has entendido, los cielos han oído mis rezos y te han hecho comprender la importancia de tu unión con el príncipe. Sé buena niña y obedece a tu padre y solo así te ganaras su cariño.

Por supuesto, mi misión original era darle a mi padre más influencia en la corte y obtener los beneficios como padre de una reina. No estoy dispuesta a perpetuar el control y la ambición de mi padre.

―Seré buena ―le sonrió a mi madre ―. Por ti mamá.

Noto lo feliz que se ve y su alegría es mi decepción, me besa la frente y luego se retira de mi habitación, dice algo acerca del caluroso día y cierra la puerta a su salida. En la estancia silenciosa solo quedo yo. Mis dedos tocan el lugar en mi frente donde mi madre me beso, aun se sentía cálido. Pasado un breve tiempo de la salida de mi madre Annelise ingresa de nuevo.

―Señorita vengo para llevar los trastes sucios ―sus ojos se posan en mí ―. ¿Le ocurre algo?, ¿Fue la duquesa de nuevo?

―Annelise ―digo incorporándome de la cama y dirigiendo mis pasos hacia el tocador, mi rostro aún se veía agotado ―. Dile al cochero que esté listo dentro de una hora, saldremos a palacio.

―Pero señorita, está recuperándose un desmayo por agotamiento, es preferible que descanse un día más al menos.

―Una vez solucionado este asunto entonces descansare durante todos los días de mi vida te lo aseguro ―digo ―. Por favor Annelise hazme ese favor.

―Como ordene usted señorita ―antes de salir ella hace una reverencia y luego se retira.

Sin más tiempo que perder me incorporo de mi asiento y me dirijo al armario, como es una visita al rey debo procurar lucir lo más presentable posible.

―Empecemos.

...***...

Salgo de la mansión luciendo un voluminoso vestido, el corsé se encuentra más ajustado de lo normal sé que terminaré con un terrible dolor de espalda más tarde, pero tengo que lucir presentable para mi audiencia con el rey. Abordo el carruaje que me llevara a mi destino, el viaje fue tranquilo y si no fuesen por los motivos que me empujaban a hacer aquella visita hubiese podido disfrutar del trayecto. En todo el camino no dejo de formular aquel discurso que he de presentar ante su alteza Gerald, si tengo éxito en mi proceder entonces no tengo que esperar hasta la proclamación de Gregor como príncipe heredero ni a su juicio público. Huiré mucho antes de que llegue la fecha establecida.

―Llegamos señorita ―el anuncio del cochero interrumpen mis pensamientos y me devuelve a la realidad.

―Gracias Klaus.

Las puertas de la entrada del palacio real se abren casi en el acto al reconocer el escudo de armas de la familia BellaFleur, el carruaje recorre el amplio sendero y las colosales rejas vuelven a cerrarse, los jardines lucen más hermosos esta mañana. Klaus el cochero continúa avanzando cuando de pronto se detiene al llegar a nuestro destino, muy amablemente él me ayuda a descender del carruaje evitando de esa forma algún accidente desafortunado.

―Prometo no tardar ―digo.

―Tome su tiempo lady Selenia.

Los guardias me permitieron la entrada, a pesar de no haber venido por un largo tiempo todavía reconocen mi rostro lo que es un alivio.

El palacio real es una hermosa y colosal estructura con un estilo arquitectónico que emulaba al romanticismo, las estatuas en el gran salón eran imponentes y causan admiración. Al recorrer el interior de aquel lujoso lugar alguien bloquea mi paso.

―Buenos días lady Selenia ―saluda el ayudante del rey ―. ¿A qué se debe su visita? Tengo entendido que su reunión con su alteza el príncipe Gregor no es sino dentro de dos semanas.

―No es a Gregor a quien busco ―mantengo mi postura firme y muestro un afligido rostro ―. Deseo reunirme con su majestad el rey por favor.

El hombre al frente de mí hace una sonrisa con desdén como si mi petición le sonase ridícula. No tiene nada de ridículo ver al padre de mi prometido.

―Temo que no podrá ver a su majestad el día de hoy lady Selenia mil perdones por haber venido hasta aquí en vano, pero el rey Gerald está muy ocupado revisando documentos y administrando los fondos del reino. Vuelva en otra ocasión.

No me extraña su antipatía, incluso los rumores han llegado hasta aquí. Pero no voy a darme por vencida tan fácilmente yo Selenia BellaFleur voy a ver a su majestad el rey.

Sonrió de forma forzada mientras le dirijo una de mis clásicas miradas de villana. Quiero que entienda que no permitiré una ofensa como esa a mi nombre, aun con los rumores empañándome yo sigo siendo lady BellaFleur la hija del gran duque y no voy a tolerar que me traten de esa manera.

―Veo que no comprende sir ―empiezo sin quitar mis ojos de aquel hombre tan insignificante ―. Vaya donde el Rey y dígale que la prometida de su hijo desea verlo.

― ¿Cómo se atreve a venir hasta aquí a exigir de ese modo lady Selenia? ¿Acaso es difícil de entender para usted? Regrese a su mansión y vuelva otro día.

Escucho algunos pasos aproximarse, cierro los ojos con fuerza y pienso en las palabras de mi madre de esta mañana y la desesperación que me embargó en su momento. Raudamente, las lágrimas empezaron a brotar.

El rey se estaba asomando seguro al oír la conmoción.

―No tiene que comportarse de manera tan maleducada conmigo, usted señor acaba de insultarme.

― ¿Qué está sucediendo aquí? ―la fuerte y ronca voz del viejo rey se escucha desde lo más alto de las grandes escalinatas ―. Lord Eric ¿Por qué lady Selenia BellaFleur está llorando? ¿Te has atrevido a hacerle algo?

Cubro mis labios con mi mano como quien intenta contener un sollozo cuando en realidad ocultaba mi sonrisa.

―No su alteza esto es un malentendido, solo quería hacerle entender a Lady BellaFleur que es imposible una reunión entre ustedes dos debido a sus obligaciones.

― ¿Y quién eres tú para decidir a quién puedo o no ver? Es a la prometida de mi hijo a quien te estás dirigiendo ―el humor del buen rey se vio alterado por aquella falta de respeto hacia mi persona. Por supuesto que es conocido entre todos los nobles la importancia que el rey le da al rango y al estatus ―. Retírate de mi vista antes de que ordene un merecido castigo para ti.

―S-Si su majestad ―dice el hombre retirándose en el acto sin evitar verme al rostro. El cargo de conciencia me sobrecoge de pronto, pero no es tiempo para eso ahora. Si todo sale como lo espero no volveré a jugar el papel de villana nunca más.

El rey desciende de forma lenta y pausada, veo que a él también la edad le ha llegado, a partir de ahora solo le restan dos años más de vida y su corazón sucumbirá una noche de invierno. ¿Cómo he de olvidar ese triste día? El rey fue una de las pocas personas en tratarme bien, recuerdo haber llorado su perdida y una de las únicas cosas de las que me arrepentí fue el de no haber podido asistir a su ceremonia de despedida.

―Que los cielos le otorguen bendiciones su alteza real, lady Selenia BellaFleur le saluda ―digo haciendo una reverencia.

―No es necesario que sea tan formal lady Selenia, usted muy pronto será la esposa de mi hijo, vea en mí a un padre.

Entonces comprendí que esto sería más complicado de lo que creí.

―Usted tan amable su majestad.

―Bueno lady Selenia, al parecer usted desea una audiencia conmigo y se la concederé de inmediato, dígame que se le ofrece y yo haré lo que esté en mi alcance para concedérselo.

―Su alteza estoy agradecida por su recibimiento.

Seguí al rey Gerald hacia el salón del trono a una respetable distancia y en silencio, mientras avanzamos observo las enormes pinturas que decoran los pasillos y los bustos de todos los reyes de Castiello que daban la bienvenida al gran salón.

El rey toma su lugar y me sedé la palabra.

―Selenia BellaFleur, dime a que has venido y que es lo que deseas exponer ―habla su alteza el rey.

―Su alteza ―digo con firmeza apretando mi vestido, es ahora o nunca y pido a los cielos para que mi pedido sea oído ―. Con todo respeto vengo aquí ante usted el día de hoy para implorarme por favor que de su consentimiento para que mi compromiso con su hijo el príncipe Gregor quede anulado.

Por un segundo la estancia quedo en completo silencio, incluso los soldados de la guardia cuyo deber es proteger a su alteza de cualquier amenaza observaron la escena entre el rey y yo con la boca abierta.

― ¿Anulación de compromiso? ―dijo el rey con asombro ―. ¿Cuáles son las razones para que lady BellaFleur haga un pedido como ese?

―Majestad ―intento mostrar una imagen lastimera y afectada, las lágrimas volvieron a brotar de mis ojos ―. ¿Acaso el escándalo en el que mi nombre se ha visto involucrado no es suficiente? ―digo ―. El príncipe Gregor mi prometido ha estado en constantes avistamientos con mi hermana, como usted puede darse cuenta es algo que no puedo pasar por alto. Si el príncipe ha encontrado el amor en otra dama no me opondré y le desearé la felicidad por eso, deseo terminar con el compromiso que nos une al príncipe y a mí.

―Lady Selenia, ¿No está usted tomando las cosas de manera apresurada? ¿Lo ha consultado con sus padres?

―Considero que no hubo necesidad de hacerlo, ya que yo soy la prometida de Gregor y no deseo seguir mortificando a mis padres, por favor alteza escuche la petición de su súbdita, de su autorización para que tanto Gregor como yo podamos buscar la felicidad.

En un acto desesperado me arrodillo a los pies de su majestad, bajo la cabeza y rezo para que las palabras que está a punto de pronunciar me liberen.

―Selenia ―el rey se incorpora de su asiento y avanza hacia mí ―. Alza la cabeza Selenia e incorpórate del suelo, no tienes nada de lo que estar avergonzada para que escondas tu rostro.

―Su majestad …

―Me pediste la anulación de tu compromiso y he aquí mi respuesta, tu petición es denegada.

― ¿Cómo? ―no entiendo que es lo ocurre, no se supone que mi petición sea denegada. Mis argumentos fueron convincentes ¿Qué más desea oír?

―No puedo aceptar su pedido.

― ¿Por qué? ―digo, intento dominar mis emociones, pero en una situación como está la desesperación y la decepción priman más.

― ¿Por qué Lady Selenia? ―sonríe el rey como si la situación fuese tan ridícula que no amerita su seriedad ni atención ―. Porque no hay necesidad para anular un compromiso que fue establecido por su padre y por mí, además Gregor no mostró señales de querer anular su compromiso con usted y mientras las dos partes no declaren al mismo tiempo que desean romper no hay nada que yo pueda hacer.

―Gregor ha evidenciado con su comportamiento que no desea una relación conmigo, ha demostrado afecto y preferencia por mi hermana abiertamente.

―Querida lady Selenia, ¿No es un poco exagerando de su parte? El príncipe se casará con usted y al ascender al trono usted será la reina, tiene que aprender a lidiar con las concubinas o doncellas si desea que su matrimonio sea armonioso.

¡Que descaro! Nunca pensé que el hombre que yo apreciaba como una figura paterna me decepcionara de aquella forma. ¡No lo acepto!

―Su alteza ―aprieto los puños e intento dominarme ―. Lo lamento, pero me niego a ese matrimonio.

―Espero que sepa muy bien lo que hace lady Selenia porque ahora no se encuentran una posición favorable. Por el cariño que le guardo no comentaré nada de esto a sus padres, pero espero que reflexione acerca de su descabellada petición.

―Sé muy bien lo que hago su alteza ―digo ―. Y no hay nada que reflexionar.

.

.

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Comments

Yoha D' Boliivarr

Yoha D' Boliivarr

viejo infeliz osea que ella va a pasar toda su vida bajo la sombre de otras mujeres y el desprecio de ese infeliz ps noooo .... que se vaya al campo o a donde no la puedan encontrar.

2025-02-23

0

Dora Guzman Pacherres

Dora Guzman Pacherres

Me perdí aquí debe de haber algo oculto para que le niegue la petición.😠😠😡🙁

2025-01-23

0

Alex

Alex

Aqui hay algo misterioso o Gato encerrado 🤔🤔🤔🤔🤔

2024-05-12

2

Total
Capítulos
1 Prólogo
2 Érase una vez una villana
3 En las aguas del olvido
4 Una vez más, en el principio
5 "Una dulce bendición para ti"
6 "Mi querida Amanda"
7 Guerra de rosas
8 La villana no puede escapar de su destino
9 En donde yace el amor verdadero
10 Cuándo la luna y el sol se encuentren
11 El caballero del imperio
12 Cuando el viento sopla las flores danzan
13 La dama de plata y el caballero de la luna
14 Un hermoso ángel de calamidades
15 La villana solo anhela su libertad
16 El solsticio de un cisne negro
17 Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18 Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19 "Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20 "Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21 “¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22 "Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23 En donde cayó el ángel
24 "En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27 "Ante los dioses yo juré protegerla"
28 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30 El lamento de la luna
31 Las formas del miedo
32 La luz que habita el corazón de una estrella
33 Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34 El juicio de los dioses
35 Una perfecta villana para un tirano
36 La luna que abraza al sol
37 El clamor de los pecadores
38 El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39 El despertar de un sanguinario emperador
40 "Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41 Las mil y un noches del emperador
42 Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43 El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44 El vals de los amantes nocturnos
45 "Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46 Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47 El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48 Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51 "¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52 La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53 "Guíame por el sendero de las estrellas"
54 La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55 Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56 "Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"
Capítulos

Updated 56 Episodes

1
Prólogo
2
Érase una vez una villana
3
En las aguas del olvido
4
Una vez más, en el principio
5
"Una dulce bendición para ti"
6
"Mi querida Amanda"
7
Guerra de rosas
8
La villana no puede escapar de su destino
9
En donde yace el amor verdadero
10
Cuándo la luna y el sol se encuentren
11
El caballero del imperio
12
Cuando el viento sopla las flores danzan
13
La dama de plata y el caballero de la luna
14
Un hermoso ángel de calamidades
15
La villana solo anhela su libertad
16
El solsticio de un cisne negro
17
Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18
Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19
"Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20
"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21
“¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22
"Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23
En donde cayó el ángel
24
"En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27
"Ante los dioses yo juré protegerla"
28
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30
El lamento de la luna
31
Las formas del miedo
32
La luz que habita el corazón de una estrella
33
Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34
El juicio de los dioses
35
Una perfecta villana para un tirano
36
La luna que abraza al sol
37
El clamor de los pecadores
38
El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39
El despertar de un sanguinario emperador
40
"Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41
Las mil y un noches del emperador
42
Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43
El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44
El vals de los amantes nocturnos
45
"Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46
Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47
El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48
Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51
"¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52
La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53
"Guíame por el sendero de las estrellas"
54
La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55
Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56
"Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"

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