...VII...
Los días transcurrieron en un pestañeo y en menos de lo esperado una semana había pasado. Mientras Amanda a órdenes de nuestro padre recibía clases sobre el correcto uso de la etiqueta y baile para el día de su presentación yo en cambio estuve a cargo de toda la organización haciendo que mis horas de sueño se redujeran considerablemente debido al estrés causado. En circunstancias normales un evento como lo era una fiesta de presentación en sociedad se organiza en un tiempo mínimo de 2 meses debido al enorme trabajo y esfuerzo empleado que traen consigo, no solo era cuestión de disponer de un ambiente propicio si no también se tenía que preparar al personal e instruirlos para evitar errores a la hora del evento, el salón debía de estar correctamente preparado y los aperitivos deben ser servidos de acuerdo a las necesidades de los asistentes, las invitaciones debían de ser enviadas con suficientes días de antelación según era la costumbre eso era necesario para que las damas asistentes pudieran preparar sus vestidos con tiempo.
El tan ansiado día y en el que trabaje arduamente por fin había llegado. Desde temprano por la mañana me asegure de dar una última inspección para asegurarme que todo saldría de la manera correcta, si lograba hacer un buen trabajo entonces nadie creerá que seré una amenaza para Amanda y entonces estaré lejos de la mira de todos.
Tengo que tener eso en mente si deseo verme librada de mis obstáculos hacia mi vida pacífica.
― ¿Lady Selenia preparó ya el vestido que se pondrá para la fiesta de presentación de la señorita Amanda? ―pregunta Annelise sirviéndome una taza de té en ese momento en que encontré un pequeño descanso en medio de tanto trabajo. Luego de este día dormiré por una semana entera lo prometo.
―No creo que sea correcto robar un día tan importante para Amanda así que usare uno de los vestidos que ya poseo no es necesario estrenar uno nuevo.
― ¿Permite la señorita que le haga una sugerencia? ―dijo mi querida doncella.
―Por supuesto que puedes Annelise ―le dedico una sonrisa para luego beber un poco más de mi taza de té.
Rápidamente Annelise se dirige a mi armario buscando entre los vestidos que ya poseo, la observo sin comprender exactamente lo que busca, no hay nada ahí que no haya visto. Al fin luego de algunos minutos logra sacar lo que parece ser un vestido largo de color azul de escote y mangas amplias con algunas tonalidades en blanco y gris.
―La señorita luce hermosa en un vestido de este estilo, la piel se ve descubierta pero no demasiado para no causar escándalo y el color resalta aún más la belleza de su piel nívea y su largo y hermoso cabello platinado, luce como la luna señorita Selenia.
Ante la comparativa de mi querida Annelise no puedo evitar sonreír debido a su ocurrencia ¿Cómo la luna yo? Si tenía que ser representada por algo sería una noche oscura y sin estrellas.
― ¿En serio es importante para ti Annelise? ―digo.
―Lo es señorita Selenia, quiero que luzca tan hermosa y elegante como siempre.
Suspiro con agotamiento frotando un poco mis sienes, si tan solo Annelise supiese que resaltar era lo que menos quería hacer, mientras más invisible sea y más atención le den a Amanda entonces yo estaría a salvo. No obstante, no quiero decepcionar a Annelise.
―Lo hare ―respondo
― ¿La señorita lo dice en serio?
―Muy enserio ―añado ―, por favor prepáralo y también algunos accesorios que convienen con mi vestido.
―Como ordene señorita ―responde ella con una enorme sonrisa en los labios.
...***...
Una hora antes de que iniciara el evento la mansión era un ir y venir de doncellas y mucamas que no paraban ni un segundo salvo para tomar un poco de aliento y proseguir con su labor. Debido a la importancia de la presentación de Amanda padre dispuso de nuevo que una enorme cantidad de doncellas la preparasen como era debido por tal motivo nos encontramos con una ausencia de personal que molesta notablemente a mi madre quien se vio indignada tras tener solo 3 doncellas que la ayudaban a prepararse.
―Siento causarte mucho trabajo Annelise, sé que para estos eventos se requiere más ayuda, pero todas están con Amanda.
―No hay problema lady Selenia
―No tienes que hacer eso puedo vestirme yo sola si lo prefieres y así ganamos algo de tiempo.
―Es el deber de una doncella de confianza el servir a su joven señorita, además antes del vestido tenemos que ponerle las enaguas y ajustar un poco su cintura, pero no demasiado.
Recuerdo odiar el uso del corsé y era lo único que no extrañe cuando me exiliaron, me lo sujetaban tan fuerte que apenas y podía respirar de forma correcta, así que no deseo volver a ponerme uno en lo que me queda de vida.
―Omitamos eso ultimo ― digo ―. Quiero poder caminar con libertar.
Tras una pequeña discusión con Annelise decidimos que lo usaría, pero no lo ajustaría hasta el extremo de causarme dolor y dificultarme la respiración.
Unos golpes a la puerta hacen que volteemos curiosas en dirección a la entrada queriendo saber de quién se trata, al dar la orden una feliz Sophie ingresa haciendo una reverencia al verme.
―Creí que la señorita Selenia necesitaba ayuda así que vine para saber cómo se encuentra.
Por un momento creí escuchar coros angelicales y ver un halo de luz rodeando a Sophie porque había sido enviada directamente del cielo.
―Mi salvadora ―digo sin ocultar mi alegría ―. Pero ¿Estás segura que no necesitan de tu ayuda en la habitación de Amanda?
―Ahí es un caos total señorita, todas están haciendo algo y no me dejaron nada más a lo que atender lo que me hizo feliz porque quería ayudar a la señorita Selenia.
Un par de manos extras siempre serian bienvenidas así que con Sophie nos aseguramos de poder estar listas a tiempo.
Definitivamente cuando todo esto finalice voy a tomar una larga siesta considero que lo merezco.
...***...
El tan ansiado momento esperado por padre y Amanda había iniciado y todos los invitados llegaron puntualmente a la hora indicada en las cartas de invitación. Toda la alta aristocracia se encontraba reunida haciendo cada uno un despliegue de su propio poderío compitiendo por quien tiene el vestido más costoso y mejor diseñado o quien ostenta la joyería más costosa.
Todos sabían que en cualquier evento social ya sea organizado por un alto noble o la misma familia real se tenía un único propósito y era el de demostrar poder.
Las risas resuenan en el gran salón mezclándose con la sinfonía interpretada por la orquesta para amenizarla velada, las doncellas y sirvientes constantemente se movían de un lado al otro ofreciendo bebidas a quienes notaban que tenían la copa de champagne vacía y en algunas oportunidades una que otra dama aprovechaba una oportunidad en donde no era vista para comer un aperitivo.
Mientras doy un paseo por todo el salón recibiendo a los recién llegados y saludando a rostros conocidos me aseguro que no se cometan errores y que todo vaya conforme lo esperado.
―Supe que fue lady Selenia la encargada de organizar tan encantador evento para su hermana, que gentil de tu parte querida ―dice una dama de avanzada edad, pero elegantemente vestida y acompañada de otra dama más joven.
Aquellas eran la condesa Rosefield y su hija una señorita taciturna y de pocas palabras a quien en raras ocasiones se le veían en eventos como este.
―Agradezco su presencia ―digo haciendo una reverencia en muestra de respeto, la condesa Aghata Rosefield pertenecen al grupo de damas nobles de la primera generación y por lo tanto sus opiniones tenían peso en el círculo social ―. Nos honra con su asistencia.
―Eres tan hermosa e hiciste un gran trabajo, siempre digo que toda dama que aspira a hacerse un nombre en el círculo social debe de aspirar a la perfección, deben trabajar tan duro como lady Selenia.
Disimulo con una sonrisa y me despido de ambas damas, notó como la hija de la condesa, lady Constantine no puede aparentar interés en este evento. No la culpo al igual que ella preferiría estar en cama descansando.
Cuando ya no faltaba ningún invitado por llegar el tan ansiado momento por el que todos se habían hecho presentes llegó. De la mano de padre Amanda desciende por las escalinatas con tanta gracia que parece increíble que hubiese aprendido a un ritmo tan rápido, lucía un bonito vestido color palo rosa y su cabello dorado estaba armado en un elegante moño rizado, una pequeña tiara con una joya haciendo juego con su vestido adornaba su cabeza. Al verla con esa Tiara la imagen de ella sosteniendo a Gregor del brazo mientras estoy a punto de morir viene a mi memoria. Intentó dominar mis temores y aparentar alegría, pero no creo tener excito alguno.
―Damas y caballeros ―empieza a hablar mi padre cuyo aspecto cautivó a las damas tanto jóvenes como comprometidas, a pesar de la edad padre se conservaba maravillosamente ―. Nos hemos reunido para celebrar un momento importante tanto en mi vida cómo la de mi hija, a muchos de ustedes de seguro ya les habrá llegado rumores sobre su existencia y puede que para otros esta sea la primera vez que escuchan sobre ella, hoy en este jubiloso día y en frente de la alta nobleza que es la piedra angular de nuestro amado reino yo León BellaFleur presentó en sociedad a mi querida hija Amanda BellaFleur quien a partir de ahora será llamada por todos como lady BellaFleur.
Amanda sonríe de forma dulce y su rostro se ilumina cautivando a todos los presentes, hace una reverencia fruto de varios días de practica en señal de saludo para todos aquellos asistentes en este importante día.
―Yo lady Amanda BellaFleur les doy la bienvenida y que lo cielos bendigan a todos.
Los aplausos no tardaron en hacerse escuchar y también los comentarios alabando la gracia y belleza de Amanda. En un rincón un poco apartada de aquel cuadro familiar ideal observe al padre y a la hija y la melancolía me envolvió súbitamente, odiada admitirlo, pero aún conservaba un poco de envidia hacia Amanda, padre la mira con cariño y se muestra tan orgullosa de ella lo que habría dado yo porque me viese de aquella forma.
Los recuerdos de mi presentación en sociedad me sobrecogieron súbitamente. Hacia un año atrás yo estuve en la misma posición en la que se encuentra mi hermana pero en cambio a mí mi padre no me escolto ni tan siquiera bailó conmigo, tuve que pasar un tiempo que me supo eterno oyendo a las personas murmurar mientras contenía las lágrimas aquello fue una de las más grandes humillaciones de mi vida, al final fue Gregor quien viendo mi agonía corrió en mi auxilio escoltándome y bailando conmigo, ese día estuve infinitamente agradecida con él y puede que aquel suceso hubiese alimentado aún más mi necesidad por sentirme amada por Gregor.
―Hermana Selenia ―es Amanda quien entusiasmada logra devolverme a la realidad, viene hacia mí completamente radiante y con una enorme sonrisa ―. Hermana Selenia quiero darte las gracias nada de esto hubiese sido posible por ti ―sus manos sujetan las mías con fuerza y su sonrisa es amplia y genuina.
Tal vez exista un final feliz para ambas.
―Es tu noche lady Amanda ―le correspondo la sonrisa ―. Disfrute de la velada ya es hora de su primer baile en público, mucha suerte lo harás bien.
― ¡Gracias! ―Amanda avanza con efusividad cuando su pie descanso toca el suelo frio del salón, su rostro se horroriza al percatarse de que una de los tacones de sus zapatos se había quebrado.
Un verdadero contratiempo sin duda, los ojos de Amanda se cristalizan amenazando con lagrimear y sus mejillas enrojecen de la vergüenza, un accidente como este en la noche de su debut es algo que alteraría a cualquiera y más cuando cualquier falla sería motivo para habladurías que durarían largas semanas.
―Ven conmigo Amanda ―digo ofreciendo mi mano y ayudándola a caminar con sumo cuidado a un lugar tranquilo y apartado donde podamos hacer el cambio de calzado.
―Hermana Selenia muchas gracias ―el pequeño ángel contuvo sus lágrimas.
Nunca hubiese imaginado que precisamente yo ayudaría a Amanda cuando en la primera línea de vida me esforcé porque aquel día fuese un desastre para ella. Hable mal de Amanda a mi circulo de amigas esparciendo horribles rumores y pocos fueron los asistentes al debut social de la nueva BellaFleur. Pero ahora todo es tan distinto.
―Annelise ―digo a mi doncella que en cuanto nos vio a Amanda y a mí alejarnos del resto de invitados ―. Busca a una de las doncellas que vistió a Amanda y pídele que suba a su recamara y traiga un nuevo par de zapatos.
―Señorita el baile entre su padre y Lady Amanda está a punto de iniciar no tenemos tiempo.
El nerviosismo y el pánico asaltaron a Amanda que sentada en una de las sillas de aquel pequeño salón empieza a temblar. No es bueno que la dama presentada se deje dominar por el nerviosismo.
Si padre se entera que Amanda tuvo un percance tan desafortunado como este enfurecerá y buscará desquitarse con alguien. La tonada de la orquesta interpretando el vals ya está iniciando y el tiempo se nos está escapando de las nanos.
Sin que yo misma sepa el porqué de mi acción me saco los zapatos y se los ofrezco a Amanda quien me observa con enormes ojos incrédulos. Mis pies descalzos son ahora los que tocan el frio suelo.
― ¡Lady Selenia! ―dijo Annelise perpleja ante mi proceder ―, ¿Qué cree usted que hace?
―No perdamos más tiempo, Amanda póntelos y sal en este instante para tu primer baile, mientras más tiempo te ausentes mayores serán los comentarios hacia tu persona.
―Pero hermana ―dice ella con los mis zapatos aun en sus manos ―, yo no puedo.
―Amanda por favor es lo único que tenemos en ese momento cuando regreses Annelise traerá tus propios zapatos.
―Gracias ―los brazos de Amanda me envuelven en un abrazo y ante eso solo le doy unos suaves golpes en la cabeza, confieso que se siente muy raro y no me encuentro cómoda con esa muestra de afecto.
Mando a Annelise a que vaya por el calzado de Amanda para tenerlo listo al finalizar el vals entre ella y padre.
―Hermana, ¿Te aseguras que no venga nadie? Sería muy vergonzoso para mí que alguien me viese de esta forma, estoy segura que traería deshonra a nuestro padre.
Es una razón válida para Amanda así que no discuto su necesidad por mantener el incidente en secreto, me alejo de ella por algunos segundos y al abrir la puerta asomo mi cabeza para asegurarme de que todo se encontraba despejado.
―Podemos salir ―digo y Amanda obedece saliendo de la estancia rumbo al salón principal con mis zapatos ya calzados.
Al verla padre sonrió y ella se acercó aún más a él sonriendo de nuevo, es como si las lágrimas nunca hubiesen existido y la angustia que domino su corazón se hubiese desvanecido en un soplido. No muy lejos mi madre se encontraba observado todo con indiferencia y cansancio.
Amanda y padre empezaron a bailar al ritmo de la tonada, pese a que sus clases con el instructor de baile apenas y duraron una semana es increíble el notable avance que la nueva dama BellaFleur demostraba en la pista de baile, sus pies se movían con agilidad, aunque aún le faltaba cierta maestría no se puede negar que con mayores horas de practica se desenvolvería con gracia y soltura.
Todos no despegan los ojos de aquel encantador cuadro incluso yo quedo cautivada ante semejante despliegue.
De pronto una mancha carmesí se deja ver en la suave y blanca seda del calzado, con forme Amanda bailaba aquello solo se acrecienta y de pronto el sonido de la orquesta se vio interrumpida con un grito de dolor. Padre detiene sus pasos y se apresura a auxiliar a su hija, los rostros curiosos no tardan en intentar averiguar qué es lo que está ocurriendo y yo también.
Una dama mayor ofrece un asiento a Amanda y padre la carga hasta llevarla al lugar ofrecido, con un gesto notorio de dolor Amanda retira el zapato de su pie y la sangre brota de una herida reciente formada en el empeine.
― ¿Cómo fue que sucedió esto? ―exclama mi padre con furia.
―Yo no sé ―argumenta Amanda en un estado de confusión total ―. La hermana me presto sus zapatos cuando los míos se rompieron ―al mencionar mi nombre la mirada asesina de mi padre me busca entre todos los presentes y mi nombre es pronunciado por todos en la estancia.
― ¡Selenia! ―grita mi padre y yo me abro paso entre todos caminando descalza, me siento avergonzada por aquella forma tan impropia, pero tengo que afrontar la mención de mi nombre en un asunto tan delicado.
―Aquí estoy padre ―me apresuro a decir.
― ¡Mira aquí Selenia y dime que es lo que ves!
En el interior del calzado que Amanda llevaba se encontraban ajugas filosas. Quedo completamente enmudecida sin saber cómo defenderme ante una acusación tan grave como un atentado físico.
―Padre ya basta ―Amanda intenta tranquilizarlo ―. Estoy segura que todo es un malentendido mi hermana no podría hacerme daño.
―Te aseguro padre que yo no fui quien puso las agujas en el interior del calzado y no me explico cómo es que dieron a parar en el interior ―digo ―. Yo misma me los quité y se los ofrecí a Amanda, ella vio y comprobó que no había nada adentro.
Los comentarios no se hicieron esperar y muchos no eran muy favorables para mi si situación, entre aquellas voces reconocí la de Aria Giovanna exclamando su indignación y censura hacia mi comportamiento.
“Le coloco ajugas a los zapatos de su hermana que criatura más despreciable”
“Toda esta puesta en escena resultó ser falsa, está claro que le tiene envidia”
“Pobre señorita Amanda, tiene que convivir con una bruja despiadada como lady BellaFleur, me pregunto ¿Qué es lo que opinaran de todo esto el rey y el príncipe heredero?”
―Es un error ―intento mitigar las turbulentas aguas que se avecinan hacia mí ―. Yo no soy la responsable de esto.
Puede que en el pasado mis fechorías hacia Amanda hubiesen sido crueles y desalmados lo suficientes para ganarme la censura publica y un castigo que me costó la vida, pero esta vez no he hecho nada, por primera vez soy inocente.
Por mucho que Amanda intentase defenderme argumentando que era un completo malentendido no existía nada que pudiese hacer para mejorar mi infortunio. La celebración se dio por finalizada y mi corazón sintió el verdadero terror, siento la muerte rondando cada vez más cerca y la historia se estaba volviendo a repetir.
...***...
Los meses transcurrieron, la primavera se encuentra muy cerca y el día de hoy se cumplen dos meses desde mi regreso y la llegada de Amanda a la mansión y mi suerte no mejoro en nada desde la última vez, la situación en la residencia BellaFleur ha sido de una constante tensión y sucesos extraños.
Mi actitud y comportamiento ante Amanda a lo largo de estos meses han sido de total respeto manteniendo mi prudente distancia e intentando evitar cualquier situación que podría ser malinterpretada y me pusiera en una posición desfavorable. De hecho, he intentado que nuestra interacción sea lo más remota posible y las veces en las que es inevitable que compartamos la misma estancia o que asistamos a la misma reunión intento mantenerme siempre educada dedicándole alguna que otra furtiva sonrisa, aunque debido al incidente donde mi nombre fue manchado pocas eran las reuniones en donde era invitada y cuando asistía a una lo hacía como dama de compañía de Amanda a pedido de mi padre.
Me sorprendió la rapidez con la que Amanda se adaptó a la vida aristócrata. Las reuniones de té a los que asistía todos los fines de semana se hicieron frecuentes una vez que fue aceptada por el círculo más íntimo de damas nobles. Después de todo, sea ilegítima o no, Amanda era la hija de un duque y nadie podía objetar contra la importancia del apellido BellaFleur. La gracia y encanto de Amanda cautivaba una vez más a todos y a su lado yo me ensombrecía.
Se podría decir que la vida de Amanda a comparación de la primera línea temporal era muy favorable y pacífica, sin acosos ni intimidación por mi parte y la de mi madre. No obstante, el peligro no se alejaba de mí ya que extraños sucesos acontecían creando malentendidos que me perjudicaban haciéndome quedar como una hermanastra envidiosa. Como la ocasión en donde Amanda asistió a su primera reunión social organizada por la esposa del Marqués Allender. Ese día Amanda asistió con un juego de aretes y collar de perlas, las otras damas se alarmaron al ver la joyería de aquella damisela. En la sociedad se cree que el obsequiar perlas es una declaración de desprecio y deseo de muerte además de representar lágrimas y sufrimiento, así pues, cuando Amanda argumento de que yo fui quien se los obsequio omitió que en realidad mi obsequio fueron un collar de jade que combinaban con sus ojos, pero como el modelo no fue de su agrado por considerarlo anticuado ella fue personalmente a la joyería a hacer el cambio.
A los ojos de las damas quedé como una hermanastra malévola que no soportaba a aquel ángel encantador. Al preguntar a Amanda con calma sobre el porqué de esa elección ella se disculpó y me aseguro que todo fue un error y que se aseguraría de aclarar el malentendido ante el resto de las damas, pero jamás lo hizo.
A este paso los rumores se extenderán hasta llegar a los oídos del príncipe heredero y mi exilio será inevitable. Ya puedo despedirme de la compensación financiera. Solo me queda asegurarme de encontrar una buena región lejos de este reino donde habitar y pasar mis días tranquilamente.
Mis visitas a palacio no eran muy frecuentes, según el acuerdo de compromiso debía de asistir cada mes para reunirme con mi prometido. Nuestros encuentros se limitaban a pasear por los jardines o montar un poco. Recuerdo esperar con ilusión cada fecha programada para mi visita a palacio. Vivía enamorada de Gregor, no obstante, mis sentimientos ya no eran los mismos aún más cuando fue bajo su orden que el verdugo bajo su hacha hacia mi cuello. Ya no busco su amor, tan solo vivir. Cada vez que lo veo recuerdo esos momentos y mi necesidad por alejarme de ahí se acrecienta.
—Es bueno verte Selenia —me dijo mi futuro ex prometido —. Estás muy hermosa —añadió Gregor besando mi mano.
Antes de la llegada de Amanda se podría decir que muchos alababan mi belleza y me colocaban entre las damas más hermosas del reino. Puede que antes eso me llenase de orgullo, pero en mi actual situación era irrelevante.
—Gracias su majestad —agradezco cortésmente el cumplido.
—Últimamente ha sido muy difícil hacer que vengas a palacio —dice de repente sin soltar mi mano y mirándome con ojos inquisitivos —. ¿Acaso la he ofendido Lady Selenia? Si ese es así ruego su perdón por la falta cometida.
Sus ojos celestes me miraban de forma tan intensa. En otra época hubiese dado mi vida por ser vista de aquella forma, pero ahora me causa rechazo y algo de recelo. Sé que solo es cuestión de tiempo para que dirija esa mirada a mi media hermana.
—Para nada su majestad, solo me he sentido un poco indispuesta.
—Ha de ser por su famosa hermana —dijo de pronto sin quitar esa sonrisa falsa de su rostro, sus rubios cabellos brillaban con el sol dándole el aspecto de un ángel amenazador —. He oído que ustedes dos no se llevan muy bien.
Esto era una trampa, los rumores han llegado a Gregor poniendo mi situación aún más complicada. Se supone que el comportamiento de una prometida debía de ser ejemplar. Gregor intenta saber que tan cierto es lo que se dice.
—Por el contrario —disimulo mi palidez con una sonrisa despreocupada —. Amanda es muy gentil y dulce, siempre he anhelado una hermana y mi sueño se realizó con ella.
Espero que eso sea suficiente, al ver esa falsa sonrisa de Gregor mis esperanzas se desvanecen.
—¿Es así? Ya veo —dice soltando mi mano para avanzar sin mí —. Espero conocer a esa famosa hermana en el baile. Por favor, asegúrate de no faltar prometida mía.
― ¿Baile? ―mi mente se encuentra confundida ―, ¿De qué baile está hablando?
―El Archiduque de Regis nos brindara el honor de su visita y con ello esperamos poder fortalecer nuestras relaciones diplomáticas con el imperio y tener un poderoso aliado.
―Su alteza Gregor ―empiezo intentando lograr que él desista ―. Temo no encontrarme en mi mejor condición como para asistir a un evento tan crucial.
―Sin excusas querida Selenia ―dice él ―. Deseo que tú y tu familia asistan.
Me sorprende que Gregor no haya podido oír el sonido de mi garganta. Mientras él se da la vuelta y se aleja esquivo mi rostro evitando ver su partida, eso fue una advertencia de su parte. El tiempo se me ha terminado y es aquí cuando me pregunto si las cosas no pueden ir peor de lo que ya están, por más que me he esforzado mi reputación es la misma y Gregor me exiliará dentro de un mes.
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Comments
Dora Guzman Pacherres
A mí me parece que esa disque hermana es una víbora completa ella sabía todo y se hace la víctima. Todo para destruirla a ella y su madre. Si tiene joyas vendelas y junta dinero y vete, solo eso.
2025-01-23
0
Blancafrancisca Centurion
asta donde estoy leyendo mi conclusión es que la supuestamente hermana tiene sus recuerdos y está asiendo esto para que el tramareal siga el mismo
2025-01-28
0
Yulienb🌹
¿Por qué
ella sabiendo lo que va a pasar no reune dinero y huye para salvarse como lo habìa pensando? Por qué volver a pasar por ese sufrimiento pudiendo evitarlo?
2024-07-20
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