...IV...
—Selenia, ven aquí y saluda a tu hermana Amanda.
Al oír la orden de mi padre no hago otra cosa más que obedecer, con cautela desciendo las escalinatas preparándome mentalmente para lo que sería el encuentro más importante en esta segunda línea de vida. Ahí estaban ellos al pie de la escalera juntos como un padre y una hija, no fue difícil reconocer a Amanda cuando fue su imagen lo último que vi antes de mi muerte, luce tan diferente ahora al contrario de ese entonces, su vestido de tela barata y de modelo sencillo, sus zapatos están gastados e incluso sus manos blancas se encontraban rojas seguramente por el brusco cambio del ambiente. A pesar de su humilde atuendo su belleza era algo resaltante, sus cabellos de oro semejantes a los de papá se encontraban acomodados prodigiosamente bajo su sombrero, sus enormes ojos verdes observaban con un aire infantil y encantador parecía una pequeña niña maravillada por todo lo que se encontraba a su alrededor.
Cuando ella sea la reina se volverá la envidia de la corte y de las damas aristócratas de la primera generación y todos la alabarían su belleza y bendecirían su nombre.
Al estar frente al padre y la hija mantengo mi postura solemne y hago una reverencia en señal de saludo. Las emociones aún están a flor de piel más intento hacer que sea la razón y la necesidad de supervivencia quienes imperen en mí. Solo de esa forma evitaré que mi bandera de la muerte se alce.
—Es un placer conocerte Amanda, por favor se bienvenida —digo intentando poner un rostro tranquilo y amigable. Después de todo es la amada hija de mi padre estoy segura de que eso le complacerá.
El rostro de Amanda se ilumina ante mi saludo y también se inclina ante mí con una bonita y descuidada reverencia, incluso yo debo de reconocer que se ve muy tierna.
Definitivamente solo seré amigable.
—El gusto es mío Lady BellaFleur —dice Amanda con una encantadora sonrisa inocente más el incómodo tosido de mi padre hace que ella detenga sus palabras.
—No Amanda, ahora ella es tu hermana no te refieras a ella como si fueses alguien inferior —la corrige mi padre.
Esa es la primera señal para mí, Amanda es una nueva pieza en el tablero de mi padre para poder ganar el juego del poder. En el fondo siento lastima por ella, pero si deseo obtener mi libertad las cosas deben hacerse de esa forma.
—Puedes llamarme Selenia —le sonrió con suavidad —. Padre tiene razón, ahora eres una BellaFleur no necesitamos el uso de honoríficos ni formalidades, espero que nos llevemos bien hermana Amanda ―inclino la cabeza respetuosamente demostrándole a mi padre y a Amanda mi disposición para poder llevar esta relación lo mejor que se pueda y evitar malentendidos futuros.
Amanda queda en silencio por un breve tiempo, sus ojos me observan inquisitivos como analizándome detenidamente, su bonito rostro hace una expresión que no va a tono con el aire de dulzura que emana. Reconozco esa mirada, ya la había visto con anterioridad, pero en un principio mis sentimientos de ira hacia ella me hicieron imposible darme cuenta en su momento.
Por la expresión de Amanda al parecer mi recibimiento no era lo que era esperaba en un principio ¿Qué esperaba entonces, que la echara de la mansión? ¿Qué la hiciera víctima de mi furia y la insultase de todas las maneras posibles? No gracias, no voy a tropezar con la misma piedra dos veces.
―Señorita Selenia no creo que sea correcto que yo…
―Hermana ―la corrijo enfatizando aquella palabra ―, llámame hermana Amanda, eres la hija de mi querido padre y he empezado a quererte ―mis manos sujetan las de ella quien aún se encuentra sorprendida, no la puedo culpar después de todo en un mundo como el nuestro dónde las apariencias y una buena reputación ante ojos de los demás priman más que cualquier otra cosa ¿Qué dama recibiría a la hija de la amante de su padre? Pero lo cierto es que Amanda no puede ser culpada de las acciones cometidas por papá, ella es otra víctima de los acontecimientos y ¿quién sabe? ahora que las circunstancias de nuestro encuentro cambiaron abruptamente tal vez podamos, solo tal vez, ser amigas, aunque mi motivo principal es irme de esta casa a hacer mi nueva vida lejos de la familia BellaFleur y de mi prometido Gregor el futuro esposo de mi hermana.
―Está bien, hermana Selenia ―dice ella todavía con timidez aun renuente en llamarme hermana, pero esconde su incomodidad con una sonrisa temerosa y dulce ―. Gracias por tu cálido recibimiento.
—Debes estar agotada —digo antes de que ella o mi padre hablen de nuevo —. Padre, deseo ofrecerle mi habitación a mi hermana, estoy segura de que se sentirá más cómoda.
Mi comunicado causa sorpresa no solo en mi padre y Amanda sino también en algunas doncellas que se hallaban cerca.
—Oh no, no hagas eso por favor —la buena Amanda interviene de forma abrupta mostrando un rostro apenado —. Yo puedo acomodarme en cualquier lugar no tienes que salir de tú recámara, es decir, esta mansión es enorme, incluso una alacena es más grande que mi vieja casa.
Por supuesto no es como si yo hiciese esa propuesta impulsada por mi generosidad. En el pasado mi padre me echo de mí propia recámara y se la entregó a su querida Amanda luego de que ella hiciese un comentario sobre la diferencia de tamaños entre la habitación que se le asignó y la mía.
“Hermana tiene la habitación más hermosa y espaciosa, oh, pero no me quejo, aunque la mía sea pequeña, es enorme comparada con la pobre casa donde viví”
Recuerdo la humillación que sentí en ese instante, los murmullos de los sirvientes comentando tal suceso y las habladurías que se suscitaron un día después, la hija del conde Giovanna se burló de mí en una de sus fiestas de té, aquello fue un detonante para mi resentimiento contra Amanda, en aquel instante no disimule mi ira y le lance el abanico a la hija de mi padre ganándome una bofetada de su parte.
Bien, no deseo volver a revivir aquel acto de nuevo, prefiero anticiparme a lo que estoy segura que inevitablemente sucederá, espero al menos que aquel acto de mi parte deje aun más claro el mensaje que quiero transmitir.
—Hermana —sonrió de la misma forma en la que ella me sonreía cada vez que padre la veía —. Por favor no seas tímida, acéptala como un obsequio de bienvenida, espero que podamos llevarnos bien.
Tanto Amanda como mi padre estaban enmudecidos, sin duda ninguno de los dos se esperaba aquella acción de mi parte, bueno, no me importa lo que crean, siempre que eso me aleje de mi catastrófico final.
―Hermana Selenia yo no podría ―dice ella.
―Padre ―ahora me dirijo hacia mi padre buscando un poco de apoyo de su parte ―, por favor padre debes convencer a Amanda de que la tome, ella es una BellaFleur ahora.
¿Qué tanta vuelta le da al asunto? Que la reciba de una vez, que se quede con todo si es necesario y que a cambio permita que mi camino se vea limpio y sin obstáculo alguno para que pueda recogerlo con el dinero de la indemnización.
―Amanda hija mía, acepta lo que te ofrece Selenia.
Tal vez sea el hecho de que Amanda no quiere menospreciar a nuestro padreo puede que también influya un poco el brusco cambio a la que se vio de la noche a la mañana, pero al final ella acepta y de forma inesperada cambio su timidez inicial por una notable alegría, bueno al parecer eso le complació mucho.
―Oh padre muchas gracias ―dice ella con una dulce expresión de felicidad e inocencia y a cambio padre le mira con cariño.
―Selenia ―dice volviendo a emplear aquel tono frio conmigo ―. Amanda necesita un nuevo guardarropa, no me importa que planes tengas para el día de mañana, pero cancélalo todo y ve con ella a la mejor boutique de la ciudad.
―Como usted ordene padre ―respondo sin poder poner objeción alguna, aunque muy en el fondo estoy luchando con la vieja Selenia que quiere denegar un pedido como ese.
Los ojos de Amanda se iluminan ante la noticia de padre y expresa su felicidad abiertamente.
― ¡Padre te quiero! ―exclama Amanda dando brincos de alegría y colgándose del brazo de nuestro padre como si fuese una pequeña niña.
Ante esa muestra de cariño padre mira con amor a su hija y sus manos acarician una vez más la melena dorada de Amanda.
―Te mereces lo mejor querida hija ―dijo mi padre ―. Es lo menos que puedo hacer por ti y la memoria de mi amada Diona ―dentro de mí agradezco a los cielos el que madre no estuviese presente para oír el comentario de mi padre o de lo contrario armaría un escándalo que de seguro nos pondrían a ella y a mí en el centro de las habladurías de la nobleza ―. Selenia te ayudará a elegir un buen guardarropa y te instruirá a partir de mañana para que puedas actuar de la manera que se espera en un BellaFleur en tu fiesta de presentación dentro de una semana.
Como olvidar la fiesta de presentación de Amanda, recuerdo que mi envidia era tal que busque por todos los medios arruinar el evento más importante para un noble solo por ver llorar a esa mujer, por mi comportamiento me gane el desprecio de algunas damas mayores, pero en esta ocasión no tengo ni la más mínima intensión de involucrarme, mientras más ajena este de dicha reunión mis posibilidades para sobrevivir aumentaran drásticamente.
―En vista de que Selenia se muestra dispuesta a ser colaborativa contigo Amanda, ella será la encargada de organizarlo todo.
¿Es acaso todo esto una especie de burla de los cielos hacia mí? Estoy empezando a considerar que todo esto se trata de un castigo por mis vidas anteriores, es que ¿Cómo se puede explicar el hecho de que mientras más intento mantenerme al margen más me involucran en una situación peligrosa en la que no deseo estar?
― ¿Hermana Selenia lo hará? ―Amanda me mira con esos ojos luminosos y me es imposible poner alguna objeción.
―Claro ―respondo viéndome acorralada de tal manera.
Tengo que esforzarme por no deshacer mi sonrisa y seguir manteniendo la calma, aunque por dentro la antigua Selenia estuviese armando un alboroto queriendo salir. ¿Ahora padre me pondrá como la doncella de compañía de su amada hija? Bueno, si estar al pendiente de los deseos de Amanda demostrara a mi padre que mis intenciones por llevarme bien con su hija son legítimas.
―Si me perdonan ustedes pasare a retirarme y a disponer de las doncellas para que preparen la nueva habitación de Amanda cuanto antes ―digo deseando tan solo alejarme de ahí cuanto antes.
―Puedes retirarte no tienes nada más que hacer aquí ―responde mi papá.
Hago una reverencia despidiéndome de Amanda y del duque y procedo a retirarme para empezar de una vez a desocupar mi pieza lo antes posible con la ayuda de los sirvientes. Muevo los pies lo más rápido que puedo incluso casi me resbalo a media escalera, pero logre mantener el equilibrio por fortuna. Una vez en la segunda planta me dispongo a buscar a Annelise por los pasillos, pero en el camino me encuentro con la jefa de doncellas quien venía en sentido contrario instruyendo a una recién llegada.
Agradezco el que no haya tenido que buscar demasiado.
―Señorita BellaFleur, muy buenos días tenga usted ―ambas ejecutan una reverencia en señal de saludo.
―Qué bueno que las encuentro ―digo ―. Hilda necesito que me hagas un favor si no es mucha molestia.
―Lo que usted ordene señorita ―dice Hilda con total muestra de respeto.
―Me gustaría que dispongas de un grupo de doncellas para ingresen a mi habitación y quiten mis pertenencias para ser trasladadas a la habitación de invitados más apartada, te lo agradecería mucho Hilda.
― ¿Señorita? ―dice la jefa de doncellas sin saber cómo es que debía de reaccionar ante aquel pedido. Una habitación de un noble era como su lugar, era su mundo y aquel cambio significaba que entre la familia una hija estaba siendo desplazada.
―Mientras más pronto mejor―digo con una ligera sonrisa ―. Me gustaría que todo esté listo y que sea de la manera más discreta posible, pídele a alguien de confianza que se dirija a la mejor tienda de la ciudad cuanto antes y que compre cortinas apropiadas para una dama y también ropa de cama, luego que valla a una florería y que ordene las flores más bonitas de la temporada y pónganlo todo en la habitación de Amanda. Que el pedido se haga a nombre de la familia BellaFleur y que el recibo llegue mañana a primera hora al despacho de mi padre.
―Perdone usted señorita, pero ¿Su padre está al tanto de ese pedido?, usted sabe que su excelencia el duque a veces…
―Mi padre no tendrá problema alguno puede estar tranquila ―digo intentando tranquilizarla, quien más que yo para conocer a la perfección el mal carácter de mi padre ―. Ahora bien, espero que todo se haga cuanto antes.
―Como ordene usted señorita ―responde la jefa de doncellas para luego retirarse junto con la joven aprendiz.
Para ser honesta, si las flores y el nuevo decorado de su habitación no es suficiente para demostrar mi buena voluntad hacia Amanda entonces no sé qué más hacer.
...***...
No tomo mucho tiempo y aquello me complació bastante, pero mientras los muebles eran trasladados hacia la recámara de huéspedes era inevitable no oír los cuchicheos de las doncellas en los momentos en los que ellas creían no ser escuchadas.
—¿Ya vieron como esa intrusa desplazo a nuestra señorita a la habitación de huéspedes? ¡Qué osadía de esa muchacha! ―exclamo una mientras ponía mis vestidos en el closet.
—Silencio, habla más bajo que podrían oírte y te meterás en serios problemas.
Mas lejos de guardar la debida reserva la mujer prosiguió.
—Te digo que es una niña de cara bonita y corazón negro, esta vieja no se deja engañar por algo como eso ―persistió.
—He oído que la señorita Selenia fue quien le ofreció su recámara, al parecer tiene todas las intenciones de llevarse bien con la hija bastarda de su padre, incluso el duque se atrevió a nombrar a la madre de esta niña delante de la señorita Selenia ¡Que escandalo!
―Pobre de la señorita, tener que lidiar con los reclamos del duque y la duquesa y ahora tener que soportar con tanta fortaleza y dignidad todo esto.
Apoyada en la pared muy cerca a la puerta en donde podía oírlo todo sin que sea mi intensión hacerlo mi corazón empieza a latir con ferocidad y un nudo se forma en mi garganta, ¿acaso ellas me estaban defendiendo?
—Puede que la señorita Selenia se la haya ofrecido, pero estaba en ella el negarse y no lo digo porque sea plebeya, si no por que debe de ponerse en el lugar de la señorita e imaginar el dolor de la joven dama al saber que su padre trajo a otra hija para remplazarla.
Otra hija para reemplazar la falla que crio por todos estos años, una hija más hermosa, joven y alegre, una hija con luz propia que podía hacer que el corazón más duro y frío se doblegase ante ella y su pureza, una hija opuesta a mí que a pesar de estar comprometida con Gregor por un poco más de un año no he podido despertar afecto alguno en él causando la cólera de mi padre. Incluso los sirvientes se han dado cuenta del verdadero motivo de la llegada de Amanda.
Pero pese a todo lo sucedido no deseo la compasión de nadie, me criaron como se supone que debía de ser una dama ideal y las damas no bajamos la cabeza ni permitimos que vean nuestros lados más lamentables, A diferencia de Amanda no busco que nadie sienta lastima por mí, ya no busco ser amada ni poseer lo que Amanda tiene, a estas alturas cuando el tiempo corre en mi contra y mi futuro depende de cada acción correcta mi única finalidad en esta segunda línea de vida es de sobrevivir.
Emito un tosido cortando de inmediato el ambiente de chismes, las doncellas palidecen un poco, pero fingen que hacen su trabajo en silencio.
Al observar con mayor detalle puedo admirar el buen trabajo que lograron en tan poco tiempo, es simplemente exquisito.
—Buen trabajo, muchas gracias por su apoyo ―digo ―. Cuando terminen con la recámara de Amanda pueden descansar —les regalo una sonrisa cálida. Las doncellas se sorprenden un poco más luego hacen una reverencia y se retiran a cumplir aquel último pedido que les encomendé.
Antes de que la última terminase de salir de mi recamara noto que coloca una rosa blanca en un florero puesto sobre mi tocador, aquella acción causa extrañeza en mí.
―Aguarda ―dijo haciendo que esta se detuviese a medio umbral y girara hacia mí ―, ¿Qué es eso de ahí?
La muchacha posee un rostro que no me resulta muy familiar así que llego a la conclusión de que se trata de la joven aprendiz de hacia un rato atrás, ahora que no se encontraba tras Hilda pude ver aún mejor los detalles de su rostro; era joven podría decir incluso que más joven que yo, tal vez unos quince años, su cabello rojizo estaba atado con fuerza y escondido en una gorra de servicio y las pecas en su rostro eran muy notorias pero graciosas.
―Es una rosa blanca señorita Selenia ―responde sin quitar la mirada del suelo.
―Eso lo sé ―digo con suavidad intentando no asustarla, cuando se es una antigua villana se tiene que ir con cuidado ―, me refiero a que es una de las rosas para Amanda, ¿Qué hace en mi recamara? Pedí que todas las flores decoren la habitación de la nueva integrante de la familia.
―Oh no esa no es una de las flores para la señorita Amanda ―responde ella con rapidez ―, es una de las flores que corte para usted señorita.
― ¿Tú has cortado una de las rosas blancas del jardín? ―si mal no recordaba aquellas rosas crecían en una locación un poco apartada y difícil de llegar para una pequeña muchacha como ella.
En cuando la nueva doncella nota mi expresión de conmoción rápidamente se muestra asustada.
― ¡Perdone usted por mi atrevimiento señorita! ¡Recibiré el castigo que me imponga!
―Espera, espera no voy a castigarte ―intento calmarla. Mis días de villanías terminaron no hay porque temerme.
― ¿No lo hará? ―me observa con esos ojos llorosos.
―Por supuesto que no lo hare ―continúo afirmando ―. Solo quería saber de dónde la habías sacado y porque lo has puesto ahí.
Así como el miedo se había apoderado de ella en un inicio, de igual forma lo hizo la calma haciendo que mi confusión se volviese más notorio. Era una jovencita muy efusiva.
―Esta mañana la señora Hilda me mando a tender la ropa, entonces pude ver un lugar un jardín de rosas blancas en una zona un poco apartada. Cuando la vi por primera vez señorita Selenia su cabello largo y platinado me recordó a aquellas hermosas rosas que crecen en un sitio tan oculto y entonces quise poner una de ellas en su recámara para decorarla un poco.
Aquel gesto me dejo sin palabras, pero con una agradable sensación en mi pecho, acerco mi rostro a la única rosa que yacia en aquel florero y aspiro su dulce fragancia, es tan refrescante.
―Gracias ―me percato que desconozco su nombre así que decido preguntar ―, perdona, pero ¿Puedes decirme cómo te llamas?
―Mi nombre es Sophie señorita ―la joven muchacha hace una reverencia al momento de presentarse.
―Un placer conocerte Sophie, quiero agradecerte por tu bello regalo.
―Es una bendición ―de pronto la joven dice sin controlar su efusividad.
― ¿Una bendición? ―cuestiono un poco sin saber a qué se refería.
―Cuando niña mi madre solía cortar una flor de algún jardín público y la colocaba cerca de mi almohada antes de ir a trabajar, siempre decía que aquella flor era su bendición para mí y mientras la tuviese conmigo nada podría entristecerme ni lastimarme, incluso conservo la última flor que me dio antes de morir y hasta el día de hoy siento que me protege. La señorita Selenia poseía una mirada triste al hablar con la señora Hilda, ¿No es cierto? ―sus ojos castaños no dejaban de ver mi alma a través de esas cuencas ―. Yo pude verlo y entonces quise hacer que su tristeza lograse ser disipada, reciba mi bendición señorita Selenia, y que los cielos siempre velen por usted.
Una bendición de una niña que ni siquiera recuerdo conocer en mi primera línea de vida y que sin embargo estaba aquí conmigo dándome su buena voluntad, otorgándome algo tan valioso para ella como lo era una bendición la misma que recibió de su madre desde edad temprana, pocas cosas lograron conmoverme en el pasado, pero estoy segura que incluso en mi primera línea de vida hubiese valorado aquel gesto tan honesto.
―Gracias de nuevo Sophie ―digo dedicándole una sonrisa ―, es algo muy hermoso de tu parte.
―Con permiso señorita Selenia ―dice ella para luego hacer una reverencia y salir de la habitación argumentando que la señora Hilda la regañaría si sabe que estaba de despistada como siempre.
Era una jovencita graciosa y no es que yo me consideré alguien mayor mí debut en sociedad fue hacia un año atrás cuando cumplí los diecisiete.
Sola en mi recámara de nuevo me recuesto en mi cama y medito los sucesos de hoy. Me siento satisfecha conmigo misma, lo hice muy bien. Logré calmarme y anticiparme, auguro un buen futuro si no me desvió de mi plan original.
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Updated 56 Episodes
Comments
Yoha D' Boliivarr
ahora que esta dispuesta a cambiar y tener un mejor futuro , esta viendo las pequeñas muestras de cariño que en sus otras vidaa no vio por estar llena de rencor .
2025-02-23
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DAISY VARGAS
hermosas palabras 🙏🥰
2025-03-15
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Chiqui Del Valle
Que bello detalle
2024-08-18
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