El solsticio de un cisne negro

...XV...

Han pasado seis días desde mi audiencia con el rey y ya no me quedan más opciones que tratar, afortunadamente tal y como su alteza dijo la última vez que nos reunimos no comento nada de lo tratado a mis padres y eso me tranquiliza, ya que no sé cómo hubiese reaccionado mi madre al saber que fui hasta el palacio para pedir la anulación de mi compromiso. Puede que a mi padre no le hubiese importado, después de todo, Amanda lo está logrando muy bien ella misma.

Recuerdo lo molesta que estaba al llegar a casa después mi audiencia con su alteza Gerald, me encerré en mi recamara y le grité a una almohada con todas mis fuerzas intentando sacar la frustración de mi cuerpo.

Ahora que me encuentro un poco calmada luego de varios días de meditarlo y con la mente un poco más clara sobre cuáles serán mis siguientes pasos a seguir me permito relajarme un momento ya que no deseo volver a caer en cama ni preocupar a Annelise y a Sophie.

―Señorita Selenia, ya está despierta ―dice mi doncella ingresando a mi recamara ―. ¿Desayunara abajo con sus padres o prefiere que le sirva sus alimentos en su pieza?

―Bajare al comedor ―respondo con una sonrisa.

―Me hace feliz que este de buen humor esta mañana, luego de lo sucedido hace unos días creí que estaría molesta por un largo tiempo.

―Enfadarme no ayudara en nada, aunque admito que en su momento me sentí insultada y muy molesta. Pero ahora no pensare en eso y me enfocare en mi salud, hoy es el día en el que el caballero Lindel y yo saldremos a dar un paseo.

― ¿Está segura señorita? ―la preocupación es muy notoria en el rostro de mi querida doncella ―, podría traerle problemas si alguien la ve con un hombre del imperio y que además es un caballero de otra nación.

―No tengo que ocultarme, he declarado mi deseo de anular mi compromiso y si el rey no lo admite me obliga a declararlo públicamente de esta manera. Además, sir Lindel es un hombre tan amable y caballeroso es sin duda una espléndida compañía.

― ¿Es así señorita? ―dice Annelise ―. ¿Le hace feliz ese caballero tal y como afirma? ¿No será que se está empezando a enamorar de ese hombre?

Enrojezco de sobremanera al oír aquella declaración y el ambiente empezó a ser un poco más caluroso de lo normal, deben ser por el verano, empieza a hacer calor desde temprano por la mañana.

―Lindel es maravilloso y estoy agradecida con él, pero, aunque estuviese empezando a sentir afecto por dicho caballero lo cierto es que sus sentimientos me son desconocidos y no puedo arriesgarme a sufrir una nueva decepción. No quiero volver a repetir la historia de Gregor.

―Entonces es una afirmación ―dice Annelise ―. A usted le gusta ese caballero.

El repentino asalto de preguntas no hace más que confundirme y llenarme de sentimientos extraños que me sobrecogen.

―Querida Annelise por favor ―digo ―. No confundas mis sentimientos, reconozco que sir Lindel se ha ganado mi estima y cariño y su presencia me tranquiliza y reconforta, pero también debo de ser realista y es que lo cierto es que es la primera vez que alguien es así de bueno conmigo, que no me trata como una villana ni me mira con lastima, que disfruta de mi compañía y yo de la suya y no se siente obligado de estar conmigo. No sé lo que siento, si es amor o no, pero por favor no sigas confundiendo mis sentimientos mi querida Annelise.

―Lo lamento señorita ―dice mi buena doncella ―. No volveré a asaltarle con preguntas tan personales, pero si usted me lo permite déjeme decirle algo, aunque luego ya no me permita volver a tocar el tema.

―Claro Annelise, sabes que siempre puedes expresar lo que sientes.

―Si en verdad aquel caballero es importante para usted y en unos pocos días ha logrado hacer que su luz brille con mayor intensidad entonces es alguien por quien vale la pena luchar. Lo he notado señorita, desde el día después del baile su mirada ha cambiado, sus ojos tristes han vuelto a sonreír y eso no lo había logrado ni el príncipe Gregor, incluso después de su salida con el cabalero mencionado regreso alegre y casi danzando. Señorita, la he servido por largos años y la siento más mi propia carne y sangre que cualquier familiar cercano. Solo anhelo su felicidad mi señorita si su corazón es feliz con un caballero tan maravillo como lo es sir Lindel al menos haga llegar sus sentimientos y líbrese de esa carga porque si lo deja pasar puede volverse algo de lo que se arrepentirá toda su vida.

―Annelise ―murmuro conmovida por las palabras de mi querida Annelise ―. Tú también eres importante y valoro cada palabra y concejo que me has dado y si antes no supe oír tus advertencias debido a mi joven edad e inexperiencia te pido perdón ―le tomo de las manos con cariño y les doy un beso a cada una.

―Señorita ¿Qué está haciendo? ―aquella acción causa una gran conmoción en Annelise ―. No bese las manos de una sirvienta.

―Eres como mi hermana apara mí, así que besare tus manos en agradecimiento por todo lo que me has dado.

―Mi señorita ―al verse liberada acaricia mi cabeza mientras me observa con ternura, la conozco desde niña y nunca he sabido valorar los cuidados que ella me ha dado. Si tan solo la hubiese oído antes, si tan solo hubiese seguido sus concejos y hubiese renunciado a Gregor antes de que la envidia y el rencor terminasen por corroerme estoy segura que mi vida hubiese tenido un mejor final.

― ¿Estás segura que yo debería? ―empiezo y juro que nunca me había sentido más nerviosa en mi vida ―. ¿Estás segura que debo de confesarle mis sentimientos a Lindel?

―La primera vez que vi a sir Lindel me intimido por completo, su mirada aterradora y su rostro serio e imperturbable me hicieron dudar si una compañía de ese tipo era lo que le convenía. Pero tan solo basto con pronunciar su nombre para que ese rostro se suavizase y su mirada se tornase serena y cálida y entonces supe que no puede ser mala persona.

―Entiendo ―sonrió enternecida al verme enterada de la reacción de Lindel al leer mi mensaje.

Tal vez y ahora si debo de empezar a escuchar a Annelise, aunque lo cierto es que es muy prematuro para declararle amor a alguien como solo una salida y escasos días de conocernos. Debo de dejar que esto madure correctamente.

...***...

―Lindel ―corro a su encuentro una vez que logro divisarlo en el mismo lugar que la última vez ¿Es mi imaginación o luce más imponente y apuesto que la última vez?

―Selenia ―hace una ligera reverencia al verme ―. Me hace feliz que haya podido llegar ―su rostro muestra una sonrisa y mi corazón se acelera. La conversación con Annelise antes de venir a mi salida con Lindel no fue una buena idea, me dejo pensamientos que aun rondan en mi cabeza.

―Después de lo divertida de nuestra salida anterior no puedo negarme al placer de otro día alegre ―digo ―. Pero estoy preocupada Lindel, ¿No es acaso un fastidio para el archiduque que usted se tenga que ausentar por largas horas en lugar de estar cumpliendo su deber? No quiero que le regañen por mi causa.

Lindel sonrió un poco por mi paranoia justificada ¿Qué es tan divertido para él? Cuando lo reprendan por incumplimiento de labores no será gracioso.

―Creo que el archiduque podrá arreglárselas por su cuenta al menos hasta que yo vuelva.

―Lindel pero que atrevido de tu parte ―me cruzo de brazos enarcando una ceja en ademán divertido ―. ¿Acaso no reciben duras reprimendas en el imperio? ―digo intentando aportar un poco de humor.

Por fortuna Lindel no se muestra ofendido por mi comentario bobo.

―Soporto bien el hambre y los encierros me permiten disfrutar de mi propia compañía ―responde este ―. ¿Y qué hay de usted? ¿Tuvo problemas ese día por llegar tarde a su casa?

―Bueno, nadie se percató de mi ausencia ese día salvo mis doncellas ―digo ―. Así de irrelevante soy ―me rio intentando cambiar un poco aquel incomodo tema, además no quiero hablar de cosas tristes el día de hoy porque voy a divertirme como si al fin hubiese roto mi compromiso con el idiota de Gregor.

―Yo diría que lady Selenia es tan resaltante como el brillo de la luna sobre un hermoso campo de flores, simplemente no puedes dejar de verla.

Si continua así me confundirá más de lo que ya estoy.

―Basta de palabras y vayamos a explorar la ciudad ―digo tirando de su brazo y guiándolo por el mar de gente a nuestro alrededor.

Es como una especie de sueño transformándose en verdad, una fantasía cumplida. No obstante, aún le temo a despertar y comprobar que todo no se trataba más que de un sueño y verme con la sorpresa de que había vuelto a mi realidad. Nunca antes me había divertido tanto y a su vez estaba tan feliz de poder ver a Lindel. Su sola presencia llena de luz mi vida.

Visitamos más tiendas que la primera vez y definitivamente probamos muchos más platillos callejeros, estamos seguros que terminaremos con un fuerte dolor estomacal, pero ¿Qué importa? Al menos nos quedaría el divertido recuerdo.

―Me la paso bien contigo Selenia ―dijo Lindel de pronto en medio de nuestra prueba de caldo de puerco en un puesto de comida ―. Gracias por permitirme ser yo mismo.

― ¿A qué te refieres con eso? ―digo limpiando mis labios con una servilleta ―. ¿No te permiten ser tú mismo en el ejercito del emperador?

―Es más complicado que eso ―continua él ―. Es difícil tener que lidiar con el estigma de guerrero desalmado y despiadado, tan solo al oír mi nombre las personas temen incluso en el imperio.

―Debe ser difícil ―le tomo de la mano ―. Pero yo no te temo ―le sonrió ―. Y estoy segura que si todos ven tu lado divertido y despreocupado tampoco te temerán.

―Yo… Yo quiero que nunca me temas ―por un momento aleja su toque del mío para luego acariciar mi rostro, su mano es tan cálida y enorme. Cierro mis ojos y disfruto de la sensación que me provoca, sé que no debo y una parte de mí pide que recobre la mesura y evite un mayor contacto que luego nos lleve a un camino sin retorno, pero no puedo evitarlo, como una corriente eléctrica me recorre el cuerpo y cada nervio se ve afectado. Es demasiado tarde para mí y yo he sido derrotada.

...***...

Aquel encuentro no fue el único. A pedido de Lindel nos reunimos una segunda vez, una tercera e incluso hubo una cuarta. El vernos siempre cada vez que pudiésemos para salir a explorar la ciudad es casi como una rutina que adoptamos. Nuestro punto de encuentro siempre es la pileta en la plaza principal y de ahí partimos a distintos lugares dependiendo de que animados nos encontramos. Desde una cafetería hasta un parque, desde una aglomeración de músicos ambulantes hasta una biblioteca. Pasar tiempo con Lindel es tan divertido que por largas horas me olvido de Gregor y su amenaza y de mi padre intentando poner a Amanda en mi lugar. Lindel incluso prometió darme un recorrido cuando estuviésemos en el imperio y mi rostro se ilumina en una sonrisa. Vi un futuro esperanzador.

Nuestro último encuentro se realiza días antes del baile en palacio para despedir al archiduque y anunciar a Gregor oficialmente como el príncipe heredero. Lindel nota mi melancolía y no dejaba de preguntar sobre el motivo. Por supuesto no quiero decir nada, él no puede comprenderme y yo no puedo explicarlo. Miro esos ojos dorados y tan solo sonrió con melancolía. Es nuestra hora habitual en nuestro lugar predilecto, estamos cerca a la pileta principal sentados mientras miramos a las palomas a nuestro alrededor jugar con total libertad.

—Te irás pronto —digo de repente mirando la caída del agua.

—¿No deseas que me vaya? Entonces ven conmigo ―dice Lindel tomando mi mano y haciendo que observe sus ojos dorados que me miran con pasión e intensidad.

—Estoy comprometida ―digo esquivando la mirada, incluso cuándo ni Gregor ni yo sintamos afecto alguno y sus encuentros con mi hermana se hubiesen vuelto más frecuentes aún conservo el estigma de prometida.

—¿Y él sabe que lo están?

Palidezco, incluso Lindel se dio cuenta de la indiferencia de Gregor y su actitud hostil hacia mí. Lindel lleva mi mano a su pecho, y hace que no despegue mi mirada de la suya. Mi temor se realizó, porque incluso yo sé que en el momento en que esos orbes dorados me observen estaré perdida.

Por un momento el rostro de Lindel se aproxima al mío, quedo quieta y permito aquel acercamiento.

—Selenia yo…―intenta decir algo, puedo notar su urgencia por confesar, ¿Acaso serán sus sentimientos? ¿Puede ser posible que soy correspondida?

― ¿Si? ―digo ―. Puedes decirlo.

―Temo que he faltado a su confianza en estos días y es algo que no me permite estar tranquilo, he actuado mal y quiero corregir mi comportamiento.

―No entiendo ―exclamo con sorpresa y desconcierto ―. ¿A qué se refiere?

Admito que tengo un poco de decepción al saber que no precisamente son sus afectos lo que Lindel desea confesarme, entonces si resulta que no es eso entonces ¿Qué verdad es tan importante como para hacer que su rostro se torne serio e intenso?

Temo que sea tan grabe e importante que ya no podamos volver a vernos.

—¿Hermana Selenia? ―una voz bastante familiar obliga a que Lindel y yo nos separemos.

No puede ser verdad, de todas las personas precisamente ella ha dado conmigo. ¿Qué se supone que hare ahora? ¿Cómo evito que todo se arruine?

—Amanda —me incorporo de mi asiento al oír su voz ¿Desde cuándo se encontraba ahí? ¿Qué tanto había oído?

—Así que la hermana Selenia viene aquí cuando nuestro padre se encuentra lejos de casa —su voz no era para nada dulce e inocente, no iba acorde con su apariencia de niña buena, eso es lo que me aterra y al mismo tiempo desconcierta.

Vienen a mí las palabras de Aria en nuestra última reunión acerca del comportamiento falso de Amanda y aunque en un principio dude de su veracidad ahora no tengo ni la más mínima duda.

Pero ¿Por qué? ¿Cómo es que Amanda ha logrado cambiar tanto y de aquella forma? No se supone que esto deba de ser así, no sé supone que la dulce hija de mi padre tenga un comportamiento semejante.

—¿Qué haces aquí Amanda? ―pese a mi angustia y nerviosismo logro dominarme y adopto una postura tranquila y segura.

—Eso es lo que pregunto ―dice ella acercándose aún más a nosotros ―. Mi hermana la gran y perfecta dama reuniéndose con un plebeyo del imperio a espaldas de su prometido el príncipe, padre estará decepcionado de ti.

¿Con que derecho ella me recrimina cuando es la persona con quien mi prometido se ha estado reuniendo las últimas semanas y declarando su amor hacia esa mujer?

Aprieto la tela de mi vestido mientras veo su rostro burlesco. No había duda ella me había seguido para confrontarme. Por primera vez en mucho tiempo me sentí a su merced. Era tan distinta a la imagen que tenían todos de ella

—Él es mi amigo —digo intentando mantener la calma —. Amanda te presento a Lindel, Lindel ella es mi…

—No me interesa hablar con un plebeyo.

Quedo escandalizada ¿Cómo puede ser capaz de insultar de forma tan despectiva a Lindel? ¿Es posible que Amanda hubiese cambiado tanto en menos de un año? ¿Dónde yacía la niña buena que se dejaba querer por todo aquel que la conocía?

No me importa si Amanda sea la misma o no, pero no voy a permitir que se exprese de esa forma de Lindel en mi presencia. Si antes no supe corregirle aquellas actitudes debido al temor de no repetir lo sucedido con anterioridad hoy voy a dejarle en claro que no puede hacer lo que ella quiera.

—No te permito que te refieras así de él, Amanda —por primera vez desde que había regresado le hablo de forma dura sin ocultar mi desagrado a esa actitud tan arrogante que muestra en mi presencia —. No cuando …

Pero mi enojo es tan grande que casi soy capaz de decir algo tan hiriente, por suerte logro detenerme, pero no lo suficientemente a tiempo ya que Amanda lo escucha.

—Dilo —insiste acercándose más a mí, buscando una confrontación —. ¡Dilo!, ¿No cuando fui una plebeya? ¿Acaso te crees superior a mí por haber nacido con todo y yo sin nada? ¡No te atrevas a menospreciarme!

Es ridículo que me acuse de algo cuando fue ella quien ofendió a Lindel primero.

—Basta Amanda debes de aprender a controlarte. Nada de lo que dices es excusa para que trates así a la gente.

―Yo voy a tratar a la gente como debe de ser tratada, soy una noble ahora y ostento una posición superior, toda mi vida recibí solo migajas de la gente de tu clase, de niñas ricas y consentidas que se demuestran superiores, si ellas pueden hacerlo ¿Por qué yo no?

― ¿Qué es lo que sucede contigo? ―intento hacerle entrar en razón ―. ¿Por qué te comportas de esa manera? Padre te quiere, todo el mundo te adora incluso tienes el amor de Gregor entonces ¿Por qué?

Su rostro se tornó serio y siento como aquella jovencita ha cambiado por completo.

―No se supone que las cosas deben ser así Selenia ―dice ella ―. Has sido una mujer muy astuta al pretender cambiar tu futuro. Pero eso no sucederá.

Aquellas palabras hacen que el cuerpo se me paralice por completo y un frio espectral me recorra la espalda ¿Acaso es posible que ella…? ¡No! ¡Imposible!

― ¿A qué te refieres Amanda? ―intenso averiguar si mis sospechas son infundadas y llevadas por la paranoia.

Pero Amanda no responde y en su lugar su actitud cambia para volverse una dama frágil y vulnerable.

—Hermana es cruel conmigo, se cree tan superior —los ojos de Amanda se llenan de lágrimas, las mismas lágrimas que usa para victimizarse y quedar como un ángel herido. Cualquiera que la viera tan afectada como se muestra no dudaría en pensar que ella estaba siendo atacada por mí de forma pública.

De pronto noto como ella retrocede a propósito hacia el borde de la pileta y antes de que Lindel y yo podamos hacer algo para impedirlo, ella se lanza al agua empapándose por completo. Quedo horrorizada por lo que acabo de presenciar ¿Hasta dónde estaba a punto de llegar?

—¡Amanda! —intento ayudarla a salir de ahí aun cuando todo apunta a que yo la he empujado. Lindel me ayuda a sacarla, su rostro no mostraba sorpresa más si un gesto de desagrado hacia mi media hermana.

—¡Selenia! ¿Cómo has podido? —llora mi hermana —. Padre sabrá de esto ¡Eres tan cruel!

La gente a nuestro alrededor me mira con odio y de forma acusadora como si las lágrimas y afirmaciones de Amanda fuesen suficientes para inculparme ¡Soy inocente!

Amanda se retira mojada y llorando, en medio camino es socorrida por una dama quien le cubre con su chal y la sube a su carruaje, solo quedamos Lindel y yo. Mis esperanzas murieron, me siento tan derrotada.

Unos brazos me envuelven atrayéndome hacia un amplio y cálido pecho. Su fragancia es tranquilizadora, poco a poco la calma retornaba a mí. Aquel gesto de Lindel es lo que necesitaba.

—Puedes llorar —dice él, y casi como si mi cuerpo necesitase aquella orden, mis ojos se nublaron y las lágrimas caen cómo lluvia recorriendo mis mejillas. Nunca antes mostré un comportamiento como ese, me enseñaron a no mostrar debilidad y llorar se incluía en eso, pero mi cuerpo se encuentra agotado y mi corazón también —. Ven conmigo —habla de repente —. Al imperio Selenia, ven conmigo.

Su voz es tan dulce que se asemeja a un arrullo, dulce y cálido al igual que el toque de sus manos, sus dedos acarician mis mejillas secando las cobardes lágrimas que brotan de mis ojos, tengo miedo puesto que desconozco el alcance de este sentimiento que se acrecienta cada vez más. He cometido terribles atentados en nombre de un amor que no resultó ser más que una idílica visión de mi propia creación, Oh querido Lindel si tan solo tuvieses idea de la clase de despreciable mujer que alguna vez fui estoy segura de que no guardarías sentimiento alguno por mí más que el rechazo.

No me mires así, porque estoy segura de que caeré una vez más en aquellas torrenciales aguas y puede que mi suerte esté echada de nuevo.

Pobre dama que anhela huir desesperadamente de su destino, pero el tiempo es tan injusto y los dioses guardan favoritos, así pues una vez más la rueda de la fortuna sigue girando.

Y yo solo anhelo ser feliz.

—Si … —murmuro aferrando a su dulce promesa, y sus dedos acarician mi rostro con ternura para luego darme mi primer beso.

Como un soplo de vida me devuelve el alma, y su cuerpo y el mío se aferran como las raíces de un árbol a la tierra y es cuando comprendo que no puedo seguir escapando del amor.

Mi corazón le corresponde.

.

.

.

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Comments

Dora Guzman Pacherres

Dora Guzman Pacherres

Escapa de una vez así puedes seguir viviendo olvida todo lo que te hicieron sufrir. Sólo salva a tus doncellas que son unos ángeles.

2025-01-23

0

Solo_Ro

Solo_Ro

Mmmm..me late que él, Lindel, pertenece a la realeza!!

2025-03-15

0

Lluvia Ragne

Lluvia Ragne

¡¡SÍ!!

2023-09-15

3

Total
Capítulos
1 Prólogo
2 Érase una vez una villana
3 En las aguas del olvido
4 Una vez más, en el principio
5 "Una dulce bendición para ti"
6 "Mi querida Amanda"
7 Guerra de rosas
8 La villana no puede escapar de su destino
9 En donde yace el amor verdadero
10 Cuándo la luna y el sol se encuentren
11 El caballero del imperio
12 Cuando el viento sopla las flores danzan
13 La dama de plata y el caballero de la luna
14 Un hermoso ángel de calamidades
15 La villana solo anhela su libertad
16 El solsticio de un cisne negro
17 Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18 Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19 "Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20 "Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21 “¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22 "Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23 En donde cayó el ángel
24 "En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26 El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27 "Ante los dioses yo juré protegerla"
28 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29 "Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30 El lamento de la luna
31 Las formas del miedo
32 La luz que habita el corazón de una estrella
33 Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34 El juicio de los dioses
35 Una perfecta villana para un tirano
36 La luna que abraza al sol
37 El clamor de los pecadores
38 El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39 El despertar de un sanguinario emperador
40 "Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41 Las mil y un noches del emperador
42 Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43 El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44 El vals de los amantes nocturnos
45 "Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46 Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47 El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48 Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50 Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51 "¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52 La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53 "Guíame por el sendero de las estrellas"
54 La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55 Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56 "Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"
Capítulos

Updated 56 Episodes

1
Prólogo
2
Érase una vez una villana
3
En las aguas del olvido
4
Una vez más, en el principio
5
"Una dulce bendición para ti"
6
"Mi querida Amanda"
7
Guerra de rosas
8
La villana no puede escapar de su destino
9
En donde yace el amor verdadero
10
Cuándo la luna y el sol se encuentren
11
El caballero del imperio
12
Cuando el viento sopla las flores danzan
13
La dama de plata y el caballero de la luna
14
Un hermoso ángel de calamidades
15
La villana solo anhela su libertad
16
El solsticio de un cisne negro
17
Una sidérea en el oscuro cielo de un reino de lágrimas.
18
Y en las profundidades del abismo yace oculta la luz de Antares
19
"Y si la luz se desvanece de mis ojos ¿Quién me recordará?"
20
"Si caes, entonces yo he de sujetar tu mano"
21
“¿Y en la noche más sinuosa puedes ser capaz de ver un cielo estrellado?”
22
"Y ella puede tocar el cielo con sus manos y volar hacia las estrellas"
23
En donde cayó el ángel
24
"En las pacíficas aguas de tus ojos, yo estoy a salvo"
25
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (primera parte)
26
El ascenso de una dama nacida de las estrellas (segunda parte)
27
"Ante los dioses yo juré protegerla"
28
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (primera parte)
29
"Una peligrosa rosa que yace oculta entre las flores" (segunda parte)
30
El lamento de la luna
31
Las formas del miedo
32
La luz que habita el corazón de una estrella
33
Desde las tinieblas hacia "Alcíone"
34
El juicio de los dioses
35
Una perfecta villana para un tirano
36
La luna que abraza al sol
37
El clamor de los pecadores
38
El rugido de un león y una resplandeciente estrella que se alza victoriosa.
39
El despertar de un sanguinario emperador
40
"Y él habla en nombre de los dioses, y su puño es el castigo de los cielos"
41
Las mil y un noches del emperador
42
Un reino sumido en la desesperanza y la agonía de un joven príncipe
43
El honor y la gloria de las Sidéreas que se levantan de las cenizas
44
El vals de los amantes nocturnos
45
"Y es en las tinieblas a donde llegan los rezos de los pecadores"
46
Érase una vez, un reino bendecido por los dioses
47
El rapto de la última estrella y una era de oscuridad
48
Hasta que los cielos se abran y la tierra se destruya
49
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infierno (primera parte)
50
Y la oscuridad lo ha ungido y su reino yace en el infiernos (segunda parte)
51
"¿Puedes ser capaz de ver la luz de mi corazón?"
52
La tragedia de una estrella, y la agonía de un caballero
53
"Guíame por el sendero de las estrellas"
54
La promesa de los dioses y el juramento de los amantes
55
Y desde las tinieblas él corrompe el mundo y los soldados de luz se levantan
56
"Desde la lejanía puede oírse el clamor de los guerreros"

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