...II...
...¡No es tan malo!...
—¡No es tan malo! —respondió en seguida para quitarse esa idea con una risa ligera—. Creo que debes ver más las ventajas de lo que significa ser un omega.
—¿Cómo por ejemplo? —respondió Ilia enfadado—. ¿Qué?
«Puedes seducir y atrapar a un alfa con mucho dinero para solucionarte la vida», pensó y también aprobó no decirlo.
—Hm... No sé. Hay omegas que son modelos o cantantes famosos. Yo creo que si arreglas esa personalidad tuya podrías ganarles a todos ellos fácilmente porque eres... eres... bueno ya sabes.
—¿Hermoso?
—¡Si! ¡Si! ¡Exacto! —dijo agradeciendo no decir aquella palabra, a la vez que sentía escalofríos por confesar algo así.
—A la MIERDA con eso.
—¡Oye!!! —reprendió James fastidiado por la grosería. Pues, no sabia cómo su amigo se había vuelto tan grosero.
¿Seria a causa de «esos» nuevos amigos?
Entonces, el delegado supo que debía comenzar a implorar a dios por un poco más de paciencia.
Ilia era un beta y se suponía que también lo sería en la próxima prueba. Era demasiado improbable que cambiara su sub género a la edad que tenían, y solo siendo demasiado gafe podría pasar algo así. Ilia estaba siendo paranoico. Y ser el centro de todas las apuestas de su salón, le había cambiado toda esa ciega confianza que siempre tenía y, ahora también dudaba.
Se merecía todo ese sufrimiento por rechazar de manera cruel a Lenay, pero era un fastidio tener que lidiar con él.
«Entre la primera prueba que se tomaba a los doce años y la segunda, a los dieciséis...», recordó Ilia para su mal, «...hay un 5% de probabilidad que un beta pueda cambiar a alfa y otro 8% a omega cuando tiene ciertas características».
En la mañana, sin querer había escuchado el parloteo de sus compañeros sobre los porcentajes; y aunque, Ilia sabía que bien podría tratarse de una mentira para molestarlo, toda esa basura no dejaba de preocuparlo.
¡Porque un 8% era un buen número!
Así que decaído y sin ganas de moverse, lo que encontró más motivador –para elevar sus pocos ánimos– fue darle problemas al acérrimo motivador que lo llamaba una y otra vez.
Ilia quería que James también sintiera que tenía problemas y se enojara. Así que agregó un «vete» para que los dos estuvieran en la misma sintonía de enojo y frustración.
Por otro lado Lenay, con su personalidad siempre curiosa e insidiosa, se ofreció inmediatamente como voluntaria para volver al salón y dar avisos a los que faltaban en el grupo.
El comienzo del examen se estaba dando y, aunque el profesor Aidan quiso nombrar a otro alumno para la tarea de llamar a Jame e Ilia, ya era demasiado tarde.
Lenay corría fuera de la fila.
Por tanto, con una sonrisa de oreja a oreja –y claro, con la prueba ya hecha: «β»–, se fue del patio antes de que alguien pudiera detenerla.
Cruzó carpas, cruzó pasadizos. Todo de forma veloz. No quería desaprovechar cualquier oportunidad para molestar. Así que, con sumo cuidado entró a su salón de puntillas a espiar.
Se preguntaba si acaso Ilia se quería escapar de su propia ejecución. El dinero corría y había hecho todo tipo apuestas con su resultado. Él no podía hacerlo. ¡La curiosidad por su inversión la estaba matando por dentro! El chico lindo, delicado y prejuicioso del salón debía ser un omega sí o sí.
No había porque alargar el asunto.
—Solo digo que el mundo no se ha acabado... —seguía James aconsejando de manera calmada y lenta a Ilia—. Tú seguirás siendo tú. Calma...
Mas internamente estaba en un mar de aburrimiento y flojera, ya que solo quería convencer a su terco amigo de una vez por todas, e irse a ayudar en el patio antes de que le saltara una vena de la frente.
—...seas alfa, beta u omega, eres Ilia, aquel que ganaría cualquier concurso de belleza en cualquier parte del mundo y...
—Eres un idiota... —Ilia respondió más desanimado que al principio—...y no ayudas.
En ello, apareció Lenay tocando la puerta de manera estruendosa para molestarlos. Estaba fastidiada. ¿Por qué estaban tan juntos? No sabía que James andaba haciendo avances con Ilia. ¡Qué maldita cucaracha!, decidió ella. ¡No sabía que compartieran esa clase de gustos!, mofó y con una sonrisa pícara forzada midió que no había nada de provecho que escuchar pero si mucho que fastidiar.
—¿Una nueva parejita? —preguntó y se rio entre dientes con esa actitud viperina que la caracterizaba, aunque por dentro se moría de envidia y celos. ¿Por qué Ilia se llevaba mejor con James?
—¡No! —James negó de inmediato.
Su rostro dio un leve sonrojo, y su voz empezó a temblar de nerviosismo, a la vez que veía a Lenay más cerca.
—Maldita sea —declaró Ilia en voz baja al ver a la pareja del momento.
James y Lenay eran –y serían– betas para siempre y, no había nada que les estorbaran para formar una relación, excepto ellos mismo. ¡Qué rabia le daba eso! ¡Combinaban tan bien! ¿Por qué Ilia no podía tener una relación normal como esa? ¿Por qué no podía quedarse en el mundo beta para siempre y nunca dudar más como ellos? Ya se le habían propuesto muchos alfas de toda categoría y con todo tipo de palabras desagradables.
No quería nada de ello ni mucho menos informarse.
¿Qué era eso de vínculos o marcas o lo que sea? No le importaba y parecía asqueroso.
No quería parecerse ni llegar a ser como su madre.
Entonces, otra vez sintió repulsión.
En consecuencia, salió del salón y fue directamente al patio. No iba a esperar ni a James ni a Lenay, pues no necesitaba a aquellos dos recordándole sus mayores miedos. Estos malditos creían firmemente que él sería un omega y ya no los aguantaba.
¡Se iría para dejarlos hacer lo que quisieran!
No obstante, cuando estos vieron que Ilia se movió de su asiento, lo imitaron de inmediato. A lo que James se tropezó con sus propios pies al pararse tan rápido y, de inmediato, se llevó un gran golpe contra las otras carpetas al caer de costado.
—Maldita sea —porfirió el adolorido delegado.
Este estaba todo desparramado en el suelo sin que nadie pudiera amortiguar su caída y con las mejillas sonrojadas ¡Quería morirse de la vergüenza! Le dolía el hombro, las costillas y la cadera, pero más el orgullo.
Por supuesto, Lenay lo ayudó, no se rio del hecho –como acostumbraba siempre hacer– y lamentó la desgracia: «¿estas bien?», agregó. Porque aquel pequeño accidente parecía demasiado serio.
A contraste de Ilia.
El cual, no compartió dicho sentimiento y lo ignoró adrede.
Poco le importaba.
No era problema suyo si James se rompía algo.
Entonces, en lo que el adolorido delegado decía "gracias" a Lenay, Ilia aprovechó para dejarlos fuera de su vista. Quería deshacerse ellos. Pero se arrepintió en seguida, cuando llegó al patio.
—Maldita sea —renegó Ilia y agachó de poco a poco la cabeza.
¿Acaso Lenay no podía odiarlo más? ¿Por qué todo el mundo lo estaba mirando? ¿Acaso querían burlarse de él?
¡¿Por qué todas la atención estaba tan fija en él?!
...----------------...
...💃...
El siguiente boceto aún está en desarrollo.
...💃💃💃...
^^^Aquí el boceto de Lenay (no hay regla en la pronunciación) y James (el cual, se pronuncia como "Yeims", como el del equipo rocket xD).^^^
...----------------...
^^^Peculiaridad de James:^^^
^^^A este no le gusta cuando Lenay acosa a sus demás compañeros. Siempre trata de parar sus «desmadres».^^^
^^^Peculiaridad de Milena:^^^
^^^El color de su cabello tira entre castaño claro y naranja.^^^
***¡Descarga NovelToon para disfrutar de una mejor experiencia de lectura!***
Updated 30 Episodes
Comments