1.3 ¿Omega? / Pánico y Ansiedad

...III...

...Pánico y Ansiedad...

«Oh, miren, ahí está», lo reconocieron sus compañeros con todo tipo de tonos exagerados para que otros se sumaran a ver al chico flor.

Ilia trató de escapar de las miradas; sin embargo Lenay, que había demorado unos pocos segundos para alcanzarlo, lo atrapó y lo obligó a disfrutar un poco más del espectáculo. En lo que James, pedía que se comportasen.

Pues... Una lluvia de miradas se posicionaba hacia ellos.

No, sobre ellos no.

Sobre Ilia.

Incluso los encargados del Ministerio lo miraban. ¿Acaso era un ángel?, ¡qué cosa más rara presenciaban!

En paralelo, el demás alumnado –acostumbrados al chico flor— pronto dejaron de prestarle atención. Sabían que todo el 1 B había hecho apuestas sobre su género secundario.

«¿Beta u Omega?».

Solo dudaban para fastidiarlo

Ilia era bonito.

Sí, pero... ¿qué más?

Su personalidad era realmente desastrosa y pretensiosa. No podía ser un omega.

¿O si?

No. No podía ser. Era raro ver un omega en un colegio lleno de betas. Apenas habían cinco o siete alfas en su grado. Por ende, solo siendo un total gafe conseguiría ser un omega. Era improbable. Además, el verdadero motivo –por el que lo tuvieron como punto de atención– no correspondía al atractivo de Ilia en sí, sino que era culpa del alboroto de Lenay.

Esta se anunciaba siempre con el estruendosa risa.

Pues...

«Calamidad», se podía escuchar de ella cada vez que festejaba sus perfidas jugadas.

Así que, por lo pronto, los espectadores poco interesados volvieron a sus asuntos pasando aquel suceso sin pena ni gloria, mientras que Ilia se ponía más nervioso.

«¿Por qué lo miraban?».

¡Ya no lo aguantaba! Sus miedos y ansias incrementaron sin que pudiera detenerlos. De pequeño, recibía demasiada atención innecesaria de ojos con malas intenciones. Personas que buscaban tocarlo. Adultos asquerosos.

¡No le gustaba que lo miraran así!

Su respiración se hacía más pesada... No notaba que ya no lo miraban.

Su corazon le saltaba del pecho.... Estaba enojado.

Quería retirarse todas esas miradas sobre sí. ¡Maldita Lenay! ¡Todo había sido su culpa! ¡Ella había comenzado con esas estúpidas apuestas!

—¿Será? —pronunció Neizan, uno de sus compañeros más molestosos—. Yo aposté a que «sí».

A lo que Ilia de forma inmediata se sintió resentido. No podía evitarlo. Las dos cosas que más le fastidiaban lo atacaban en un solo día. Su pulso iba a mil y se sentía demasiado observado.

Por su lado, Lenay disfrutaba de todo el show que se estaba montando. La maldita no podía dejar de sonreír de oreja a oreja. No podía creer que su plan resultara tan bien.

—Déjenlo pasar —susurraron unos muchos sus compañeros—. Así lo sabremos más rápido —y de inmediato, prestando su amabilidad en favor a su curiosidad, le dieron pase para que se saltase la cola.

Iliq odiaba cuando hacían eso. Tenía ganas de arrojar todo el vocabulario de insultos que tenía. Pero, calló. Se hacía pequeño. Aún no había podido tranquilizar su aliento. Por ello, no dio un paso más y respetó su orden de llegada.

«Maldita sea, maldita sea, maldita sea», repetía en mente, pues no podía hacer más.

Por su lado, James tomó el rol –que nadie más que él creía serio– y fue a llamar al orden a sus compañeros.

No podía evitar sentir pena por Ilia. De vez en cuando, lo miraba, pues su inseguridad le estaba contagiando. Lo estaban sometiendo a su infierno personal. Lenay estaba siendo demasiado cruel. Y...

—¿No crees que algo huele muy dulce aquí? —dijo un alguien (no tan importante que andaba presumiendo su signo «α» en su resultado del examen).

E inmediatamente todos acordaron entre miradas el significado de ello:

—¿Un omega, tal vez?

«Se dice de los omegas...» recordó Ilia otra cosa que no quería a mal momento «...que estos botan feromonas a la hora de estar nerviosos o asustados para atraer la protección de un alfa».

Ilia miró al piso sin querer.

Con aquel comentario, su frustración llegó al punto más alto.

No toleraba ese acoso. Estaba mareado. ¡Quería hacer algo de una vez para pararlo!, pero bien sabía que si trataba de ir contra la corriente en ese momento, él terminaría siendo arrastrado a donde ellos querían.

Además estaba el asunto que tenía Lenay.

Odiaba lo que esta llegaba a provocar por sus resentimientos injustificados, y la odio aún más, cuando esta misma –apropósito– reforzó el comentario, de aquel impertinente alfa, diciendo que el olor dulce y suave provenía de su lado sin saber nada sobre ello.

—Es cierto —aprovechó uno de los alfas de 1A para meterse en medio del barullo—. El olor viene de por acá y no estoy mintiendo. Hay un «omega asustado». Y es definitivo... ¡Hay un omega!

«No puede ser...», pensó James viendo como todos sus compañeros se descontrolaban a su alrededor para acercarse a Ilia.

¡Esos canallas iban a ocasionar algo!

—¡Un omega está aquí! —seguían anunciando.

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...💃💃💃...

^^^Hasta ahí.^^^

^^^Tal vez suba algo más... algún día.^^^

^^^Por mientras... Aquí el boceto de Lenay. El cual se complementa con el de Ilia (que esta en el Prólogo).^^^

^^^Esta jugando "luchitas" con Ilia para medir sus fuerzas.^^^

^^^Y... Espero que sigas leyendo...^^^

^^^Y me dejes un comentario :'v ^^^

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^^^Lenay^^^

^^^Peculiaridades^^^

^^^Le gusta pelear y mandar maldiciones.^^^

^^^Sonreír a modo de burla.^^^

^^^Es la mayor bulling, aunque no lo quiera admitir.^^^

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