Capítulo 19 La caída de Paula

Capítulo 19 La caída de Paula

Lamentablemente los sobrinos estaban en manos de don Alejandro, o aceptaban su propuesta o perdían todo, porque al doña Ágata enterarse de lo que ellos pretendían hacer, los iba a desheredar y en el peor de los casos, existía la posiblidad de que fueran a prisión por intentar violar un documento legal.

Así que no les quedó otra alternativa sino aceptar la propuesta de Alejandro, pero la más afectada en ese momento era Mildred, que no le quedaba otra opción que casarse con el panzón de Alejandro.

Mientras tanto Alejandro sonreía y miraba a Mildred pensando para sus adentros: " la verdad es que ésta jovencita no está nada mal, es berrinchuda, pero tiene unos ojos encantadores y ese carácter me gusta. Pero bueno, ¿qué estoy pensando? ¿Qué me está pasando? Esto sólo es un acuerdo para recibir la herencia, además siempre le he huido al matrimonio y sólo me voy a casar por conveniencia, además no se va a consumar, así que tengo que reaccionar y enfocarme nada más en eso".

Alejandro no dejaba de mirar a Mildred, él era un solterón empedernido que siempre le había huido al matrimonio, estaba acostumbrado a salir con diferentes mujeres, pero a ninguna había tomado en serio. A pesar de estar detrás de la herencia, vivía cómodamente en un departamento tipo estudio que había comprado con su trabajo, pero era un hombre demasiado ambicioso y snob, siempre quiso vivir lleno de lujos, viajar por todas partes del mundo y tener dinero a manos llenas.

Cuando comenzó a trabajar para Ágata, estaba muy jovencito, prácticamente recién graduado de abogado, ella le dió la oportunidad de trabajar para ella exclusivamente, puesto que había desempeñado muy bien su trabajo en una de sus empresas, así que doña Ágata comenzó a darle cada vez más responsabilidades, hasta verlo convertido en su mano derecha. Alejandro en la medida que fue evolucionando, comenzó a codearse con gente de mucho dinero y eso lo llevó a codiciar las riquezas de los demás. Al ver la inmensa fortuna de doña Ágata, comenzó a hacerse cada vez más indispensable para ella, creyendo así que al final, Ágata lo nombraría su único heredero en vista de que ella no tenía más familia. Pero todo se complicó cuando aparecieron los dichosos sobrinos, allí se le voltearon los planes a Alejandro hasta el punto de obsesionarse con la idea de heredar a costa de lo que fuera así tuviera que desaparecer a doña Ágata.

Pasado unos minutos, ya estaban los sobrinos más calmados, decidieron concluir la reunión con Alejandro concretando definitivamente el acuerdo que a partir de ese momento los iba unir hasta recibir la herencia. Jairo fue el primero en hablar:

- Muy bien don Alejandro usted gana, aceptamos su propuesta, sólo faltaría encontrar un esposo para Paula y una esposa para Esteban y otra para mí. Eso sí, de eso se encargará usted porque nosotros no conocemos a nadie en esta ciudad.

Alejandro que aún estaba perdido en sus pensamientos, se quedó en silencio mientras Mildred le dió un pellizco en el brazo para que reaccionara, provocando que Alejandro pegara un grito que llamó la atención de los demás comensales.

- ¡Ayyyyyyyy! Pero niña qué te pasa? (Le dijo a Mildred mientras se sobaba el brazo).

- Bueno el pellizco es para que aterrizara pareciera que está en otro mundo con esa cara de menso.

Alejandro la miró fijamente y ella en ese instante bajó la mirada ya que se sintió intimidada, así que Alejandro concluyó:

- Está bien entonces quedamos de acuerdo en todo lo antes expuesto. Perfecto no hay nada más que hablar, esperen a que yo los contacte.

Diciendo ésto, los sobrinos comenzaron a levantarse cada uno de sus sillas, pero Alejandro al ver que ninguno había pedido la cuenta para pagar, les dijo:

- Ey! Esperen un momento! Y quién se supone que va a cancelar toda esta cuenta?

Jairo como era su costumbre fue el primero en hablar y decirle claramente y sonriendo:

- Bueno don Alejandro, ya que usted se quiere encargar de todo, encarguese también de pagar la cuenta. Ahí nos vemos!

Diciendo ésto, los cuatro fueron saliendo en fila india del cafetín, dejando a Alejandro pagando toda la cuenta del mega desayuno que se habían comido.

Alejandro al quedarse sólo, pensó en voz alta:

- Tranquilo sobrinitos, que esto se los voy a cobrar más adelante el doble y con intereses.

Mientras los sobrinos caminaban rumbo a la mansión, iban comentando todo lo que había pasado en la reunión con Alejandro y Mildred fue la primera en decir:

- Yo he sido la más perjudicada en todo esto, porque tengo que casarme con ese panzón que además me cae gordo.

Jairo por su parte comentó:

- Ay ya no te quejes tanto primita, mira que por lo menos ya tú sabes que te vas a casar con un viejo panzón, pero qué me dices de nosotros? No sabemos con quién nos va a tocar casarnos, qué pesadilla y todo por una bendita cláusula que pudo haberse arreglado con tan sólo modificar el testamento.

En ese momento todos Iban molestos refunfuñando, Paula que también estaba molesta, no prestó atención por donde caminaba, lo que provocó que se tropezara con una piedra que la hizo doblarse el pie y caer tendida en el pavimento.

- ¡Ayyyyyy! (Gritó Paula)

Esteban que venía caminando a su lado, volteó y vió que ya estaba tendida de largo a largo.

- Prima qué te pasó? Te caíste? (Preguntó Esteban mientras los demás trataban de disimular su risa).

Ella le contestó entre sollozos y muy molesta:

- Nooooo, es que quise probar qué tan duro estaba el piso idiota! ¡Claro que me caí y me duele mi piecito! (Gritaba Paula).

Esteban miró a Mildred y a Jairo quienes estaban tratando de no soltar las carcajadas y les dijo:

- Pero bueno no se queden ahí parados y ayúdenme a levantarla.

Jairo le respondió:

- Bueno pero no te enojes, suficiente amargura tenemos ya después de esa reunión con don Alejandro.

Mientras decía eso, tanto Jairo cómo Mildred ayudaron a Esteban a levantar a Paula, la cual estaba muy adolorida y cuando sus primos la pusieron de pie, volvió a caerse al suelo ya que no soportaba el dolor en el pie derecho.

- Ay ay ay me duele mucho, no puedo caminar! (Decía Paula llorando del dolor el cual era cada vez más fuerte).

Esteban al ver que la caída había causado una lesión bastante grande a Paula, inmediatamente dijo:

- No vamos a poder regresar caminando, la mansión está muy retirada y Paula no va a aguantar. Mejor pidamos un taxi.

Mildred preguntó enseguida:

- Y con qué lo vamos a pagar? Si no tenemos ni un quinto.

Jairo que siempre tenía una solución para todo, respondió:

- Qué lo pague doña tía cuando lleguemos a la mansión, pero ni modo que nos quedemos aquí con Paula llorando.

Esteban respondió:

- Tienes razón Jairo además se le está hinchando mucho el pie.

Paula exclamó llorando:

- ¡Es que me duele demasiado!

Y qué excusa vamos a darle a la vieja cuando nos vea llegar con Paula lesionada? (preguntó Mildred).

- Muy sencillo, le decimos que Paula se cayó haciendo ejercicios y que decidimos tomar un taxi. (Respondió Jairo).

Los sobrinos tuvieron que regresar en taxi a la mansión, el pie de Paula se estaba poniendo cada vez más morado, así que lo más seguro era que tuvieran que llamar al médico de la familia, el doctor Gregorio.

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La autora

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