Capítulo 8. El soponcio del abogado

Capítulo 8. El soponcio del abogado

Mientras Cleotilde se quedó en la cocina limpiando y organizando el reguero después de haber cocinado tanto, Serafina fue a servir la mesa como era costumbre junto a Rigoberto, al terminar de serviles y dejar todo divinamente ordenado de manera que no les faltara absolutamente nada, ésta se retiró a la cocina dejando a Rigoberto como era siempre su costumbre en un rincón del comedor esperando a cualquier orden de doña Ágata.

Estaban degustando el rico plato que cocinó Cleotilde, cuando doña Ágata hizo una breve interrupción y se dirigió muy especialmente al abogado Don Alejandro.

- Bueno creo que es un buen momento para hablarle abogado de algo que he venido pensando de un tiempo para acá y que en vista de mis quebrantos de salud he querido acelerar antes de que pueda suceder o presentarse de forma improvista un desenlace fatal.

Todos al escuchar éstas palabras de doña Ágata pelaron los ojos como búhos y pararon bien las orejas porque ya había llegado el momento tan esperado por todos, por fin ágata iba a hacer su testamento.

La sonrisa del abogado no tenía precio, mientras que el doctor de la emoción se tomó la copa de vino de un sólo trago, a Rigoberto le temblaban las piernas y casi que estaba a punto de caer al piso de largo a largo, mientras Cleotilde y Serafina estaban en la cocina a la espera de que Rigoberto llevara noticias de lo que estaba pasando en el comedor.

Continuó Doña Ágata hablando:

- Bueno abogado aprovecho la presencia de mi médico de cabecera por si acaso me da un soponcio o me sube la tensión si llego a emocionarme.

El abogado inmediatamente pensó: "Que le dé el patatus después que haga y firme el testamento dejándome como su único heredero."

El doctor a su vez también pensó: "Bueno pero que se apure a hablar antes que le dé un ataque"

Mientras Rigoberto decía: "Que termine de hablar antes que sea a mi a quien le dé el patatus".

Continuó Ágata con la noticia que tenía que darles:

- Como sabrán mis bienes son muchos, puesto que he heredado de mis cinco maridos que Dios los tenga en su gloria, (Al decir esto se persignó) y desafortunadamente no es un secreto para nadie que lamentablemente no pude darles hijos a ninguna de ellos, así que no tengo descendía directa a quien dejar mis bienes.

Mientras doña Ágata hacía comer ansias a todos los allí presentes, cada uno de ellos sudaba frío, les temblaban las piernas y movían los pies debajo de la mesa que parecía que iban a salir de allí bailando. Por su parte Cleotilde y Serafina estaban en la cocina comiéndose las uñas y tratando de acercarse sin que se dieran cuenta para también poder escuchar lo que Ágata tenía que decir.

Ágata continuó:

- Por lo que he decidido de forma categórica, que usted abogado.........ujum ujum ujum ujum (antes de decir algo más se vió interrumpida por un ataque de tos, lo que ocasionó que todos colapsaran, el abogado estaba a punto de infarto puesto que al ella dirigirse directamente a él, era porque ya había decidido dejarle toda su herencia y por supuesto lo iba a hacer público para que todos los presentes se enteraran. El médico estaba a punto de desmayo porque al ella dirigirse al abogado entonces las cosas no eran como él las había imaginado y se preguntaba mentalmente: "Entonces le va a dejar la herencia a este mequetrefe? osea que esa fue la razón por la que lo hizo venir a almorzar? Vieja taruga!!

Rigoberto salió del rincón de dónde estaba para servirle agua y darle a Ágata un sorbo a ver si así le pasaba el ahogo, mientras le daba el vaso con agua, pensaba: " Vieja malagradecida, espero que se te quite el ahogo para que termines de decir a quién rayos le vas a dejar la herencia, que por lo que veo es para el abogado de quinta que no se merece ni un peso partido por la mitad.

Serafina y Cleotilde salieron disparadas de la cocina aprovechando la excusa del ahogo de Doña Ágata y así poder estar presentes cuando se recuperara y por fin escuchar quien iba a ser el beneficiado de su herencia. Ambas miraron con malos ojos al abogado puesto que también se imaginaron que era el futuro heredero.

Cleotilde sólo pensaba: " Pinche vieja, he debido ponerle veneno a la comida para así matar dos pájaros de un sólo tiro, matar a la vieja y el abogado también. "

Serafina no se quedó atrás con sus malos pensamientos: " Pero miren al abogaducho con razón la vieja lo mando a buscar, y yo como tonta mandándole a preparar un almuerzo especial, es que lo oooooooooodioooooo!"

Ya más calmada doña Ágata, después de haberse tomado su agüita y haber respirado profundamente, les dijo a todos los presentes:

- Bueno ya pasó el susto, por favor dispensen, es que a ésta edad una se ahoga hasta dormida jejejeje (bromeó Ágata y todos se miraron a la cara fingiendo una sonrisa de alivio y alegría porque ya estaba bien, cuando en realidad de haber podido cada uno le hubiera lanzado una flecha directo a la yugular).

- Qué bueno que esté bien doña Ágata, por un momento me sentí morir al verla ahogada. Usted ha sido como una madre para mí (dijo Rigoberto con su sonrisa falsa e interesada, pero eso no quedó allí, los demás le siguieron en fila con sus comentarios de adulaciones llenas de hipocresía).

- Bueno hijitos tranquilos que yo sé lo mucho que me quieren, ahora sí ya que están todos reunidos incluyendo a mis más fieles servidores, voy a aprovechar a decirles que he decidido.............(hubo una pausa llena de suspenso y ansiedad por parte de todos) encargar al abogado el señor Alejandro Mata........(éste inmediatamente se levantó de la silla con una sonrisa de oreja a oreja y sintiéndose triunfador y poderoso, mientras los otros estaban atentos y con los ojos más abiertos que un búho)....de todo lo concerniente con la búsqueda de mis cuatro sobrinos para que sean los beneficiarios universales de todos mis bienes. (Terminó Ágata con una sonrisa llena de satisfacción y tranquilidad).

El abogado al escuchar éstas palabras volvió a sentarse lentamente en su silla y esa sonrisa que derrochaba con aires de prepotencia y autosuficiencia, se le fue borrando poco a poco del rostro.

Por su parte los demás estaban con la boca abierta y congelados sin poder moverse del impacto que ésto les provocó.

No podían creer que existieran no uno, ni dos, ni tres, sino cuatro sobrinos.

En ese momento el abogado sufrió una baja de la presión y si no es por Rigoberto que se apuró en agarrarlo de la silla donde se había sentado después de la noticia, se hubiera desplomado directamente al piso.

- Diossssss pero don Alejandro (gritaba Ágata) qué le pasó? ay Dios mío! rápido doctor Gregorio haga algo revíselo a ver qué le pasó?

El médico que al igual que todos estaba impactado aún sin reaccionar, salió de su letargo inmediatamente cuando escuchó que doña Ágata le gritó, se levantó de su silla y salió a socorrer al abogado tomándole el pulso.

Mientras Ágata ordenó casi que gritando a Serafina y Cleotilde que buscarán alguna de sus esencias aromáticas para colocarle en la nariz al abogado.

- Pero vamos Serafina o Cleotilde cualquiera de las dos, busquen entre mis esencias más fuertes para ponerle a oler a don Alejandro! Dios mío qué calamidad! (Gritaba Doña Ágata llevándose las manos a la cabeza).

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Comments

Ana Beltrán

Ana Beltrán

jajajaja si ya enterró a 5 maridos que no pueda enterar a 5 interesados,😁

2022-10-30

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