Capítulo 18. La amenaza del abogado
Mildred y los demás quedaron atónitos al escuchar a Alejandro pedirle matrimonio. Jairo que en ese momento le iba a echar otro mordisco a la arepa se quedó con la boca y los ojos abiertos de la impresión.
Pero la cara de Mildred era la peor, no podía entender que semejante viejo panzón, se atreviera a pretender que ella se casaría con él.
- ¿Qué? Pero acaso escuché bien o las arepas de chicharrón me hicieron daño? (Expresó Mildred atónita)
Jairo que después de unos minutos no podía cerrar la boca sorprendido, también habló:
- ¡Don Alejandro! Le dimos un dedito y se tragó el brazo completo.
- Bueno ya basta! (Dijo exaltado Alejandro) no veo lo descabellado del asunto, estoy proponiendo algo en donde todos ganemos por partes iguales.
Esteban que no estaba de acuerdo con tan descabellada propuesta respondió:
- Pues no estaríamos repartiendo la fortuna en partes iguales, porque sólo heredaría Mildred por cumplir con la cláusula, pero qué hay de Jairo, Paula y yo? Quedaríamos fuera, porque no nos estaríamos casando con alguien más.
Jairo también agregó su opinión en apoyo a Esteban:
- Eso es cierto, usted está pensando en beneficio propio, además que mi primita Mildred tendría que casarse con usted, que ya eso es una razón para traumar a la pobre de por vida, también tendría que compartir la mitad de la herencia con usted y nosotros como la guayabera, es decir por fuera.
Alejandro sólo observaba lo que cada uno exponía, estaban realmente ofuscados por su propuesta, pero sin embargo él tenía una carta bajo la manga que los sobrinos no tenían idea de qué se trataba.
Sacó otro cigarrillo, lo encendió y aspiró profundamente hasta que después soltó el humo con una sonrisa en la boca. Mildred que en realidad era la más molesta de todos, le dijo:
- Y bien ... .¿A qué se debe esa sonrisita?
Alejandro respondió mientras colocaba el cigarrillo en el cenicero:
- ¡Muy fácil! La solución para que todos salgamos beneficiados, es que cada uno de ustedes se case sólo por conveniencia sin tener que consumar el matrimonio, para que así puedan recibir la herencia, luego cuando cada quien tenga su fortuna en la mano, se divorcian y se acabó.
Los sobrinos se miraron entre sí y luego Jairo dijo:
- ¿Así? Y se puede saber cómo haríamos con el hijo que también nos obliga la vieja..digo, doña tía a tener?
Alejandro respondió:
- Recuerden que la herencia la van a recibir sólo si ella muere, así que al momento de reclamar la herencia, lo importante es que cada uno de ustedes esté casado legalmente, luego de presentar esa prueba, se finge un embarazo y se consigue un niño, después que tengan la fortuna asegurada, se van del país y terminado el asunto.
Todos se quedaron pensativos, realmente era una opción para poder recibir la herencia, pero Jairo hizo una pregunta que ninguno se había hecho:
- ¡Aja! Todo eso suena muy lindo y toda la cosa, pero qué pasaría si después que todos conseguimos con quién casarnos y la vieja, digo doña tía, sigue viva por unos diez años más?
Paula exclamó:
- Sí es verdad! ¿Qué haríamos? ¿Calarnos un matrimonio a la fuerza esperando a que la vieja pelos de elote estire la pata? Ah no! Eso sí que no!
Alejandro puso una expresión mostrando frialdad, se quedó viendo hacia un punto fijo, con una mirada penetrante que daba escalofríos y terminó diciendo:
- Pues después que se realice el matrimonio como tanto lo ansía la vieja, la desaparecemos del mapa.
Los sobrinos pusieron una expresión de sorpresa, realmente estaban en shock al ver que Alejandro era de armas tomar.
Esteban dijo:
- Pues la verdad es que ya eso lo habíamos pensado, pero sinceramente es muy riesgoso y la verdad es que la vieja no me cae tan mal como para matarla, así que yo no estoy de acuerdo.
Inmediatamente los demás al ver el comentario de Esteban, se pusieron a pensar y les dió temor llegar a ese extremo. Así que todos estuvieron de acuerdo en no matar a Ágata. Pero el abogado que era demasiado ambicioso les dijo:
- Bueno ya he escuchado bastante, les voy a decir una cosa, ya es demasiado tarde para que se arrepientan, a partir de este momento las cosas se van hacer a mi manera les guste o no. Así que lo primero es encontrar que cada uno de ustedes se case y luego paso siguiente matar a la vieja.
Los sobrinos comenzaron a quejarse ante la prepotencia del abogado, además ellos eran los que primero tenían un plan y resulta que ahora el que dirigía todo era don Alejandro. Jairo que era el más directo para hablar, no se quedó callado ante la soberbia del abogado y le dijo:
- A ver don Alejandro, y si no queremos ni el matrimonio, ni matar a doña tía?
Alejandro sacó de su bolsillo el celular y les dijo:
- Pues muy fácil, si no se hacen las cosas como yo digo, entonces doña Ágata escuchará está grabación que a decir verdad es música para mis oídos.
Reprodujo la grabación para que los sobrinos escucharan sus voces donde le proponían a Alejandro que modificara el testamento, por supuesto la grabación sólo tenía la parte donde los sobrinos hablaban, lo que provocó que todos palidecieran y se quedaran0 mudos. Definitivamente Alejandro los tenía en su poder y no tenían otra alternativa que hacer las cosas como él las dispusiera a partir de ese momento.
Mildred fue la primera en romper el silencio:
- ¡Usted es un cerdo!
Alejandro respondió:
- No deberías decirle cerdo a tu futuro marido. (Diciendo esto comenzó a reírse a carcajadas mientras los demás lo miraban con una cara de velorio que era en realidad todo un poema).
Mientras tanto en la mansión se encontraba Serafina y Cleotilde tomándose un café en la cocina mientras conversaban de cómo podían hacer para conquistar a Jairo y a Esteban.
- Tenemos que encontrar la forma de que se casen con nosotras, es la única manera de poder heredar la fortuna, además a ellos les conviene también. (Dijo Cleotilde)
- Sí es verdad, pero hay algo en lo que no hemos pensado. ( Dijo Serafina).
- ¿En qué?
- No te has puesto a pensar que la cláusula del testamento no es sólo que los sobrinos se casen, sino que además tengan un hijo, entonces suponiendo que los convencemos de que se casen con nosotras para recibir la herencia, de dónde sacamos el hijo?
Cleotilde se rascó la cabeza, la verdad es que a ella no le había pasado eso por la mente, además no es que ella fuera una anciana, pero tampoco a una edad madura como la de ella, podía ponerse a pensar en tener un bebé.
- La única forma que veo eso posible, sería fingir un embarazo y el niño ...eh bueno la verdad es que no sé de dónde sacaríamos un niño jejejeje.
Serafína agregó:
- Lo primero es convencer a los papacitos de los sobrinos a que se quieran casar con nosotras y después lo demás creo que sería más fácil.
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La autora
Dayanaclavor
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